Noticias falsas y torres de marfil (II)

La entrada de hoy es una secuela a la entrada “Noticias falsas y torres de marfil” (en español) o “Fake News and Ivory Towers” (en inglés), como una modesta prueba de la estrategia circular de agit-prop del independentismo por la que un ítem de propaganda, se genere donde se genere, siempre hace un recorrido completo a través de los ámbitos académico, mediático y político (partidos y organizaciones independentistas, Parlament y Govern).

Hace unos días, Viure Lliure enlazó el ranking de democracia elaborado por V-Dem para 2018: “Democracy for all?”. Ello dio origen inmediatamente a un intercambio sobre virtudes y defectos de ese ranking y sobre sus resultados para España en comparación con los resultados para el mismo año de los rankings de Freedom House “Freedom in the world 2018”, de la The Economist Intelligence Unit “Democracy Index 2018”, y de la Bertelsmann Stiftung “Sustainable Governance Indicators 2018” (gracias a Abraham). En la línea habitual de la prensa subvencionada, y como resumen de todo lo que vino desde el secesionismo tras sus poco profundos análisis,  Nació Digital tituló: “El rànquing més prestigiós del món rebaixa la qualitat democràtica d’Espanya” https://www.naciodigital.cat/noticia/171217/ranquing/mes/prestigios/mon/rebaixa/qualitat/democratica/espanya, con el poderoso argumento de que: “…a diferència del Democracy Index 2018 del The Economist -fet públic la setmana passada-, valora fins a 450 indicadors de 178 països i, per tant, és més prestigiós que el del setmanari britànic.“.

Por los canales internos del blog nos planteamos que era un poco raro que un índice con tan “contundentes” resultados fuera tan desconocido [publicado en mayo de 2018, según este tuit del mismo V-Dem (4 retuits y 7 me gusta)] y que, precisamente, su conocimiento público surgiera por vía del secesionismo. Por lo que parecía, se trataba de un proyecto independiente, ajeno en su elaboración y creación al secesionismo, pero coincidían elementos que llevaban a pensar en la existencia de influencias y sesgos que recogiesen las bases de la propaganda habitual secesionista.

Así que, como ahora nos dedicamos un poco al activismo cibernético, nos pusimos manos a la obra para revisar si existía alguna conexión entre la elaboración del ranking V-Dem 2018 y su explotación por parte del independentismo, con Puigdemont a la cabeza. Porque, como con cualquier información de este tipo, aquí nunca hay nada inocente.

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Sobre la democracia formal e inexistencia de democracia

Una obsesión actual del secesionismo consiste en cuestionar que en España exista una democracia. A lo sumo, existiría una democracia formal. Hay que reconocer, en tal empeño, el esfuerzo continuo desarrollado por el secesionismo para que, efectivamente, lleguemos a la conclusión de que en Cataluña existe una democracia formal o, incluso, que no existe, derribando para ello cualquier atisbo de Estado de Derecho.

El caso práctico que hoy os presento se perpetró el pasado día 16 de enero en el Parlamento de Cataluña, lugar habitual para tales menesteres. Recordaréis que, con la excusa de las detenciones efectuadas ese día, los parlamentarios de los grupos independentistas decidieron abandonar las sesiones convocadas en diversas Comisiones del Parlamento catalán.

Como muestran diversos antecedentes que conocemos, con la cúspide en los días 6 y 7 de septiembre de 2017, no es raro que se utilice la situación de mayoría en las instituciones o su Presidencia para retorcer la Ley, ignorarla o, como es el caso que ahora os presento, dotarla de un sentido imaginario, que es distinto de imaginativo.

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Comentarios penitenciarios

Esta tarde, Abraham enlazaba un hilo de @Nikator con el que estoy sustancialmente de acuerdo sobre el Reglamento Penitenciario, a raíz de unos ‘razonamientos’ de Gonzalo Boye a los que se agarra la parte más desinformada y desinformante del separatismo. Últimamente, además, aparecen exégetas de las normas de reparto en los Juzgados -pese a no haber oído hablar nunca de las mismas- o del Reglamento Penitenciario -pese a no saber dónde buscarlo-, así que me he animado a curiosear un poco y sacar un comentario que ahora amplío.

Tampoco es que haya ninguna pretensión especial, pero es que con algún conocimiento jurídico uno se evitaría determinados comentarios. Pero da igual, porque quien los hace sabe que sus seguidores todavía saben menos; y si saben más, se lo callan, prefieren creer.

Lo primero. Esto ya lo hice una vez:

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Fake News and Ivory Towers

Today’s entry is the outcome of collaboration between Cristobal and myself, as a result of several official communications, not a bit spontaneous, issued along last November and early December 2018 about the public prosecution for disobedience and usurpation of functions against the members of the extinct Catalan electoral commission for the 1-0 illegal Referendum of Independence. You might remember well our blog entry “Cartas desde la ignorancia”, where I did scrutinize in full all the inaccuracies, ambiguities and falsehoods included, while highlighting the undisguised influence of Catalan separatism in the text.

