Ruines hasta en la pandemia

Ayer me vi, después de muchos meses de tranquilidad, gritándole de nuevo a la televisión. Por aburrimiento, puse un momento TV3 y me subió la tensión, pese a que soy de tendencia a tenerla un poco a la baja.

El motivo principal, la comparecencia del Presidente de la Generalitat, autor de un discurso calculadamente ambiguo y tramposo, acreditativo de que ni siquiera ante la emergencia de la pandemia el separatismo es capaz de guardar el más mínimo decoro.

Empecemos. No cabe duda de que la comparecencia de Torra daba a entender que se había acordado el confinamiento de la población en Cataluña y que para completar ese confinamiento únicamente faltaba que el Presidente del Gobierno acordase el cierre de puertos, aeropuertos y tráfico ferroviario. Claro que Torra carece de competencias para acordar el confinamiento de la población que dio a entender, pero el tema es el de siempre: simular lo que no es.

Como todos sabemos, en los tiempos actuales de inmediatez y mensajes impactantes, tú puedes decir -o dar a entender- que confinas a la gente y ese es el mensaje que queda de inicio. Después, ya «aclararás» que no, que lo que has hecho ha sido pedir que se acuerden todas las medidas necesarias.

Que esto fue así se demuestra muy sencillamente:

Captura 1. En TV3 subtitulaban la comparecencia con un expresivo «Confinada tota Catalunya»

Captura 2. Por poner una de un diario, si bien el titular o idea fue generalizado en toda la prensa, en este caso eldiario.es

Captura 3. Esta también nos sirve. Se trata de una captura de Google, que nos conserva titulares que después, a veces, se cambian. Y sale nuestro «estimado» Vilaweb, que tituló con un expresivo «Torra anuncia el tancament de Catalunya».

Captura 4. Después, todos sabemos, la prensa cambió el titular de «confinamiento» a una «petición», tras «aclarar» la Generalitat que no había acordado el confinamiento, sino que pedía que se tomaran las medidas, etc. Para eso, nos sirve la misma página de Vilaweb, pero ahora con el titular actual: «Torra anuncia que QUIERE cerrar Cataluña». Algo similar es aplicable a todos los medios.

Última captura. Lo que se podía leer en el ARA ayer a las 21.34 sobre el anuncio de confinamiento de toda Cataluña y la posterior «aclaración».

CONCLUSIÓN. Hasta en una situación tan grave como la que vivimos son capaces de intentar engañar, de aparentar lo que no es. Es de ser ruin, como la petición de «cierre de fronteras» de la ANC y su particular mundo onírico, que debe ser algo así como el Infierno, del que serían capaces de expulsar al mismísimo Lucifer. Simplemente: son ruines.

La lógica jurídica, la condición de diputado y la de Presidente

El secesionismo suele jugar a forzar la lógica jurídica más allá del límite, para intentar obtener resultados ilógicos.

Torra jugó a ser desobediente y, de momento, tiene una condena penal no firme, la pérdida de la credencial como diputado -tampoco firme, aunque sí efectiva- y, si seguimos una consistente lógica jurídica que algunos niegan o discuten, la pérdida de la condición de Presidente.

Esto último es lo que sucede, sin necesidad de arduos razonamientos: si para ser Presidente de la Generalitat hay que cumplir un requisito concreto como ser diputado de la Cámara, la lógica dice que, si ya no se ostenta la condición de diputado de la Cámara catalana, tampoco se es Presidente de la Generalitat. Punto.

Otra interpretación -que siempre caben y se pueden argumentar, pero de forma endeble- carece de la necesaria consistencia lógica jurídica. Es insostenible afirmar que la pérdida de la condición de diputado no lleva aparejada la de Presidente porque “en ningún lugar dice que deba seguir siéndolo para conservar el cargo” o, en términos más técnicos, que “desde una interpretación literal, no se impone que el presidente de la Generalitat tenga que ser miembro del Parlament durante todo su mandato” (artículo de Pau Bossacoma en La Vanguardia).

Lo cierto es que no es necesaria la dicción literal, sino lógica jurídica: si para acceder al cargo de Presidente se debe cumplir el requisito de ser Diputado, esta condición debe cumplirse en todo momento.

