Lo que no existe

Dice un latinajo de esos cuyas palabras no recuerdo que “lo que no está en los autos, no está en el mundo“. Quiere decir que, si una prueba (un documento, el testimonio de una persona determinada) no está dentro del procedimiento, es lo mismo que si no existiera. O sea, que si te guardas el documento clave en tu carpeta y no lo aportas al proceso, no vale para nada.

Es lo que sucede con la Ley del Fraude, digo, del Referéndum, que unos señores dicen que la tienen elaborada, pero no la presentan en el lugar competente, que sería el Registro General del Parlamento de Cataluña. Pues si no está allí, no existe. Si no existe, lo de hoy ha sido lo mismo que dar largas para ganar tiempo, técnica que a veces uno tiene que usar cuando se le ha retrasado algún trabajo.

El que opine igual que yo, bien, y el que no, pues también; cada uno se engaña en esta vida como quiere. Unos, a base de alcohol (causa y solución de todos los problemas); otros, a base de Prusés™.

Sigue leyendo Lo que no existe

Asuntos varios

Mientras espero, anhelante, el acto del 4 de julio, me decido a abrir esta entrada, más que nada por empezar de nuevo con los comentarios diversos que surgen a diario. La anterior entrada ya acumula noventa y se vuelve una maraña.

Antes de comentar otras cosas, sí que diré que el acto del 4 de julio, en el que según la prensa se explicarán “los detalles” del referéndum, es otra autoburla al URNIOnismo (recordad este neologismo, que usaré de vez en cuando). Tanto hablar de la soberanía del Parlament de Catalunya y resulta que, al parecer, será presentado en un teatro (me ahorro el chiste fácil) por el Govern de la Generalitat, previa cita “informal” a los demás grupos parlamentarios. ¿Pero no iba a ser una iniciativa parlamentaria como máxima expresión de la soberanía y no sé cuántas cosas más? Si es que el urnionismo toma el pelo un día sí y otro también. No nos ahorraremos, ese cuatro de julio, las referencias a los Estados Unidos de América, ni a Carl Schmitt, uy, perdón, quería decir a Alexis de Tocqueville [risas enlatadas, please]. Ya llegará.

Asuntos varios, que por otra parte han sido enlazados estos días, pero merecen una “atención” especial:

Sigue leyendo Asuntos varios

¿El germen del mal o un chiste fácil?

Dudaba sobre cómo titular la entrada, si “El germen del mal” o “Un chiste fácil”, así que lo dejo en interrogante. Todo viene a cuento de la “noticia”, si es que merece ser “noticia”, que destacaba Salvador Cot, conocido profesional del periodismo en Twitter. La razón de que me haya decidido a comentar la “noticia” tonta del día (gracias otra vez, Juanmari) proviene de que un profesional como Cot destaque que “ATENCIÓ! La cadena exclou els vins catalans de les seves ofertes. Només Rioja, Ribera, Castellà-Lleó…

Como es sabido, los catalanes somos tan diferentes que nos merecemos las ofertas que a nosotros nos apetecen, no las que el distribuidor considere oportunas. Si, de paso, nos hacemos las víctimas e insinuamos que Carrefour nos tiene manía por catalanes, que es lo que hace Cot (un profesional, repito; no un troll de Twitter o, en general, de Internet), matamos dos pájaros de un tiro.

Sigue leyendo ¿El germen del mal o un chiste fácil?

Entre el rigor y la propaganda

Esta mañana leía el artículo de Araceli Mangas (Catedrática de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales), que publica El Mundo, titulado “Guardiola por el mundo“. Como ya he repetido otras veces, no es necesario reproducir o comentar algunos de los fragmentos de artículos bien fundados, porque doy por supuesto que a estas alturas de 2017, cualquiera medianamente bien informado es capaz de asimilar -mejor o peor, pero capaz- estas piezas de explicación y divulgación de corte jurídico.

Únicamente vale la pena resaltar, una vez más, la diferencia entre el rigor (Araceli Mangas) y la propaganda (Ferran Armengol, en este artículo de Elnacional, titulado “No hay federación sin autodeterminación“). De Armengol, quien es incluso profesor asociado de Derecho Internacional y Relaciones Internacionales en la UB, en otras ocasiones se ha puesto de manifiesto su ausencia de, digamos, exactitud o rigor.

