La gestión de la pandemia, la crítica y el lenguaje

Si hay un sitio del mundo en que la gestión de la pandemia ha sido especialmente pésima es Cataluña. Sí, oigo los gritos que dicen: «¡Madrid!, ¡Madrid!». Por supuesto. Pero Cataluña…

En Cataluña partíamos de la base de que contábamos con el (des)gobierno de los mejores, esos que se ufanaban de que con la independencia «no tendríamos tantos muertos ni tantos infectados”, según señalaba Meritxell Budó en su día. La realidad es que con la plena gestión en sus manos no se han distinguido por hacer un trabajo mejor que los demás. Y es por eso que ahora, fruto de la «excelente gestión», han tomado la decisión de cerrar la hostelería, lo cual es un fracaso y un desastre. Porque tomar tan drástica medida tiene su origen en el descontrol de la pandemia; y todos estaremos de acuerdo en que se trata de un asunto difícil y complicado, pero ¿no decían que lo hacían tan bien? ¿Acaso no era posible tomar medidas previas para distinguirse y controlar mejor la expansión del virus?

Son igual de malos que los demás, pese a las continuas y narcisistas apelaciones que oímos a menudo de que en Cataluña todo se hace mejor, con mayor conocimiento y estudio. Ya sabéis: eso de que el apoyo a la secesión en Cataluña es mayoritario entre quienes ostentan estudios superiores, aunque esa afirmación -aparte de reiterar un pernicioso y extendido sentimiento de superioridad- solamente confirma que los estudios no necesariamente llevan anudadas otras capacidades básicas como la competencia en el trabajo o ser buena persona, capacidad esta última que no cura ni lleva ínsita la competencia, pero al menos no te jactas de estar por encima de los «otros».

Por eso su fracaso es «superior«: tanto postularse como el Cielo en la Tierra y después los resultados apenas se diferencian de los menos «estudiados». En fin, no hace falta explayarse porque es algo objetivo.

Claro que este desastre sin paliativos no sería posible sin la colaboración de los medios de comunicación afectos al régimen. ¿Habéis leído algún editorial crítico de la prensa subvencionada analizando los motivos y los fallos que han llevado hasta el cierre de la hostelería? Por supuesto que no, porque cuando tienes los ingresos asegurados por vía pública, ¿para qué criticar la gestión pública?

El ejemplo de estos días nos ha venido con la observación de Laura Rosel a Oriol Mitjà con su «ara això no tocava«. Claro, la crítica de Rosel a Oriol Mitjà (ahíto de protagonismo, todo hay que decirlo, y no exento de crítica) no lo es porque su opinión sea acertada y argumentada o no, ni siquiera porque quiera arrogarse un protagonismo que, por cierto, no hace tanto se le daba por erigirse como la verdad revelada. La crítica reside en que «no toca«. Un claro: «Oriol, ahora no hables, que molestas«. Cuando criticaba la gestión del Gobierno y en la Generalitat clamaban por gestionar, Mitjà era celebradísimo. Ahora, «no toca«.

El editorial de Rosel nos muestra, una vez más, algo muy propio de las superiores cualidades del independentismo: una periodista de un medio PÚBLICO (pero que considera SUYO, pues el independentismo considera todo SUYO), clamando por impedir la libertad de opinión y expresión de un ciudadano porque le molesta que haya criticado al gobierno. El pensamiento único expresado, de manera diáfana, desde un medio de comunicación público.

Después los hay que no hacen más que buscar por todas partes rescoldos de la extrema derecha, cuando en Cataluña esa extrema derecha que claramente representa Rosel tiene un discurso tan normalizado y asumido por la sociedad que apenas genera unas muy leves críticas. Es ese lenguaje que todo lo contamina y que ha colonizado a una parte sustancial de la sociedad catalana, de la que Laura Rosel es su reflejo.

¿Qué es eso de que desde un medio de comunicación público -ni que sea privado, porque es lo mismo- se inste a que un ciudadano no hable cuando tenga una opinión a expresar? Si la opinión de Oriol Mitjà no es acertada o es un disparate, ¿no se verá contrarrestada por otras opiniones, que es lo que sucede en una sociedad democrática? ¿O no será, acaso, que Laura Rosel -como exponente de esa parte de la sociedad a que me refiero- rechaza que en su modelo de sociedad se puedan exponer opiniones críticas con aquello que ella apoya?