The explanation hereinafter is to do again with the above issue as its central idea, but focusing as well on how fake news, misinformation and manipulation spread even within academic spheres and the (not a bit spontaneous) concerns of several professional associations and individual experts in political science, law and other disciplines for the above mentioned prosecution. In this blog entry we make a qualitative leap as compared with what and how is usually commented upon in our blog, as we will be writing about professional associations and experts of more or less international significance who are putting their assumed knowledge and expertise (their ignorance in this particular case) at the service of Catalan secessionism.

I need to highlight again the collaboration and dedication of Cristobal in the collection of data, the contacts with the associations and experts (his own familiarity with the complications of the academy has been instrumental in the overcoming of barriers which I wouldn’t have been able to get through by myself alone), as well as the responses received. Hadn’t he taken the trouble, effort and actual work involved, what we offer hereinafter would have been impossible. Out of loyalty to the style of this blog, the text will be quite long.

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Noticias falsas y torres de marfil

La entrada de hoy surge como fruto de la colaboración entre Cristóbal y un servidor, a raíz de los comunicados nada espontáneos que han surgido durante el mes de diciembre en relación a la acusación por desobediencia y usurpación de funciones contra los miembros de la extinta Sindicatura Electoral. Recordaréis la entrada «Cartas desde la ignorancia» y cómo se desmenuzaba el conjunto de inexactitudes, imprecisiones y faltas a la verdad que contenía, además de la indisimulada influencia del separatismo en su redacción.

La exposición que a continuación se detalla tiene como eje central la anterior cuestión y cómo la desinformación y manipulación se extiende, incluso, a los ámbitos académicos y las (nada espontáneas) inquietudes de algunas asociaciones profesionales y ciertos expertos de ciencias políticas, derecho y otras disciplinas sobre la acusación antes mencionada. Aquí, damos un salto cualitativo en lo que suele ser objeto de comentario en el blog, ya que hablamos de profesionales de ámbito internacional que ponen su supuesto conocimiento (en el caso que nos ocupa, desconocimiento) y su prestigio al servicio de la causa secesionista.

De nuevo, debo recalcar la colaboración y trabajo de Cristóbal, tanto en la recopilación de datos, como en el contacto con los profesionales (su conocimiento de los intríngulis académicos constituye una barrera que yo solo no hubiera podido superar) y las respuestas que nos dieron en algunos casos. Si él no se hubiera tomado la molestia, el esfuerzo y el trabajo, todo lo que viene a continuación no hubiera sido posible. Fiel al estilo del blog, el texto es bastante largo.

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Análisis de la jornada: #larepúblicanoexiste

Otra entrada para cambiar, tras acumular 158 comentarios y un par de semanas sin nueva entrada.

Me permito reproducir tres comentarios de la anterior y seguimos con la misma línea (quien quiera recuperar algún comentario, no hay problema; he visto alguno que intentaré contestar por aquí, como el de killerman y la hipotética declaración de nulidad de sentencias de la dictadura):

1. Abraham: 

«Pedro Sánchez se está revelando como un inesperado animal político.

*Le rompió el aparato a Susana Díaz.
*Apoyó el 155 con gran sentido de Estado.
*Tomó sin titubear las riendas del país ante el colapso de la derecha.
*Con medidas como la subida del SMI y el compromiso frente a Colau de que los Ayuntamientos van a poder limitar los aumentos de los alquileres recupera la iniciativa política para el progresismo y pone a la derecha a la defensiva por primera vez en años.
*Le mantuvo el pulso al separatismo con el Consejo de Ministros y se lo ganó ampliamente, con imágenes desastrosas para el activismo cupero (lanzamiento de adoquines, golpe a Caque Minuesa) que no lograron sin embargo colapsar ni siquiera mínimamente Barcelona.

Cae el mito de que los guapos son tontos.»

Mi comentario: Tras la jornada del 6 de diciembre y la impresentable reacción de Torra, Buch y medios subvencionados, no veíamos muy lejana la toma de control de los Mossos por el Gobierno. Con todas las críticas que se quiera, pero coincido en que Sánchez ha sabido meter en cintura a Torra ante la evidencia de que era capaz de hacerlo (¿dónde están los ceses inminentes que se preveían tras el 6 de diciembre? Y, aunque se ha permitido el corte de carreteras y autopistas, a partir de la hora de comer -qué costumbre tan española- la cosa se ha acabado, hasta llegar a la «desconvocatoria» -jajajaja-, que significa fracaso. Signo de un pobre seguimiento, por una parte, y de que los Mossos, con mayor o menor intensidad según el lugar, hacían su trabajo; en contraste, como he leído por ahí, con el 1 de octubre de 2017).

