El cortijo independentista

Estamos muy acostumbrados a escuchar que en Cataluña todo se hace mejor, de forma distinta al resto de España y que no hay punto de comparación. En cambio, en las últimas semanas o meses, de forma tangible se ha podido comprobar que, en lo sustancial, no hay diferencias. Y, si las hay, incluso son a peor, aunque nunca faltará eso de «la culpa es de Madrid«. Un breve repaso, de esos «para no caer en el olvido«.

La captura de las instituciones. Uno de los muchos males que aquejan al conjunto de España -y focalizados, a menudo, en el centro de poder- es el de la llamada «captura de las instituciones» por determinados grupos. Esos que se nutren del «BOE» o de sus influencias. Un poco en plan de estar por casa, pero de forma muy sangrante, lo hemos podido comprobar estas semanas con los audios que involucran a Vendrell, Madí o Rahola, ya sea como conseguidores o como personas que se jactan directamente de sus influencias directas en los «centros de poder» de Cataluña.

No hace falta que esas conversaciones contengan delitos. Lo que sucede es que reflejan eso que, supuestamente, no pasa en Cataluña y sí en Madrid: el control de los medios de comunicación público, el uso de influencias directas para lograr objetivos fuera de los cauces normales legales…

La excusa ofrecida, y en esto destacó Pilar Rahola, fue: «esto pasa en todas partes«. ¿En todas partes? No, en todas partes, no. Según el credo independentista, en Cataluña, no. Pero se ve que sí. Que era mentira.

La gestión de la pandemia. Hace días que se han acabado los tuits del tipo «de Madrid al cielo«, «España es muerte, Cataluña es vida» o ignominias similares. Desde que la gestión corresponde a la Generalitat se ha demostrado que sus técnicas son, como mínimo, igual de malas y mediocres que las demás. Tanto clamar por la «gestión propia«, que iba a deslumbrar al mundo, para acabar diciendo que «la culpa es de Madrid«.  La técnica infantil de siempre: si se hace bien, somos los mejores; si se hace mal, «la culpa es de Madrid«.

La web de ayudas a autónomos. Vamos al grano: he leído que si la web no funcionaba era «culpa de Madrid«. Claro que puede caerse una web por sobrepasar en mucho la capacidad. Pero eso es algo que, hasta la fecha, tampoco podía suceder en la Cataluña gestionada por el independentismo. Hasta que sucede y, entonces, la «culpa es de Madrid».

Trapero y la confusión moral. Salía el otro día en El Periódico que, a raíz de la declaración de Trapero ante el Tribunal Supremo, donde entre otras cosas dijo que tenía preparado un dispositivo para detener a Puigdemont, le cortaron temporalmente el pago de los honorarios a su abogada. Lo que se llama una represalia en toda regla. Aun así, después no tienen problema en sugerir que Trapero declaró en falso (recordemos: ante el Supremo declaró como testigo y, por lo tanto, tenía obligación de decir verdad) respecto al plan para detener a Puigdemont. ¿Dice Sàmper que nombra a Trapero sabiendo y conociendo que dijo una mentira? ¿O dice eso, comprometiendo la honorabilidad de Trapero, porque el independentismo siempre tiene que darle la vuelta a todo para darse la razón? Los hay que carecen de todo escrúpulo moral.

La ultraderecha identitaria. Todos recordamos ese famoso vídeo del año 2013 de Carme Forcadell determinando quién era catalán y quién no, refiriéndose al PP y C’s .

La versión 2020 corre a cargo de Pere Aragonès con este tuit, en el que, con la clásica suficiencia de quienes se consideran los «true catalans» y dueños del cortijo, se permiten considerar extraños a quienes no forman parte de su grupo «true catalan«.

CONCLUSIÓN. Tantos esfuerzos para hacer creer que lo hacen todo mejor y al final la realidad y un tuit demuestran que no hacen nada mejor -incluso hasta peor-. Su única y verdadera aspiración consiste en ser dueños absolutos del cortijo.

Estado de alarma, pandemia y conocimiento

Otra vez bajo el estado de alarma, se repiten las acusaciones de dictadura, totalitarismo y demás. En mi opinión, ni tanto ni tan poco. Vayamos por pasos:

Primero. ¿Es necesario el estado de alarma? Está claro que sí, qué remedio. Llamadlo como queráis: emergencia sanitaria, incidencia epidemiológica o lo que se os ocurra. La situación es nefasta desde hace semanas, no desde el jueves o el viernes. Si algo sabemos los que no sabemos de epidemiología es que si los datos son malos hoy, lo continuarán siendo dentro de una semana. Así que si eran malos hace dos semanas y no se tomaba ninguna medida restrictiva (cosa distinta es cómo se ha llegado hasta aquí), cualquiera sabía que serían malos hoy.