Perdida la condición de Diputado, se pierde la condición de Presidente, como resulta de una lectura lógica del contenido del artículo 67.2 del Estatuto de Autonomía: “2. El Presidente o Presidenta de la Generalitat es elegido por el Parlamento de entre sus miembros. Puede regularse por ley la limitación de mandatos”. (Este precepto es sustancialmente idéntico al artículo 152.1 de la Constitución, de donde proviene). Es indiscutible que el Presidente se elige de entre sus miembros: si no se puede escoger a alguien que no lo sea, ¿cómo puede aceptarse que a posteriori pueda ser Presidente quien ha perdido la condición de diputado? La intención y la lógica inherente es incuestionable.

Es cierto que el artículo 67.7 del mismo texto establece las causas de cese: “7. El Presidente o Presidenta de la Generalitat cesa por renovación del Parlamento a consecuencia de unas elecciones, por aprobación de una moción de censura o denegación de una cuestión de confianza, por defunción, por dimisión, por incapacidad permanente, física o mental, reconocida por el Parlamento, que lo inhabilite para el ejercicio del cargo, y por condena penal firme que comporte la inhabilitación para el ejercicio de cargos públicos”. [Obviemos discutir florituras jurídicas del tipo: ¿estar vivo es requisito de acceso o la muerte es causa de cese?]

Con respecto a ese artículo 67.7 hay quien defiende que una interpretación sistemática de los requisitos de acceso y del cese lleva a la conclusión de que se trata de causas numerus clausus o tasadas. Es decir, que fuera de los supuestos establecidos en el artículo 67.7 del Estatuto, no es posible considerar que la pérdida de la condición de diputado lleve aparejada la de Presidente porque «no está previsto«. Esto es un error y, como digo, es ilógico.

Sucede que, en esta competición por forzar la Ley, se recurre a principios del derecho sancionador, cuando el asunto es mucho más sencillo: si te exigieron un requisito para acceder, debes cumplirlo para mantenerte.

El recurso a «lo que no está prohibido, está permitido» o «la pérdida de la condición de Presidente solo es posible cuando la sanción esté prevista» no es lo que se dirime en el caso de Torra. Del mismo modo que prever la pérdida de la condición de Presidente «por muerte» no es una sanción, sino la consecuencia lógica de la pérdida de la personalidad jurídica (y si con ello se quiere resaltar que no es transmisible a los herederos, igualmente es innecesario porque el cargo de Presidente es personalísimo; esto es otra cosa que la lógica jurídica no necesita precisar) o, si se quiere, del requisito «estar vivo», la pérdida de la condición de Presidente por haber perdido la condición de Diputado no es más que la consecuencia lógica de no cumplir con uno de los requisitos que posibilitó la elección, como ser miembro del Parlament.

Es por eso que en el escrito de alegaciones del Parlament en el recurso interpuesto contra el Acuerdo de la Junta Electoral Provincial de Barcelona se decía: «Hay que hacer referencia, por otra parte, que, como se ha dicho, el MHP, Sr. Joaquim Torra es también President de la Generalitat, y de acuerdo con el artículo 67.2 EAC la pérdida de la condición de diputado conllevaría también la pérdida del cargo de President de la Generalitat«. Lógico.

Y es por esa misma lógica, creo yo, que, sorprendentemente, parece que en el escrito de petición de medidas cautelares, la defensa de Torra no alegó (eso parece, aunque no he visto el escrito; enlace al TS Sala Contencioso auto 23 enero 2020) un perjuicio irreparable para el caso de no suspenderse el Acuerdo por el que se deja sin efecto la credencial de Diputado: porque sería tanto como admitir la competencia y los efectos del Acuerdo. Explicado sencillo: si en el escrito de medidas cautelares se hubiera alegado como perjuicio irreparable que la pérdida de la condición de Diputado conlleva la de Presidente, considero que ahí existiría, quizás, un buen elemento de discusión. Si no se alega por la defensa de Torra, el Tribunal no puede entrar a considerar lo que no se le ha planteado. Con todas las reservas, eso es lo que parece.

