Archivos Mensuales: enero 2016

El ‘prusés’ era esto

Hoy estaba preparando una entrada un poco sesuda, recopilando una serie de artículos que elaboré hace tiempo sobre la hipótesis de un referéndum de secesión y los pocos argumentos que ofrece el separatismo al respecto, cuando Marta Rovira (Junts pel Sí) nos ha deleitado con una entrevista en el programa L’Oracle de Catalunya Ràdio, donde ha dicho: “…una cosa és la Declaració d’Independència, i l’altra la proclamació de l’Estat independent (…) No proclamarem la independència en divuit mesos” [una cosa es la Declaración de Independencia y la otra la proclamación del Estado independiente (…) No proclamaremos la independencia en dieciocho meses].

Sinceramente, estoy por cerrar el blog porque esto de la secesión no es serio. Pero como me lo paso muy bien, no lo cerraré. Seguiré tomándomelo seriamente. Y ya me perdonaréis si de vez en cuando cuelgo alguna imagen que simbolice el ‘prusés’.

Que se ponga El Prusés
¿Está el Prusés? ¡Que se ponga!

La secesión como frivolidad

Como no sale demasiado material nuevo de las preclaras mentes secesionistas, últimamente se repiten muchos lugares comunes, hasta niveles que demuestran cómo el desafío secesionista a veces no merece ser tomado ni siquiera en serio.

Originalmente, esta entrada sólo se componía de la entrevista en Elnacional.cat a Muriel Casals, pero la fuerza de los hechos hará que, además, de Casals, se junten también Marta Rovira y Gabriel Rufián para señalar la frivolidad con la que se plantea la secesión.

A estas alturas, en que gradualmente he ido subiendo la fuerza de los adjetivos y valoraciones frente a los mensajes separatistas, no me cabe duda de que el secesionismo se dirige a un público crédulo que está dispuesto a creerse cualquier argumento, por inverosímil que resulte.

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Lectura separatista recomendada: Justícia i legalitat de la secessió, de Pau Bossacoma

Ya sabéis que uno no sólo se nutre de lecturas con tesis que coincidan con las mías, o que me enseñen temas y conceptos que me sirvan para argumentarlas. También leo libros enfocados desde perspectivas totalmente opuestas a las mías. Unos me gustan más, otros menos y también nada de nada.

En cambio, el libro que os enlazo, de Pau Bossacoma, “Justícia i legalitat de la secessió: Una teoria de l’autodeterminació nacional des de Catalunya” (Núm.20) considero que es de lectura obligada para todo aquel interesado en el enfoque de la secesión desde sólidos fundamentos racionales, morales y legales. Ganador ex aequo del V Premi Josep Maria Vilaseca i Marcet, se trata de un muy serio estudio (creo que tiene su origen en la tesis doctoral del autor) sobre la secesión y sus múltiples implicaciones.

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Catalán, Castellano, Escuela y Tribunales (I): las Sentencias del Tribunal Constitucional

I. INTRODUCCIÓN.

El tema de hoy es el más áspero de todos cuantos he tratado en el blog. Este es un artículo que preparé hace casi dos años, en el punto álgido de las polémicas subsiguientes a varios autos del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya que fijaron, para determinados casos, un porcentaje mínimo del 25% de clase en castellano.

La pieza quedó en el archivo por la sencilla razón de que es un tema que suele superar el límite de la absoluta discrepancia entre algunos interlocutores, para instalarse en los epítetos, cosa que me desagrada.

Tras la petición de un amable lector, y aprovechando que el tema ahora está un poco más tranquilo, lo rescato. He intentado minimizar opiniones personales y limitarme a describir lo que han dictaminado en estos años las Sentencias del Tribunal Constitucional, Tribunal Supremo y varios Autos del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Es inevitable que mi particular visión pueda influir en la interpretación de estas resoluciones, aunque intento que eso suceda lo mínimo posible, para lo cual cito bibliografía y doctrina de Catedráticos y especialistas en la materia de reconocido prestigio.