Sigue leyendo Entre el rigor y la propaganda

Las fuentes de Vilaweb

Aparte de grandes juristas, en Vilaweb también son grandes investigadores. De los que no citan fuentes y se marcan el tanto de la investigación. Hoy se vanagloriaban de impugnar la validez de la Constitución, amparándose en que fue votada con un “censo falseado“. No irregular o con fallos, no. Falseado. Para eso, se valen de diversos datos que han ido encontrando por ahí y han publicado un artículo en que sostienen que “VilaWeb ha cercat les dades originals que demostren aquestes greus irregularitats…“. Periodismo de investigación, que probablemente estará entre esos candidatos al Pulitzer… que se caen cuando alguien verifica que han copiado vilmente  se han inspirado demasiado en fuentes que no citan.

Mirad, es que hoy ni siquiera voy a discutir muchos de los datos, que parecen sustancialmente ciertos a la vez que cualitativamente manipulados. Será más entretenido.

La exposición de Vilaweb empieza así:

Sigue leyendo Las fuentes de Vilaweb

¿Voluntarios? Parece que no sabe ni de lo que escribe (by Partal)

Cuando acusas a los demás de no tener ni idea de lo que hablan tienes que estar seguro, pero que muy seguro, al menos en cuestiones de Derecho. Tiene que tratarse de un error garrafal, indiscutible. Para eso, contamos con uno de los mejores juristas de Cataluña, que es como decir del mundo mundial, que, evidentemente, es Vicent Partal, guía e hilo conductor de no pocas entradas y comentarios en este blog. Todo un gurú que nos ha inspirado en multitud de ocasiones. Sabréis, por ejemplo, que es capaz de analizar la respuesta de la Comisión de Venecia y ser enlazado por el mismísmo President Puigdemont en Twitter, así que está todo dicho.

Hoy firmaba (nótese el pasado imperfecto) un editorial titulado “Voluntaris? No saben ni de què parlen” (“¿Voluntarios? No saben ni de lo que hablan”), en el que sostenía que ni Inés Arrimadas ni, por extensión, cualquiera que haya criticado la figura anunciada -de forma confusa, como se verá, y luego parece que medio enmendada, aunque tampoco me queda claro- de la bolsa de “voluntarios” tiene ni la más mínima idea de lo que habla. Por eso, el titular “Voluntaris? No saben ni de què parlen“.

Ahora, veamos qué firmaba Partal a eso de las 08:30 de la mañana, más o menos. Se trata de una captura de pantalla de mi móvil.

Esta era la redacción ORIGINAL que FIRMABA Vicent Partal, en la que claramente dice el Presidente de una mesa electoral es un ciudadano escogido, del que “Cada ayuntamiento determina cómo lo escoge, pero es una práctica bastante habitual crear una bolsa de personal voluntario, incluso de desocupados, que quieren participar“. O sea, que los Presidentes salen de la bolsa de personal voluntario.

Sigue leyendo ¿Voluntarios? Parece que no sabe ni de lo que escribe (by Partal)

La grosería autoritaria y un artículo de Joaquín Luna

Llevo día y medio esperando el titular que diga “Guardiola ha sido detenido y declarado enemigo del pueblo” y no hay manera. De momento, los únicos enemigos del pueblo son Rabell, Iceta, Arrimadas y García Albiol. Y Guardiola sigue disfrutando de su libertad. Nadie le ha retirado el pasaporte, como a Enes Kanter, pese a que tenemos que escuchar de Albert Royo (el Diplocat) en el Parlamento catalán decir que España está a la altura de Turquía (lo dijo en una Comisión, ahora no recuerdo cuál y tampoco voy a buscar el enlace; si no dijo exactamente eso, el concepto va por ahí).

Por una vez, EL PAÍS lo ha expresado certeramente: “…una descalificación tan grosera y carente de fundamento socava las bases de la convivencia entre los ciudadanos de este país“. Al separatismo (últimamente me había limitado bastante con esta palabra, que por supuesto lleva una carga con la que suelo irritar a todos mis amigos independentistas) le complace generar conflicto, de eso cada vez me cabe menos duda. Digo al separatismo, en la peor de sus acepciones, no al secesionismo o independentismo.