CONCLUSIÓN: Por lógica jurídica, Torra no es Presidente. Ello no obsta a que, en un futuro, los recursos que haya formulado puedan ser estimados o desestimados. Sin embargo, el Acuerdo es ejecutivo y la pérdida de la condición de diputado, efectiva. Perdida esa condición que le permitió acceder al cargo, ahora mismo no es Presidente.

Añado: al parecer, la pérdida de la condición de diputado se halla en ejecución.

La noción del bien y el mal

Leía el otro día que, a raíz del lamentable vídeo en que se veía y escuchaba a un niño con un discurso alarmante para su futuro como persona, Xavier García-Albiol había publicado un tuit en que afirmaba que se había perdido -al menos entre quienes justificaban el vídeo- «la noción del bien y del mal«. Es obvio que, por extensión, esta pérdida de noción se refiere a una parte significativa del secesionismo, incapaz de distinguir el bien del mal.
Otro ejemplo, que ha quedado algo silenciado en medio del ruido que genera siempre el separatismo a favor de sus «tesis», proviene del caso de los CDR encarcelados por cargos de terrorismo, tenencia de explosivos y estragos. Sobre la cuestión penal en sí misma, lo de siempre: presunción de inocencia, no conocemos el contenido de todo el sumario y demás, por lo que difícilmente puede uno llegar a conclusiones PENALES. Repasando someramente comentarios de aquellos días, el contenido oscilaba desde «ese material no se almacena por pasar el rato» a «una cosa es cómo empieza una investigación y otra cómo acaba».

Tras la fijación de fianza para varios de los encausados, todos sabemos que el separatismo ha empezado a dictar sentencias absolutorias e, incluso, se han organizado concentraciones de bienvenida para alguno de ellos.

¿Y qué hay de malo en ello? Por supuesto, penalmente, nada. En cuanto a distinguir entre el bien y el mal, la cosa se pone algo peor. Porque una absolución penal (que ya se verá en su día, o incluso si se archiva directamente la causa) no está reñida con un comportamiento del que uno desee apartarse.

Pongamos por ejemplo el celebradísimo Auto de la Sección Segunda de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional de 26 de diciembre de 2019 (documento obtenido a través de ElNacional), relativo a Alexis Codina. Como es conocido, el Auto señala que se ha objetivado la inexistencia de explosivos y también que se han encontrado sustancias precursoras (Ley 8/2017, de 8 de noviembre, sobre precursores de explosivos; Reglamento UE 98/2013), las cuales, en sí mismas, no son explosivos.

En este momento, no es preciso entrar en los matices legales del artículo 4 de la Ley 8/2017 y el régimen de licencia, registro y control al que se halla sometida la adquisición de precursores, ni efectuar juicios previos que, por otra parte desconozco, sobre su necesidad o no para restaurar muebles, como al parecer se ha alegado. Tampoco hace falta emitir juicios previos sobre el motivo de que, en su declaración ante el Juez de Instrucción, Alexis Codina no manifestara -a preguntas de su abogada, las cuales contestó en una breve declaración- dicha ocupación profesional, que habría «aparecido» con el recurso frente al Auto de prisión y, después, en declaraciones a medios de comunicación. Tampoco habrá que entrar valorar -pues lo desconozco y excede con mucho cualquier comentario; es más, jamás me alegraré de los padecimientos de salud de nadie- si la fibromialgia que manifestó Codina en su declaración judicial le impide o no desarrollar esa actividad convenientemente. Incluso, tampoco valoraré si el control médico-hospitalario, que incluiría valoración «de psiquiatría, de psicología«, puede tener algún tipo de influencia en todo ello. [Aquí, enlace a la declaración en youtube]

Lo que sí es valorable es un dato objetivo del Auto de la Sala Penal de la Audiencia Nacional. Aquel que dice que, además de la inexistencia de explosivos y el hallazgo de precursores, el recurrente (o sea, Alexis Codina) disponía «de documentos con información para elaborar explosivos«. Oh, sí, claro, disponer de esa clase de documentos no significa que te vayan a condenar penalmente. Ahora bien, ¿quién se relacionaría con alguien que en su casa reúne «información para elaborar explosivos«? ¿Me iría a tomar una copa tan tranquilo con quien acumula -además, junto a sustancias susceptibles de producirlos- tan inquietante información? Por supuesto, para la Asociación del Rifle y demás elementos de ultraderecha no es más que autoprotección.