Como algún contenido puede estar algo desactualizado -reitero, lo redacté en junio de 2014- las próximas entregas pueden tardar unos días, para comprobar que los postulados que en su día analicé de Sentencias y Autos siguen vigentes. Por lo que superficialmente he seguido, es así. De todos modos, y como es habitual, lo comprobaré.

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Lo que de verdad piensan y a veces dicen (III): la adhesión al Régimen

Hoy no hace falta que comente demasiado la noticia que es objeto de la entrada porque muchos de vosotros ya la habréis leído en EL PAIS: “CDC de Sant Hipòlit pide que no se pague sueldo público a quien se oponga a la secesión“. Dicho de otro modo: el fascismo pide represalias contra quien no se adhiera con entusiasmo al Régimen. El asunto se comenta solo y ya llegarán las excusas baratas (básicamente que es un caso aislado, cuando los “casos aislados” ocupan ya varios tomos y no son sino expresión de lo que de verdad piensan algunos).

Si acaso, añadir que la línea de pensamiento que permite presentar mociones de esta clase es la que con precisión describía ayer el periodista Albert Soler, de Diari de Girona: “(…) Als catalans no és només que se’ls pugui enganyar el temps que calgui, és que els encanta ser enganyats. Algú podrà adduir que no a tots, que n’hi ha que des del principi han desconfiat. Però aquests no són considerats autèntics catalans.

El engañoso referéndum unilateral de la Constitución catalana y Ramón Cotarelo

Definitivamente, el secesionismo ha entrado en una fase argumental caótica, fruto de la verborrea que adorna su discurso y de su actitud acaparadora de los medios. Por ejemplo, hoy, y a horas parecidas, se podía ver a Romeva en TV3, Munté en Catalunya Ràdio y Llach en RAC1. Esto es lo habitual ahora mismo en Cataluña, en que no existe día sin ocupar los medios con su presencia. Con semejante olla de grillos se puede leer en los resúmenes -si hace falta, los veré o escucharé, pero todo tiene un límite- que Romeva ha dicho en TV3 que no descarta la unilateralidad, Munté dijo el domingo que una DUI no sería lo más comprensible para Europa, y Llach, con todos los respetos, no sé qué aporta, pero hace bulto y así tienen al personal entretenido con el prusés. ¡Ah! Y Junqueras dijo que tienen la obligación de “intentar” la independencia (por supuesto, esto de intentar merece el siguiente vídeo).

Cito todo lo anterior como ejemplo de que el aparente (aquí todo es aparente) discurso secesionista bien trabado y articulado consiste en un decorado que no resiste una mirada crítica, porque, como escribía hace unos días, ni los partidarios de la secesión saben lo que proponen. O si lo saben -cosa que no dudo en sus promotores y agentes más activos- lo enmascaran todo lo que pueden, por lo de siempre: casi nadie se lee nada y empiezo a sospechar que quienes lo leen tampoco lo comprenden.

Hoy pasa por el blog Ramón Cotarelo (que entiende perfectamente todo, eso no lo dudo), uno de esos intelectuales que el secesionismo celebra mucho por el simple motivo de que siempre les da la razón. Da igual lo que diga mientras apoye el separatismo.

Hace un par de días, en Mon.cat se publicaba su artículo “L’inevitable referèndum“. Apenas voy a comentar una frase, que demuestra que o Cotarelo no se ha leído la llamada “hoja de ruta”, o que se ha olvidado de bastantes conceptos. Concretamente, dice: “La finalitat d’aquest govern independentista és plantejar en un any i mig un referèndum unilateral sobre el projecte de Constitució de la República catalana“. Si atendemos al “Full de Ruta” separatista, esa frase no es cierta.

