Beethoven, el Institut de Nova Història y escribir «de oídas»

Estaréis al caso: en ElConfidencial se dieron una vuelta por la web del Institut de Nova Història, a ver qué encontraban de bueno, y descubrieron un artículo en el que se sostiene que Beethoven tenía sangre catalana, nada menos que una abuela llamada Maria Josep Polls, natural de Vilassar de Dalt. A partir de este hecho, el artículo construye una  fijación de Beethoven por España que, por supuesto, tenía que ver con esa abuela sin duda de mentalidad separatista.

Claro que, por mucho que se sostenga lo contrario en el artículo del INT (Institut Nova Trola, uy, perdón, Nova Història), quizás las fuentes que manejó el articulista no eran del todo solventes o, quizás, escribió «de oídas«, lo cual constituye una gracieta muy poco elaborada y menos cuando el talento no es comparable al de Beethoven. En el artículo del INT leemos: «Les nostres fonts són de fiar. L’historiador David Jacobs i el professor de música de la Universitat de Harvard Elliot Forbes, sostenen que Maria Josepa va emigrar al nord d’Europa després de la Guerra de Successió el 1714, per acabar casant-se amb el cantant Ludwig van Beethoven, l’avi homònim del compositor.» [Nuestras fuentes son de fiar. El historiador David Jacobs y el profesor de música de la Universidad de Harvard Elliot Forbes sostienen que Maria Josepa emigró al norte de Europa después de la Guerra de Sucesión en 1714, para acabar casándose con el cantante Ludwig van Beethoven, el abuelo homónimo del compositor].

Yo, la verdad, no tenía apenas fuentes fiables y desconocía todo sobre el tema hasta que leo en EL PAÍS: «La abuela de Beethoven no era española. El boletín genealógico ‘Die Laterne’ demuestra que la antepasada del compositor nació en Châtelet (Bélgica) y desmonta el bulo difundido en los últimos años […] el registro del bautismo de la abuela de Beethoven seguía sin aparecer y ello alimentó especulaciones disparatadas acerca de una supuesta ascendencia española, que estos días han resurgido gracias a un estudio de Jordi Cos, que fija en el Maresme a los ancestros del compositor«.
Quien esté interesado, que se lea el artículo. Quien no, que se quede con lo siguiente de las FUENTES DE FIAR: «La fuente donde se apoya esta teoría es la biografía de Beethoven, de 1970, escrita por el guionista y divulgador David Jacobs y asesorada por el musicólogo y profesor de Harvard, Elliot Forbes. Ruiz Tarazona asegura que en ese libro se afirma que Maria Josepha era española. Pero no es cierto. Y en la página 12 se indica todo lo contrario: “De hecho, [Beethoven] no era español, sino de ascendencia alemana y flamenca. Originalmente, la familia de su padre procedía de Flandes. La abuela paterna [Maria Josepha] del español [se refiere al sobrenombre de Beethoven], sin embargo, era alemana, al igual que su madre. (…) La recepción de este bulo ha tenido nefastas consecuencias. Una de las más disparatadas fue un estudio publicado, en septiembre de 2019, por Cos, tanto en la web de l’Orquestra Simfònica del Vallès como en la fundación cultural Institut Nova Història. En él no sólo asegura que Maria Josepha era catalana, sino que ubica la errónea transcripción de su apellido en el municipio barcelonés de Vilassar de Dalt. Un artículo de El Confidencial ponía este fin de semana el trabajo de Cos como ejemplo de los estudios revisionistas del independentismo catalán para apropiarse de figuras históricas relevantes.».

Las fuentes. Siempre las fuentes. Mirad si era fácil contrastar la fuente y no escribir de oídas para satisfacer el ego nacionalista, que hasta se puede contrastar gratis en Amazon, solo consultando la muestra gratuita accesible de LA FUENTE de Jordi Cos. Aquí os pongo la captura:

Si el articulista hubiera consultado el libro escrito por las «fuentes de fiar«, quizás casualmente habría leído que ahí se afirma que la abuela era «alemana«, dato que según parece -y bastante poco importa a quien no sea aficionado a la vida y obra de Beethoven- tampoco era correcto. Claro que lo importante no es eso, sino saber qué «FUENTES DE FIAR» consultó Cos, aparte de leer un día la teoría de Andrés Ruiz Tarazona y hacérsela suya sin verificar nada, que de eso se trata cuando quieres crear NUEVAS HISTORIAS.

CONCLUSIÓN, QUE NO HACE FALTA ALARGAR EL TEMA. Si el Institut Nova Història (¿o era Trola?) publica artículos basados en «fuentes de fiar», imaginad cuando las fuentes son discutibles o dudosas. No es que sea algo que no supiéramos, pero de vez en cuando conviene recordar que cuando algo nos suene a trola, será que en el Institut de Nova Història han escrito otro artículo «de oídas» y no con un método mínimamente fiable.

Quedamos a la espera de una nueva entrega, en que se descubra que el origen del apellido de Jeff Bezos (su apellido no proviene por parentesco sanguíneo directo, por decirlo de alguna manera) es una clara deformación de Besòs y, por lo tanto, que el hombre más rico del mundo probablemente nació en Montmeló y es catalán, sin duda separatista como demuestra su vuelo intentando huir de la Tierra durante unos minutos. Con este nivel intelectual vivimos y eso es lo que podemos esperar.