Para mí, llamadme moralmente rígido, alguien que reúne precursores e «información para elaborar explosivos«, me parece una persona de la que más vale estar alejada, aunque la absuelvan de todos los cargos penales.

Porque lo correcto, o simplemente lo que es aceptable y lo que no, por no ponerlo tan dramático entre «el bien y el mal«, no se corresponde necesariamente con lo establecido en el Código Penal. Hasta sobre eso hay que escribir.

De escaso interés

Lo primero, agradeceros que todavía sigáis pasando por aquí tras casi dos meses sin entrada.

Lo segundo, un poco de algún tema que, vista la persistente escasez moral e intelectual del separatismo dominante conviene tener presente, porque ahora mismo el asunto no despertará demasiado interés, pero es que no paran.

La dimensión moral.Empezamos con Mark Engler, el del libro sobre la desobediencia, la entrevista en Vilaweb y el tuit de Torra. Era tan desconocido en Cataluña hasta hace unas pocas semanas como, sin duda, él desconocía y desconoce la realidad en Cataluña. Lo digo yo y también Francesc-Marc Álvaro en su artículo en La Vanguardia, «El buen polarizador«: «A mí, lo que me llama la atención es la evidente ignorancia de este académico (no menor a la de muchos académicos españoles) sobre la sociedad catalana, un desconocimiento que tiene una consecuencia muy grave: en sus respuestas a VilaWeb , no menciona (ni parece tener presente) que la mitad de los catalanes no son favorables a la secesión.«.

Lo fácil que resulta para el separatismo pillar al incauto de turno que, con un total desconocimiento del tema, se atreve a opinar como si fuera voz autorizadísima es algo tan habitual que casi ni llama la atención. Aunque lo mejor de esa entrevista, para mí, era esto: «Morir com un màrtir és inherent als moviments guanyadors. No es vol que passi, però és inevitable un cop augmentes la tensió«. O sea: no quieres que haya un muerto, pero es inevitable que lo haya. Ajá. En mi flexible mente jurídica se traduce así: deseas que haya un muerto. Y a esa clase de declaraciones se aferran Torra y su batallón. Pues felicidades por su escasa moralidad, a la que tantos se apuntan como si nada.

Y acabo con otra divertida historia: el Libro Blanco del Plan Europa. Para afrontar con el máximo de risa posible, primero recordemos, por poner un ejemplo, una recopilación de discursos de Konrad Adenauer  titulada «El Fin Del Nacionalismo«, que son todo lo contrario al nacionalismo y los principios inspiradores del separatismo. Ahora, lo que dice ese Libro:

«POSICIONAMIENTO 1.4. Promover e impulsar mecanismos institucionales que posibiliten las ampliaciones internas de la Unión.

En un marco de construcción democrática de la Unión, sería necesario que esta articulara mecanismos que posibiliten los procesos de naturaleza política que puedan tener lugar en su interior orientados o dirigidos a ampliar, sin modificar las fronteras exteriores, el número actual de los sus estados miembros. Esta tipología o nuevo modelo de ampliación debería hacer posible que los nuevos estados surgidos democráticamente en el seno de la Unión Europea continuaran formando parte sin disrupción de su pertenencia actual.

Propuesta 1.4.1. Desarrollar una estrategia de relaciones y contactos internacionales, especialmente a escala de la Unión, que permita favorecer y sumar apoyos a esta toma de posición por parte de los diferentes actores que influyen e intervienen en el sistema institucional de la Unión, todo defendiéndola como una expresión y concreción de los valores democráticos que la Unión pretende asegurar de acuerdo con sus tratados constitutivos.

Propuesta 1.4.2. Promover los estudios y la reflexión que permitan profundizar y desarrollar la base teórica del concepto de ampliación interna de la Unión.«

Bien sabemos que el concepto de «ampliación interna» no existe y es un invento que solo sostienen un pequeñísimo puñado de juristas de corte secesionista en Europa y, qué casualidad, la totalidad de «juristas» (ejem) separatistas. Sobre esto nos reímos ampliamente hace años (resumido: lo de la ampliación interna no tiene ni pies ni cabeza; es algo así como el terraplanismo) y, ahora, pretenden volver a difundirlo, aprovechando la amnesia permanente del público al que se dirigne.