¿Y qué apoya?, se preguntará algún ingenuo. La respuesta nos la daba ella misma: «…com per haver d’escoltar uns dels metges de referència de la pandèmia carregant-se la confiança en el Govern, sigui del color que sigui…«. O sea, que una periodista, que por sistema debe desconfiar de cualquier gobierno, nos dice que debemos confiar en este, cuando además no se hace más que enlazar despropósitos y fracasos en la gestión. Y se ha molestado porque alguien opine contra este gobierno de su color. Si algo tengo claro del discurso de Rosel respecto a Mitjà es que los valores que refleja no son los de la democracia. Pero en Cataluña se dicen las mayores de las barbaridades y no pasa nada.

Así estamos con el lenguaje que utilizan los extremistas en Cataluña, con total libertad y desde cualquier medio de comunicación, dirigido para audiencias amplísimas: en primer lugar, obvian cualquier crítica a «su» gobierno, en el que se debe confiar por sistema; en segundo lugar, quieren acallar al crítico. Esto, la verdad, no encaja mucho con la democracia y sus valores (¿ o no representa el discurso de Rosel unos valores cercanos a la eliminación de derechos fundamentales  y la instauración de un sistema de «confianza» acrítica con el gobernante?), y pasa todos los días, desde hace muchos años, en Cataluña. Y, como en muchas otras ocasiones, encima lo pagamos todos.

El lenguaje del separatismo

En su momento, el blog se poblaba de citas y enlaces eruditos para analizar, explicar y criticar el movimiento separatista. Entre estos, recuerdo haber leído «La lengua del Tercer Reich«, de Victor Klemperer. Craso error. No hace falta ser tan sofisticado para asomarse a la red y llegar a la conclusión de que el separatismo es un proyecto peligroso, como se esfuerza en confirmar cada día, cuyo objetivo principal es acallar al discrepante.

Nada nuevo en los tiempos actuales, pero en versión exacerbada, disfrazada de «democracia» y con la nada insignificante diferencia de que en el caso que nos ocupa -el separatismo- se excluye por completo de la condición de conciudadano a todo aquel que no comparte su ideario.

Esta captura de un tuit es de Lluís Llach, de hace varios días, y en Twitter y otros lugares se comentó ampliamente su contenido.

Sí, diréis que el personaje objeto de la entrada es de dudoso fuste intelectual y que mueve más a la risa que a otra cosa. Pues será así, pero también es verdad que el personaje ha sido diputado y goza de notable difusión lo cual es suficiente para influir dentro de la irrealidad separatista. Con lo que ya nos podemos ir riendo, ya.

Alguien que propugna «fer net» es peligroso. Quien domine mínimamente el catalán sabe que «fer net» no se traduce literalmente por «hacer limpio» o «hacer limpieza». La expresión tiene una connotación de purga, vaciamiento o eliminación, de quitarse de delante algo que molestaba. O sea, que Llach aboga por la purga o expulsión de todo aquel que ose «juzgar» su pensamiento único. No es que roce, es que más totalitario no se puede ser.

Este lenguaje, inaceptable, está totalmente normalizado entre el separatismo. Y fuera de él, de tan acostumbrado que se está a escuchar semejantes enormidades, casi se toma más como una simple salida de tono «inofensiva» o de «baja intensidad» que como lo que de verdad representa: la expresión del deseo totalitario, en que solo tiene cabida una forma de «pensamiento».

A menudo, la tendencia ante este tipo de expresiones la reacción consiste en tomárselo a chanza. Es la reacción lógica. Sin embargo, el análisis de la expresión debe ir acompañada de su valoración crítica: inadmisible, totalitaria e incompatible con un Estado de Derecho y la democracia. Si hay que decirlo, pues se dice. Con risas y también con veras.