En qué consiste la unilateralidad

Dicen los secesionistas que no renuncian, o no pueden renunciar nunca, a la «vía unilateral», o sea, a declarar en el futuro unilateralmente la independencia o convocar una consulta que sostenga una declaración unilateral. Ahora bien, la unilateralidad comporta acciones y conceptos previos a esas políticas de hechos consumados que conviene recordar. Tenemos precedentes y será fácil mencionar algunas de las ideas más destacadas de la unilateralidad, sin ánimo alguno de exhaustividad:

La unilateralidad consiste en destruir la democracia en el Parlamento. Todos recordamos la bochornosa «alteración del orden del día» que siguió a la frase: «Senyora Rovira, per què em demana la paraula? » en los plenos de los días 6 y 7 de septiembre de 2017, en que la mayoría parlamentaria independentista aplastó la democracia y los derechos de los demás grupos parlamentarios. La unilateralidad consiste en inventar sobre la marcha algo parecido a unas reglas que todo lo permiten a favor de la mayoría, con atribución de facultades de las que se carecen y derogación de toda norma que se oponga al deseo de esa mayoría. Atropellar a los demás, en eso consiste la unilateralidad.

La unilateralidad consiste en crear instrumentos a exclusivo beneficio del secesionismo. Lo que se vendió como una supuesta «ampliación de derechos» (eso de «poner las urnas»), no era más que la creación de un artefacto al servicio exclusivo de la mayoría independentista, con resultado predeterminado. ¿Acaso nadie con sentido común se ha preguntado la razón de que la mayoría de catalanes no participáramos en la consulta ilegal del uno de octubre? Dado que el relato mayoritario del secesionismo ha sido el de actuar como si esa consulta fuera legal y, además, todos los catalanes nos hubiéramos sentido aludidos y concernidos, las conclusiones son claramente dos: la primera, la constatación de una importante ausencia de sentido común; la segunda, por supuesto, que todos sabíamos que se trata de un instrumento para los separatistas y nadie más.

La unilateralidad consiste en ignorar a tus conciudadanos, crear fracturas, a sabiendas, y negarlas. Este es un apartado muy divertido, que consiste en que el secesionismo niega constantemente que haya una fractura en la sociedad. Claro que existe. Enorme. Si por fractura hay que entender una situación de preguerra civil con asesinatos y secuestros a diario, es obvio que eso no existe. Si por fractura hay que entender que quienes no comulgamos con la secesión hemos optado -en abrumadora mayoría- por ignorar lo que dice y piensa el secesionismo, eso sí es una fractura. Hartos de ser ignorados, la mejor opción es tomar la misma vía. Yo, hace tiempo que me he cansado. Para expresarlo se me ha adelantado Xavier Rius: » Pero hay una mitad de catalanes que están hartos del proceso. No es que los hayan tratado como ciudadanos de segunda, es que los han tratado como imbéciles.«.

La carta de Oriol Junqueras en el ARA reconoce algo de esto («…debemos ser conscientes de que nuestra respuesta tampoco fue entendida como plenamente legítima por una parte de la sociedad, también de la catalana. En este sentido, quiero volver a extender la mano a todos aquellos que se hayan podido sentir excluidos, porque nuestro objetivo debe ser justamente el de construir un futuro que incluya a todos….«), pero otra vez se me ha adelantado Rius: «Oriol se queja. Ahora ya es tarde. El mal ya está hecho. Esta es la verdadera fractura social. No es que los hayan tratado como ciudadanos de segunda, es que los han tratado lisa y llanamente como imbéciles«. No es que yo no entendiera la acción del secesionismo «…como plenamente legítima…«, es que fue un atropello sideral y, aun así, siguen insistiendo con que tienen un mandato y no sé cuántas cosas más. Por ejemplo, hoy mismo el artículo de Bernat Dedéu: «…l’actual generació dels nostres capatassos va afirmar la sobirania política del Parlament de Catalunya, va aprovar les lleis del referèndum i de la transitorietat jurídica i es va comprometre a aplicar el resultat de l’1-O sota mandat parlamentari. Això no era una opinió, ni una simple promesa: d’això a casa en diem vinculació legal amb els electors i mandat democràtic.«. Las negritas son mías.

Por último (ya he avisado que no es exhaustivo), la unilateralidad consiste en colonizar toda clase de institución. Los colegios profesionales han sido uno de los objetivos y, por ejemplo, esta semana mismo el colegio de abogados de Gerona nos ha deleitado con un comunicado de apoyo «al compañero Sr.Gonzalo Boye«. No hay que ser un lince para saber que se trata de un «apoyo» derivado de su compromiso con la causa secesionista. Punto. No hay más.

En conclusión, la unilateralidad por parte del secesionismo, en el contexto que nos ocupa, consiste en sacar lo peor de uno mismo contra sus conciudadanos y, además, hacerse la víctima cuando se les recuerda que sus acciones en nada se parecen al ideal democrático y el respeto a la pluralidad.  Como para seguir escuchándolos, ¿verdad? Sin embargo, que nadie se equivoque: estaré cansado y harto, pero del viernes no pasa que presente un pequeño escrito al Colegio para decirles, precisamente, que estoy cansado y harto.

La curiosa historia de la documentación tirada

Hoy leía la noticia en El Confidencial titulada: «Desaparecen las facturas de la ‘embajada’ catalana en Londres de 2016 y parte de 2017«. Se explica en la noticia que «El Gobierno catalán perdió toda la documentación de los gastos relacionados con la acción internacional desde el 1 de enero de 2016 hasta el 31 de mayo del 2017 de la ‘embajada’ del Reino Unido, uno de los ‘puntos calientes’ de la diplomacia de la Generalitat.«. Y que todo viene a raíz del requerimiento de justificantes por parte del Tribunal de Cuentas, a lo que se le contestó que «…la persona contratada para la limpieza tiró por error toda la documentación correspondiente a la gestión económica donde estaban los originales de las facturas de 2016 y hasta el 31 de mayo de 2017…«.