EN cuanto a la propuesta: se dirige a una Unión en la que se promoverían separaciones. Cada uno que saque sus propias conclusiones.

COnclusión. Sí, habría más cosas para comentar o charlar. Sin embargo, aparte de la pesadez del separatismo, no hay casi nada de interés. ¿Razón? Pues que con el paso del tiempo cada vez queda más desnuda su escasez moral (muertos inevitables, por ejemplo) y poco fuste intelectual (desacreditadas sus teorías, vuelven con ellas tras un tiempo «prudencial»).

La Sentencia (todavía sin análisis)

Mucho trabajo para leer la Sentencia y diseccionarla, así que imposible opinar en su conjunto. Como va a dar mucho de sí, cambiemos de entrada y así los comentarios se podrán leer y seguir con una cierta normalidad.

«Felicidades» a los que veían como probable la sedición (en su día, Alex iba por ahí) y, como de vez en cuando a uno también le gusta tirarse flores (aunque preferí no dar opinión firme), reproduzco un pasaje de la Sentencia y otro de una anterior entrada (de forma un poco ventajista: «yo ya lo dije»).

La Sentencia dice, entre otras cosas, en el apartado de justificación de la condena a Oriol Junqueras:

«h) Está acreditado por la testifical del Mayor de los Mossos Sr. Trapero y de los comisarios Sres. Ferrán, Molinero, Quevedo y Castellvi, que el acusado D. Oriol Junqueras, en su condición de Vicepresidente del Govern, estuvo presente en la reunión que tuvo lugar el día 28 de septiembre de 2017. Dicha reunión fue celebrada, a instancia de aquellos mandos policiales, con el objetivo de informar a los miembros del ejecutivo del importante riesgo para la seguridad que podía derivarse de la constatada presencia de colectivos radicales y de la movilización de una cifra de personas próxima a los dos millones. La alta probabilidad de enfrentamientos con las fuerzas policiales encargadas de cumplir el mandato judicial hacía aconsejable -a juicio de los mandos policiales- la suspensión de la votación prevista para el día 1 de octubre. Pese a ello, la decisión de los miembros del Govern presentes en esa reunión fue la de seguir adelante con el referéndum. Al finalizar la reunión, el procesado rebelde, entonces Presidente de la Generalitat, manifestó a todos los presentes que si el día 1 de octubre se desataba la violencia declararía la independencia.
La voluntad sedicente del acusado Sr. Junqueras y la representación de esos graves incidentes se infiere con facilidad, no ya de los términos en que se desarrolló esa reunión, sino del hecho objetivo de que el día anterior el Tribunal Superior de Justicia había dictado un auto -cuya existencia fue puesta de manifiesto en el encuentro entre responsables políticos y mandos policiales- en el que se acordó prohibir la realización del referéndum y ordenar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad -Mossos d’Esquadra, Guardia Civil, Cuerpo Nacional de Policía y Policía Local- que incautaran el material, cerraran los colegios e impidieran la votación.«

Y esto escribí(amos) en la entrada del 11 de abril:

«Como mínimo, la declaración de los mandos de Mossos apunta a la sedición. No que se haya cometido la sedición: apunta a sedición. Tampoco quiere decir que sea descartable la rebelión: significa que los hechos relatados apuntan a la sedición, sin necesidad de esfuerzos exagerados. Simplifico otra vez y acudo a esquemas ya conocidos sobre los hechos:

