¿Acaso cabe otra visión?

Esta mañana leía en EL PAÍS el artículo de Javier Cercas, “Políticos presos, no presos políticos“, publicado también en Süddeutsche Zeitung. Un escrito que explica con brillantez lo que ha pasado en Cataluña. Tan brillante que a Antoni Bassas le ha sentado mal y ha sentido la necesidad de contestar para negar todo, casi todo o, en fin, restar importancia a la descripción y crítica de Cercas y oponerle el conocido victimismo secesionista, incapaz de reconocer lo más mínimo.

Cercas describe a la perfección lo sucedido los días 6 y 7 de septiembre, en lo que fue un ataque directo a nuestros derechos fundamentales:

Hasta que por fin, el 6 y 7 de septiembre de 2017, los separatistas aprobaron en el Parlamento autonómico, de manera totalmente irregular —en una bochornosa sesión celebrada en ausencia de casi la mitad de la Cámara y en la que apenas se permitió el debate—, dos leyes que, según los letrados de esa institución, derogaban de facto el Estatuto catalán y violaban la Constitución española y la legalidad internacional, que, como se sabe, sólo ampara el ejercicio del derecho de autodeterminación —entendido como derecho de secesión— en los territorios colonizados y en caso de violación de los derechos humanos; ambas leyes, en definitiva, pretendían cambiar de arriba abajo el ordenamiento jurídico democrático con el fin de proclamar la República Catalana y dejarnos a los catalanes “a merced de un poder sin límite alguno”, por usar las palabras con que el Constitucional anuló la primera de tales leyes.

A ese flagrante ataque al Estado de derecho, perpetrado a la vista de todos y ante la impotencia perpleja del Gobierno español, es a lo que llamo un intento de golpe de Estado. La expresión parecerá inadecuada a quienes hayan olvidado que los mejores golpes de Estado se dan sin violencia física, precisamente porque no parecen golpes de Estado; pero no se lo parecerá a quienes recuerden que, como escribió Hans Kelsen en Teoría general del derecho y del Estado, un golpe se da cuando “el orden jurídico de una comunidad es nulificado y sustituido en forma ilegítima por un nuevo orden”.

Por lo demás, ¿qué otra cosa significa la aterradora frase del Constitucional que acabo de citar sino que el Gobierno catalán intentó triturar la democracia? Sea como sea, el resultado de esta tropelía es que Cataluña vivió, en septiembre y octubre pasados, casi dos meses de pesadilla…

Vamos por partes:

1. La cita de Hans Kelsen, uno de los más brillantes juristas de la Historia. Me ha llamado muchísimo la atención porque -aparte de que sin saberlo resulta que en el blog en esas fechas se escribían frases conceptualmente parecidas a la de Kelsen- se trata de una cita que requiere un elevado conocimiento jurídico. No dudo de Cercas. Es que para leerte “Teoría general del derecho y del Estado” antes te has tragado mucha literatura jurídica y no me parece su perfil.

Buscando por Google, resulta que esta frase fue citada por Javier García-Fernández (Catedrático de Derecho Constitucional en la Complutense; aquí el perfil ya me cuadra) en este también brillante artículo de 31 de agosto de 2017 (“El autogolpe independentista”), publicado en EL PAÍS. Al respecto, escribía: “Hans Kelsen describió con gran precisión lo que es un golpe de Estado apuntando que hay un golpe de Estado (y en general una revolución) cuando “el orden jurídico de una comunidad es nulificado y substituído en forma ilegítima por un nuevo orden” (Teoría General del Derecho y del Estado). Y añadía Kelsen que en sentido jurídico el criterio decisivo es que el orden en vigor es reemplazado por un orden nuevo de forma no prevista por el anterior y la Constitución es reemplazada por otra nueva que no procede de la reforma de la que está en vigor.

¿No cuadra la visión kelseniana de los golpes de Estado con lo que está pasando en Cataluña?

A continuación, una captura del texto vía Google Books.

Si vais al enlace y seguís leyendo, Kelsen dice que desde un punto de vista jurídico es irrelevante si esa revolución se produce mediante levantamiento violento, como movimiento emanado de la masa o a través de la acción de personas que ocupan posiciones dentro del Gobierno. [La realidad demuestra que se olvidó incluir el Parlamento]

2. La mención al golpe de Estado. Empiezan, perdón por la reiteración, los golpes.

Una autocita del inicio de la entrada del blog del 6 de septiembre: “Que hoy se ha asistido a un Golpe de Estado televisado en el Parlament de Catalunya, creo que queda fuera de toda duda. No hace falta añadir más comentarios sobre el golpe perpetrado y tendría poco sentido que yo aquí empezara a relatar o pontificar.

Escribe Cercas: “A ese flagrante ataque al Estado de derecho, perpetrado a la vista de todos y ante la impotencia perpleja del Gobierno español, es a lo que llamo un intento de golpe de Estado. La expresión parecerá inadecuada a quienes hayan olvidado que los mejores golpes de Estado se dan sin violencia física, precisamente porque no parecen golpes de Estado..”.