Lo cierto es que si os leéis la noticia de El Confidencial en la parte a la que se puede acceder por los no suscriptores es suficiente para entender y comprender lo sucedido, así que vamos a la fuente, el informe del Tribunal de Cuentas, y nos haremos unas cuantas preguntas, esas que esos malos gestores y la prensa subvencionada nunca se hacen.

El informe del Tribunal de Cuentas es accesible en este enlace.

Concretamente, en la página 188 (que es la 190 del pdf), se lee:

«Faltan todos los justificantes de los gastos contabilizados en el año 2016 y hasta el 31 de mayo de 2017 en la delegación del Reino Unido, cuyo importe asciende a 174.743,42 euros. Solicitada por este Tribunal toda la documentación correspondiente tanto a esta como a las demás delegaciones que fueron suprimidas por el Real Decreto 945/2017, de 27 octubre, por parte de la Generalitat se entregó una declaración por escrito de fecha 18 de marzo de 2018 del que fuera delegado durante dicho periodo y encargado de la custodia de la documentación en la que señala que “en el mes de junio de 2017, después de realizar unas actuaciones de adecuación de la delegación, la persona contratada para la limpieza tiró por error toda la documentación correspondiente a la gestión económica donde estaban los originales de las facturas de 2016 y hasta el 31 de mayo de 2017. Esta documentación no ha sido posible recuperarla. Por tanto, de la documentación de la Delegación entregada al Departamento no hay ninguna factura correspondiente a este periodo”.«

Lo primero, JAJAJAJAJA.

Lo segundo, las preguntas:

  1. ¿La documentación de la delegación, en este caso las facturas, estaba a disposición de la persona ocupada de la limpieza? Respuesta: dice que sí.
  2. ¿En la era en que todos los que manejamos documentación vivimos acongojados por la protección de datos y la confidencialidad, es normal dejar la documentación de las facturas por ahí tirada sin control? Respuesta: claro que no.
  3. ¿Es creíble la explicación? Respuesta: claro que no.
  4. ¿Y por qué no? Respuesta: ¿me están diciendo que en la delegación del Reino Unido, en los años 2016 y 2017, recibieron todas las facturas en papel y ni una sola en formato digital? ¿En serio? Repito: ¿en serio? ¿La persona encargada de la limpieza también tiró por error los ordenadores de la delegación?
  5. Más aún: ¿y cómo tenían -supuestamente- clasificadas esas facturas? ¿Mezcladas entre cachivaches? ¿Amontonadas con periódicos viejos? ¿Ni siquiera en una vetusta carpeta de anillas? ¿Más de 174.000 euros en facturas, cómo dice usted que las tenía?
  6. Y más todavía: ¿alguien se cree que la persona encargada de la limpieza se atreve a tirar un solo papel sin preguntar antes? Quizás en Reino Unido tengan costumbres distintas y no les preocupe demasiado destruir la información de quien les contrata, pero doy fe de que en España difícilmente se atreven a sacarte de la mesa ni siquiera un papelucho con anotaciones y tachaduras. Y hasta puede sucederte que si el papelucho se ha caído debajo de la silla te lo reintegren a la mesa «por si acaso».

Lo tercero, las conclusiones:

  1. Qué grandes gestores de la información en la delegación de la Generalitat en el Reino Unido.
  2. Hay formas rocambolescas de perder documentación, a veces inverosímiles y todas son posibles, hasta la de echarle la culpa a la persona que hizo la limpieza. Claro que, si esa versión fuera cierta, la «culpa» fue de quien debía custodiar la documentación y no lo hizo. Igual hasta le dieron un premio, quién sabe.
  3. Para que luego digan. El Reino Unido es un lugar tan atrasado que en los años 2016 y 2017 no habían descubierto el envío de facturas por conducto electrónico y eso impidió que la delegación en UK pudiera reproducir la información perdida. Qué mala suerte y qué atraso. Eso, claro, siempre que en la delegación en UK tuvieran ordenadores, cosa que empiezo a sospechar que en UK tampoco tienen.
  4. A ver si nos creeremos que fue «la persona contratada para la limpieza«. Ya.

Y así todo. Qué grandes gestores de lo público nos perdemos sin la república.

Algunos fracasos y mentiras para descubrir el verdadero ideal secesionista

Hace tiempo que la serie llamada ‘Procés’ debió haber finalizado, pero el hecho de que de ella dependa tanto dinero para el separatismo y todos los satélites que viven de él provocan que siga con carácter crónico. Claro que esa cronicidad tiene la virtud de poner al descubierto, por la propia obra del secesionismo, algunos de sus fracasos y mentiras. Y no será porque no se haya advertido desde hace muchos años.

Si recordáis, Carme Forcadell sostenía algo así como que en un Parlamento y, por extensión en todas partes, se tiene que poder hablar y debatir de todo. ¿De todo? De todo, no. Esa afirmación, que suena tan bien cuando se aplica a cualquier ocurrencia propia, no sonó tan óptima cuando a Jaume Alonso-Cuevillas se le apareció la vena de abogado pragmático que valora el mal menor y reserva sus bazas para el momento propicio. Si lamentable ha sido la purga, no menos lo ha sido la aceptación por parte de Alonso-Cuevillas, quien, al ver que sería purgado -y ya con la confirmación-, olvidó la clásica rocosa defensa del abogado, incluso cuando ve el juicio perdido, y optó por rendirse con un «no se me ha entendido bien» o, en la interpretación de otros, «lo siento mucho, no lo volveré a hacer«. La lección -ya sabida- es que no se puede hablar y debatir de todo en el secesionismo, porque si te opones a la corriente corres el riesgo de ser enviado a Siberia. O sea, que la frase de la Forcadell era mentira. Lo sabíamos, sí. Lo gratificante es el ejemplo práctico ofrecido.