Segundo. ¿De quién es responsabilidad? También está claro que una buena parte de haber llegado, de nuevo, a esta situación es responsabilidad de los políticos, que han dirigido mal la desescalada y no han actuado siquiera con previsión. No se escapa uno solo. Especialmente, los responsables autonómicos por su nefasta dirección. Sí, también el Gobierno de la Nación, claro, que para algo está si los demás se desmandan. Y también sabemos que es verdad que ha dejado que todos se quemasen por «listos».

Tercero. ¿Nos acercamos a la dictadura, al totalitarismo? Leamos lo que dicen quienes tienen estudios superiores y son capaces de procesar mejor la información, es decir, independentistas. Y qué mejor que leer ElNacional, nuevo faro de información.

Según José Antich: «Pues bien, a la cacareada cogobernanza Sánchez le ha dado dos estocadas importantes: en primer lugar, fijando un estado de alarma hasta el 9 de mayo, un período de casi medio año, cuando en la ola anterior las prórrogas que se llevaron al Congreso de los Diputados fueron de quince en quince días. Seguro que se hubiera podido encontrar una fórmula que lo dejara en manos de las Cortes, una fórmula que no fuera tan unipersonal.«

Según David González: «….Pedro Sánchez (…) impone un estado de alarma sin necesidad de renovación, es decir, de convalidación parlamentaria ¡¡¡hasta el 9 de mayo!!!! (evolución de la pandemia mediante)? (…) No descarten que vuelva el confinamiento total y absoluto. Limitación de la movilidad, policía nocturna, multas, multas, multas… Al fin y al cabo, España fue siempre, por desgracia, el país del ¡Vivan las caenas!«

Sin salir de ElNacional, ayer domingo también destacaban un tuit del informadísimo Xavier Sala-i-Martin: «Jo m’he perdut: el govern de l’estat espanyol pot decretar l’estat d’alarma per 6 mesos???«. En ELNacional, ese medio de gran confianza, destacaban que: «El economista Xavier Sala-i-Martin se ha mostrado indignado por la decisión del gobierno español de declarar el estado de alarma hasta el mes de mayo.«

En defensa de estos destacados superinformados, he de decir que no son los únicos a quienes he leído convencidos de que el Presidente del Gobierno anunciaba estado de alarma hasta el 9 de mayo. Claro que solo con escuchar distraídamente su alocución y sin entender mucho de Derecho, cualquiera -quizás no tan superior en sus estudios ni tan capaz de procesar información- entendía que el Presidente decía que se declaraba el estado de alarma y que lo más rápido posible se pediría al Congreso la prórroga hasta el 9 de mayo. No soy tan listo ni tan superior, pero lo entendí.

¡Ah! Y sobre las medidas tan restrictivas he de decir que a mí tampoco me gusta. Y creo más prudente y respetuoso que la prórroga sea por tiempo más limitado. Del primer estado de alarma sabemos que quince días es muy poco y un mes, escaso. Quizás seis semanas, o las ocho que ha dicho Casado, encajen más con el espíritu que debe regir en el sentido de que las limitaciones y restricciones deben durar lo mínimo posible. Es opinable, pero seis meses, para un contexto de restricción de derechos, me parece demasiado.

¡Ah! Y los primeros a los que las restricciones les parecen pocas son los independentistas. Que nuestros amigos informados escriben artículos despotricando del Gobierno de Pedro Sánchez y de España como fuente de restricciones de derechos y se callan como buenos siervos respecto a las manifestaciones de Miquel Sàmper, que no se limitaron solamente al titular que habréis leído, cuando dijo que: «Es insuficiente». No, todavía dijo más: «Nosotros pensábamos que podríamos regular más cosas, que sería total. Pensamos que en una situación excepcional nos darían estas condiciones excepcionales«.