Pero este lenguaje del separatismo -recordad que, en vísperas de la manifestación del 8 de octubre, Llach nos llamó «buitres» a todos los que allí fuimos- es inaceptable y les retrata cada día. Solo hay que recordarlo y repetirlo. Cada vez. Con esta sencilla técnica os digo yo que a algunos se les acabará cortando esa verborrea gratuita e insultante.

La inhabilitación de Torra y el servilismo

El asunto de la inhabilitación de Torra no tiene mucha enjundia y, como apuntaba en el último comentario Cristóbal, tampoco es que nos despierte demasiado interés. Un señor que es Presidente, admite abiertamente la desobediencia y hace uso de las instituciones para su particular interés partidista, no merece muchos miramientos.

Especial mención, eso sí, a lo de la «desproporción». No, no me interesa si es «desproporcionado» aplicarle a Torra exactamente las mismas consecuencias penales que a todo aquel que haya sido condenado por el artículo 410 del Código Penal. Lo que me interesa es el servilismo al poder de todos aquellos que critican la «desproporción» de la pena impuesta y no son capaces de expresar la más mínima crítica a la desobediencia de todo un Presidente de la Generalitat. Porque si te quejas de «desproporción» significará que consideras que efectivamente ese señor ha cometido una falta y, por lo tanto, merece una sanción, ¿no? Entonces, ¿por qué critican la desproporción y no son capaces de criticar al infractor? Aaaahhhh, menudos serviles. Pues eso les he dicho esta mañana, mediante una breve carta escrita y firmada digitalmente, a mis colegas del Consell de l’Advocacia Catalana (CICAC), que el Manifiesto que han emitido se muestra servil con el poder. ¿No son capaces de criticar a una autoridad que manifiestamente reconoce desobedecer? Luego dicen no sé qué de democracia y en realidad practican la reverencia al líder de su ideología.

En fin, si queréis leer un artículo de magnífica construcción y factura, esto de Marc Molins en La Vanguardia: «Poder sin límites«. Y este final es de esos para aprenderse de memoria, aunque muchos de nuestros conciudadanos sean incapaces de comprenderlo: «…el hecho de obviar el cumplimiento de un mandato que tiene por objeto garantizar la libre formación del voto aduciendo la falta de límites externos evidencia una forma de entender el poder impropia de nuestros tiempos«.

Colar lo viejo por nuevo: la acusación contra la Sindicatura Electoral

El separatismo es gesticulación y victimismo, aderezado con notables dosis de autoritarismo y nulo respeto por cualquier posición que no sea la suya. Todo esto no sería posible sin un gran trabajo de propaganda, que ha logrado una fe ciega en cualquier mensaje. Lo mismo da que el mensaje sea antiguo, que es capaz de ponerlo de nuevo de actualidad, hasta el punto de que parezca que «no hicieron nada».

Una prueba más nos la brinda Quico Sallés y la publicación anoche de la noticia titulada: «La Fiscalia s’acarnissa amb els síndics del referèndum«, que se ha visto acompañada por una notable difusión en redes como Twitter, entre otros de la mano de uno de los acusados, Jordi Matas Dalmases.

Si os leéis la noticia, parece que Sallés haya conseguido una gran exclusiva: «Segons l’escrit de qualificació provisional de la Fiscal Sofia Oró, al que ha tingut accés El Món…». 

Ahora bien, uno diría que el periodista va algo retrasado, porque recordaréis que en diciembre de 2018 aquí ya comentamos el asunto en una entrada bastante recordada, «Cartas desde la ignorancia» y donde, para más inri, hasta enlazaba el escrito entero del Fiscal, esa gran exclusiva que ahora ha conseguido Sallés más de veinte meses después. [Lo cierto es que la noticia de la acusación salió publicada a finales de octubre de 2018 en los medios].

Así que, en realidad, ni hay exclusiva de Sallés, ni la noticia es el supuesto «ensañamiento». Ni siquiera si la conducta de los acusados encaja o no en los tipos penales por los que se les acusa, aunque algo habrá: Sallés, convertido en abogado defensor de los acusados, nos informa -con veinte meses de retraso- de que únicamente se logró alguna notificación con requerimiento personal a Marta Alsina, por lo que la acusación de desobediencia -según él- debiera decaer; jurídicamente, es plausible, aunque, claro, recordaréis que sin necesidad de requerimiento personal todos los miembros de la Sindicatura renunciaron al cargo cuando el TC acordó imponer multas coercitivas de 12.000 euros diarios… Ese día sí que se dieron por aludidos.