Un fracaso que tiene que ver con el castellano y la posición pública cada vez más integrista. La tirria al castellano la representa, por ejemplo, Aurora Madaula y su «vergüenza y rabia» por el uso del castellano. Escribía José Antich en este editorial sobre la sustitución de Alonso-Cuevillas en la Mesa: «… para visualizar que no hay un cambio de estrategia por parte de Junts, la persona escogida para sustituirle se ubica en el sector más radical del partido» (nota: Madaula es quien le sustituirá). Después vino el celebrado artículo de Josep Ramoneda en EL PAÍS también sobre el uso del castellano por Salvador Illa (¿A dónde va Illa?), en que se señalan cosas como «me ha sorprendido que el nuevo líder del PSC (…) haya trufado sus intervenciones con algunas parrafadas en castellano» o «…se suma a los que han hecho de la confrontación el nuevo status quo». Ya sabéis: usar el castellano es confrontación o provocación. Y Ramoneda, dicen, es progresista.

Por último, los Koiné y la «solución final» urdida por el franquismo. Curioso que, con lo listos que son, se hayan dado cuenta más de CUARENTA Y CINCO AÑOS después de la muerte del dictador. Unos hachas o, más probablemente, unos radicales fanáticos que solo se consideran capaces a estas alturas -lo que decía de las series que deberían acabar porque no generan interés- de llamar la atención a base de afirmaciones y un lenguaje impropio de personas que se tienen por intelectuales. Después dirán que se les tergiversa, pero en EL PUNT yo leí literalmente esto: «…trobem innegable que la dictadura franquista aspirava a una “solució final” basada en la residualització demogràfica dels catalans«. Sí, presentan una pseudoexplicación previa que, para el caso que nos ocupa, acerca bastante a esos señores fanáticos a otros también fanáticos de los años 30 del siglo pasado.

El problema de Madaula, Ramoneda y Koiné es algo muy frecuente entre el radicalismo, que es presentar el castellano y el catalán como algo opuesto y excluyente el uno del otro. No me extenderé sobre un asunto en el que cada uno tiene su propia opinión y matiz, además de haber sido objeto de múltiples comentarios.

¿El fracaso del secesionismo? Que si uno quiere postularse por el catalán no necesita mostrarse como un  radical fanático. Sin embargo, sucede que algunos son incapaces de disimular que no se postulan por el catalán, sino contra el castellano. Más claro, Madaula, Ramoneda y los Koiné.

Por último, el Consell per la República. Otro fracaso. Personas supuestamente adultas jugando a crear instituciones de mentira como críos que un sábado por la tarde se enfundan unas espadas imaginarias y otorgan a cada uno un papel acorde con las películas ambientadas en la Edad Media. Exactamente eso. Poco puedo ilustrar sobre el asunto, así que una vez más me acojo al artículo de Xavier Arbós en El Periódico titulado «La legitimidad del Consell per la República«, que lo ventila con claridad:

«(…) Quedaría la legitimidad carismática, que algunos atribuirán a Carles Puigdemont, presidente del Consell, por ser, desde su punto de vista, el presidente legítimo de la Generalitat (…) En la cultura política de las democracias, el gobierno aceptable es el que deriva de la aplicación de las normas constitucionales, estatutarias y electorales. Esa es la legitimidad racional. La legitimidad tradicional pasó a la historia con la Revolución francesa. En cuanto a la legitimidad carismática, tras algunas muestras aberrantes en el siglo XX, no cabe considerarla en nuestro tiempo como superior a la legitimidad racional. Por eso me parecería inadmisible un programa de gobierno condicionado por la influencia externa del Consell per la República (…)«.

Sumémosle el Carnet de la «Identitat Digital Republicana» de mentirijillas, también de críos de sábado por la tarde. Lo más interesante de este último timo es que lo «apoyen» diarios  como Vilaweb, ElPunt, ElNacional o ElMón. Ya me diréis qué prensa libre e independiente puede existir así. Cualquier malpensado diría que deben ser medios absolutamente plegados a los designios de los promotores del Consell.

CONCLUSIÓN. El secesionismo es una colección de actos contrarios a los ideales que invoca. No es que nos extrañe. Lo sorprendente es su contumaz insistencia en ratificar que su ideal verdadero se parece mucho al de un Estado total-autoritario.

Descomposición moral

Un (des)gobierno en contra de la propia Policía a la que dirige. Una buena parte del conjunto de la sociedad -para más señas, la de tendencia independentista- que «clama» por una reforma del modelo de orden público, cuando, aparte de dirigir ese mismo cuerpo de Policía, han dispuesto y dispondrán de largos años para «revisar» ese modelo.

Pura demagogia, cinismo y descomposición moral de una parte de la sociedad que solo entiende el respeto a las instituciones, incluidas las mismas que gobiernan, si estas instituciones se pliegan a sus deseos. Porque, a ver, si desde el mismo (des)Govern se apuesta por reforzar el modelo de «policía democrática», ¿significa que esa policía sobre la que mandan no lo es? ¿Y lo han tolerado y consentido? ¿A sabiendas o por pura negligencia?