Poco a poco, con todas sus salidas de tono, que forman parte de su día a día habitual, están logrando actitudes parecidas a las que expresa Joaquín Luna en su estupendo artículo “Yo no soy digno de esta República“. Con todos los matices, discrepancias y desacuerdos que se quiera. Porque yo no voy a dejar de ser amigo de mis amigos, pero a “esta gente” -término que usó ayer Puigdemont para referirse, despectivamente, al Gobierno: “tenen alguna cosa més que amenaces, aquesta gent?“- separatista, más de uno la va a empezar a ver como ajena. El vecino de al lado, no un “español” en Valladolid. Efectivamente, socavando las bases de la convivencia, con su insistencia en creerse la personificación de Cataluña, dando lecciones de quién es demócrata y quién no, o determinando quién “hace daño” a la causa.

CONCLUSIÓN. Hay días en que, sorprendentemente, uno se apercibe de que, pese a la distancia, puede hacer mucho más por la convivencia, la solidaridad y el progreso un gallego.

EDITO: Leí por ahí que lo mejor que uno podía hacer con el “anuncio” de referéndum no convocado era ignorarlo. Buena idea.

No sé qué de un dictamen de Venecia

El otro día comentaba que me daría un cierto apuro sentarme a debatir o comentar con personas del mundo académico que llevan años estudiando y profundizando en materias que guardan directa relación con la secesión. Además del apuro, a veces se me abren los ojos como platos, en este caso con un artículo de Ferran Armengol Ferrer, profesor de Derecho internacional público y relaciones internacionales en la Universidad de Barcelona, titulado “Per què la Comissió de Venècia no desautoritza el referèndum unilateral“, que bien podría haberse titulado “No sé qué de Venecia”.

Como sucede con muchas de mis críticas a “artículos” de esta clase, ya sean escritos en medios de comunicación o en publicaciones especializadas, el método es sencillo: primero lo leo y después me voy a buscar la fuente que citan (al principio, normalmente, no conocía la mayoría; ahora que llevo casi cuatro años comprobando fuentes, me suenan gran parte de ellas), a ver qué dice, porque lamentablemente casi nunca me puedo creer lo que escriben.

Por situaros con Ferran Armengol, a quien no conozco de nada, en un artículo sobre la hipotética doble nacionalidad, escribió: “(…) Aquest dret d’opció seria difícil d’exercir d’acord amb l’actual ordenament espanyol, pel fet que aquest prohibeix expressament la privació de la nacionalitat i no preveu la renúncia.“. Y esto dice el artículo 24.2 del Código Civil: “2. En todo caso, pierden la nacionalidad española los españoles emancipados que renuncien expresamente a ella, si tienen otra nacionalidad y residen habitualmente en el extranjero.”. Lo recuerdo, otra vez, por situarnos.

Vamos, otra vez, allá, aunque advierto que esto de revisar lo que se escribe desde el secesionismo me aburre soberanamentzzzzz…zzz..zzz. Como el otro día con el artículo de Mariona Illamola, destacaré algunas frases y escribiré algún comentario o citaré fuentes. El resto, lo dejo al esfuerzo del lector.

1.Tant és així que el desembre del 1999 ja s’hi va aprovar un dictamen on establia la seva postura sobre l’autodeterminació i la secessió.”. El “dictamen” es este: “SELF-DETERMINATION AND SECESSION IN CONSTITUTIONAL LAW“. Como el título sugiere, se parece más a un Informe (lo es) y no un “dictamen” sobre autodeterminación y secesión en Derecho Constitucional. Veréis que en la primera página se lee “Report” (Informe) y no “Opinion” o algo semejante que sugiera un “dictamen”.

2.D’una manera molt clara, i gosaria dir pedagògica, la Comissió de Venècia distingeix entre un dret d’autodeterminació interna, que permet als pobles i nacions d’un Estat determinar el seu estatus dins d’aquell mateix Estat, i un dret d’autodeterminació externa, que permet pronunciar-se sobre la secessió. El dret d’autodeterminació interna es fonamenta en les constitucions estatals i el dret d’autodeterminació externa, en el dret internacional.“. Exactamente, lo que dice el informe es esto:

a. The “internal aspect” defines the right of peoples freely to determine their political status
and to pursue their cultural, social and economic development.
b. The “external aspect” refers to the right of peoples freely to determine their place in the
international community of states”

Sobre la secesión, expresamente no dice nada. Al menos, de momento.

