Una visión calvinista del trabajo

Hace unos días fue objeto de comentarios un enlace a un artículo titulado «Políticamente correcto«, firmado por Alfonso Durán Pich, cuyo contenido podríamos resumir en «los separatistas somos mejores» o algo parecido.

De esta consideración superior me impactó especialmente esa cualidad tan propia del separatismo que consiste en afirmar, entre otras muchas virtudes exclusivas, que una Cataluña independiente puede ofrecer «un concepto meritocrático«, «un aparato del Estado ligero y moderno» o «una visión calvinista del trabajo«.

Pensé: «claro, Javier, tú que eres un escéptico e hipercrítico por naturaleza, acepta de una vez la realidad; no niegues lo que tu ser percibe y tus datos objetivos corroboran cada día«. Pero, claro, ¿qué corroboran? ¿Una visión calvinista del trabajo? Sin meternos en líos intelectuales, vamos a aceptar que quiere decir algo así como «trabajar mucho«.

¿Y dónde puede ser que trabajen mucho en un lugar meritocrático, un aparato de Administración ligero y moderno, con una visión calvinista del trabajo? Se me ocurren muchos lugares en Cataluña, pero así al azar apuesto por la conocida Oficina de Drets Civils i Polítics, con la que tuvimos oportunidad de «encontrarnos» en esta entrada del 19 de febrero de 2019 y los informes que no existen.

Veamos cuantísimo trabaja esa oficina:

  1. Noticias de actualidad. Recordaréis que la Oficina «saltó a la fama» por el inexistente «informe» al que hacía referencia mi entrada de 19 de febrero. Ese «informe» fue «presentado» el 25 de enero de 2019. Desde esa fecha, en la web no consta ninguna otra «noticia de actualidad«. Se parece bastante a ese blog que uno empieza con mucha ilusión y abandona a la tercera entrada, porque crear contenido es bastante más complejo de lo que parece.

2. Twitter. A falta de noticias, lo que sí utiliza bastante la Oficina es Twitter. No para tuitear exclusivamente contenido propio, no vayamos a exagerar con lo del calvinismo, sino una amalgama de noticias bastante dudosa en un organismo público, pero esto es lo normal en Cataluña actualmente. Ahora bien, gracias a Twitter veo que hay mucho más trabajo del que informa el apartado «Actualitat». Concretamente esto.

3. Oh, por favor, por una vez me voy a tragar mi hipercriticismo y me van a dar. Un manual para detectar y afrontar posibles vulneraciones de derechos civiles y políticos, como nos explicaba la CCMA; hasta algún Ayuntamiento, como el de La Junquera, destaca en su web la adhesión a esta iniciativa.

Si tenéis experiencia en acudir a manuales o guías de la Administración Pública, sabréis que normalmente se trata de documentos muy completos y exhaustivos, que necesitan de ciertas dosis de perseverancia y esfuerzo para interiorizarlos. Así, en modo aleatorio, os enlazo una Guía para Centros Educativos de la Agencia Española de Protección de Datos, que ocupa nada menos que 62 páginas.

Pues lo siento por la AEPD, pero la comparativa con el trabajo de tercero de primaria de la ODCiP no tiene color: un «Manual de Uso» de dos páginas con sangrantes faltas de ortografía y errores al colocar algún apóstrofe; o sea, que ni siquiera pasó por corrección lingüística. Quizás las capturas no se vean bien del todo en el ordenador o el móvil, pero clicando al manual se os abre el PDF y el «manual trabajo a entregar el lunes en clase de sociales  conocimiento del medio o algo así«.

CONCLUSIÓN. La visión calvinista del trabajo da como resultado Oficinas públicas que nos cuestan un dineral (el artículo que da lugar a esta entrada lo dice muy bien, aunque en otro sentido: «quieren nuestro dinero») y no actualizan su página web, por uno de los siguientes dos motivos: desinterés o falta de trabajo. Muy calvinista no parece.

Y cuando desaparece el desinterés, o aparece el trabajo, nos brindan unos «manuales de uso» que cómo no vamos a pagar unos 87.000 euros brutos a su director. Y después te vienen a contar que si calvinistas, protestantes y centroeuropeos. Si es que hay que reírse.