Por supuesto, aquí no hay debate serio ni real sobre el modo de actuar de los antidisturbios. El debate serio y real para los Mossos -aunque esto parece que lo aprendieron a partir de octubre de 2017- es que sus mandos políticos distan mucho del ideal democrático y abogan por el ideal arbitrario.

Descomposición moral que a nadie le pasa por alto. Ni siquiera al ARA: «…el Govern ha d’estar al costat de la seva policia i no posar-la constantment sota sospita. Sobretot si, com és el cas, es fa més per raons electoralistes que per convicció…» .

Poco más hay que decir.

Dejar la democracia sin efecto

Al principio de la pandemia, cualquiera andaba preocupado sobre si el estado de alarma permitía o no tal o cual cosa. Si se trataba de restricciones o limitaciones a la libertad e, incluso, si se estaba produciendo una suspensión de derechos fundamentales y, de hecho, un estado de excepción encubierto. Con razón o sin razón, con argumentos jurídicos o no, lo cierto es que era legítimo y sano planteárselo, ya que estábamos encerrados en casa.

Ha pasado el tiempo. Inicialmente, la autoridad de turno (en lo que atañe a este blog, la Generalidad de Cataluña) se atrevía a imponer restricciones concretas, con resultado desigual en cuanto a la autorización judicial. Hasta que, al final, a fuerza de la repetición de restricciones, se ha instaurado un sistema en que ya nadie apenas discute ni se plantea la resistencia contra CUALQUIER restricción de derechos. Llamarlo autoritarismo es tremendista y demasiado fuerte; decir que estamos en una situación alejada de un verdadero respeto a los derechos individuales no me parece tan exagerado. Y que de esta segunda situación, el alejamiento, uno se puede acercar al autoritarismo, es absolutamente cierto.

El ejemplo lo tenemos, otra vez, en Cataluña. Resulta que las elecciones del 14 de febrero han quedado «sin efecto» (enlace al Decreto por el que «se deja sin efecto la celebración de las elecciones al Parlamento de Cataluña del 14 de febrero de 2021 debido a la crisis sanitaria derivada de la pandemia causada por la COVID-19«). O sea: se han suspendido las elecciones. El derecho fundamental a la participación política ha quedado suspendido.

Esto, en primer lugar, nos lleva al primer párrafo de la entrada: si decretar el estado de alarma y, después, restringir determinados derechos, rozaba o era un estado de excepción encubierto, suspender unas elecciones cuando, actualmente, no tenemos restringido salir de casa, ¿es estado de excepción encubierto o no? ¿Tiene soporte legal o no? ¿Qué garantía tengo de que el día 30 de mayo se celebren las elecciones, cuando además resulta que la fecha está «más o menos» fijada, pero no existe convocatoria?

Porque el artículo 2 del Decreto dice: «Artículo 2. Las elecciones al Parlamento de Cataluña se convocarán para que tengan lugar el día 30 de mayo de 2021, previo análisis de las circunstancias epidemiológicas y de salud pública y de la evolución de la pandemia en el territorio de Cataluña, y con la deliberación previa del Gobierno, mediante decreto del vicepresidente del Gobierno en sustitución de la presidencia de la Generalitat.«.

O sea, que el Gobierno de la Generalidad se sigue reservando la facultad de convocar elecciones según le parezca.

Es claro y evidente que estamos ante una situación epidemiológica grave. Muy grave. Opinar en contra de las restricciones de derechos no es muy popular. Pero depende del día y del viento que sople, lo cual no es muy respetuoso con los derechos fundamentales. Incluso la prensa subvencionada reconoce interés electoral de los partidos separatistas, lo cual indica que la suspensión de nuestros derechos no tiene tanto que ver con la salud como con el temor a las urnas y las ganas de seguir en la poltrona. Porque el que se ha denominado «efecto Illa» a mí me parece que tendrá, en el mejor de los casos, un alcance limitado. Eso, en el mejor, así que casi ni lo contemplo.

CONCLUSIÓN. Las urnas y votar han sido un valor supremo… hasta que les ha apetecido SUSPENDER las elecciones con la excusa de unas circunstancias conocidas y previsibles. Graves, sin duda. Conocidas, también. Previsibles, qué menos. Pero, oigan, que cada día millones de personas se mueven para ir a trabajar, hacer la compra en supermercados y en los comercios que no han tenido que cerrar… Hasta los niños van al colegio. En fin, que se trata de una suspensión en toda regla (en esto coincido con la entrada del blog de Ernesto López Vallet, «Las elecciones no se han aplazado«), con una débil justificación jurídica y de hecho (la suspensión de las elecciones es una medida más grave y limitadora que cualquier otra de las que están hoy vigentes). Una democracia sin efecto. Y, como escribe José Antonio Zarzalejos en El Confidencial, una cacicada.

 

La ultraderecha siempre estuvo ahí (y 2)

Después de que Joan Canadell ganase las primarias de JxCat en Barcelona, en elcritic.cat se les ocurrió escribir un artículo de recopilación con algunos de sus «tuits más polémicos«. Hubiera sido más acertado describirlo como «línea de pensamiento (?!)«, pues refleja al personaje tal como es. Habrá quien dirá que es simple, habrá quien dirá que es sencillo, en cualquier caso, muy claro. No es Kant, si es que alguien tiene algún reparo por acercarse a la materia.

Ahora bien, el tuit más destacable de esa «línea» (abandonemos lo de «pensamiento», por respeto a la palabra) es el que a continuación veréis. Una pregunta de tono ultraderechista y hasta peor fue contestada con el mismo estilo. Hasta peor.