¿Es excesiva esta etiqueta de golpe de Estado? En los últimos comentarios del blog (los últimos 150-200, más o menos) una de las cuestiones que ha planeado ha sido la del asunto de la violencia sí o no, la “actualización” de conceptos que han quedado superados en el siglo XXI, etcétera, que de una forma u otra entroncan con el golpe de Estado.

Según Antoni Bassas: “Dir que el 6 i el 7 de setembre van ser un intent de cop d’estat banalitza el terme cop d’estat. Tejero al Congrés és un cop d’estat“.

Hombre, podría ser que Antoni Bassas tenga razón, aunque enmendarle la plana a Hans Kelsen, hasta ahí no llego.

Claro que el secesionismo siempre sale a nuestro rescate para dejarnos esbozar una sonrisilla que luego se torna en alguna risa indisimulada. Porque, claro, seguro que mañana Bassas también le dedicará una parte de su editorial a Elsa Artadi y su mención al “golpe de Estado togado“, que banaliza el término “golpe de Estado”. Pero, bueno, lo de Artadi es que es verdad y, en el peor de los casos, simbólico, así que mejor no le digamos nada.

A Cercas (y a mí, de rebote, que me solidarizo con Cercas), sí. Cercas (y yo, de rebote) banalizamos. El secesionismo, no.

3. Los párrafos de Cercas acaban con la mención al intento de “triturar la democracia” y la, efectivamente, aterradora frase del Constitucional “a merced de un poder sin límite alguno”, que aún podría complementarse con la previa “…ha puesto en riesgo máximo, para todos los ciudadanos de Cataluña, la vigencia y efectividad de cuantas garantías y derechos preservan para ellos tanto la Constitución como el mismo Estatuto“.

Este pasaje, y lo que representa respecto a los hechos del 6-7 de septiembre, para la mayoría de los que transitamos por el blog es uno de los más importantes que hemos vivido: la destrucción de la democracia y nuestros derechos por parte de 72 diputados que carecían de la más mínima atribución para derogar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, saltarse su propio Reglamento y, cómo no, soslayar al Consejo de Garantías Estatutarias. Ahí es nada. Todo en un día.

Fue una ignominia.

Pues bien, para Antoni Bassas fue el intento de “…superar de manera forçada, certament, el bloqueig dels que anaven al TC a sol·licitar que al Parlament no es pogués parlar de tot“.

¿Cómo dice? ¿Que saltarse todo, es decir, nulificar el orden jurídico de una comunidad y sustituirlo de forma ilegítima por un nuevo orden era una manera de superar “de manera forzada” un bloqueo porque dice que “no se puede hablar de todo“?

Lo explicaré para un niño de tres años (no hace falta, pero a veces damos por sabidas cosas que quizás no son tan evidentes como creemos): si un día queréis acordar algo en vuestra Comunidad de Propietarios que requiere una mayoría reforzada y solo tenéis la absoluta, no os rindáis, por favor. Aprobad igual el acuerdo y luego les decís a los demás propietarios que solo queréis superar su bloqueo, que no os gusta nada. Bloqueo que, por otra parte, os ayudarán a superar con una de las dos siguientes opciones: a) mirando para otro lado y simulando que no os han visto, de manera que podréis imponer vuestro (ilegal) acuerdo; b) votando lo que vosotros queréis, porque oponerse a vuestra preferencia es muy poco democrático.

CONCLUSIÓN. De manera algo deslavazada, he intentado mostrar cómo, en realidad, no es que Bassas discrepe de Cercas, no. Lo que pasa es Bassas no acepta una visión que no sea la suya. Alguien dirá que no es verdad, que solo he mostrado discrepancias de opinión y que, incluso, lo sucedido el 6 y 7 de septiembre ni era nulo, ni fue bochornoso, ni se saltaron nada, ni Marta Rovira dedicó algún comentario poco afortunado (despectivo, diría) al Consejo de Garantías.

Va. Lo acepto (lo que uno se traga para poder escribir lo que viene a continuación).

Si Bassas aceptara visiones distintas a la suya, entonces aceptaría TODO lo que dice la resolución del Tribunal de Schleswig-Hölstein y no solamente la parte que le gusta. Porque si en algo ha habido consenso en el blog con la resolución que acordó dejar en libertad con fianza a Puigdemont fue en aceptarla: no gustará, pero se acepta. Es lo que hay y nadie en su sano juicio se plantearía infringir (en algunos sitios lo llaman “obedecer la voluntad popular, que no puede verse constreñida por los jueces“) las consecuencias de la decisión que finalmente sea adoptada (obviamente, me refiero a los que respetamos la ley, nos guste o no la decisión final; y asumimos las consecuencias).