Desde que leí a Carl Schmitt y su «El Concepto de lo Político» no había visto nada tan exorbitante. Poderes absolutos para dominarnos a todos. Caray, quizás sí que se adviene la dictadura anunciada por Antich, González y Sala-i-Martín… Todo ello sin olvidar el plan de encerrarnos en casa los fines de semana, que debe ser la quintaesencia de la libertad…

CONCLUSIÓN. Tan listos y con estudios superiores, pero no atinan a entender siquiera lo que sencillamente explicó Pedro Sánchez. Si no entienden que se declara el estado de alarma y que después se pedirá la prórroga por seis meses, ¿de verdad es su superior capacidad de entendimiento la que les conduce a apoyar la secesión? En fin, la prueba evidente de que hablan sin saber nada de nada. Eso sí, cuando «los suyos» hablan de las mayores restricciones, de acumular el poder total de decisión, para eso sí que están callados. Debe ser que tampoco lo entienden y por eso no leo nunca editoriales o artículos sobre ese tema…

En Cataluña es donde se quieren tomar las mayores medidas restrictivas, pero la culpa es de Pedro Sánchez. Ya.

La gestión de la pandemia, la crítica y el lenguaje

Si hay un sitio del mundo en que la gestión de la pandemia ha sido especialmente pésima es Cataluña. Sí, oigo los gritos que dicen: «¡Madrid!, ¡Madrid!». Por supuesto. Pero Cataluña…

En Cataluña partíamos de la base de que contábamos con el (des)gobierno de los mejores, esos que se ufanaban de que con la independencia «no tendríamos tantos muertos ni tantos infectados”, según señalaba Meritxell Budó en su día. La realidad es que con la plena gestión en sus manos no se han distinguido por hacer un trabajo mejor que los demás. Y es por eso que ahora, fruto de la «excelente gestión», han tomado la decisión de cerrar la hostelería, lo cual es un fracaso y un desastre. Porque tomar tan drástica medida tiene su origen en el descontrol de la pandemia; y todos estaremos de acuerdo en que se trata de un asunto difícil y complicado, pero ¿no decían que lo hacían tan bien? ¿Acaso no era posible tomar medidas previas para distinguirse y controlar mejor la expansión del virus?

Son igual de malos que los demás, pese a las continuas y narcisistas apelaciones que oímos a menudo de que en Cataluña todo se hace mejor, con mayor conocimiento y estudio. Ya sabéis: eso de que el apoyo a la secesión en Cataluña es mayoritario entre quienes ostentan estudios superiores, aunque esa afirmación -aparte de reiterar un pernicioso y extendido sentimiento de superioridad- solamente confirma que los estudios no necesariamente llevan anudadas otras capacidades básicas como la competencia en el trabajo o ser buena persona, capacidad esta última que no cura ni lleva ínsita la competencia, pero al menos no te jactas de estar por encima de los «otros».

Por eso su fracaso es «superior«: tanto postularse como el Cielo en la Tierra y después los resultados apenas se diferencian de los menos «estudiados». En fin, no hace falta explayarse porque es algo objetivo.

Claro que este desastre sin paliativos no sería posible sin la colaboración de los medios de comunicación afectos al régimen. ¿Habéis leído algún editorial crítico de la prensa subvencionada analizando los motivos y los fallos que han llevado hasta el cierre de la hostelería? Por supuesto que no, porque cuando tienes los ingresos asegurados por vía pública, ¿para qué criticar la gestión pública?

El ejemplo de estos días nos ha venido con la observación de Laura Rosel a Oriol Mitjà con su «ara això no tocava«. Claro, la crítica de Rosel a Oriol Mitjà (ahíto de protagonismo, todo hay que decirlo, y no exento de crítica) no lo es porque su opinión sea acertada y argumentada o no, ni siquiera porque quiera arrogarse un protagonismo que, por cierto, no hace tanto se le daba por erigirse como la verdad revelada. La crítica reside en que «no toca«. Un claro: «Oriol, ahora no hables, que molestas«. Cuando criticaba la gestión del Gobierno y en la Generalitat clamaban por gestionar, Mitjà era celebradísimo. Ahora, «no toca«.

El editorial de Rosel nos muestra, una vez más, algo muy propio de las superiores cualidades del independentismo: una periodista de un medio PÚBLICO (pero que considera SUYO, pues el independentismo considera todo SUYO), clamando por impedir la libertad de opinión y expresión de un ciudadano porque le molesta que haya criticado al gobierno. El pensamiento único expresado, de manera diáfana, desde un medio de comunicación público.

Después los hay que no hacen más que buscar por todas partes rescoldos de la extrema derecha, cuando en Cataluña esa extrema derecha que claramente representa Rosel tiene un discurso tan normalizado y asumido por la sociedad que apenas genera unas muy leves críticas. Es ese lenguaje que todo lo contamina y que ha colonizado a una parte sustancial de la sociedad catalana, de la que Laura Rosel es su reflejo.