La traducción por si alguien cae en el blog y no entiende bien: «La mayoría de puestos de trabajo en los que somos deficitarios en Cataluña son de nivel competencial alto o muy alto… no te preocupes que los colonos no tienen este perfil«.

Colonos. En marzo de 2019. En esas fechas, incluso, se postulaba para la Cámara de Comercio que ahora preside. Esto es la élite separatista.

Los verificadores de entradas habréis podido comprobar que el tuit no existe, así que aporto un par de pruebas acreditativas de que existió y es cierto. No necesitan mucha explicación. La primera viene por la vía de enlazaros a la «pregunta» de Pep591. Aquí el enlace directo a su tuit y debajo la captura de lo que encontraréis.

Ya lo veis: la respuesta a @Pep591 ha sido borrada por su autor. No sabemos en qué fecha, pero borrada.

Y aún más. Si le damos a «Mostrar respuestas» nos sale una prueba documental. Como decía un reputadísimo abogado penalista: «A una testifical le puedes dar la vuelta, pero contra una documental, como sea evidente, no tienes salvación«. La documental consiste en un usuario que deja constancia de la existencia de la respuesta antes de que el aludido la borre. Aquí, el enlace directo al tuit del usuario Antuanico. Y la captura, en la que marco la clave para concluir que no se trata de un montaje, por si no fuera suficiente la evidencia del borrado.

Efectivamente, Antuanico tiene configurado el navegador de tal modo que la fecha le aparece en el orden anglosajón (mes, día, año). En la primera captura que os he mostrado, la fecha aparece con nuestro orden habitual de día, mes y año; es decir, que nos hallamos ante dos capturas distintas de un mismo tuit, con lo que las posibilidades de que se trate de un fake, unido a la «documental» del borrado del tuit justo en el lugar que debiera aparecer, corrobora que el tuit es tan real como todas las malas cualidades que atesoran personajes como Canadell. El más votado de las primarias de JxCat en Barcelona.

CONCLUSIÓN. En la anterior entrada se decía que el ultraderechismo (una amalgama difusa de cualidades bastante ajenas a la de una sociedad democrática) es algo inherente al separatismo que practica gente como Canadell y tantos otros. Un individuo que se postula para diputado y que insulta de forma soez y despectiva a no pocos conciudadanos, a los que obviamente no considera conciudadanos, sino una subespecie que carece de nivel «competencial alto o muy alto«. Dicho de otro modo: Canadell es superior a los «colonos». Esto es lo que hay. Qué vergüenza, ¿no? Pues el más votado.

 

La ultraderecha siempre estuvo ahí

El asunto de la asistencia de Josep Costa a la reunión convocada por un grupito denominado Donec Perficiam y sus contactos con grupúsculos explícitamente de ultraderecha responde al guion habitual del separatismo: se hace algo fuertemente criticado o censurable y después se ofrecen las excusas y explicaciones de carácter más o menos infantil y hasta irresponsable para justificarse. Lo cierto es que esa asistencia, y su permanencia en la reunión, acredita, una vez más, que algunos de los postulados del ultraderechismo están normalizados entre el separatismo. Nada nuevo. Pongamos algo más de detalle sobre el asunto, del que una primera aproximación podéis leer en esta noticia de ElMon. El objetivo de la reunión, según leemos, era: «Representants de vuit forces polítiques independentistes es van reunir ahir telemàticament per estudiar la possibilitat de concórrer plegades a les eleccions al Parlament Catalunya del 14 de febrer vinent«.

Primera excusa: no conocía quién más asistiría. Demos por «buena» -no tenemos otros datos- la versión de que Costa no sabía quiénes asistirían a la reunión. Darla por «buena» no es incompatible con ser escéptico: un grupito sin representación de ningún tipo te convoca a una reunión para definir puntos comunes de acción entre partidos políticos y estudiar la posibilidad de «concurrir juntos a las elecciones«… ¿y no te interesas por conocer más detalles, como quién irá? ¿Te dejas convocar así como así por quien carece de relevancia política? ¿Asistes a la reunión sin estar interesado en sus objetivos? La ausencia de ERC o la CUP señala, en parte al menos, alguna de las respuestas lógicas a mis escépticas preguntas.

Segunda excusa. No se enteró de quién más estaba. Pongamos que es cierta la primera. Dice que se conectó tarde y no llegó a saber quién asistía; en algún sitio también he leído que «no estaba muy atento». Nos lo podríamos medio creer (nada más aburrido que una reunión telemática), si no fuera porque consta que uno de los asistentes manifestó haber expuesto claramente sus reservas por la ideología de algunos de los partidos asistentes. ¿De eso tampoco se enteró Costa? Sí que estaba poco atento. Por cierto: si alguien manifiesta su incomodidad por compartir reunión con ultraderechistas, parece que lo más normal sería abandonarla, ¿no? Más todavía si el objetivo es definir «unidad de acción». Se ve claro qué es lo que prima entre el separatismo.

Tercera excusa. Costa asistió «a título personal» y no en representación de JxCat o Laura Borràs, aunque por lo menos de esto último diversas fuentes afirman que hizo constar que estaba informada de su asistencia. Costa es vicepresidente primero del Parlamento de Cataluña. No es poca cosa. También uno de los personajes más visibles de JxCat en los planteamientos radicales. Tampoco es poca cosa. Y afirma asistir «a título personal» a una reunión para estudiar la concurrencia conjunta a elecciones. Pues menuda pérdida de tiempo: para él y para los demás. O sea, que esto ya no me lo creo. Como elemento periférico para no creérselo, Santiago Espot en Twitter. Ya digo que es periférico, porque menudo personaje para tomar como fuente: «Es más, en todo momento dejaste la puerta abierta para que los presentes se integrasen en una marca electoral con posibilidades de tener mayoría como sería Junts per Catalunya», como reproduce el enlace que en la anterior entrada ha puesto Cristóbal.