Bueno, algo sí que dice. Perdonaréis la cita tan larga, pero así nadie podrá acusarme de omitir nada:

1. The state’s external self-determination
Most commonly, the constitutional provisions on self-determination refer to the external selfdetermination of the state in question, to its right to independence vis-à-vis the outside world. Thus the reference to “the unity and freedom of Germany in free self-determination” in the German Constitution concerns both internal self-determination and the external  selfdetermination achieved by reunification.
In other states, the emphasis clearly shifts to external self-determination; this is true of states having recently achieved or regained independence. The right of the Croatian nation to selfdetermination and state sovereignty are to be construed as referring to secession from Yugoslavia, as the Constitution was adopted when this Republic was still part of the Yugoslav Federation. The Slovenian Constitution contains similar provisions. To the same effect, the Constitutions of Belarus, Estonia and Ukraine can also be cited.
The right to secession is even mentioned explicitly in the preamble to the Croatian Constitution as an element of the right to self-determination and state sovereignty. Croatia and likewise Slovakia, also originating from the dissolution of a state, further provide for the possibility of association or alliance with other states while reserving the right to withdraw subsequently“.

De ahí a un derecho de secesión o reconocimiento del mismo dentro de un Estado…

3.La conseqüència d’això és que, malgrat que la constitució d’un Estat no contempli el supòsit de la secessió d’una part del territori, això no vol dir que pugui oposar-se a la voluntat d’una part dels ciutadans d’abandonar aquell Estat per crear-ne un altre independent.“. ¿Dónde dice eso, que no lo veo? Veréis qué divertidos los puntos 5 y 6.

4.“Per reblar aquesta afirmació, la Comissió es remet al famós dictamen del Tribunal Suprem del Canadà en l’assumpte Quebec, on s’afirma que l’ordre constitucional no pot ser indiferent a la clara expressió d’una clara majoria de quebequesos en resposta a una qüestió clara en el sentit que ja no volen continuar al Canadà.“. Aquí parece que Armengol mezcla churras con merinas: una cosa es el derecho de autodeterminación y otro la expresión de voluntad que se derivaría de una mayoría clara a una cuestión clara, ¿no?. ¿Dónde ve el derecho de secesión reconocido por la Corte canadiense?. Es más, el informe dice lo siguiente sobre la Corte Suprema canadiense: “The Supreme Court of Canada ruled that there is no right either under the Constitution or in international law for Quebec to secede unilaterally from Canada (…)  Although a right to self-determination or to secession is not recognised, the continued existence of the Canadian constitutional order could not be indifferent to a clear expression of a clear majority of Quebecers, in reply to a clear question, that they no longer wish to remain in Canada“.  Lo dicho: mezclando churras con merinas.

5.Aquesta és, doncs, la doctrina de la Comissió de Venècia, que l’aplicaria posteriorment als referèndums d’autodeterminació de Montenegro i de Crimea. ¿Doctrina? ¿Qué doctrina sale de un informe que recoge las disposiciones constitucionales sobre autodeterminación y derecho de secesión, para concluir “This report confirms one of its prior assumptions, namely that as the fundamental norm of the state the Constitution is in general opposed to secession and instead emphasises concepts such as territorial integrity, indivisibility of the state and national unity. In certain cases, these principles
allow of restrictions to fundamental rights. As is evident in the case-law of the European Court of Human Rights, such restrictions must nonetheless comply with the principle of proportionality and accordingly be applied only in serious circumstances“?

Y la última cita: “However, there is no general recognition in constitutional law of the right to self-determination, nor any common definition of those who are entitled to it and its content. Moreover, the constitutions studied, when they recognise the right to self-determination, do not deal with the procedure which allows for its implementation“.

6. En francés, para quien no se maneje con el inglés:Le présent rapport confirme l’une de ses prémisses: en général, comme norme fondamentale de l’Etat, la constitution est opposée à la sécession. Elle insiste au contraire sur des notions telles que l’intégrité territoriale, l’indivisibilité de l’Etat ou l’unité nationale. Dans certains cas, ces principes permettent des restrictions aux droits fondamentaux. Comme l’indique la jurisprudence de la Cour européenne des Droits de l’Homme, de telles restrictions doivent toutefois être conformes au principe de la proportionnalité, et donc n’intervenir que dans les cas les plus graves.

7. “És a dir, un referèndum unilateral, que ofereixi les suficients garanties democràtiques –que la Comissió de Venècia ha sintetitzat en el seu Codi de bones pràctiques– pot considerar-se ajustat als requisits exigits per l’ordenament jurídic internacional vigent i també per la Constitució espanyola. Això ho apreciaran, sens dubte, els membres de la Comissió de Venècia.”. Sí, lo apreciarán muchísimo: “The use of referendums must comply with the legal system as a whole, and especially the procedural rules. In particular, referendums cannot be held if the Constitution or a statute in conformity with the Constitution does not provide for them, for example where the text submitted to a referendum is a matter for Parliament’s exclusive jurisdiction“.