¿Qué es eso de que desde un medio de comunicación público -ni que sea privado, porque es lo mismo- se inste a que un ciudadano no hable cuando tenga una opinión a expresar? Si la opinión de Oriol Mitjà no es acertada o es un disparate, ¿no se verá contrarrestada por otras opiniones, que es lo que sucede en una sociedad democrática? ¿O no será, acaso, que Laura Rosel -como exponente de esa parte de la sociedad a que me refiero- rechaza que en su modelo de sociedad se puedan exponer opiniones críticas con aquello que ella apoya?

¿Y qué apoya?, se preguntará algún ingenuo. La respuesta nos la daba ella misma: «…com per haver d’escoltar uns dels metges de referència de la pandèmia carregant-se la confiança en el Govern, sigui del color que sigui…«. O sea, que una periodista, que por sistema debe desconfiar de cualquier gobierno, nos dice que debemos confiar en este, cuando además no se hace más que enlazar despropósitos y fracasos en la gestión. Y se ha molestado porque alguien opine contra este gobierno de su color. Si algo tengo claro del discurso de Rosel respecto a Mitjà es que los valores que refleja no son los de la democracia. Pero en Cataluña se dicen las mayores de las barbaridades y no pasa nada.

Así estamos con el lenguaje que utilizan los extremistas en Cataluña, con total libertad y desde cualquier medio de comunicación, dirigido para audiencias amplísimas: en primer lugar, obvian cualquier crítica a «su» gobierno, en el que se debe confiar por sistema; en segundo lugar, quieren acallar al crítico. Esto, la verdad, no encaja mucho con la democracia y sus valores (¿ o no representa el discurso de Rosel unos valores cercanos a la eliminación de derechos fundamentales  y la instauración de un sistema de «confianza» acrítica con el gobernante?), y pasa todos los días, desde hace muchos años, en Cataluña. Y, como en muchas otras ocasiones, encima lo pagamos todos.

El lenguaje del separatismo

En su momento, el blog se poblaba de citas y enlaces eruditos para analizar, explicar y criticar el movimiento separatista. Entre estos, recuerdo haber leído «La lengua del Tercer Reich«, de Victor Klemperer. Craso error. No hace falta ser tan sofisticado para asomarse a la red y llegar a la conclusión de que el separatismo es un proyecto peligroso, como se esfuerza en confirmar cada día, cuyo objetivo principal es acallar al discrepante.

Nada nuevo en los tiempos actuales, pero en versión exacerbada, disfrazada de «democracia» y con la nada insignificante diferencia de que en el caso que nos ocupa -el separatismo- se excluye por completo de la condición de conciudadano a todo aquel que no comparte su ideario.

Esta captura de un tuit es de Lluís Llach, de hace varios días, y en Twitter y otros lugares se comentó ampliamente su contenido.

Sí, diréis que el personaje objeto de la entrada es de dudoso fuste intelectual y que mueve más a la risa que a otra cosa. Pues será así, pero también es verdad que el personaje ha sido diputado y goza de notable difusión lo cual es suficiente para influir dentro de la irrealidad separatista. Con lo que ya nos podemos ir riendo, ya.

Alguien que propugna «fer net» es peligroso. Quien domine mínimamente el catalán sabe que «fer net» no se traduce literalmente por «hacer limpio» o «hacer limpieza». La expresión tiene una connotación de purga, vaciamiento o eliminación, de quitarse de delante algo que molestaba. O sea, que Llach aboga por la purga o expulsión de todo aquel que ose «juzgar» su pensamiento único. No es que roce, es que más totalitario no se puede ser.

Este lenguaje, inaceptable, está totalmente normalizado entre el separatismo. Y fuera de él, de tan acostumbrado que se está a escuchar semejantes enormidades, casi se toma más como una simple salida de tono «inofensiva» o de «baja intensidad» que como lo que de verdad representa: la expresión del deseo totalitario, en que solo tiene cabida una forma de «pensamiento».

A menudo, la tendencia ante este tipo de expresiones la reacción consiste en tomárselo a chanza. Es la reacción lógica. Sin embargo, el análisis de la expresión debe ir acompañada de su valoración crítica: inadmisible, totalitaria e incompatible con un Estado de Derecho y la democracia. Si hay que decirlo, pues se dice. Con risas y también con veras.

Pero este lenguaje del separatismo -recordad que, en vísperas de la manifestación del 8 de octubre, Llach nos llamó «buitres» a todos los que allí fuimos- es inaceptable y les retrata cada día. Solo hay que recordarlo y repetirlo. Cada vez. Con esta sencilla técnica os digo yo que a algunos se les acabará cortando esa verborrea gratuita e insultante.