A Bassas (y al secesionismo en general, porque al final no se trata de Bassas, se trata del secesionismo), en cambio, la resolución le gusta pero no la acepta:

a. Escribe Bassas: “Quan dijous de la setmana passada la justícia alemanya va deixar en llibertat el president Puigdemont, la bufetada política i judicial va ser majúscula. Va ser una decisió inesperada que va trastocar tota l’estratègia, a part de ferir l’honor patri. Ara resulta que l’Europa dels estats col·labora amb Madrid, però els sistemes judicials europeus no són tan permeables a l’intercanvi de favors. Això causa consternació a l’estat espanyol.“. Esto le gusta.

b. Sigue Bassas, aquí con una cuestión de opinión que liga con el título del artículo de Cercas: “…el ministre Catalá va dir ahir que no hi ha presos polítics, que són polítics presos. Són presos polítics perquè en una democràcia s’han poder defensar totes les idees en absència de violència. I a Catalunya el Govern de la Generalitat pot haver-se equivocat molt, però mai, mai, ha organitzat ni proposat cap mena de violència. Són presos polítics perquè se’ls imputen intencions, perquè se’ls ha obligat a abjurar del seu pensament polític, perquè el 21 de desembre (des de la presó i l’exili), van tornar a obtenir la majoria parlamentària. El vot dels ciutadans no els absol però, sens dubte, ha de fer pensar l’Estat sobre la solidesa de la seva representació política.“. Es su opinión.

c. Claro que su opinión no cuadra con la resolución del Tribunal alemán que tanto le gustaba en el apartado a), el cual, según la traducción de La Vanguardia, afirma: “No existen, pues, indicios de que, entre los actos delictivos que las autoridades españolas imputan al acusado, haya algunos injustamente atribuidos a él con la intención de capturarlo por motivos políticos, y por lo tanto se desestiman las alegaciones de la defensa del acusado en este sentido.

Algunos lo habéis comentado estos días: si la resolución alemana es favorable a los intereses de la defensa de Puigdemont y se acepta… ¿también se acepta la inexistencia de “persecución política”? ¿Se acepta dejar de hablar de “presos políticos”? Ah, no, eso no, amigo….

No es por Bassas en concreto, es por el secesionismo en general: lo que le gusta sí que vale. Y lo que no, no existe. Porque si la realidad no se acomoda a la visión del secesionismo, si no es su visión… ¿acaso cabe otra visión de las cosas?

CDR

Durante el día habéis tenido un debate sobre los CDR y las detenciones por rebelión y terrorismo. La calificación jurídica de estos asuntos me empieza a quedar grande, así que me alineo con el comentario de Kasfel: “Yo no sé si lo de los CDR es terrorismo o no lo es. Solo sé que están haciendo acciones ilegales, coartando la libertad de muchos, y exijo que se me/nos proteja/n. Si los que han detenido, han cometido o no delito, y de que tipo, lo decidirán, en su caso, los tribunales“.

Por otra parte, y en esto tiene razón Abraham, pese a mi desactualización en esta clase de delitos recuerdo perfectamente que en mi libro de Derecho Penal el terrorismo se encuadraba dentro de la clase de delitos “contra las bases de existencia del sistema“.

Hechas estas apreciaciones, supongo que habréis escuchado el audio. No difiere demasiado de algunos audios que hayáis podido escuchar otras veces o de algunos textos de los que sarcásticamente hemos comentado por aquí en estos años.

Pero… hay algo más.

En este audio se expone, claramente y sin ambages, la existencia de una organización que planifica: cortes en “Ponent”, “La Jonquera”, “Pirineus” i “Terres de l’Ebre”; “fer bullir l’olla perquè hi hagi molt moviment al carrer per poder justificar després la vaga general”; en Barcelona, varias acciones “repartidas por la ciudad”; tener repartidos a Mossos y Policía Nacional por toda Cataluña y que “no puguin“, lo cual entiendo se refiere a que no puedan controlar la situación si están divididos, pero esto puede ser una suposición mía; los cortes de la autopista “está todo preparado“; el martes, “que no sé si lo tienen bien preparado” es en “plan sabotaje“; “las vías del tren, creo que mercancías y algo de la fibra óptica“.

Muchos decían de meternos en el aeropuerto“; “si podemos parar el Puerto sería brutal“: “dejamos sin avituallamiento las Islas Baleares“, hay muchas mercancías como “la SEAT“; y “Mercabarna…aquí ya jodemos a todo el mundo“.

Empecemos por lo más simple: pongamos que todo lo que hemos escuchado es el resumen de la reunión de un grupo de chiflados. ¿Hay alguien en el independentismo que haya calificado todo ese audio como conjunto impresentable de ideas? Alguien habrá, pero por lo que veo en nuestros digitales favoritos, la mayoría prefiere decir que “Jo soc CDR”.

Compliquemos la reflexión: como tantos “Jo soc CDR” no pueden estar chiflados, pongamos que es un plan de gente cuerda. Y esa gente cuerda planea acciones conjuntas, globales y organizadas de sabotaje, cortar carreteras, las vías del tren, meterse en el aeropuerto (con división de opiniones según la disposición al sacrificio, por llevarse unos cuantos porrazos), parar el Puerto, dejar sin “avituallamiento” a las Baleares e, incluso, “joder a todo el mundo“. Para ser gente cuerda, habrá quien dirá que se trata de una panda de chiflados, pero ya os digo que no pueden ser tantos…

En resumen: que lo primero que debería reconocer cualquiera, prescindiendo de tipos penales, es que planear sabotajes y perjudicar a toda la población es inadmisible.  Pero, claro, los CDR son de los suyos, así que todo vale si es a favor de la causa secesionista.