Como normalmente aclaro [siempre hay lectores nuevos en el blog], vamos a dar por bueno que el “referéndum unilateral sobre el Proyecto de Constitución” es posible, no sé cómo, pero es posible. De acuerdo. Pues volvamos a uno de los esquemas del denominado “Full de Ruta“:Full de Ruta

Si después de que “El Parlament declara la independència” (El Parlamento declara la independencia) vienen unas “Eleccions constituents” (Elecciones constituyentes), es decir, la disolución del actual Parlamento tras la Declaración Independencia (que sólo puede ser Unilateral), ¿dónde ha visto Cotarelo que se vaya a plantear un referéndum unilateral sobre una Constitución catalana por el actual Govern de la Generalitat en el plazo aproximado de 18 meses? El referéndum, según el Full de Ruta, se produciría una vez se hubiera proclamado la secesión y disuelto el actual Parlamento, lo que daría lugar a un Govern distinto. Eso no es un referéndum unilateral de secesión. Se llama referéndum de aprobación de la Constitución de un Estado independiente y soberano. Luego el objetivo del actual Govern de la Generalitat no es otro sino alcanzar una Declaración Unilateral de Independencia; más o menos imaginaria, pero DUI al fin y al cabo. Es curioso que no lo repitan más a menudo…

Si me equivoco, agradeceré que alguien me lo aclare. El que se equivoca, no obstante, es Cotarelo.

Incluso, ayer mismo el diari ARA explicaba la hoja de ruta (prescindo, otra vez, del comentario crítico):

L’objectiu del Govern seria arribar al final de la legislatura amb tot l’arsenal jurídic preparat per a la seva aprovació. Segons el full de ruta pactat, al final dels 18 mesos, i si no hi ha hagut cap possibilitat de negociació amb l’Estat, es proclama la independència i s’aproven les lleis de transitorietat jurídica i la de procés constituent. És a partir d’aquest moment de ruptura amb l’Estat que el procés entraria en la fase de legalitat catalana. Es convocarien eleccions constituents, de les quals sorgiria una Assemblea Constituent que hauria de redactar la nova Constitució a partir dels materials de la fase ciutadana anterior.

Y en cuanto al referéndum (prescindo de nuevo del comentario crítico, ante el disparate de ratificar o rechazar la independencia mediante un referéndum constitucional):

La comissió redactora hauria de tenir alguna participació de la societat civil, encara per concretar. En un termini de 12 mesos s’hauria de celebrar el referèndum sobre la Constitució, que serviria també per ratificar o rebutjar la independència.

Conclusión. El gigantesco engaño a buena parte de la población, con mensajes parcialmente ocultados, es tremendo. Aun con la evidencia del llamado Full de Ruta -que en ocasiones se explica, aunque no se concreta cómo se llevaría a cabo en la realidad- se dice que no está prevista una Declaración Unilateral de Independencia y que el final de trayecto se produciría con un referéndum sobre la Constitución catalana. No es verdad. Y en todos los frentes, de una manera más o menos explícita, se está diciendo que un referéndum unilateral sobre la Constitución catalana (ufff, cómo les gusta a algunos fantasear) medirá el apoyo a la secesión. Repito. No es verdad. El Plan consiste en proclamar la independencia unilateralmente. Al “Full de Ruta” me remito, ya que algunos parecen haberlo olvidado.

Y repito otra vez: o Cotarelo no se ha leído la “hoja de ruta”, o colabora activamente en difundir mensajes que confunden a la mayor parte de sus destinatarios. La afirmación de que el objetivo es celebrar en un año y medio un referéndum unilateral de la Constitución catalana resulta ser una engañifa de charlatán vendedor de crecepelos del Lejano Oeste. El objetivo es la Declaración Unilateral de Independencia. Distinto es que eso sea posible, que se vaya a llevar a cabo o no, o que se disimule bajo subterfugios varios.