  1. Aprobación de las leyes del 6 y 7 de septiembre. Convocatoria de referéndum y  transitoriedad jurídica, con derogación implícita de la Constitución.
  2. Suspensión del TC.
  3. El Gobierno de la Generalitat decide seguir con la convocatoria: a) Pese a la suspensión decretada por el Tribunal; b) Pese a las advertencias de Mossos; c) Asumiendo que puede pasar «una desgracia»; d) Sirviéndose de  una parte de la ciudadanía a la que Puigdemont -y, como mínimo, los otros dos miembros del Gobierno presentes- expone conscientemente a una «desgracia» (en derecho penal, esto como mínimo se llama «dolo eventual«, que se resume en que, sabiendo y conociendo el daño que puede provocar una determinada acción, continúa ejecutándola, sin descartar que el resultado dañoso puede producirse); e) con la finalidad de lograr una declaración formal de independencia que se efectúa -entre verdades y mentiras- el 10 y el 27 de octubre de 2017; f) se hace todo lo anterior, sabiendo y conociendo -así lo han declarado en juicio varios procesados- que la votación carecía de valor jurídico, no obstante lo cual (anterior letra e) los procesados no hicieron ni dijeron nada en octubre de 2017 en orden a desacreditar la votación.»

CONCLUSIÓN. A ver, que no hace falta ser un fenómeno del Derecho Penal. Bastaba con atender a la realidad.

Venga, comentarios de toda índole.

Edito: para añadir el imprescindible enlace a la Sentencia que ha aportado killerman en el último comentario de la anterior.

«Me sorprende que nadie lo haya puesto todavía: https://elpais.com/politica/2019/10/14/actualidad/1571035592_144762.html y https://ep00.epimg.net/descargables/2019/10/14/adf9ed7f90e51a34e8ad377f9716bd40.pdf

¡493 páginas! o_O’ Esta noche le echaré una ojeada, pero quedo a la espera de que la lea alguien que sepa de verdad.

¡Gracias!«

La verdadera cara del separatismo

Otra de esas entradas para cambiar, ante el monstruoso número de comentarios de la anterior, casi ninguno relacionado con el tema (jajaja).

En mis últimos comentarios lo he anticipado: existe una poderosa corriente entre el separatismo que se jacta de que «Cataluña es mucho más laica que (el resto de) España«. Al final, como de costumbre, resulta que eso es una afirmación más de voluntad o deseo que de realidad. Como lo de que en Cataluña casi todos los separatistas son de izquierdas. Esos que se ríen de quien se viste de negro y mantilla y no dicen nada cuando el Gobierno de la Generalitat se identifica directamente con una confesión y muestra su verdadera cara: Dios, patria y, si se terciara, hasta Rey.

¿Alguien duda de que se trata de un acto en que Torra participa en su calidad de Presidente? El mismo Twitter de la Generalitat lo confirma. Así que, vaya, después que nos vengan con «la diferencia». O, como en un afortunadísimo tuit, el típico secesionista con respuesta para todo decía algo así como que «no es lo mismo» porque Montserrat es un símbolo. Parece ser que lo del esencialismo el amigo no lo había pillado.

Otras cosas para situarnos en la verdadera cara, ya conocida y de la que tampoco nos sorprende nada. Este tuit de Josep Lluís Alay, mejor si lo acompañamos del tuit de @Toppertorpe. No merece más comentario que reírnos un poco de lo ridículas que se han vuelto algunas (muchas, la verdad) personas con el procés.

Y la última. Si habéis visto mis comentarios de hoy, los dos anteriores enlaces no son nada que no se haya visto en el blog. Así que me he ido a Vilaweb, a que me den algo bueno. Estupefacto me he quedado con este titular: «La Intersindical ajorna la vaga general fins al 18 d’octubre. El sindicat diu que necessita més temps per a preparar millor l’aturada«. Pfffffff. JAJAJAJAJA. Por favor, convocan una huelga general, que es cosa seria, pero la aplazan porque «no la habíamos preparado nada bien y lo decimos bien alto«. Sí, señor, a eso se le llama hacer el ridículo sin ninguna dignidad. Hasta en Vilaweb no tienen más remedio que recordar que esto no es la primera vez que lo hacen.

CONCLUSIÓN. ¿Qué cara? La verdadera cara.

¿Usted también, Martín Pallín? (doctrina inventada del artículo 99.4 de la Constitución))

La entrada de hoy no es ‘procés’, pero tiene que ver bastante con el ‘procés’. Además del objetivo principal secesión, el ‘procés’ nos ha traído una impugnación general del sistema constitucional que, como se ha visto durante estos años en el blog, parte de forma habitual de lecturas erróneas, ignorantes o falsas del Derecho y su aplicación.