CONCLUSIÓN: Te dejo sin “avituallamiento”, pero como es “pacífico” pues es la risa padre ver cómo te mueres de hambre. Y no te atrevas a denunciarme, que ha sido un acto festivo.

Resumen de comentarios

La típica entrada para dar entrada a más comentarios, que en la anterior van ciento quince. Os he leído en estas últimas veinticuatro horas. Como es costumbre últimamente, me han ocupado menesteres de mayor trascendencia personal, así que vamos con un resumen global de comentarios (en su mayor parte, me he informado por vuestros comentarios y enlaces) y demás cuestiones tras la decisión del Tribunal alemán:

  1. Esto lo he leído por ahí y también lo pensaba: los alemanes han pasado de ser la reencarnación del Tercer Reich y codiciosos corruptos ávidos de dinero que se dejan sobornar por cincuenta aviones a ser el bastión del sistema más íntegro jamás conocido. Este es el coherente nivel de pensamiento del secesionista medio que he captado estos últimos días.
  2. La decisión del Tribunal alemán. En primera instancia, un golpe fuerte, muy fuerte, al procedimiento instruido. No cuesta nada reconocerlo (así lo hizo Abraham de primeras).
  3. En segunda instancia, algunos habéis comentado, sea por lectura directa, por traducción Google o por algún artículo de prensa, que el Tribunal admitiría la existencia de violencia, pero no en grado suficiente como para doblegar al Estado de Derecho (Juanmari, Aron, Curioso y alguno más lo habéis explicado). Esto ha dado pie a algún comentario sobre las sutilezas de las diferencias entre tipos penales, o sea, sobre cómo se definen y entienden los delitos en cada parte.
  4. Por lo visto, ahí está el quid de la cuestión: que la imputación del delito de rebelión, para ser equiparable a la alta traición, debería haber situado al Estado, por lo menos, en posición de tener que emplearse a fondo. ¿Qué significa “emplearse a fondo”? Concepto indeterminado. Si significa posición cercana al borde del abismo, que a nadie le quepa duda que existió, por lo menos, entre el 1 y el 10 de octubre de 2017. Edito: por lo menos desde el 6 de septiembre de 2017.
  5. No viene a cuento, pero ahora mismo me acabo de servir un whisky on the rock. Una vez enfriado el destilado, el rock se va fuera del vaso. Lingotazo y sigo.
  6. Me olvidaba. Que no hay riesgo de persecución política.

CONCLUSIÓN. La decisión del Tribunal alemán gustará más, menos o disgustará. Si frente a la misma cabe alguna sutileza jurídica, eso queda en manos de quienes se ocupan del asunto. Lo que no se cuestiona es que si un Tribunal ha dictaminado, se respeta y acata. Pensad si los del apartado 1 lo hubieran hecho en caso de decisión desfavorable.

Si falta algún elemento que os parezca sustancial o hay que matizar algo, lo decís, porque no he seguido el asunto, como os digo, casi más allá del blog.

Nuevos vídeos desde el otro lado de la fuerza

Estos días detecto un aumento de mensajes de Whatsapp desde el otro lado de la fuerza, dispuestos a subir la moral de la tropa con “jugadas maestras”, argumentos sin oposición posible o, como tengo el deshonor de presentaros, este vídeo que me ha llegado. Son seis minutos de vídeo, con un discurso esencialmente nacionalista-incendiario, o sea, bastante peligroso.

Y más peligroso todavía cuando quien reenvía este mensaje se inserta en ese grupo con el que todos hemos tenido y tenemos contacto de personas a las que teníamos por sensatas y ahora se identifican al cien por cien con esta clase de documentos. Muy “instructiva”, además, la cita de Daniel Cardona (a partir del minuto 5:00), paradigma del nacionalismo radical, en la que, incluso, se hace explícita mención de “raza”. Por poneros un par de referencias de Cardona: esta de una web con un resumen del “pensamiento” de Cardona y esta de la Wikipedia, respecto de la que no he podido contrastar una frase que se le atribuye sobre diferencias de cráneos según el lugar geográfico.

A continuación, el vídeo que me ha llegado por Whatsapp desde el otro lado de la fuerza o lo que sea (para los lectores del blog que no entendáis bien el catalán: todavía no lo he traducido y tampoco sé si lo haré).

 

Propaganda jurídica

Sobre el tema de la ONU y las supuestas consecuencias:

Artículo 92 del Reglamento del Comité de Derechos Humanos (Rules of Procedure): “El Comité podrá, antes de transmitir su dictamen sobre la comunicación al Estado parte interesado, comunicar a ese Estado su opinión sobre la conveniencia de adoptar medidas provisionales para evitar un daño irreparable a la víctima de la violación denunciada. En tal caso, el Comité informará al Estado parte interesado de que esa expresión de su opinión sobre las medidas provisionales no implica ninguna decisión sobre el fondo de la comunicación“.

Artículo 100.3: “El dictamen del Comité será comunicado a la persona y al Estado parte interesado.