En fin, la cuestión, como siempre, es distinta a la inocencia o culpabilidad de los acusados. La cuestión es la capacidad de victimizarse después de provocar la situación por la que se les acusa. La capacidad de hacer pasar por nuevas unas «viejas» acusaciones de hace más de veinte meses, que ahora Sallés, Matas y la maquinaria propagandística venden a un dócil público como si nada.

En fin. Nada nuevo en el patetismo del ‘procés’ y solo destacar el retraso de Sallés, que como todo en el ‘procés’, sea lo que sea, siempre tiene éxito.

 

Una denegación previsible

Que el confinamiento domiciliario necesita del estado de alarma o de una Ley Orgánica que específicamente así lo prevea es algo sabido y conocido, así que las quejas por el contenido del Auto del Juzgado de Instrucción de Lleida son infundadas.

Solo existe una Ley Orgánica que permita un confinamiento domiciliario general de la población (y con algunos problemas, además) que es la Ley Orgánica 4/1981, de los estados de alarma, excepción y sitio, por lo que la denegación de la autorización para la aplicación de la resolución SLT/1671/2020 era más que previsible. [Para los «nuevos» en el blog, véase la entrada «Un mundo superado por la pandemia» y «Si no se prorrogase el estado de alarma«].

A continuación, unos cuantos comentarios sobre cosas que he oído esta mañana.

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Un confinamiento de palabra

Nota: la resolución está aquí publicada, así que algunas de las cosas publicadas las tacho.

Estaréis al caso de que esta mañana se ha anunciado el “confinamiento” de la comarca del Segrià, ante el descontrol del brote y pese a que ayer se dijo que no se contemplaba.

Estaréis al caso de que ha salido Torra, también Buch, para anunciar la decisión y desglosar las medidas que se adoptan en el marco de ese “confinamiento”, entre ellas una medida tan restrictiva como la de impedir la entrada y salida de la comarca del Segrià. Para mí, esa medida a día de hoy no se sostiene con la Ley Orgánica 3/1986, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública y requeriría decretar el estado de alarma en la comarca. Pero no nos pongamos pejigueros, que ya se sabe que cuando le exigimos respeto a la legalidad al desgobierno de la Generalidad estamos pidiendo demasiado.

<del>De lo que NO estaréis al caso es del contenido de la resolución que ordena el “confinamiento” del Segrià, porque mientras escribo esto a las 13.32 horas del sábado 4 de julio de 2020 todavía estoy dándole a la tecla F5, a ver si sale publicada la resolución en el DOGC.

Porque, amiguitos, mientras no salga en el DOGC, una resolución que impone obligaciones que luego se quieren sancionar si no se cumplen, no existe. </del>  El confinamiento es de palabra. Aparte de que tampoco es exactamente un confinamiento, sino una restricción severísima del derecho a la libre circulación y un conjunto de recomendaciones de protección civil.

Dejo para otro rato qué sucede si no se pide ratificación judicial. Y, según parece, la resolución ni siquiera tiene fecha de decaimiento o caducidad, lo que significa que los ciudadados del Segrià quedan sometidos a la voluntad del desgobierno, sin control judicial o parlamentario de tipo alguno.

CONCLUSIÓN. Mucho hablar sobre lo bien que lo hacen, pero el día que les corresponde actuar son un desastre.

<del>Nota: he visto por Twitter algún texto que parece corresponderse con la resolución. Pero eso no es un texto oficial.

Otra nota: ahora sí está publicada la resolución [El PDF tiene como hora las 13:10]

Las falsas promesas del tiempo

Si hay algo que se le da especialmemte mal al separatismo es el manejo del tiempo. Suelen prometer horizontes temporales irreales (por ejemplo, los dieciocho meses de Gabriel Rufián) que sirven para ilusionar a sus seguidores, a la vez que para ponerles en evidencia frente a los demás y de eso va el tema.