CONCLUSIÓN. Ya vale de inventar lo que no dicen los informes. Me canso. Pierdo el tiempo. Lo perdemos todos. Qué cansancio otra vez.

EDITO: Con las prisas había olvidado agradecer a Juanmari el enlace al artículo de Armengol y el título de la entrada.

 

Más sobre la nacionalidad

En La Vanguardia de hoy se hacía referencia al artículo “Nacionalitat catalana i/o nacionalitat espanyola. I l’europea?“, de Mariona Illamola Dausà, profesora de Derecho Internacional Público (Derecho de la UE) en la UdG, que he leído con avidez. Como de costumbre, con una cierta decepción, porque se obvian consecuencias jurídicas y se expresan deseos que poco tienen que ver con el Derecho. Tan justos y legítimos como se quiera, pero de solidez más que discutible.

El tema de las hipotéticas consecuencias sobre la nacionalidad en caso de una supuesta secesión han sido tratadas en el blog casi hasta la náusea. Evidentemente, nadie puede asegurar al cien por cien qué pasaría, pero con un poco de razonabilidad, honestidad y algunas referencias se puede llegar a la hipótesis con más números de ser cierta: aquella que sostiene que, en el caso de secesión efectiva y con todas las letras (no con infantilismos del tipo “¿y si no nos reconocen?”), probablemente habría que acabar optando entre la nacionalidad española y la supuesta catalana. Para quien todavía no lo haya leído, enlazo al “clásico” artículo de este blog: “La secesión de Cataluña y la nacionalidad española: ¿Se podría perder la nacionalidad española?”, en el que se desarrollan multitud de argumentos. No es la única solución, por supuesto.

Sobre el artículo de Illamola, comentaré una parte de sus conclusiones (el apartado 8 de su artículo), con argumentos de sobra conocidos, así que no expondré novedad alguna que no hayamos examinado mil y una veces:

1.”Crec que no hi ha una resposta clara i unívoca o sense matisos a la pregunta de si els catalans [la negrita es mía] mantindrien la ciutadania europea en el supòsit que Catalunya aconseguís la independència i no fos al mateix moment Estat membre de la Unió“. Admitamos que nadie tiene toda la verdad; ahí estoy de acuerdo. Si quieres aportar matices, también de acuerdo. Ahora bien, si la ciudadanía europea es complementaria de la nacional, y esta ciudadanía depende de ostentar la nacionalidad de un Estado miembro, es poco discutible que, de inicio, si Cataluña fuera un estado independiente y no fuera miembro de la Unión Europea, los ciudadanos nacionales catalanes no serían titulares de la ciudadanía europea. Solo lo serían en tanto que, hipotéticamente, españoles; siempre y cuando sean españoles tras la secesión, claro.

Artículo 9 del Tratado de la UE: “La Unión respetará en todas sus actividades el principio de la igualdad de sus ciudadanos, que se beneficiarán por igual de la atención de sus instituciones, órganos y organismos. Será ciudadano de la Unión toda persona que tenga la nacionalidad de un Estado miembro. La ciudadanía de la Unión se añade a la ciudadanía nacional sin sustituirla“.

Artículo 20 del Tratado de Funcionamiento de la UE: “1. Se crea una ciudadanía de la Unión. Será ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro. La ciudadanía de la Unión se añade a la ciudadanía nacional sin sustituirla.

O sea: si la hipotética Cataluña independiente no es miembro de la Unión Europea, sus nacionales, catalanes, tampoco serán ciudadanos de la Unión Europea.

De momento, esto parece lo más coherente.

2. “Si Catalunya després de la seva independència no fos Estat membre de la Unió Europea, els seus nacionals continuarien sent ciutadans de la UE perquè continuarien tenint la nacionalitat espanyola, tret que ells, personalment, decidissin revocar-la o que Espanya els la retirés.“.