Artículo 101.1: “1. El Comité designará un relator especial para el seguimiento del dictamen aprobado en virtud del artículo 5, párrafo 4, del Protocolo Facultativo, a fin de cerciorarse de los Estados partes han tomado medidas para dar efecto al dictamen del Comité.

Sentencia del Tribunal Constitucional  116/2006, de 24 de abril, que entre muchas otras cosas dice:

Con carácter previo conviene realizar algunas precisiones. En primer lugar, hemos de recordar que España es parte del Pacto internacional de derechos civiles y políticos desde el 27 de abril de 1977 (BOE de 30 de abril) y ratificó su Protocolo facultativo por instrumento de adhesión de 17 de enero de 1985 (BOE 2 de abril de 1985). Protocolo que faculta al Comité para recibir quejas o comunicaciones de individuos cuyos derechos hayan sido violados por los Estados parte y que regula el cauce procedimental para articular tales reclamaciones individuales. En todo caso, al margen de las obligaciones internacionales que de ello se deriven para el Estado español, ha de darse la razón al Tribunal Supremo cuando entiende —frente a lo pretendido por el recurrente— que los Dictámenes del Comité no tienen fuerza ejecutoria directa para anular los actos de los poderes públicos nacionales, pues en el Pacto no existe cláusula alguna de la que se derive su ejecutoriedad, ni en el Ordenamiento jurídico español se ha articulado una vía específica que permita a los Jueces la revisión de las Sentencias penales firmes como consecuencia de un Dictamen del Comité, ni el mandato del art. 14.5 PIDCP es bastante para crear por sí mismo recursos inexistentes (entre otras, SSTC 42/1982, de 5 de julio, FJ 3, ó 70/2002, de 3 de abril, FJ 7).

Como recordábamos en la citada STC 70/2002, de 3 de abril, FJ 7, las competencias del Comité “le habilitan exclusivamente para recibir y examinar comunicaciones tanto de Estados parte que aleguen que otro Estado parte incumple las obligaciones del Pacto, como de individuos que aleguen ser víctimas de violaciones de cualquiera de los derechos enunciados en el Pacto. Y, respecto de las comunicaciones individuales, en virtud del art. 5 párrafo 4 del Protocolo, para presentar sus observaciones al Estado parte y al individuo, haciendo constar en su caso la existencia de una violación del Pacto en el caso concreto … Además, ha de tenerse en cuenta que las ‘observaciones’ que en forma de Dictamen emite el Comité no son resoluciones judiciales, puesto que el Comité no tiene facultades jurisdiccionales (como claramente se deduce de la lectura de los arts. 41 y 42 del Pacto), y sus Dictámenes no pueden constituir la interpretación auténtica del Pacto, dado que en ningún momento, ni el Pacto ni el Protocolo facultativo le otorgan tal competencia”.

También es verdad que esta misma Sentencia dice: “…el que los Dictámenes del Comité no sean resoluciones judiciales, no tengan fuerza ejecutoria directa y no resulte posible su equiparación con las Sentencias del Tribunal Europeo de Derechos Humanos, no implica que carezcan de todo efecto interno en la medida en que declaran la infracción de un derecho reconocido en el Pacto y que, de conformidad con la Constitución, el Pacto no sólo forma parte de nuestro Derecho interno, conforme al art. 96.1 CE, sino que además, y por lo que aquí interesa, las normas relativas a los derechos fundamentales y libertades públicas contenidas en la Constitución deben interpretarse de conformidad con los tratados y acuerdos internacionales sobre las mismas materias ratificados por España (art. 10.2 CE); interpretación que no puede prescindir de la que, a su vez, llevan a cabo los órganos de garantía establecidos por esos mismos tratados y acuerdos internacionales (STC 81/1989, de 8 de mayo, FJ 2).

Ahora, alguna observación. Si un dictamen del Comité (que, a día de hoy, no existe) carece de fuerza ejecutiva, será que lo tendrá una “opinión sobre la conveniencia de adoptar medidas provisionales“. Y si, además, en contra de lo que está difundiendo el secesionismo, no implica ninguna decisión sobre la cuestión de fondo, pues qué más os voy a contar.

Como se explica en este artículo muy interesante artículo doctrinal titulado “¿SON VINCULANTES LOS DICTÁMENES DEL COMITÉ DE DERECHOS HUMANOS DE LAS NACIONES UNIDAS? POSICIÓN DE LOS TRIBUNALES ESPAÑOLES A PROPÓSITO DE UN CONTROVERTIDO CASO (SOBRE EL DERECHO A LA REVISIÓN DE LA CONDENA PENAL POR UNA INSTANCIA SUPERIOR) : “…el CDHNU no es un órgano jurisdiccional, y sus resoluciones carecen de fuerza obligatoria para los tribunales de justicia; para ponerle remedio, el CDHNU ha tendido a incluir en sus dictámenes otros pronunciamientos añadidos a la mera declaración de la vulneración, dirigidos a fomentar las medidas de reparación, tales como la petición de modificación del derecho interno o la reducción de la condena, en su caso.