Lo que de verdad piensan y a veces dicen (II): el censo catalán

Ya sabéis que de vez en cuando me fijo en artículos o entrevistas de quinta fila, entendidos como de personas que no tienen una especial relevancia pública -eso no impide que puedan ser personas con un nivel intelectual de primera-, y que a mi entender exteriorizan pensamientos o ideas insertas en una buena parte del secesionismo, aunque normalmente no se formulan explícitamente por el rechazo que comportarían.

Suele ser suficiente acudir a Vilaweb, Nació Digital o Mon.cat, entre otros medios digitales subvencionados, para encontrar alguna de estas perlas.

Hoy es el turno del artículo publicado en Vilaweb el sábado 16 de enero con el título “El cens és la clau“, el cual aparecía en la portada o página inicial del digital, firmado por Eugeni Casanova. El primer párrafo de su artículo releva de cualquier presentación:

No és cert que els vots independentistes siguin un 48% i que, per tant, no n’hi hagi prou per saltar la paret, tal com reiteren moltes veus interessades i algunes de resignades. O millor dit, és cert únicament en eleccions fetes amb el cens espanyol. Cal recordar que qui vota no són els catalans, que no tenen cap reconeixement jurídic, sinó els espanyols empadronats a Catalunya. Això és clau si anem a un referèndum constitucional.

Digo, y reitero, que la mayor parte del secesionismo contiene un sentimiento con el que se puede estar o no de acuerdo, pero de buena fe. Y también digo, y reitero, que una minoritaria, pero más que significativa, parte del secesionismo rezuma un sentimiento de exclusión frente al que consideran “distinto“, que en este caso tiene una base étnica y xenófoba (y mirad que me cuesta escribir estas dos palabras). Pura extrema derecha, eso que supuestamente no existe entre el separatismo. Lo cierto es que no existe (o es tan testimonial que es prácticamente indetectable) en indumentarias o simbolismos. En cambio, sí que existe de pensamiento. ¿Alguien lo duda, con párrafos como el reproducido?

Por cierto, recuerdo: el artículo es publicado en Vilaweb, no en un blog personal.

El autor confirma el corte xenófobo del artículo cuando se queja de que un asturiano que “sólo” lleva siete meses viviendo en Cataluña pudo votar en las elecciones del 27S, de unos colombianos llegados en 2012 que también pudieron votar con su DNI español o de un amigo (catalán) que vive en La Coruña y no pudo votar porque, qué cosas, está empadronado en ese municipio gallego. Obviemos si las referencias son ciertas o no, porque el contenido es muy claro (bueno, claro, salvo si exiges literalidad en las palabras; ya sabéis de los problemas de comentario de texto que tiene el separatismo): es intolerable que puedan votar los “no catalanes”.

La parte cómica del artículo la leemos cuando el autor afirma que cuestiones como esta no se han planteado antes para evitar acusaciones de sectarios, xenófobos o etnicistas.

El conjunto del artículo es todo un dechado de virtudes, como citar el “ejemplo” de Letonia y sus no-ciudadanos, que es algo como muy progresista e inclusivo, el referéndum de Montenegro o el hasta ahora irresoluble problema del Sáhara Occidental. Y se cierra con un último párrafo con alguna frase digna de pasar a la posteridad.

Conclusión. No es cuestión de rasgarse las vestiduras por un artículo xenófobo en un digital generosamente subvencionado, que “simplemente” propugna una distinción entre catalanes y no catalanes. Ya sé que si este artículo (o similar) salta a mayor publicidad, se dirá que es un simple artículo y no más; se disculpará, como siempre (en cambio, todos sabemos que un taxista madrileño que sintonice la COPE, maleducado y con prejuicios, representa a TODA España). Sólo es cuestión de reiterar que existe una parte significativa (imposible de cifrar, por supuesto, aunque por este blog han pasado ya bastantes ejemplos) del separatismo que abraza fanáticamente los postulados nacionalistas más extremos. Y a nadie le extraña. Porque es normal. Porque lo dice uno “de los suyos”. Ese nacionalismo. Esa extrema derecha que a veces expresa lo que piensa.