La cuarta excusa. «No nos vamos a hacer daño». Surge la polémica por la asistencia de Costa. ¿Solución? Los organizadores varían la versión de sus comunicados. Así lo explica Nació Digital: «En un comunicat, Donec Perficiam ha criticat ERC i la CUP, que han demanat la dimissió i explicacions a Costa, per dir que no van voler ser a una reunió «amb l’extrema dreta» quan no sabien qui hi hauria. La convocatòria que van rebre els partits era «a les forces polítiques» però no deia quines. També han donat per bona, contràriament al que feien divendres els seus portaveus i diversos dels assistents, la versió de Costa segons la qual hi era a «títol individual». Divendres explicaven que el vicepresident del Parlament hi era «en nom de Laura Borràs». La reunió de dijous està gravada, però no l’han volguda fer pública.«.

CONCLUSIÓN. El nexo general y común en el separatismo es la identidad, a partir de la que no se distingue concepción alguna del mundo. Igual da lo que se sostenga mientras la identidad se halle presente. Y eso es lo que movió a Costa para asistir y lo que, si fueran ciertas las tristes excusas presentadas, lo hubieran movido de la reunión para abandonarla. No la abandonó, claro.

 

El cortijo independentista

Estamos muy acostumbrados a escuchar que en Cataluña todo se hace mejor, de forma distinta al resto de España y que no hay punto de comparación. En cambio, en las últimas semanas o meses, de forma tangible se ha podido comprobar que, en lo sustancial, no hay diferencias. Y, si las hay, incluso son a peor, aunque nunca faltará eso de «la culpa es de Madrid«. Un breve repaso, de esos «para no caer en el olvido«.

La captura de las instituciones. Uno de los muchos males que aquejan al conjunto de España -y focalizados, a menudo, en el centro de poder- es el de la llamada «captura de las instituciones» por determinados grupos. Esos que se nutren del «BOE» o de sus influencias. Un poco en plan de estar por casa, pero de forma muy sangrante, lo hemos podido comprobar estas semanas con los audios que involucran a Vendrell, Madí o Rahola, ya sea como conseguidores o como personas que se jactan directamente de sus influencias directas en los «centros de poder» de Cataluña.

No hace falta que esas conversaciones contengan delitos. Lo que sucede es que reflejan eso que, supuestamente, no pasa en Cataluña y sí en Madrid: el control de los medios de comunicación público, el uso de influencias directas para lograr objetivos fuera de los cauces normales legales…

La excusa ofrecida, y en esto destacó Pilar Rahola, fue: «esto pasa en todas partes«. ¿En todas partes? No, en todas partes, no. Según el credo independentista, en Cataluña, no. Pero se ve que sí. Que era mentira.

La gestión de la pandemia. Hace días que se han acabado los tuits del tipo «de Madrid al cielo«, «España es muerte, Cataluña es vida» o ignominias similares. Desde que la gestión corresponde a la Generalitat se ha demostrado que sus técnicas son, como mínimo, igual de malas y mediocres que las demás. Tanto clamar por la «gestión propia«, que iba a deslumbrar al mundo, para acabar diciendo que «la culpa es de Madrid«.  La técnica infantil de siempre: si se hace bien, somos los mejores; si se hace mal, «la culpa es de Madrid«.

La web de ayudas a autónomos. Vamos al grano: he leído que si la web no funcionaba era «culpa de Madrid«. Claro que puede caerse una web por sobrepasar en mucho la capacidad. Pero eso es algo que, hasta la fecha, tampoco podía suceder en la Cataluña gestionada por el independentismo. Hasta que sucede y, entonces, la «culpa es de Madrid».

Trapero y la confusión moral. Salía el otro día en El Periódico que, a raíz de la declaración de Trapero ante el Tribunal Supremo, donde entre otras cosas dijo que tenía preparado un dispositivo para detener a Puigdemont, le cortaron temporalmente el pago de los honorarios a su abogada. Lo que se llama una represalia en toda regla. Aun así, después no tienen problema en sugerir que Trapero declaró en falso (recordemos: ante el Supremo declaró como testigo y, por lo tanto, tenía obligación de decir verdad) respecto al plan para detener a Puigdemont. ¿Dice Sàmper que nombra a Trapero sabiendo y conociendo que dijo una mentira? ¿O dice eso, comprometiendo la honorabilidad de Trapero, porque el independentismo siempre tiene que darle la vuelta a todo para darse la razón? Los hay que carecen de todo escrúpulo moral.

La ultraderecha identitaria. Todos recordamos ese famoso vídeo del año 2013 de Carme Forcadell determinando quién era catalán y quién no, refiriéndose al PP y C’s .

La versión 2020 corre a cargo de Pere Aragonès con este tuit, en el que, con la clásica suficiencia de quienes se consideran los «true catalans» y dueños del cortijo, se permiten considerar extraños a quienes no forman parte de su grupo «true catalan«.

CONCLUSIÓN. Tantos esfuerzos para hacer creer que lo hacen todo mejor y al final la realidad y un tuit demuestran que no hacen nada mejor -incluso hasta peor-. Su única y verdadera aspiración consiste en ser dueños absolutos del cortijo.