(…) la actuación del CDHNU se enmarca en el terreno de las relaciones los Estados y las Naciones Unidas, en el plano del derecho internacional público, pero no con carácter procesal, con vinculación a los tribunales nacionales. El PIDCP no reconoce un derecho a la reparación jurídica ni tampoco a la modificación de la ley ni contiene una cláusula de obligatoriedad de sus preceptos, sino que juega, a través de sus dictámenes, en el plano político a través de la presión internacional sobre los Estados parte del mismo

CONCLUSIÓN. A partir de todos estos datos, cada uno que juzgue lo que le parezca oportuno.

Climas de opinión

A raíz de la detención de Carles Puigdemont, parece que en alguna parte de la prensa internacional se ha desatado una cierta simpatía por el expresident y su causa que, como sabemos, incluía la derogación de la Constitución, el Estatuto de Autonomía, saltarse al Consejo de Garantías Estatutarias, pisotear los derechos de los grupos parlamentarios en minoría y, en definitiva, privarnos de derechos a todos los ciudadanos no independentistas.

No estoy nada de acuerdo, pero me aguanto.

Es curioso, porque anoche escribía lo anterior y ahí lo dejé. Esta mañana, escuchaba Onda Cero y Vicente Vallés (presentador de noticias de Antena 3) decía en su espacio de opinión que se está produciendo una situación parecida a la del 1 de octubre, en que la prensa internacional tomó partido por la causa secesionista, en gran parte a causa de la deficiente estrategia de comunicación del Gobierno, que centró sus esfuerzos en las autoridades -con más que notable éxito- y abandonó la comunicación frente a la opinión publicada.

Así que, de nuevo, estamos ante la situación relativa a cómo se crean estados o climas de opinión favorables por el secesionismo, que ha tenido muestra evidente en la irrupción -al parecer, ya cortada- de Julian Assange.

Si recordáis el affaire appgcatalonia (como para olvidarlo), allí quedó bastante claro cómo se había gestado el asunto, que para quien no lo sepa o no quiera volver a leerlo (o ya esté cansado de que nos refiramos a este asunto de manera recurrente) se resume en que el All-Party Parliamentary Group on Catalonia, del Parlamento Británico, tenía unas conexiones tan claras con el Gobierno de la Generalitat que resultaba, entre otras cosas, que su dominio web había sido registrado por la Generalitat y el mail de contacto también era uno de la Generalitat. O sea: que los climas de opinión se gestan por influencias, que a veces incluyen datos tan expresivos como los señalados.

Parece, pues, que estas influencias de nuevo se ponen en marcha, ante la pasividad, como mínimo externa, del Gobierno de la Nación. Así que, por ofreceros algún dato nuevo -y por si alguien decide esforzarse un poco- vamos a ver de nuevo ejemplos prácticos de cómo se gestiona la influencia. En este caso, se trata de un informe sobre el Dominio appgcatalonia.org.uk que se puede obtener fácilmente (y previo pago, eso sí, que mis dineros me costó) de servicios como DomainTools, que incluye datos históricos del llamado “Whois”, es decir, la historia de los sucesivos titulares de un dominio.

Aquí, el dominio cuatro días después de ser registrado.

Aquí, el registro del  dominio al día siguiente de mi entrada “destapando” el caso, que se destapó tan rápido que el mismo día de la publicación se modificaron los datos de registro:

Los habituales y conocidos del blog todo esto lo sabéis desde hace casi un año. En el Gobierno, supongo (o quiero suponer) que también, aunque no lo parece, dada la corriente de opinión generada y que no da señales de ser contrarrestada a nivel oficial.

Por si queréis echarle un vistazo, aquí dejo el informe generado por Domain Tools sobre AppGCatalonia-org-uk cerrado a 30 de agosto de 2017, del que he eliminado las últimas seis páginas por superfluas y que no tenían que ver con el asunto principal (y si alguien duda de la integridad o autenticidad de los datos, ya sabe: a gastarse 49$ -o lo que cueste ahora- y sale de dudas).

CONCLUSIÓN. La información de hoy -a salvo de la aportación del informe y el par de capturas sacadas de allí- no es nada nuevo. Pero debe repetirse, en voz alta, que lo que escuchamos a veces (repito: a veces) no procede “de la nada” ni surge de forma espontánea. Vicente Vallés exponía que, en la prensa internacional (claramente, reflejo del argumentario secesionista en gran parte), han salido voces de peso para influir en las autoridades europeas (donde, claramente, el Gobierno, hasta la fecha, se ha mantenido firme). Simplemente, recuerdo el origen, a veces, de algunas de esas voces y los climas de opinión que se pretenden generar.

¿Dónde está la sorpresa?

Recapitulemos un poco.

1.Martes 20 de marzo. Se hace público que Puigdemont viajará a Finlandia del 22 al 24 de marzo.

2.Miércoles 21 de marzo. Se da a conocer que el viernes 23 de marzo se notificará y hará público el Auto de Procesamiento. Era previsible que incluiría a Carles Puigdemont (y demás, pero centrémonos en Puigdemont).