El ejemplo de hoy son las «tres semanas» del ensayo de Oriol Mitjà, quien está recibiendo lo suyo a cuenta del ensayo, muy especialmente por la falsa promesa de resultados en tres semanas. En el documental que le dedicaron en TV3, emitido a principios de mayo (o sea, mucho después del plazo de «tres semanas» prometido el 16 de marzo), Mitjà se quejaba amargamente de la presión que tenía de la «opinión pública». Sin embargo, obvió señalar que esa presión no se la puso la «opinión pública», sino él mismo, la Generalitat y sus palmeros.

Obviamente, transcurridos más de dos meses desde tan rimbombante anuncio, es mucha gente la que se pregunta qué sucede con el ensayo. Y el problema no es si el ensayo va bien, va mal, si ha tenido problemas para reclutar o no una muestra suficiente o si en el transcurso del ensayo se ha abandonado una línea y se ha reforzado otra, cuestiones todas estas comprensibles para cualquiera con medio dedo de frente.

El problema es el insufrible tono de superioridad implícito con el que se lanzó el ensayo, el habitual «somos los mejores del mundo» que acompaña cualquier iniciativa con descarado tufo separatista, como fue el caso y nos confirma el hecho de que el artículo publicado en EL PAIS titulado «Las falsas promesas del ensayo estrella de Mitjà y Clotet sobre el coronavirus» ha tenido respuesta vía Twitter de Oriol Mitjà (un simple tuit) y, especialmente, de Oscar Camps (el de Open Arms), mediante un hilo que contiene alguna afirmación que unos dirán que es mentira y otros «inexactitud», como veremos.

Y lo que pasa en esta vida: el error es inseparable de nuestra condición humana y un ensayo dice claramente de qué se trata. Pero aquí se vendió un «ensayo» con promesas de resultados casi inmediatos, así que quien no soporte la crítica que llore en otra parte y no acuse, como hace Camps, de catalanofobia, que es el recurso típico del separatismo. Los niños lloran, algunos separatistas recurren a la catalonofobia o Franco y zanjan la discusión.

Veamos. Blog (entrada de 16/03/2020) de la Fundación Lucha contra el Sida y las enfermedades infecciosas: «En el estudio, del que se espera obtener los primeros resultados en sólo 21 días, participarán casos positivos y personas que hayan estado en contacto con ellos…«.

En el ARA del día 14 de marzo, se explicaba que la consellera Vergés había realizado el anuncio del ensayo en TV3 y se decía: «…ha explicat la consellera, que ha afegit que s’espera tenir els primers resultats d’aquí tres setmanes«.

El ensayo se inició el día 16 de marzo y, como bien señala Cristian Segura en su artículo, no llegaron los primeros resultados y empezó una sucesión de retrasos con promesas de que llegarían «pronto».

Tan pronto como que Bonaventura Clotet dijo que a partir del 14 de abril (se supone que 2020) habría análisis preliminares. La prueba la tenéis en este vídeo de elnou.cat, en una noticia que os enlazo con este titular: «Bonaventura Clotet: “Els primers resultats de l’assaig clínic els tindrem a partir d’aquesta setmana

Algo parecido publicó ElNacional el 13 de abril: «Oriol Mitjà presentará los resultados de su estudio la semana que viene«. Incluso, en la noticia se lee: «El estudio sobre el coronavirus que lidera el epidemiólogo Oriol Mitjà en el hospital Can Ruti de Badalona no podrá ofrecer los primeros resultados hasta a finales de esta semana o de la próxima aunque en principio los primeros resultados se tendrían que haber ofrecido la semana pasada. Así lo ha informado la consellera de Salut, Alba Vergés, este lunes en la rueda de prensa diaria que ofrece el Govern«.

Así que ya sabéis: si se prometen unas fechas, no se cumplen y además se siguen prometiendo otras próximas, pedir explicaciones o reseguir al detalle las FALSAS EXPECTATIVAS creadas es catalanofobia. No sigo recopilando anuncios de nuevas fechas porque también las menciona el artículo de Cristian Segura y la idea ya está clara.