La inhabilitación de Torra y el servilismo

El asunto de la inhabilitación de Torra no tiene mucha enjundia y, como apuntaba en el último comentario Cristóbal, tampoco es que nos despierte demasiado interés. Un señor que es Presidente, admite abiertamente la desobediencia y hace uso de las instituciones para su particular interés partidista, no merece muchos miramientos.

Especial mención, eso sí, a lo de la «desproporción». No, no me interesa si es «desproporcionado» aplicarle a Torra exactamente las mismas consecuencias penales que a todo aquel que haya sido condenado por el artículo 410 del Código Penal. Lo que me interesa es el servilismo al poder de todos aquellos que critican la «desproporción» de la pena impuesta y no son capaces de expresar la más mínima crítica a la desobediencia de todo un Presidente de la Generalitat. Porque si te quejas de «desproporción» significará que consideras que efectivamente ese señor ha cometido una falta y, por lo tanto, merece una sanción, ¿no? Entonces, ¿por qué critican la desproporción y no son capaces de criticar al infractor? Aaaahhhh, menudos serviles. Pues eso les he dicho esta mañana, mediante una breve carta escrita y firmada digitalmente, a mis colegas del Consell de l’Advocacia Catalana (CICAC), que el Manifiesto que han emitido se muestra servil con el poder. ¿No son capaces de criticar a una autoridad que manifiestamente reconoce desobedecer? Luego dicen no sé qué de democracia y en realidad practican la reverencia al líder de su ideología.

En fin, si queréis leer un artículo de magnífica construcción y factura, esto de Marc Molins en La Vanguardia: «Poder sin límites«. Y este final es de esos para aprenderse de memoria, aunque muchos de nuestros conciudadanos sean incapaces de comprenderlo: «…el hecho de obviar el cumplimiento de un mandato que tiene por objeto garantizar la libre formación del voto aduciendo la falta de límites externos evidencia una forma de entender el poder impropia de nuestros tiempos«.

Colar lo viejo por nuevo: la acusación contra la Sindicatura Electoral

El separatismo es gesticulación y victimismo, aderezado con notables dosis de autoritarismo y nulo respeto por cualquier posición que no sea la suya. Todo esto no sería posible sin un gran trabajo de propaganda, que ha logrado una fe ciega en cualquier mensaje. Lo mismo da que el mensaje sea antiguo, que es capaz de ponerlo de nuevo de actualidad, hasta el punto de que parezca que «no hicieron nada».

Una prueba más nos la brinda Quico Sallés y la publicación anoche de la noticia titulada: «La Fiscalia s’acarnissa amb els síndics del referèndum«, que se ha visto acompañada por una notable difusión en redes como Twitter, entre otros de la mano de uno de los acusados, Jordi Matas Dalmases.

Si os leéis la noticia, parece que Sallés haya conseguido una gran exclusiva: «Segons l’escrit de qualificació provisional de la Fiscal Sofia Oró, al que ha tingut accés El Món…». 

Ahora bien, uno diría que el periodista va algo retrasado, porque recordaréis que en diciembre de 2018 aquí ya comentamos el asunto en una entrada bastante recordada, «Cartas desde la ignorancia» y donde, para más inri, hasta enlazaba el escrito entero del Fiscal, esa gran exclusiva que ahora ha conseguido Sallés más de veinte meses después. [Lo cierto es que la noticia de la acusación salió publicada a finales de octubre de 2018 en los medios].

Así que, en realidad, ni hay exclusiva de Sallés, ni la noticia es el supuesto «ensañamiento». Ni siquiera si la conducta de los acusados encaja o no en los tipos penales por los que se les acusa, aunque algo habrá: Sallés, convertido en abogado defensor de los acusados, nos informa -con veinte meses de retraso- de que únicamente se logró alguna notificación con requerimiento personal a Marta Alsina, por lo que la acusación de desobediencia -según él- debiera decaer; jurídicamente, es plausible, aunque, claro, recordaréis que sin necesidad de requerimiento personal todos los miembros de la Sindicatura renunciaron al cargo cuando el TC acordó imponer multas coercitivas de 12.000 euros diarios… Ese día sí que se dieron por aludidos.

En fin, la cuestión, como siempre, es distinta a la inocencia o culpabilidad de los acusados. La cuestión es la capacidad de victimizarse después de provocar la situación por la que se les acusa. La capacidad de hacer pasar por nuevas unas «viejas» acusaciones de hace más de veinte meses, que ahora Sallés, Matas y la maquinaria propagandística venden a un dócil público como si nada.