Estado de alarma, pandemia y conocimiento

Otra vez bajo el estado de alarma, se repiten las acusaciones de dictadura, totalitarismo y demás. En mi opinión, ni tanto ni tan poco. Vayamos por pasos:

Primero. ¿Es necesario el estado de alarma? Está claro que sí, qué remedio. Llamadlo como queráis: emergencia sanitaria, incidencia epidemiológica o lo que se os ocurra. La situación es nefasta desde hace semanas, no desde el jueves o el viernes. Si algo sabemos los que no sabemos de epidemiología es que si los datos son malos hoy, lo continuarán siendo dentro de una semana. Así que si eran malos hace dos semanas y no se tomaba ninguna medida restrictiva (cosa distinta es cómo se ha llegado hasta aquí), cualquiera sabía que serían malos hoy.

Segundo. ¿De quién es responsabilidad? También está claro que una buena parte de haber llegado, de nuevo, a esta situación es responsabilidad de los políticos, que han dirigido mal la desescalada y no han actuado siquiera con previsión. No se escapa uno solo. Especialmente, los responsables autonómicos por su nefasta dirección. Sí, también el Gobierno de la Nación, claro, que para algo está si los demás se desmandan. Y también sabemos que es verdad que ha dejado que todos se quemasen por «listos».

Tercero. ¿Nos acercamos a la dictadura, al totalitarismo? Leamos lo que dicen quienes tienen estudios superiores y son capaces de procesar mejor la información, es decir, independentistas. Y qué mejor que leer ElNacional, nuevo faro de información.

Según José Antich: «Pues bien, a la cacareada cogobernanza Sánchez le ha dado dos estocadas importantes: en primer lugar, fijando un estado de alarma hasta el 9 de mayo, un período de casi medio año, cuando en la ola anterior las prórrogas que se llevaron al Congreso de los Diputados fueron de quince en quince días. Seguro que se hubiera podido encontrar una fórmula que lo dejara en manos de las Cortes, una fórmula que no fuera tan unipersonal.«

Según David González: «….Pedro Sánchez (…) impone un estado de alarma sin necesidad de renovación, es decir, de convalidación parlamentaria ¡¡¡hasta el 9 de mayo!!!! (evolución de la pandemia mediante)? (…) No descarten que vuelva el confinamiento total y absoluto. Limitación de la movilidad, policía nocturna, multas, multas, multas… Al fin y al cabo, España fue siempre, por desgracia, el país del ¡Vivan las caenas!«

Sin salir de ElNacional, ayer domingo también destacaban un tuit del informadísimo Xavier Sala-i-Martin: «Jo m’he perdut: el govern de l’estat espanyol pot decretar l’estat d’alarma per 6 mesos???«. En ELNacional, ese medio de gran confianza, destacaban que: «El economista Xavier Sala-i-Martin se ha mostrado indignado por la decisión del gobierno español de declarar el estado de alarma hasta el mes de mayo.«

En defensa de estos destacados superinformados, he de decir que no son los únicos a quienes he leído convencidos de que el Presidente del Gobierno anunciaba estado de alarma hasta el 9 de mayo. Claro que solo con escuchar distraídamente su alocución y sin entender mucho de Derecho, cualquiera -quizás no tan superior en sus estudios ni tan capaz de procesar información- entendía que el Presidente decía que se declaraba el estado de alarma y que lo más rápido posible se pediría al Congreso la prórroga hasta el 9 de mayo. No soy tan listo ni tan superior, pero lo entendí.

¡Ah! Y sobre las medidas tan restrictivas he de decir que a mí tampoco me gusta. Y creo más prudente y respetuoso que la prórroga sea por tiempo más limitado. Del primer estado de alarma sabemos que quince días es muy poco y un mes, escaso. Quizás seis semanas, o las ocho que ha dicho Casado, encajen más con el espíritu que debe regir en el sentido de que las limitaciones y restricciones deben durar lo mínimo posible. Es opinable, pero seis meses, para un contexto de restricción de derechos, me parece demasiado.

¡Ah! Y los primeros a los que las restricciones les parecen pocas son los independentistas. Que nuestros amigos informados escriben artículos despotricando del Gobierno de Pedro Sánchez y de España como fuente de restricciones de derechos y se callan como buenos siervos respecto a las manifestaciones de Miquel Sàmper, que no se limitaron solamente al titular que habréis leído, cuando dijo que: «Es insuficiente». No, todavía dijo más: «Nosotros pensábamos que podríamos regular más cosas, que sería total. Pensamos que en una situación excepcional nos darían estas condiciones excepcionales«.

Desde que leí a Carl Schmitt y su «El Concepto de lo Político» no había visto nada tan exorbitante. Poderes absolutos para dominarnos a todos. Caray, quizás sí que se adviene la dictadura anunciada por Antich, González y Sala-i-Martín… Todo ello sin olvidar el plan de encerrarnos en casa los fines de semana, que debe ser la quintaesencia de la libertad…

CONCLUSIÓN. Tan listos y con estudios superiores, pero no atinan a entender siquiera lo que sencillamente explicó Pedro Sánchez. Si no entienden que se declara el estado de alarma y que después se pedirá la prórroga por seis meses, ¿de verdad es su superior capacidad de entendimiento la que les conduce a apoyar la secesión? En fin, la prueba evidente de que hablan sin saber nada de nada. Eso sí, cuando «los suyos» hablan de las mayores restricciones, de acumular el poder total de decisión, para eso sí que están callados. Debe ser que tampoco lo entienden y por eso no leo nunca editoriales o artículos sobre ese tema…

En Cataluña es donde se quieren tomar las mayores medidas restrictivas, pero la culpa es de Pedro Sánchez. Ya.