Y ahora, vamos a por el catalanófobo Oscar Camps. En su hilo de Twitter dice esto:

¿Es realmente el «aumento de volumen de la muestra» la razón de los continuos aplazamientos? ¿Pero no nos habían anunciado «análisis preliminares», que uno en su buena fe presupone que serán fruto de muestras parciales del total?

Lo más prudente, como señala Oscar Camps, es atender a lo que dice Oriol Mitjà o gente de su equipo, como Marc Corbacho el 21 de abril en Diari d’Andorra. Entre otras cosas, Corbacho explicaba que: «…Considerem, però, que amb el 20% dels pacients que han entrat i que han acabat el seguiment podrem fer un resultat preliminar. Si aquest resultat fos ja tan bo, tan potent com per donar una conclusió, faríem la recomanació amb seguretat. Que sigui preliminar no té perquè voler dir que s’ha donat massa d’hora. Vol dir que es fa una anàlisi per no donar una conclusió massa tard. És a dir, si amb el 20% tenim un resultat clar no cal esperar més.«

Explicado para niños pequeños: con el 20% de la muestra total prevista (o sea, 600 de 3.000) tenemos una muestra significativa para dar resultados… si son buenos y concluyentes. Y si no son buenos ni concluyentes, nos callamos la boca y despistamos. O sea, que no es que «aumentar la muestra» haya sido la razón del retraso, no. La razón es que los resultados obtenidos hasta ahora no sirven (si sirvieran, ¿alguien duda de que lo sabríamos?). ¡Ah! y que no salga el clásico que razona como un niño aduciendo que Camps no dice nada que no sea cierto: a mí ya me enseñaron en segundo de EGB que podías escribir un texto de párrafo entero como insulto o como elogio solo con cambiar las comas de sitio.

Y antes de defender a Camps y quedar en ridículo, leamos la siguiente pregunta de la entrevista que le hacen a Corbacho (recuerdo, 21 de abril):

«Per tant, els resultats podrien ser imminents.
Sí. Els hem de revisar i si la potència estadística ens ho permet farem una publicació amb els resultats i si les autoritats ho donen per bo es faria una recomanació general. De totes maneres, nosaltres seguirem amb l’assaig perquè si amb el 20% ja tenim una recomanació, el que caldria fer és que tothom rebés el medicament i seguir mesurant el que passa per reforçar la nostra hipotesi. De moment, tots els afectes adversos són lleus, algun mal de panxa lleu. De totes maneres, el format de l’estudi és seqüencial. És a dir, que anem afegint voluntaris fins que arribem al número que havíem previst, que eren 3.040 contactes i 290 casos. Ara mateix ja tenim 2.116 contactes i anem avançant a un ritme que potser en una setmana ja en tindríem prou, però les previsions canvien.«

Sí, amiguitos, yo tampoco leo que Corbacho diga que «vamos a retrasar los resultados porque todavía no hemos alcanzado el total de 3.000 sujetos a analizar» (en realidad, algo más entre casos y contactos), así que podemos concluir que Camps miente y se escuda en la clásica excusa de la catalanofobia para defender a alguien que debería defenderse por sí mismo y, al menos, reconocer que ha sido utilizado por los políticos. Pero, claro, es que se ha dejado utilizar de forma voluntaria, consciente y deliberada.

Para acabar, os dejo algo que ya puse en un comentario anterior:
1. Aquí dice (entiendo que es un registro USA de ensayos) que los resultados se esperan sobre el 15 de junio. https://clinicaltrials.gov/ct2/show/results/NCT04304053?cntry=ES&phase=2&draw=2&rank=6
2. Aquí, una interesante herramienta que compara lo declarado al inicio del ensayo con la última actualización. https://clinicaltrials.gov/ct2/history/NCT04304053?A=1&B=6&C=Side-by-Side#StudyPageTop. Y dice que el Darunavir -que se combinaría con la cloroquina- no hace nada. Y la hidroxicloroquina, no dice nada de su efecto. Última actualización el 14 de abril.