En fin. Nada nuevo en el patetismo del ‘procés’ y solo destacar el retraso de Sallés, que como todo en el ‘procés’, sea lo que sea, siempre tiene éxito.

 

Una denegación previsible

Que el confinamiento domiciliario necesita del estado de alarma o de una Ley Orgánica que específicamente así lo prevea es algo sabido y conocido, así que las quejas por el contenido del Auto del Juzgado de Instrucción de Lleida son infundadas.

Solo existe una Ley Orgánica que permita un confinamiento domiciliario general de la población (y con algunos problemas, además) que es la Ley Orgánica 4/1981, de los estados de alarma, excepción y sitio, por lo que la denegación de la autorización para la aplicación de la resolución SLT/1671/2020 era más que previsible. [Para los «nuevos» en el blog, véase la entrada «Un mundo superado por la pandemia» y «Si no se prorrogase el estado de alarma«].

A continuación, unos cuantos comentarios sobre cosas que he oído esta mañana.

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Un confinamiento de palabra

Nota: la resolución está aquí publicada, así que algunas de las cosas publicadas las tacho.

Estaréis al caso de que esta mañana se ha anunciado el “confinamiento” de la comarca del Segrià, ante el descontrol del brote y pese a que ayer se dijo que no se contemplaba.

Estaréis al caso de que ha salido Torra, también Buch, para anunciar la decisión y desglosar las medidas que se adoptan en el marco de ese “confinamiento”, entre ellas una medida tan restrictiva como la de impedir la entrada y salida de la comarca del Segrià. Para mí, esa medida a día de hoy no se sostiene con la Ley Orgánica 3/1986, de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública y requeriría decretar el estado de alarma en la comarca. Pero no nos pongamos pejigueros, que ya se sabe que cuando le exigimos respeto a la legalidad al desgobierno de la Generalidad estamos pidiendo demasiado.

<del>De lo que NO estaréis al caso es del contenido de la resolución que ordena el “confinamiento” del Segrià, porque mientras escribo esto a las 13.32 horas del sábado 4 de julio de 2020 todavía estoy dándole a la tecla F5, a ver si sale publicada la resolución en el DOGC.

Porque, amiguitos, mientras no salga en el DOGC, una resolución que impone obligaciones que luego se quieren sancionar si no se cumplen, no existe. </del>  El confinamiento es de palabra. Aparte de que tampoco es exactamente un confinamiento, sino una restricción severísima del derecho a la libre circulación y un conjunto de recomendaciones de protección civil.

Dejo para otro rato qué sucede si no se pide ratificación judicial. Y, según parece, la resolución ni siquiera tiene fecha de decaimiento o caducidad, lo que significa que los ciudadados del Segrià quedan sometidos a la voluntad del desgobierno, sin control judicial o parlamentario de tipo alguno.

CONCLUSIÓN. Mucho hablar sobre lo bien que lo hacen, pero el día que les corresponde actuar son un desastre.

<del>Nota: he visto por Twitter algún texto que parece corresponderse con la resolución. Pero eso no es un texto oficial.

Otra nota: ahora sí está publicada la resolución [El PDF tiene como hora las 13:10]

Las falsas promesas del tiempo

Si hay algo que se le da especialmemte mal al separatismo es el manejo del tiempo. Suelen prometer horizontes temporales irreales (por ejemplo, los dieciocho meses de Gabriel Rufián) que sirven para ilusionar a sus seguidores, a la vez que para ponerles en evidencia frente a los demás y de eso va el tema.

El ejemplo de hoy son las «tres semanas» del ensayo de Oriol Mitjà, quien está recibiendo lo suyo a cuenta del ensayo, muy especialmente por la falsa promesa de resultados en tres semanas. En el documental que le dedicaron en TV3, emitido a principios de mayo (o sea, mucho después del plazo de «tres semanas» prometido el 16 de marzo), Mitjà se quejaba amargamente de la presión que tenía de la «opinión pública». Sin embargo, obvió señalar que esa presión no se la puso la «opinión pública», sino él mismo, la Generalitat y sus palmeros.

Obviamente, transcurridos más de dos meses desde tan rimbombante anuncio, es mucha gente la que se pregunta qué sucede con el ensayo. Y el problema no es si el ensayo va bien, va mal, si ha tenido problemas para reclutar o no una muestra suficiente o si en el transcurso del ensayo se ha abandonado una línea y se ha reforzado otra, cuestiones todas estas comprensibles para cualquiera con medio dedo de frente.