3. Jueves 22 de marzo. Fiscalía se plantea pedir la detención de Puigdemont en Finlandia. En la noticia, firmada por Ernesto Ekaizer, se recuerda esto: “Llarena señaló que replantearía la euroorden, retirada en diciembre, cuando dictara el auto de procesamiento“. Así se había publicado de manera expresa en EL PAÍS y, cómo no, se dejaba caer de forma clara en el auto auto de 22 de enero de 2018, en el que se denegaba la petición de enviar orden de detención a Dinamarca.

4. Jueves 22 de marzo. Puigdemont está en Finlandia, donde debería permanecer, en principio, hasta el sábado 24.

5. Viernes 23 de marzo. Auto de procesamiento y, a continuación, orden europea de detención y entrega de Carles Puigdemont.

6. Repetimos: orden europea. Eu-ro-pe-a. Para alguna prensa, al parecer, Europa solo incluía Reino Unido, Bélgica, Suiza y, accidentalmente, Finlandia. Todo hay que decirlo, esta idea también venía alimentada por el abogado de Puigdemont, sr.Bekaert, quien, según La Vanguardia: “Recorda que tot i que els dos països [se refiere a Finlandia y Bélgica] són membres de la Unió Europea, el més “lògic” és que es repeteixi el procediment judicial a Bèlgica, país de residència de Puigdemont.

7. Como de costumbre, algunos medios subvencionados se toman a risa la orden de detención: “Puigdemont burla la euroorden de España: ya no está en Finlandia“. No digamos ya el famoso tuit de la Rahola sobre el p… amo.

8. Detención en Alemania el domingo 25 de marzo. 

9. El independentismo recibe como una sorpresa y noticia inesperada la detención de Puigdemont.

Pero, a ver: ¿no sabían que iba a ser procesado? ¿Nadie recordaba que la orden europea de detención se reactivaría cuando se dictase el Auto de procesamiento? ¿Qué hacía Puigdemont en Finlandia? ¿No había Internet en la casa de Waterloo? ¿Ni teléfonos? ¿Nadie que le advirtiera del riesgo evidente que corría si iba a Finlandia? ¿O le pudo -como se ha comentado durante el día- la soberbia y las ganas de decir eso de que circulaba libremente y sin problemas por Europa?

De nuevo, el independentismo da muestras de algo que estos últimos días he leído en diversos frentes de opinión no necesariamente beligerantes: ingenuidad, infantilismo, irresponsabilidad.

CONCLUSIÓN. Como apuntaba Alex, no tenemos ni idea de cómo acabará la cuestión. Básicamente porque de los criterios alemanes -salvo que por aquí nos visite algún abogado con experiencia en Alemania- no tenemos ni idea ninguno.

Ahora bien, ¿dónde está la sorpresa de que se haya ejecutado una detención cuya puesta en marcha era más que previsible?

Breves observaciones sobre el procesamiento y la prisión

Atendiendo la sugerencia de Juan, cambiamos de entrada. Es inevitable referirse a la actualidad, así que lo haré a modo de breves observaciones sin pretensión alguna: reitero que, a diferencia de la Era ‘Procés’, en esta nueva Era ‘postProcés’ pocas veces estudio los temas de manera exhaustiva.

Sobre el Auto de Procesamiento:

a. La desobediencia. Pongamos que el Tribunal Constitucional te requiere en diversas ocasiones para que impidas o paralices determinadas iniciativas, o que te abstengas de eludir o ignorar la nulidad que se había declarado de algunas resoluciones o iniciativas parlamentarias. Sin entrar en el fondo del asunto, cualquiera intuye que desatender un requerimiento de un Juzgado o Tribunal puede ser (no que sea; puede ser) un delito de desobediencia.

b. La malversación de caudales públicos. Si te gastas dinero público para financiar los gastos dirigidos a una finalidad y objetivo “…declarado reiteradamente inconstitucional y nulo por el supremo intérprete de nuestra Constitución…puede ser que se incurra en el delito indicado.

c. La rebelión (o la sedición, como apuntan algunas opiniones). Si te integras en un grupo que: a) ignora los requerimientos del TC; b) acuerda financiar los gastos necesarios para celebrar un referéndum fuera de cobertura constitucional y legal; c) persigue, aprovechando la posición institucional y en coordinación con otros actores susceptibles de movilizar a una parte de la ciudadanía de forma masiva, la secesión de Cataluña de manera unilateral, subvirtiendo el orden constitucional y fuera de toda vía legal, puede ser que incurras en un delito de rebelión, o de sedición, o de conspiración para la sedición.  O nada. Todo eso ya se verá.