Os sitúo. El jueves, en la típica ronda de lectura digital secesionista, leía esto en ElNacional: «Martín Pallín: «El Rey se ha apartado de lo que le manda la Constitución en la investidura»«. La noticia se refería a un artículo publicado en CTXT en el que se sostenía, según José Antonio Martín Pallín, que el Rey tenía la obligación de proponer un candidato a la investidura conforme a lo dispuesto en el artículo 99.4 de la Constitución y, al no hacerlo, se habría situado fuera del texto constitucional, según una supuesta jurisprudencia constitucional por la que «hay que proponer al candidato del partido que tenga más escaños en el Parlamento«.

Para quien se quiera ahorrar leer mucho: NO ES VERDAD. El Tribunal Constitucional NO DICE ESO SOBRE EL ARTÍCULO 99.4 DE LA CONSTITUCIÓN. De hecho, la Sentencia que se cita en el artículo de CTXT NI SIQUIERA ENJUICIA UN ASUNTO RELATIVO AL 99.4 CE. Sí, ya sé que con mayúsculas uno grita en Internet, pero a ver si de esta manera se enteran todos los que le han dado retuit al artículo.

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Una visión calvinista del trabajo

Hace unos días fue objeto de comentarios un enlace a un artículo titulado «Políticamente correcto«, firmado por Alfonso Durán Pich, cuyo contenido podríamos resumir en «los separatistas somos mejores» o algo parecido.

De esta consideración superior me impactó especialmente esa cualidad tan propia del separatismo que consiste en afirmar, entre otras muchas virtudes exclusivas, que una Cataluña independiente puede ofrecer «un concepto meritocrático«, «un aparato del Estado ligero y moderno» o «una visión calvinista del trabajo«.

Pensé: «claro, Javier, tú que eres un escéptico e hipercrítico por naturaleza, acepta de una vez la realidad; no niegues lo que tu ser percibe y tus datos objetivos corroboran cada día«. Pero, claro, ¿qué corroboran? ¿Una visión calvinista del trabajo? Sin meternos en líos intelectuales, vamos a aceptar que quiere decir algo así como «trabajar mucho«.

¿Y dónde puede ser que trabajen mucho en un lugar meritocrático, un aparato de Administración ligero y moderno, con una visión calvinista del trabajo? Se me ocurren muchos lugares en Cataluña, pero así al azar apuesto por la conocida Oficina de Drets Civils i Polítics, con la que tuvimos oportunidad de «encontrarnos» en esta entrada del 19 de febrero de 2019 y los informes que no existen.

Veamos cuantísimo trabaja esa oficina:

  1. Noticias de actualidad. Recordaréis que la Oficina «saltó a la fama» por el inexistente «informe» al que hacía referencia mi entrada de 19 de febrero. Ese «informe» fue «presentado» el 25 de enero de 2019. Desde esa fecha, en la web no consta ninguna otra «noticia de actualidad«. Se parece bastante a ese blog que uno empieza con mucha ilusión y abandona a la tercera entrada, porque crear contenido es bastante más complejo de lo que parece.

2. Twitter. A falta de noticias, lo que sí utiliza bastante la Oficina es Twitter. No para tuitear exclusivamente contenido propio, no vayamos a exagerar con lo del calvinismo, sino una amalgama de noticias bastante dudosa en un organismo público, pero esto es lo normal en Cataluña actualmente. Ahora bien, gracias a Twitter veo que hay mucho más trabajo del que informa el apartado «Actualitat». Concretamente esto.

3. Oh, por favor, por una vez me voy a tragar mi hipercriticismo y me van a dar. Un manual para detectar y afrontar posibles vulneraciones de derechos civiles y políticos, como nos explicaba la CCMA; hasta algún Ayuntamiento, como el de La Junquera, destaca en su web la adhesión a esta iniciativa.

Si tenéis experiencia en acudir a manuales o guías de la Administración Pública, sabréis que normalmente se trata de documentos muy completos y exhaustivos, que necesitan de ciertas dosis de perseverancia y esfuerzo para interiorizarlos. Así, en modo aleatorio, os enlazo una Guía para Centros Educativos de la Agencia Española de Protección de Datos, que ocupa nada menos que 62 páginas.