CONCLUSIÓN. Falsas promesas de tiempo y de resultados que son única y exclusiva responsabilidad de quienes las han emitido: Alba Vergés, Oriol Mitjà, Bonaventura Clotet y todos sus palmeros. Además, como sucede con el nacionalseparatismo, la emisión de una crítica resulta ser un ataque personal al que tienen que salir terceros (véase la penosa y desacreditada respuesta de Camps) a defenderlo. Nada nuevo en Cataluña porque es lo habitual: no puedes disentir del Régimen.

Y, si no, leed la entrevista a Albert Soler en La Razón y lo que le dijo Josep Maria Matamala al director de Diari de Girona: «Deberíais frenar a Albert Soler».

Si no se prorrogase el estado de alarma

Como escribía en los comentarios, se produciría un caos si ello sucediera. Y como he leído algunas opiniones contradictorias, me atrevo a dar mi opinión con una advertencia, dado que el tema enciende algunas pasiones: la lectura es jurídica y no política. Distingamos lo que establece el Derecho, o la lógica de su aplicación, de lo mejor o peor que esté dirigiendo la situación el Gobierno. También os digo que el artículo no pretende ser exhaustivo porque quedarán por analizar algunos detalles técnicos que harían todo esto ilegible.

Para simplificar el análisis, nos fijaremos en las dos medidas que mayor polémica, desde el punto de vista de derechos fundamentales, han provocado: el confinamiento domiciliario y la movilidad. Es decir, el derecho a la libertad y el derecho a la libre circulación por territorio nacional (artículos 17 y 19 de la Constitución) y la discusión generada acerca de si el estado de alarma ha limitado, restringido o suspendido estos derechos. Veremos si, decaída la alarma, es posible dictar medidas similares o idénticas de confinamiento o limitación de la movilidad. Mi respuesta es NO.

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Ruines hasta en la pandemia (II)

En realidad, este artículo debería titularse «malas personas» o algo parecido, pero me parece muy poco elegante para un título, así que lo dejo para la primera línea del artículo, que es casi lo mismo.

Todo ello viene a consecuencia del «anuncio» de la Generalitat de su plan para que los niños puedan salir de casa en poco tiempo. Empecemos por algo que cualquiera percibe: desde hace unos días ha empezado el debate sobre la necesidad y conveniencia de que los niños puedan salir un rato de casa y lo único que hace la Generalitat es simular que se adelanta y plantea un debate supuestamente «nuevo». Con ello, sigue la estrategia de siempre: si no se acuerda que los niños puedan salir, la culpa es de Madrit; y si se acuerda que puedan salir, «ellos ya lo habían dicho antes«. Muy infantil pero, como bien saben, efectivo para su entregado público, fruto de un control social sin igual.

Y es que para escribir esta entrada no hace falta estar a favor o en contra de que los niños puedan salir, ni recurrir a la opinión o consejo de expertos, ni valorar los pros y contras de las decisiones a adoptar y riesgos que comportan. No hace falta más que leer la prensa separatista y confirmar, una vez más, que ser mala persona se valora bien para los fines del separatismo encabezado por Torra y demás. Lo cierto es que para esta clase de conclusiones solo son precisos dos pequeños esfuerzos: el primero, leer asiduamente la prensa separatista; la segunda, una memoria a corto plazo -ni siquiera es preciso a largo plazo- para recordar escritos contrarios a lo sostenido poco antes.

Hoy me valdré de la comparativa entre el editorial del ARA publicado el 9 de abril y el publicado el día 17 de abril, con solo ocho días de diferencia. El primero, crítico con el fin del permiso retribuido y la vuelta al trabajo en aquellas actividades sin teletrabajo (eso que llamaban «el fin del confinamiento» sin que se les cayera la cara de vergüenza); el segundo, postulando que los niños puedan salir a la calle. Con ocho días de diferencia.

Editorial del diari ARA publicado el día 9 de abril a las 21.21: «Molts dubtes i pocs mitjans abans de donar per acabat el confinament- Sense tests massius, mascaretes per a tothom i espais d’aïllament per als asimptomàtics es corre el risc que hi hagi un rebrot violent dels contagis.