El truco separatista de las palabras y la declaración unilateral de independencia

Todos hemos hecho comentario de texto. Y todos hemos leído textos en que los conceptos no se expresan de una manera explícita. Su sentido se deduce del conjunto, o tenemos una capacidad crítica suficiente para comprender lo que se expresa, quizás de forma un tanto críptica. Vaya, que de una forma u otra hemos ejercitado el razonamiento verbal y la comprensión y análisis de los textos, aspecto en que el separatismo flojea. Deliberada y descaradamente.

Esto viene a cuento de que el jueves, en la entrevista a Carles Puigdemont en TV3, el Molt Honorable dijo: “És que no està previst en el nostre compromís electoral, fer una Declaració Unilateral d’Independència” [“Es que no está previsto en nuestro compromiso electoral, hacer una Declaración Unilateral de Independencia”]

Es verdad que, literalmente, en la Hoja de Ruta o el Programa de JuntspelSí no aparece la expresión Declaración Unilateral de Independencia. Este es el argumento infantil: como no dice DUI, pues no hay DUI.

Primero, un esquema de JuntspelSí y después el texto literal.

El primer esquema, que saqué de su Twitter.

Full de Ruta

El punto quinto, Proclamación de la Independencia, a mí me parece bastante una DUI. Evidentemente, un esquema no es suficiente y vamos a leernos el texto:

“1. La fase inicial: de la declaració d’inici del procés d’independència fins a la seva
proclamació
1.a) La declaració d’inici del procés d’independència…”. Se trata de la propuesta del 9N que no tuvieron valor de defender ante el TC y que oí decir a Carme Forcadell que tiene valor político. En resumen, se correspondería con la fase de creación de las “estructuras de Estado” y un supuesto inicio de “negociaciones con el Estado” (??????). Sí, esta primera fase -que finalizaría cuando se estuviera en disposición de asumir el control efectivo del territorio- ya es irreal, ensoñación y despropósito, pero voy a seguirles la corriente, como si fuera posible y así pasamos al punto 1.b, que es el que me interesa.

“1.b) Proclamació de la independència: la Llei de transitorietat jurídica i la Llei de procés constituent. Culminada la primera etapa, es procedirà a la proclamació de la independència, a partir de la desconnexió respecte de l’ordenament jurídic espanyol vigent.“. Aquí, supuestamente (el prusés es una suma de supuestos), se proclama la independencia. Y si no se produce por arte de magia, no es otra cosa sino una Declaración Unilateral de Independencia. Como decía: el argumento infantil, como no se dice DUI, no es verdad. La ‘desconexión’ también tiene un nombre en el mundo real: SECESIÓN. Con todas las letras y en mayúsculas. Que después te vengan a decir que en su programa no se incluía una DUI (“…nooo, es que decimos que queremos negociar con el Estado español“) es de suspenso en comentario de texto. De engañar a la gente, vaya.

Con la anterior explicación, creo que el siguiente esquema -ahora lo llaman infografías- se entiende a la perfección:

Full de Ruta

Según la hoja de ruta, el Parlamento de Cataluña proclamaría la independencia, se supone que con el voto favorable de 72 diputados, los mismos que no pueden ni siquiera aprobar una Ley Electoral… Claro, si tomamos literalmente las palabras de Puigdemont, en ningún lado se menciona la DUI…