En primer lugar: la pregunta que he lanzado “al aire” cientos de veces, que más que con el Derecho, tiene que ver con la honestidad: ¿le parece a usted lógico que se cree un nuevo Estado (Cataluña) y sus ciudadanos continúen ostentando la nacionalidad española? O sea: se crea un Estado con 7,5 millones de catalanes, de los que 7,5 ¡¡¡son españoles!!! Disculpad, pero no es serio. Aparte de que sería discutible que ese “nuevo Estado” contase con el elemento personal, es decir, “nacionales” propios. ¿Si todos somos españoles, existiría un Estado catalán?

Ahora, el Derecho: comparecencia de Gregorio Garzón Clariana, en el Parlament de Catalunya, explicando que el fenómeno de la doble nacionalidad tras una Sucesión de Estados NO HA OCURRIDO NUNCA. Admite, por descontado, que sería posible, pero que es de una “ingenuidad que mata“. Que todavía tenga que citar a Don Gregorio Garzón (han pasado más de tres años) es que da hasta un poco de grima.

Más Derecho: Tratado de París de 1898, de renuncia a Cuba y cesión de Puerto Rico. Por poner un ejemplo, antiquísimo, pero precedente, con relación a España. Artículo IX: “Artículo IX Los súbditos españoles, naturales de la Península, residentes en el territorio cuya soberanía España renuncia o cede por el presente tratado, podrán permanecer en dicho territorio o marcharse de él, conservando en uno u otro caso todos sus derechos de propiedad, con inclusión del derecho de vender o disponer de tal propiedad o de sus productos; y además tendrán el derecho de ejercer su industria, comercio o profesión, sujetándose a este respecto a las leyes que sean aplicables a los demás extranjeros. En el caso de que permanezcan en el territorio, podrán conservar su nacionalidad española haciendo ante una oficina de registro, dentro de un año después del cambio de ratificaciones de este tratado, una declaración de su propósito de conservar dicha nacionalidad: a falta de esta declaración, se considerará que han renunciado dicha nacionalidad y adoptado la del territorio en el cual pueden residir. Los derechos civiles y la condición política de los habitantes naturales de los territorios aquí cedidos a los Estados Unidos se determinarán por el Congreso.

Nota: si alguien se siente tentado a hacer un comentario del tipo “oh, me pones un ejemplo de una colonia, ¿acaso consideras que Cataluña es una colonia?“, se lo puede ahorrar. Estoy explicando precedentes desde una perspectiva jurídica. Tengo un libro entero con precedentes, que mi dinero me costó, y lo podemos discutir caso por caso. A ver si encontramos una doble nacionalidad automática.

Ahora, más sentido común: dicen los que quieren independizarse de España ROMPIENDO el orden constitucional, que una vez ROTO ese Orden Constitucional, al que NO se acogen, que no reconocen y repudian, SE ACOGERÁN A ÉL PARA MANTENER SU NACIONALIDAD ESPAÑOLA. Sin comentarios. Repito: sin comentarios. ¡Ah! Que a día de hoy, Código Civil en mano, no perderían la nacionalidad. Claro. Igual de cierto es que, Constitución Española en mano, la secesión es imposible. Pero perder la nacionalidad es imposible y, en cambio, la secesión está legitimada y es posible. Claro, claro. Sin comentarios, de nuevo.

3. “De tota manera, en el cas que Espanya no reconegués la independència de Catalunya, aquest territori i els seus habitants continuarien, des del punt de vista de les autoritats espanyoles, formant part d’Espanya, i per tant de la UE, la qual cosa implica que no perdrien la nacionalitat.” Como cuestión temporal o transitoria, vale, pero académicamente la hipótesis deja mucho que desear: ¿toda la Comunidad internacional reconocería a Cataluña excepto España? O sea: ¿Francia, Alemania, Italia, Portugal, Reino Unido o los Estados Unidos de América reconocen un hipotético Estado catalán y España no? ¿Me dicen eso? En esa fantasiosa hipótesis, quizá la cosa aguantaría un día, una semana o un mes. No creo que más.

Así que: ¿qué pasa tras el reconocimiento? Como he señalado antes, la hipótesis de una secesión se debe formular con todas las letras y no sobre un hipotético estadio transitorio o temporal que un día u otro se acabaría. Y eso, como de costumbre, no se afronta de cara. Ni siquiera académicamente.