(…) Dilluns a bona part d’Espanya i dimarts a Catalunya ens podem tornar a trobar, doncs, amb els metros plens de gent i molta més activitat a les carreteres. I podria ser que tornéssim a tenir un pic de contagis si no hi ha mesures estrictes de distanciament i són efectives.

(…) En aquest context costa de creure que sigui una bona idea no allargar el confinament total una mica més, almenys fins que es pugui tenir controlada la situació i es puguin donar instruccions clares a la població sobre la seva protecció i com ha d’actuar…

(…)  Tant el govern català com diversos partits -entre ells JxCat, ERC, Més País i el BNG- reclamen que s’allargui el confinament total…

(…) Cal tenir molts elements en compte, és cert. Però caldrà molta prudència abans d’obrir-se a una sortida massiva de ciutadans…«

Editorial del diari ARA publicado el día 17 de abril a las 21.38: «Els nens i nenes han de començar a sortir a l’aire lliure. La maduresa amb què ens hem confinat també la podem exercir ara amb la gradual sortida dels fills.

(…)

De fet, Espanya, amb Catalunya inclosasegurament és el país del món on aquest confinament infantil ha sigut més estricte. (…) 

Les possibilitats són diverses: des del desconfinament per franges horàries segons edats fins a l’habilitació d’aplis on cada ciutadà pugui consignar el seu compromís de sortir unes estones al dia regulades. Les fórmules poden variar (…)

També pensant en ells, i sent conscients que el desconfinament serà lent i gradual…

(…) ha arribat el moment de planificar i executar un lleure controlat dels menors d’edat. El pla que té a punt la Generalitat és urgent que es porti a terme. Moltes famílies estan al límit. Esperem que no hi hagi traves per part de l’Estat a l’hora de validar-lo. En conjunt, com a societat, hem demostrat prou maduresa per acceptar el confinament general...«

No hace falta razonar mucho para concluir que solo desde una absoluta falta de principios y el cinismo propio de una mala persona puedes clamar contra la limitada vuelta al trabajo, que a efectos prácticos en Cataluña se produjo el pasado martes día 14, y al cabo de ocho días, en que además no se ha producido un cambio tan exageradamente significativo, clames para que los menores de edad puedan salir de casa. Que no es por nada, pero en Cataluña hay alrededor de UN MILLÓN Y MEDIO DE MENORES DE EDAD. Claro que si Torra dice que tienen que salir, pues ningún problema para el ARA: salen y punto. Pero los trabajadores que no salgan, que también lo dice Torra. Si volver al trabajo no es inocuo para el personal laboral, tampoco lo es salir a la calle un millón y medio de niños. Hay que ver con qué diferentes varas se opina.

Y qué malas personas son.

Un mundo superado por la pandemia

Hoy abro el foco particular habitual del blog para divagar un poco sobre la pandemia. Como se trata de opinión, cada cual tendrá la suya. La mía dice que el mundo se ha visto superado por la pandemia. No me refiero a la gestión (que es sobre lo que algunos habéis discutido en los últimos días), sino a la previsión anterior y las medidas futuras que se nos presentan. Veamos.

Los primeros superados han sido los profesionales del ramo científico-sanitarios. Primero dijeron -me refiero en general, si alguien viene con el «caso particular», pues muy bien- que era algo «como una gripe» y, en algunos casos, prácticamente se daba a entender que «solo» moriría gente mayor que, total, si no era por coronavirus era por gripe, como si fuera algo intercambiable. La realidad ha desmentido todo esto, por la sencilla razón de que carecían de información suficiente que, ahora sí, lamentablemente han adquirido con la experiencia, como reconocen los más honestos.

Los segundos superados por la pandemia, y con esto toco asuntos que tienen mucho que ver con la temática habitual del blog, son los juristas, que por lo que veo oscilan entre la discusión sobre si son «galgos o podencos», la que oscila entre «todo lo que se propone es autoritario» o «tengo dudas sobre todas las propuestas» y la todavía más alucinante «tenemos que recurrir a normas de 1945», cuando en definitiva la respuesta es «el Derecho se ha visto superado». Veamos tres claros ejemplos de superación de los juristas:

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