El problema es el insufrible tono de superioridad implícito con el que se lanzó el ensayo, el habitual «somos los mejores del mundo» que acompaña cualquier iniciativa con descarado tufo separatista, como fue el caso y nos confirma el hecho de que el artículo publicado en EL PAIS titulado «Las falsas promesas del ensayo estrella de Mitjà y Clotet sobre el coronavirus» ha tenido respuesta vía Twitter de Oriol Mitjà (un simple tuit) y, especialmente, de Oscar Camps (el de Open Arms), mediante un hilo que contiene alguna afirmación que unos dirán que es mentira y otros «inexactitud», como veremos.

Y lo que pasa en esta vida: el error es inseparable de nuestra condición humana y un ensayo dice claramente de qué se trata. Pero aquí se vendió un «ensayo» con promesas de resultados casi inmediatos, así que quien no soporte la crítica que llore en otra parte y no acuse, como hace Camps, de catalanofobia, que es el recurso típico del separatismo. Los niños lloran, algunos separatistas recurren a la catalonofobia o Franco y zanjan la discusión.

Veamos. Blog (entrada de 16/03/2020) de la Fundación Lucha contra el Sida y las enfermedades infecciosas: «En el estudio, del que se espera obtener los primeros resultados en sólo 21 días, participarán casos positivos y personas que hayan estado en contacto con ellos…«.

En el ARA del día 14 de marzo, se explicaba que la consellera Vergés había realizado el anuncio del ensayo en TV3 y se decía: «…ha explicat la consellera, que ha afegit que s’espera tenir els primers resultats d’aquí tres setmanes«.

El ensayo se inició el día 16 de marzo y, como bien señala Cristian Segura en su artículo, no llegaron los primeros resultados y empezó una sucesión de retrasos con promesas de que llegarían «pronto».

Tan pronto como que Bonaventura Clotet dijo que a partir del 14 de abril (se supone que 2020) habría análisis preliminares. La prueba la tenéis en este vídeo de elnou.cat, en una noticia que os enlazo con este titular: «Bonaventura Clotet: “Els primers resultats de l’assaig clínic els tindrem a partir d’aquesta setmana

Algo parecido publicó ElNacional el 13 de abril: «Oriol Mitjà presentará los resultados de su estudio la semana que viene«. Incluso, en la noticia se lee: «El estudio sobre el coronavirus que lidera el epidemiólogo Oriol Mitjà en el hospital Can Ruti de Badalona no podrá ofrecer los primeros resultados hasta a finales de esta semana o de la próxima aunque en principio los primeros resultados se tendrían que haber ofrecido la semana pasada. Así lo ha informado la consellera de Salut, Alba Vergés, este lunes en la rueda de prensa diaria que ofrece el Govern«.

Así que ya sabéis: si se prometen unas fechas, no se cumplen y además se siguen prometiendo otras próximas, pedir explicaciones o reseguir al detalle las FALSAS EXPECTATIVAS creadas es catalanofobia. No sigo recopilando anuncios de nuevas fechas porque también las menciona el artículo de Cristian Segura y la idea ya está clara.

Y ahora, vamos a por el catalanófobo Oscar Camps. En su hilo de Twitter dice esto:

¿Es realmente el «aumento de volumen de la muestra» la razón de los continuos aplazamientos? ¿Pero no nos habían anunciado «análisis preliminares», que uno en su buena fe presupone que serán fruto de muestras parciales del total?

Lo más prudente, como señala Oscar Camps, es atender a lo que dice Oriol Mitjà o gente de su equipo, como Marc Corbacho el 21 de abril en Diari d’Andorra. Entre otras cosas, Corbacho explicaba que: «…Considerem, però, que amb el 20% dels pacients que han entrat i que han acabat el seguiment podrem fer un resultat preliminar. Si aquest resultat fos ja tan bo, tan potent com per donar una conclusió, faríem la recomanació amb seguretat. Que sigui preliminar no té perquè voler dir que s’ha donat massa d’hora. Vol dir que es fa una anàlisi per no donar una conclusió massa tard. És a dir, si amb el 20% tenim un resultat clar no cal esperar més.«

Explicado para niños pequeños: con el 20% de la muestra total prevista (o sea, 600 de 3.000) tenemos una muestra significativa para dar resultados… si son buenos y concluyentes. Y si no son buenos ni concluyentes, nos callamos la boca y despistamos. O sea, que no es que «aumentar la muestra» haya sido la razón del retraso, no. La razón es que los resultados obtenidos hasta ahora no sirven (si sirvieran, ¿alguien duda de que lo sabríamos?). ¡Ah! y que no salga el clásico que razona como un niño aduciendo que Camps no dice nada que no sea cierto: a mí ya me enseñaron en segundo de EGB que podías escribir un texto de párrafo entero como insulto o como elogio solo con cambiar las comas de sitio.