Sobre la prisión.

a. Hace semanas (o meses) que repito (ese “yo ya lo dije“) que el independentismo hablaba de la prisión con frivolidad e irresponsabilidad (eso de “no hay prisión para todos“, “da igual si pasamos unos días“, etc). La prisión es la desnudez de tus derechos. No sólo la de los líderes independentistas, como ahora descubren muchos, sino la de cualquiera. He ahí la frivolidad e irresponsabilidad al hablar de la prisión. Si uno la percibe cuando entra como abogado defensor, qué no percibirá como interno.

b. Resulta imposible predecir qué hubiera sucedido si no se hubiera producido la fuga de varios de los encausados. El procesamiento por un delito tan grave como la rebelión casi supone la prisión preventiva ante las elevadísimas penas que conlleva. Lo que sí se puede decir es que, ante el hecho objetivo de que los ahora encarcelados se presentaron ante el Magistrado cuando fueron requeridos, los que se sustrajeron a la acción de la justicia cuentan con una estructura organizativa de respaldo que eleva el riesgo de fuga. Y, como señala el Auto de prisión respecto a la huida de Marta Rovira, “…el acatamiento de la decisión del Tribunal se producirá mientras su voluntad no cambie, tal como ya ha acontecido hoy con otra de las procesadas“. Insisto: con todos presentes, quizás la decisión fuera exactamente la misma. En términos de valoración judicial, el riesgo de fuga, con la huida de varios procesados, es incuestionable.

CONCLUSIÓN. El independentismo afirmaba y repetía que “estaba todo previsto” (aún recuerdo algunas exclamaciones de conocidos en esta línea en 2013, 2014, 2015). Y esto, ¿no fueron capaces de preverlo? ¿No será que olvidaron -deliberadamente, todo hay que decirlo- que actuaban, por lo menos, contra la mitad de los ciudadanos catalanes, imponiéndoles sus designios? Ahora todo son lamentaciones.

El relato del engaño

En otras ocasiones he aclarado que no es que tenga fijación por Salvador Cardús, pero sus artículos me suelen llamar la atención porque, a la vez que supuestamente argumentados, contienen las mayores contradicciones que uno pueda detectar o, en otros casos, chocan con la realidad.

El artículo de ayer, día 12 de marzo, titulado “Per sortir del pedregar“, empezaba así: “La pèrdua per part de l’independentisme de la capacitat d’explicar la situació política actual ha fet que es donin per bones les interpretacions de l’adversari. I entre les jaculatòries més repetides i menys discutides n’hi ha tres que determinen greument les actuals estratègies de les organitzacions polítiques i socials. Una, que l’independentisme no té majoria social. Dues, que es va equivocar en prendre decisions unilaterals. I tres, que va enganyar els mateixos independentistes“.

Como todos los habituales (y los no habituales) del blog sabéis, lo del engaño es un invento de los que estamos en contra de la secesión. Por ejemplo:

  1. Esto que leía en El Periódico, que citaba el último libro de Oriol March (el periodista de Nació Digital que el 20 de septiembre de 2017 publicó eso de que los separatistas habían pactado no dejar salir a la Guardia Civil si se llevaba algo), con relación a lo que habría dicho Carles Puigdemont cuando Forcadell le pidió proclamar la República y convocar elecciones: “Para que se entienda: no tenemos nada. No tenemos estructuras de Estado, no tenemos a los Mossos, no tenemos ningún fondo económico, no tenemos ningún mediador internacional“.
  2. ¿Hace falta más?

CONCLUSIÓN. Pese a que el ‘procés’ apenas genera noticias, en TV3 han sido capaces de llenar el Telenotícies Migdia de hoy con casi diez minutos de la Sentencia del TEDH (relevante, pero no sé si da para tanto) y otros seis o siete de mezcla adicional de ‘procés’, incluidos los ayunantes de Montserrat… entre cuyos mentores se hallaba Cardús, aunque no me ha dado la impresión de que estuviera entre las diez cuyo ayuno TeleProcés ha comparado con las protestas del final del franquismo, Xirinacs y hasta Gandhi. No sé, a mí me ha parecido que TV3 quería evangelizar a los telespectadores…

Y, aun así, dice Cardús que se ha impuesto el relato de que se engaña al público independentista… Viendo TV3, no sé por qué será que se dice eso del engaño.

El poder de un papel

Hubo un tiempo en que el secesionismo hacía mofa de Jueces y Tribunales, con ejemplos como el de esta famosísima foto con cinco “papeles”.

Sucede que, después de tantas frivolidades, con este otro “papel” no hay forma de hacer bromas ni mofas.

Aquí, el enlace al “papel” dictado por el Magistrado Instructor denegando la petición de Jordi Sànchez. Ya nadie se hace fotos ni formula chanzas. Hay que ver el poder que tienen Jueces y Tribunales.

CONCLUSIÓN. Todo esto lo sabíamos. Lo habíamos dicho. Que podía pasar. Y está pasando. Pero no. Era una fiesta, la risa padre imparable. Hay que ver el poder que tienen algunos papeles. Que parece que no, que te puedes hacer fotos y todo, pero un día va y cobran vida. Meten a alguien a la cárcel y no le dejan salir. Fueron unos irresponsables y algunos lo siguen siendo.

* Si hasta el mismísmo Basté se baja del carro y admite que es un engaño. No me digáis que no es curioso. Un danés (por decir una nacionalidad, escoged la que os apetezca) a quien nadie conoce afirma que “Cataluña tiene que ser independiente ya” y sale en todos los digitales. Basté, que es el periodista más escuchado de Cataluña, dice que es todo mentira y prácticamente nadie de entre el separatismo digital se da por enterado.