Pues lo siento por la AEPD, pero la comparativa con el trabajo de tercero de primaria de la ODCiP no tiene color: un «Manual de Uso» de dos páginas con sangrantes faltas de ortografía y errores al colocar algún apóstrofe; o sea, que ni siquiera pasó por corrección lingüística. Quizás las capturas no se vean bien del todo en el ordenador o el móvil, pero clicando al manual se os abre el PDF y el «manual trabajo a entregar el lunes en clase de sociales  conocimiento del medio o algo así«.

CONCLUSIÓN. La visión calvinista del trabajo da como resultado Oficinas públicas que nos cuestan un dineral (el artículo que da lugar a esta entrada lo dice muy bien, aunque en otro sentido: «quieren nuestro dinero») y no actualizan su página web, por uno de los siguientes dos motivos: desinterés o falta de trabajo. Muy calvinista no parece.

Y cuando desaparece el desinterés, o aparece el trabajo, nos brindan unos «manuales de uso» que cómo no vamos a pagar unos 87.000 euros brutos a su director. Y después te vienen a contar que si calvinistas, protestantes y centroeuropeos. Si es que hay que reírse.

Una manifestación de familia

Ante la insistencia de algunos medios convenientemente subvencionados en magnificar los datos de asistencia a una manifestación a la que le he prestado un par de minutos de atención, me permito los siguientes comentarios:

  1. A ojo de buen cubero, que ya sabéis hace casi tres años me doctoré en el cálculo de superficies y nos dio para una bonita serie de comentarios y reflexiones sobre las aglomeraciones, la asistencia a la manifestación me ha parecido floja.
  2. Floja porque si hace años el separatismo medía su «fuerza» (ejem) y apoyo «mayoritario» (doble ejem) en función de los datos de asistencia, según parece el público presente se ha reducido como mínimo en dos tercios. Pues dos tercios menos de «fuerza» y «mayoría» (triple ejem).
  3. Por supuesto, lo que toca por parte del separatismo es aceptar que solo con ver en vista aérea la Plaza de España se observaba CLARAMENTE que no estaba ni mucho menos llena. Que había mucha gente, obvio, con absoluta comodidad y espacio. Y ese era uno de los puntos que estaban «a tope«.
  4. También por supuesto, me da absolutamente IGUAL cuánta gente haya ido o dejado de ir (mucha menos, evidente) porque, y eso es lo importante para esta breve entrada, lo que sí he podido percibir de manera nítida en esos dos minutos en que he sintonizado TV3, escuchando a algunos de los periodistas y entrevistados, es que se trataba de una manifestación de familia.

Ese tipo de familia que se reúne alrededor del abuelo. ¿Del abuelo? ¿Qué me estás contando, Javier? Pues sí, amigos. Se trata del abuelo llamado ‘Procés’. De vez en cuando lo montan en la silla de ruedas, le ponen unas gafas de sol y lo acercan a la oficina bancaria del barrio para que salude con un gesto del brazo a los empleados, que ya se sabe que el hombre no puede hablar, y así consiguen cobrar la pensión cada mes.

Por supuesto, el pobre abuelo está muerto, pero la familia sigue en su día a día como si continuara vivo y tiran de un hilo para simular que saluda cuando lo sacan de casa, aunque cada vez es más complicado no apercibirse de que huele a muerto.

CONCLUSIÓN. Un fraude y un autoengaño, claro. Nada nuevo entre la familia del ‘Procés’.

Nada es nada

En los últimos comentarios -y la anterior entrada iba de eso- se incide en la absoluta ausencia de contenido real por parte del independentismo.

Sea porque se repiten fórmulas anteriormente ensayadas (por ejemplo, debatconstituent.cat), sea porque se tienen que coger a clavos ardiendo que se parecen mucho a esos mensajes de autoayuda (y por lo general chiflados) de Whatsapp o Telegram que llegaban cada día en septiembre-octubre de 2017 (obviamente, me refiero a Tsunami Democràtic, esa iniciativa «anónima» a la que alegremente se suman los subvencionados e hiperventilados), el separatismo a día de hoy no es capaz de generar nada tangible.

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