Una manifestación de familia

Ante la insistencia de algunos medios convenientemente subvencionados en magnificar los datos de asistencia a una manifestación a la que le he prestado un par de minutos de atención, me permito los siguientes comentarios:

  1. A ojo de buen cubero, que ya sabéis hace casi tres años me doctoré en el cálculo de superficies y nos dio para una bonita serie de comentarios y reflexiones sobre las aglomeraciones, la asistencia a la manifestación me ha parecido floja.
  2. Floja porque si hace años el separatismo medía su «fuerza» (ejem) y apoyo «mayoritario» (doble ejem) en función de los datos de asistencia, según parece el público presente se ha reducido como mínimo en dos tercios. Pues dos tercios menos de «fuerza» y «mayoría» (triple ejem).
  3. Por supuesto, lo que toca por parte del separatismo es aceptar que solo con ver en vista aérea la Plaza de España se observaba CLARAMENTE que no estaba ni mucho menos llena. Que había mucha gente, obvio, con absoluta comodidad y espacio. Y ese era uno de los puntos que estaban «a tope«.
  4. También por supuesto, me da absolutamente IGUAL cuánta gente haya ido o dejado de ir (mucha menos, evidente) porque, y eso es lo importante para esta breve entrada, lo que sí he podido percibir de manera nítida en esos dos minutos en que he sintonizado TV3, escuchando a algunos de los periodistas y entrevistados, es que se trataba de una manifestación de familia.

Ese tipo de familia que se reúne alrededor del abuelo. ¿Del abuelo? ¿Qué me estás contando, Javier? Pues sí, amigos. Se trata del abuelo llamado ‘Procés’. De vez en cuando lo montan en la silla de ruedas, le ponen unas gafas de sol y lo acercan a la oficina bancaria del barrio para que salude con un gesto del brazo a los empleados, que ya se sabe que el hombre no puede hablar, y así consiguen cobrar la pensión cada mes.

Por supuesto, el pobre abuelo está muerto, pero la familia sigue en su día a día como si continuara vivo y tiran de un hilo para simular que saluda cuando lo sacan de casa, aunque cada vez es más complicado no apercibirse de que huele a muerto.

CONCLUSIÓN. Un fraude y un autoengaño, claro. Nada nuevo entre la familia del ‘Procés’.

Nada es nada

En los últimos comentarios -y la anterior entrada iba de eso- se incide en la absoluta ausencia de contenido real por parte del independentismo.

Sea porque se repiten fórmulas anteriormente ensayadas (por ejemplo, debatconstituent.cat), sea porque se tienen que coger a clavos ardiendo que se parecen mucho a esos mensajes de autoayuda (y por lo general chiflados) de Whatsapp o Telegram que llegaban cada día en septiembre-octubre de 2017 (obviamente, me refiero a Tsunami Democràtic, esa iniciativa «anónima» a la que alegremente se suman los subvencionados e hiperventilados), el separatismo a día de hoy no es capaz de generar nada tangible.

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El verano del procés en Europa

Si de algo ha servido este parón estival ha sido para comprobar algo sabido: que el ‘procés’ es un muerto bien muerto que unos titiriteros se encargan de mover, que para eso cobran en su mayor parte un generoso sueldo público, simulando que está vivo. Uno se ha acostumbrado a que la mayor ridiculez se tome en serio y hasta se ve arrastrado por la corriente. Sucede, sin embargo, que la desconexión del asunto te lleve a considerar la absoluta indigencia intelectual en que se mueve el asunto y que apenas merece la pena prestarle atención.

A lo que vamos. Este verano he podido dar un breve paseo por parte de «Europa», a la que le trae sin cuidado las supuestas penas de los victimistas de cada día. La cuestión es que me he topado con una serie de estampas que, entre risas y más risas y con aplicación de métodos tan acreditados como los utilizados por el INH o el mismísimo Gonzalo Boye, inmortalizo en esta ligera entrada estival.

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Un ‘déja vu’ continuo

Podría empezar la entrada con la clásica referencia al fallo de Matrix y el ‘déja vu’. Técnicamente, ya lo he hecho, así que el asunto va del enlace que ha colgado hoy Poniente (¡gracias!) con lo que empieza a convertirse en algo habitual en el separatismo: repetir lo hecho o dicho anteriormente, atendida la falta de memoria de su público medio.