No obstante lo anterior, supongamos, que ya es suponer, que efectivamente no se proclama la independencia. La pregunta es: ¿cómo piensa Puigdemont celebrar un referéndum sobre una supuesta Constitución catalana? ¿Con ley de transitoriedad jurídica o sin ella? ¿Con ley de proceso constituyente o sin ella? ¿Cómo va a lograr que entren en vigor esas leyes que, por sí mismas, supondrían la ruptura con el ordenamiento jurídico español? Sobre todas estas cuestiones no voy a ahondar, porque no vale la pena. Es un despropósito, en el que además se juega a la confusión: parece darse a entender que la elaboración de la Constitución, y quizás hasta el referéndum para aprobarla, se produciría incluso antes de la efectiva independencia (aclaro: parece darse a entender, no que se esté diciendo, si bien ante la duda me decanto por pensar mal; sobre esta confusión, por ejemplo, también Neus Munté según publica el diari ARA: “ “El referèndum constitucional es farà perquè ens hi hem compromès”, ha assegurat, i ha insinuat que el nou executiu pensa fer-lo encara que hagi de ser de forma unilateral si l’Estat continua tancat en banda.“. Si el referéndum constitucional (!) es unilateral, parece claro que lo sería sin que todavía se hubiera producido la secesión. Es todo muy raro).

Que se introduce cierta confusión (a mí me parece mucha, a otros les parecerá menos) me parece indiscutible cuando Puigdemont dijo en TV3: “L’objectiu d’aquest procés participatiu i del procés parlamentari per a l’aprovació de la constitució és que en el referèndum una part, una bona part, una majoria de la gent que hauria votat ‘no’ en un referèndum d’independència, voti ‘sí’ a una constitució en la qual es pot identificar molt més que no en la Constitució, diguem-ne, Espanyola“. ¿Quiere con eso decir que un ‘no’ al proyecto de Constitución catalana revertiría todo el prusés, proclamación de independencia incluida? ¿O quiere decir, como he planteado antes, que el referéndum sobre la Constitución catalana se llevaría a cabo siendo Cataluña todavía parte de España? (Sí, aguantad con el gesto de la cara imperturbable, por favor, que me tomo el análisis bastante en serio, aunque a veces cuesta) [Y reitero: analizo todo esto como un irreal supuesto teórico ideal y de laboratorio planteado por el secesionismo en que todo es muy fácil y directo, en el que se llega a la independencia con el apoyo de 72 diputados de 135 y un 48% del voto en unas elecciones, dos millones de personas de un censo de casi cinco millones y medio con derecho a voto. No lo analizo como una hipótesis plausible. Eso sí, recordad que esos 72 diputados que proclamarían la secesión no pueden tocar ni una coma del Estatut de Catalunya, que requiere una mayoría cualificada de dos tercios para su reforma]

Conclusión. Al final me he desviado un poco del tema. La cuestión reside en que no hace falta usar palabras o expresiones literales para entender lo que se dice. Según se plantea la hoja de ruta, proclamación de independencia es lo mismo que declaración unilateral de independencia. Hasta Carles Viver Pi-Sunyer puede afirmar que me equivoco (“no hi haurà salts al buit en cap moment“), pero no es verdad. De hecho, si os leéis la noticia de Vilaweb, en que Viver presentaba y explicaba el llamado “Full de Ruta” veréis que lo que digo es absolutamente cierto, prescindiendo obviamente de lo imaginario que resulta pensar que el Gobierno de España se siente a negociar la secesión con el Molt Honorable.

(Y con el siguiente extracto, quedáis eximidos de leer Vilaweb:

Aquesta fase, ha explicat, acabaria en el moment en què es considerés que ja hi ha les ‘condicions mínimes necessàries indispensables perquè el futur estat català pugui exercir el seu poder al territori de Catalunya i s’hagin acomplert els acords amb l’estat espanyol’, sense excloure un referèndum que pugui oferir l’estat.

En aquest punt es proclamaria la independència, que tindria una part declarativa i una altra de normativa: es proclamaria la desconnexió respecte de l’ordenament jurídic vigent, tot i que com a dret intern es continuaria aplicant l’espanyol en tot allò que no contradigués la proclamació d’independència.

(…) D’aquestes eleccions, en sortiria un nou govern que aprovaria la constitució definitiva. L’últim pas seria la ratificació amb un referèndum.“).