4. “Si hi hagués un procés d’independència pactat amb Espanya i Catalunya quedés fora de la Unió Europea es podria valorar la possibilitat d’una doble nacionalitat, amb la qual cosa en ser nacionals espanyols els catalans serien ciutadans europeus. També hi hauria la possibilitat, si no hi hagués doble nacionalitat, que Espanya ampliés el concepte de qui són els seus ciutadans en termes de ciutadania europea per motius històrics, tal com va fer el Regne Unit, incloent-hi els catalanoespanyols“. Con perdón, pero este párrafo no resiste la sana crítica: se formula una hipótesis ¡¡¡sobre lo que haría o debería hacer España ante una secesión!!! Aquí expliqué, para dummies, alguna razón por la que sospecho que la categoría de catalanoespañol no parece muy plausible ni razonable. Puestos a teorizar, si no hubiera doble nacionalidad, cabría la posibilidad de que “Cataluña ampliase el concepto de quiénes son sus ciudadanos en términos de ciudadanía europea por motivos históricos, incluyendo a todos los españoles que hasta el momento de la secesión habían tenido una nacionalidad común con los catalanoespañoles“. Suena coherente y lógico, ¿verdad?

5. “Així mateix, el resultat d’una decisió presa democràticament de modificar la definició política d’un territori part d’un Estat membre no hauria de comportar que ciutadans europeus passessin a ser tractats com nacionals de tercers països. Seria l’equivalent a una sanció, que podria considerar-se una vulneració dels principis del dret de la Unió. En aquest sentit, hi hauria d’haver una aplicació anàloga al procediment de retirada d’un Estat membre“. Una sociedad adulta, formada por adultos y no por niños, debe estar dispuesta a asumir las consecuencias de sus decisiones “democráticas“. Te separas de un país, rompes el vínculo jurídico y político con España, y calificas como sanción las consecuencias de esa ruptura; concretamente, es una “sanción” romper el vínculo jurídico y político que tú mismo has propugnado. Una autosanción de la que tendría la culpa España. Ya me perdonarán, pero ese no es un argumento jurídico, sino pueril.

CONCLUSIÓN. Esto ya es cosecha mía. Artículos académicos que teorizan sobre la secesión de Cataluña y llegan a la conclusión de que la nacionalidad efectiva que utilizarían los ciudadanos catalanes sería… la española, en un complicado proceso que pasa por romper con la Constitución Española y, a la vez, suplicar su aplicación. O sea, que el hipotético Estado catalán no tendría ciudadanos propios. Y si los tuviera, serían tan pocos que no podría afirmarse que existe un Estado con su elemento personal imprescindible: ciudadanos. Tanta secesión y tanta historia para seguir siendo españoles. Lo dicen los artículos académicos, y no tan académicos, de la secesión, no yo.

Esto decía Araceli Mangas (citada en el artículo de Illamola), interrogada sobre la cuestión por EL PAÍS en septiembre de 2015:

La catedrática de la Universidad Complutense Araceli Mangas explica que, en el Derecho Internacional, todo Estado tiene “competencia discrecional amplísima para determinar quiénes son sus nacionales y los criterios para adquirir o perder [la nacionalidad]“. Ante una secesión, si no hay acuerdo entre España y el hipotético Estado catalán, “el Estado que sufre la pérdida territorial (España) tiene derecho a retirar, y se hace así prácticamente siempre, su nacionalidad a las personas que adquieran la nacionalidad del Estado nuevo”. Para ello, explica, “debe modificar la Constitución”, en concreto el artículo 11.2, en el que se establece que no se puede privar a nadie de su nacionalidad contra su voluntad,pero que estaba “concebido en un contexto de normalidad constitucional”, arguye. “Cuando hay una modificación territorial hay que poner a cero el contador constitucional de la nacionalidad y aplicar reglas nuevas”, señala la catedrática. El Estado español también tendrá derecho a regular “libremente en qué casos y condiciones admite o no admite la doble nacionalidad con el nuevo Estado escindido”.

Por favor, de verdad, maduren y asuman los temas de frente, aunque quizá esto sea en vano.

Tirando del hilo

Ayer se me cruzó en mi Twitter un retuit de un hilo de Josep Costa, el jurista al que más caso hacen en la actualidad determinados medios secesionistas, sobre la respuesta de la Comisión de Venecia. Me pudo la curiosidad y tiré del hilo (enlace a Twitter), sobre el que algunos ya habéis comentado algo.

Y tirando y tirando del hilo, bueno, llamadme escéptico o sesgado, pero me ha parecido que algunas citas del hilo están sacadas de contexto o no del todo ajustadas a su sentido. Es mi impresión. Subjetiva. A ver qué os parece.

Sigue leyendo Tirando del hilo