Veamos. La noticia: «Torra y Llach invitan a la ciudadanía a poner las bases de la Constitución catalana«, titulaba ElNacional, que sin duda ha tomado el relevo radical a Vilaweb. Fijaos que este medio titula de forma mucho más modesta, «El debat constituent ciutadà arrencarà a la tardor«; incluso con un subtítulo que casi puede ser que se acerque a algo de verdad sobre el papel (la realidad es otro cosa), al señalar que «Lluís Llach presenta la metodologia del procés participatiu per a consensuar les bases amb què els partits haurien d’elaborar una constitució catalana«. En otros medios como Nació Digital o Elmon explican la noticia en la línea de Vilaweb, con matices, pero un fondo común, que es el mismo de siempre: ABSOLUTAMENTE ACRÍTICOS y SE LO CREEN TODO.

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Lo tienen todo planificado

En los momentos de apogeo del separatismo (2012-2017), especialmente en aquellas fechas de súbitas conversiones (2012-2015), era muy frecuente escuchar la frase «…lo tienen todo planificado…«, refiriéndose al genial plan mágico y secreto con que las fuerzas separatistas lograrían la secesión. Nunca nadie fue capaz de precisarme qué quería decir «…lo tienen todo planificado…» más allá de lo que ya sabemos: un golpe de Estado que nada tenía de democrático ni de liberal.

Ese «lo tienen todo planificado» contenía también un tono de absoluta suficiencia del tipo «qué tontos sois, que los separatistas lo sabemos todo y los demás no os enteráis de nada«.

Claro que, como el tiempo pone en su sitio casi todo, ahora tenemos a uno de los expertos en planificación, como Gonzalo Boye, exponiendo unos argumentos un tanto distintos. Escribe en su último artículo en ElNacional que los diversos poderes del Estado se han conchabado contra el separatismo y que: «todo forma parte de un plan perfectamente orquestado para reprimir a unos y amedrentar a otros y, así, terminar por cargarse el procés».

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Dos detalles del Grupo de Trabajo de la ONU que no pasan desapercibidos

Ya tenemos, casualmente, la publicación del segundo informe del Grupo de Trabajo de la ONU relativo a Forn, Rull, Romeva y Bassa. Como el WGAD, para el caso concreto que nos ocupa, ha sido objeto de escrutinio y, en su caso, de descrédito, nada hay que añadir por ahí, así que vamos directos al asunto.

Se trata de dos detalles que me han llamado mucho la atención. El primero es mera hipótesis; el segundo, escandaloso.

Primer detalle. La fecha en que se hace público el informe de hoy. Si atendemos a la copia que se ha publicado, que es la enviada a Ben Emmerson, vemos que en la parte superior de la primera página de la Opinión figura «Distr. general 18 de junio de 2019«. En la carta dirigida a Ben Emmerson, fechada a 4 de julio, se indica que se ha remitido al Gobierno con 48 horas de antelación, o sea, el 2 de julio. Por lo tanto, 14 días después de la «Distr. general 18 de junio de 2019″.

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Sobre la cuestión prejudicial al TJUE

Cristóbal aportaba ayer el enlace al Auto de la cuestión prejudicial sobre el alcance de la inmunidad parlamentaria de Oriol Junqueras. Después de reunir el valor suficiente para leérmelo entero, os he de decir una cosa: en un duelo con Marchena, lo más prudente es huir. Rápido y sin mirar hacia atrás.

Como analizar el Auto desde un punto de vista estrictamente técnico da para un artículo de corte académico bastante aburrido, mejor leer la acertada síntesis práctica de Cristóbal, quien se tomó la molestia de leer el Auto y dejar este comentario en la anterior entrada, que al final complementaré con un apunte mío:

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Las verdades de Javier Cercas

Recordaréis que la columna de Javier Cercas titulada «La gran traición» causó un gran escándalo entre esos señores que dicen aceptar de buen grado la pluralidad de opiniones y después perpetran artículos para demostrar que es mentira y, además, la respuesta tiene el nivel de un niño de cinco años; y perdón para los niños porque ni se les ocurriría.

Este miércoles (día 26 de junio), Javier Cercas estaba en la SER e, inquirido por Pepa Bueno sobre esa columna,  habló con total claridad, en unos términos que vale la pena reproducir, tanto el corte de audio como por escrito porque, con los matices de siempre, aspectos en que se coincidirá y otros que no, me parece un buen compendio de las ideas base que desprende el conjunto de muchos de los comentarios que estos días he leído en el blog (gracias a todos, como siempre).