Otra cosa es que, si llegase el momento decisivo, no se atrevieran a proclamar la separación o, quizás, no llegue ese momento decisivo porque antes se les habrá impedido, que en el fondo es lo que desean: hacerse las víctimas, lloriquear que no les han dejado hacer la independencia (tras escuchar a Puigdemont y leer la noticia de Munté, ni siquiera tengo del todo claro cuál es su hoja de ruta) y decir que todo es culpa de ese Estado tan malo llamado España. Y mientras tanto, trucos baratos de palabras que, para mi absoluta sorpresa, engañan a gente hecha y derecha, que los siguen asumiendo sin hacerse una sola pregunta.

Acabo. En un artículo como el de hoy suelo enlazar al vídeo de TV3 o yo mismo edito algunos cortes. Esta vez dejo este brevísimo vídeo que he encontrado en Youtube, que además está subtitulado al castellano y contiene algunos de los pasajes más relevantes.

El Rey, la recepción, los agradecimientos y el refrendo

Mientras se consume este breve tiempo de limitada calma, a la espera de lo que vendrá, está todo el mundo entretenido en recuperar tuits de Puigdemont (el de los “invasores” no hace falta ser muy listo saber a qué se refería), lloriquear porque el Rey de España no recibe a la Presidenta del Parlament, porque no se agradece a Artur Mas los servicios prestados o si Puigdemont ha tomado o no posesión adecuadamente del cargo (mal que pueda pesar, creo que nada se puede oponer, si se toma como referencia la opinión del Catedrático de Derecho Constitucional Eduardo Vírgala y el contenido de la Sentencia del Tribunal Constitucional 8/1985).

En cualquier caso, si todo eso está bien o mal, cada uno tiene su opinión, que suele coincidir bastante según si se está por la secesión, por la integridad territorial y de derechos, o sufren síndrome de Estocolmo y optan por la estrategia del contentamiento en diversos grados [síndrome de Estocolmo y contentamiento: dícese de aquellos que, aun estando en contra de la secesión, son siempre benignos con los separatistas y cualquiera de sus ocurrencias y, en cambio, culpan de todo al PP, al Estado Español o tópicas variantes al uso]. Sigue leyendo El Rey, la recepción, los agradecimientos y el refrendo

“…es tractava d’enganys premeditats?”

Ahora que las fuentes de opinión separatista se mueven entre reacciones del tipo aquí no ha pasado nada porque ha valido la pena, cambios de rumbo como si no hubiera pasado nada y absoluta cara de póker, y timidísimas autocríticas de quienes dicen que se “equivocaron” al hacer la lectura del 27S, como si no hubieran hecho o dicho nada antes, (hoy no voy a poner enlaces ni personalizar a semejantes sujetos, pues al final resultará que yo también hago “listas”) también se abre un cierto discurso que habla de “engaño“, aunque esta expresión es más propia del que mueve sus argumentos como una veleta que de una verdadera reflexión acusatoria como la que hizo Josep Cuní en el programa de 7 de enero, en 8aldia.

Sí, ese engaño al que buena parte de los que estamos en contra de la secesión (ya saben: los antidemócratas, fachas, unionistas, mesetarios, colonos, mentirosos, amenazadores, ultraderechistas, jacobinos y no sé cuántas cosas más, siempre en tono abiertamente despectivo, sumado al intrínseco sentido injurioso de la mayoría de tales expresiones) hemos advertido siempre.

Cuní es muy claro, en una reflexión-editorial durísima y se pregunta si no se trataba de engaños premeditados (una pregunta que es casi una respuesta) o si se pretende [con el proceso secesionista] esconder intereses poco interesantes. O sea, un engaño colectivo de proporciones gigantescas. Para mí, y mucho otros, no es novedad (y qué poco me gusta lo de “yo ya lo dije”). Aunque, quizás, a Cuní le faltaría por añadir una pequeña matización: buena parte de los ahora defraudados, probablemente querían ser engañados (y de allí no los va a sacar nadie, por cierto).

A continuación, la reflexión de Josep Cuní. De las que duelen.