Y antes de defender a Camps y quedar en ridículo, leamos la siguiente pregunta de la entrevista que le hacen a Corbacho (recuerdo, 21 de abril):

«Per tant, els resultats podrien ser imminents.
Sí. Els hem de revisar i si la potència estadística ens ho permet farem una publicació amb els resultats i si les autoritats ho donen per bo es faria una recomanació general. De totes maneres, nosaltres seguirem amb l’assaig perquè si amb el 20% ja tenim una recomanació, el que caldria fer és que tothom rebés el medicament i seguir mesurant el que passa per reforçar la nostra hipotesi. De moment, tots els afectes adversos són lleus, algun mal de panxa lleu. De totes maneres, el format de l’estudi és seqüencial. És a dir, que anem afegint voluntaris fins que arribem al número que havíem previst, que eren 3.040 contactes i 290 casos. Ara mateix ja tenim 2.116 contactes i anem avançant a un ritme que potser en una setmana ja en tindríem prou, però les previsions canvien.«

Sí, amiguitos, yo tampoco leo que Corbacho diga que «vamos a retrasar los resultados porque todavía no hemos alcanzado el total de 3.000 sujetos a analizar» (en realidad, algo más entre casos y contactos), así que podemos concluir que Camps miente y se escuda en la clásica excusa de la catalanofobia para defender a alguien que debería defenderse por sí mismo y, al menos, reconocer que ha sido utilizado por los políticos. Pero, claro, es que se ha dejado utilizar de forma voluntaria, consciente y deliberada.

Para acabar, os dejo algo que ya puse en un comentario anterior:
1. Aquí dice (entiendo que es un registro USA de ensayos) que los resultados se esperan sobre el 15 de junio. https://clinicaltrials.gov/ct2/show/results/NCT04304053?cntry=ES&phase=2&draw=2&rank=6
2. Aquí, una interesante herramienta que compara lo declarado al inicio del ensayo con la última actualización. https://clinicaltrials.gov/ct2/history/NCT04304053?A=1&B=6&C=Side-by-Side#StudyPageTop. Y dice que el Darunavir -que se combinaría con la cloroquina- no hace nada. Y la hidroxicloroquina, no dice nada de su efecto. Última actualización el 14 de abril.

CONCLUSIÓN. Falsas promesas de tiempo y de resultados que son única y exclusiva responsabilidad de quienes las han emitido: Alba Vergés, Oriol Mitjà, Bonaventura Clotet y todos sus palmeros. Además, como sucede con el nacionalseparatismo, la emisión de una crítica resulta ser un ataque personal al que tienen que salir terceros (véase la penosa y desacreditada respuesta de Camps) a defenderlo. Nada nuevo en Cataluña porque es lo habitual: no puedes disentir del Régimen.

Y, si no, leed la entrevista a Albert Soler en La Razón y lo que le dijo Josep Maria Matamala al director de Diari de Girona: «Deberíais frenar a Albert Soler».

Si no se prorrogase el estado de alarma

Como escribía en los comentarios, se produciría un caos si ello sucediera. Y como he leído algunas opiniones contradictorias, me atrevo a dar mi opinión con una advertencia, dado que el tema enciende algunas pasiones: la lectura es jurídica y no política. Distingamos lo que establece el Derecho, o la lógica de su aplicación, de lo mejor o peor que esté dirigiendo la situación el Gobierno. También os digo que el artículo no pretende ser exhaustivo porque quedarán por analizar algunos detalles técnicos que harían todo esto ilegible.

Para simplificar el análisis, nos fijaremos en las dos medidas que mayor polémica, desde el punto de vista de derechos fundamentales, han provocado: el confinamiento domiciliario y la movilidad. Es decir, el derecho a la libertad y el derecho a la libre circulación por territorio nacional (artículos 17 y 19 de la Constitución) y la discusión generada acerca de si el estado de alarma ha limitado, restringido o suspendido estos derechos. Veremos si, decaída la alarma, es posible dictar medidas similares o idénticas de confinamiento o limitación de la movilidad. Mi respuesta es NO.

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