El corte que destaco del discurso de Cercas dice así (en la parte inferior tenéis el audio):

«Ahora bien, llegó un momento -el momento de la verdad siempre llega- en septiembre y octubre de dos mil diecisiete, en el que supimos, sin posibilidad de duda, que no éramos catalanes, que no computábamos como catalanes.

Es decir, que no bastaba con vivir y trabajar en Cataluña y querer ser catalán como lo hemos querido ser, o como yo lo he querido ser, y como tantísimos otros, sino que además había que ser separatista. Y esa es la palabra, independentista no es la palabra, la palabra es separatista. Lo que se quiere aquí es la separación, no la independencia; la independencia es una fantasía, la separación es más o menos una realidad.

Y no éramos catalanes por un motivo, por una evidencia flagrante, flagrante.  Y es que, en primer lugar, los sucesivos gobiernos separatistas hablan en nombre de toda Cataluña por sistema y, en segundo lugar, y como consecuencia de esto, en realidad plantean que el problema que vivimos aquí es un problema entre Cataluña y España y esto es falso. El problema es un problema entre catalanes, más de la mitad de los cuales, repito, más de la mitad de los cuales hemos dicho por activa, por pasiva, en elecciones consecutivas de todos los tipos, que no queremos la separación.

Pero esto parece que no, que no cuenta, que no existe y se sigue hablando de -no solamente los separatistas, sino mucha otra gente- de esto es un problema entre Cataluña y España. Y esto es falso. O sea, nosotros hemos sido fieles, te lo repito, al pacto fundacional de la Cataluña democrática y aquí ha habido unos gobiernos, sucesivos gobiernos separatistas, que han roto ese pacto y que han dicho que eso no contaba, que ya no servía. Y eso sólo tiene una palabra: se llama traición.

Y el resultado de eso es lo que estamos viendo ahora, es decir, que Cataluña está dividida. Ya sé -no sé qué opinará Enric Juliana, estoy seguro que está de acuerdo conmigo al menos en esto-, ya sé que hay gente que dice Cataluña no está dividida. Eso ponerse una venda en los ojos, es decir, ¿sabes por qué? porque lo peor es que si tú no reconoces que tienes un problema no  lo puedes solucionar. Y ese es el problema, que aquí no se reconoce el problema»

CONCLUSIÓN. Lo de siempre: no es necesario estar de acuerdo con todo el discurso de Javier Cercas. Matices, sutilezas, discrepancias, etcétera, son irrelevantes frente al núcleo central de la idea transmitida: quien no es separatista, queda expulsado de la ciudadanía.

La manipulación informativa del Síndic de Greuges

Si el otro día comentaba que el Síndic actuaba contra todos los catalanes que no compartimos la pulsión separatista, hoy toca decir que el Síndic, además de lo anterior, tergiversa y manipula la información.

El motivo lo adelanté en un comentario y era este titular que se lee en la misma página del Síndic: «El síndic comparece en el Parlamento británico para explicar la situación de los derechos humanos en Cataluña«. Como bien sabemos, la conjunción de las palabras «Parlamento británico» (o Westminster) y separatismo nos conducen al APPGCatalonia (enlace para novatos; los demás, ya conocéis de qué va).

Con los pocos escrúpulos característicos del separatismo , leemos: «El síndic de greuges de Cataluña, Rafael Ribó, ha comparecido ante el Parlamento Parlament britànic con la ponencia “La situació dels drets humans a Catalunya: apel·lació al diàleg i a la llibertat”, en la sala Margaret Thatcher, de la Portcullis House de Londres.«

La frase siguiente aclara: «El acto, organizado por The All Party Parliamentary Group On Catalonia (APPC), ha otorgado voz a dos de los testigos excluidos por el Tribunal Supremo en la causa especial sobre el proceso: por un lado, el síndic; y por el otro, Sir Hugh Orde, ex máximo responsable de la policía en Irlanda del Norte y expresidentes de la Asociación de Inspectores en Jefe de la Policía, quien fue el autor de un informe relacionado con el 20-S y el 1-O, en el que concluyó que en ninguna de ambas fechas la multitud mostró intención alguna de ser violenta o de cometer un delito.«

Vayamos por partes para reiterar lo que sabemos: que el Síndic manipula, por no decir algo peor.

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