2. Alex:

«Pues nada 21D, de dedo, y salimos de dudas. Check list indepe para chapar el tenderete y dedicarnos al pingpong:

– Huelga de hambre…. X
– Desbordar al Estado… X
– Tumbar el régimen del 78….. X
– Pollos sin cabeza… V
– Revolución de fin de semana…. V
– La más absoluta impotencia coronada por estériles pero nefastas imágenes de encapuchados haciendo el indio…. V
– Bea Talegón paranoica confirmando infiltrados y ataques de falsa bandera para que no decaiga el último mantra nacionalista del proceso… V
– Sensación general de haber sido estafados hasta los límites de la humillación y el ridículo por su propia casta clerical… V
… y en resumen, y como rezaba el hastagh viral del día, y probablemente del lustro, #larepublicanoexiste, idiota.
Y poco más.«

Mi comentario: Cierto todo. Quisiera añadir, respecto a Bea Talegón que hoy escuchaba una conversación entre personas de altísimo nivel intelectual, y no tengo tan claro si buen juicio, citar a Bea Talegón y alguno de sus tuits como fuente cierta y fiable. La infiltración del nacionalismo en la mente es algo tremendamente peligroso.

3. Juanmari:

«No es por presumir pero si le hacen pijadas de estas a los beltzas les caen hasta en el DNI https://mobile.twitter.com/ANC_Bombers/status/1076149924117528576«

Mi comentario: Si seguís el hilo, comprobaréis hasta dónde llega la podredumbre moral de determinado secesionismo, mezcla de infantilismo y destrucción del orden siempre que este no sople a su favor. [Nota: los beltzas a que se refiere Juanmari son los antidisturbios de la Ertzaintza, salvo que me corrija].

CONCLUSIÓN. La madre de todas las batallas ha acabado -salvo unos cuantos incidentes que no han sido poca cosa, ni mucho menos- en fiesta de cumpleaños con payasos. Y niños no he visto.

EDITO: Ya tengo el mítico vídeo que todos habréis visto y que pasará a la Historia, sin lugar a dudas.

La vía eslovena y la rebelión

Es bien conocida la irresponsable apelación de Torra a la «vía eslovena». (Por lo visto, está anunciada una querella que llegará por vía de urgencia con «Vox – Envío en un día»).

Sin lugar a dudas, se trata de material querellable. Como sabe cualquiera que haya leído  sobre el asunto de Eslovenia (vuelvo a citar «La fábrica de las fronteras«, de Francisco Veiga; y vuelvo a advertir de los escalofríos que produce su portada, por eso lo tengo medio escondido en casa), se trató de un plan con una preparación meticulosa de la secesión, compra de armamento y organización de fuerzas para asumir el control efectivo del territorio, propaganda internacional y una guerra, muertos incluidos.

Así que Torra está anunciando:

  1. Nueva declaración de independencia o convalidación-ratificación-alzamiento de la suspensión de la declaración de independencia o lo que fuese.
  2. Control del territorio. Lo primero que hicieron los eslovenos tras declarar la independencia fue tomar el control de fronteras y aduanas.
  3. Desatar hostilidades. Está documentado que a primeras horas de la tarde del día 27 de junio de 1991, los eslovenos derribaron un helicóptero del JNA (el ejército), que sobrevolaba Ljubljana. Os ahorro enlaces; bueno, aquí, página 268 y siguientes.
  4. Si tiene que haber muertos, se asume que los haya. Eso es lo que uno entiende por «todas las consecuencias«, no hace falta tener altas capacidades.

CONCLUSIÓN. Después vendrán los lloros si se admite a trámite la querella anunciada por Vox, pero es que el «anuncio» de Torra encaja indiciariamente -por supuesto, se puede opinar que no; faltaría más- con lo siguiente sin demasiado esfuerzo:

«Artículo 472.

Son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes:

(…)

5.º Declarar la independencia de una parte del territorio nacional.»

Estos hechos -la conspiración está prevista en el artículo 477- han sido anunciados por el Presidente de la Generalitat, no por un indocumentado en una barra de bar.

Lo dicho: después vendrán los lloros.

La descomposición del ‘procés’

El ‘procés’ murió -pese a que algunos no se han enterado- y algunos de los episodios que ahora vivimos forman parte de la descomposición de su cadáver.

La secuencia, como sabemos, es esta:

  1. Convocatoria de una concentración – manifestación en la anteriormente llamada Plaça de la Constitució en Girona. Obtiene todos los permisos y autorizaciones.
  2. Convocatoria de una contraconcentración para impedir que la primera convocatoria pueda llevarse a cabo. Algo así como una manifestación de signo esencialmente totalitario.
  3. Mossos d’Esquadra adopta las medidas que considera necesarias para que 2 no impida a 1 celebrar su convocatoria. Entre otras medidas, aconseja el día anterior a los comercios adyacentes a la Plaza no abrir (esto es Girona y uno se entera de todo) porque nunca se sabe.
  4. Los del punto 2 rompen el cordón de seguridad y los Mossos actúan en consecuencia, como sucede en cualquier lugar del mundo, menos, al parecer, en el mundo secesionista, donde lo normal es impedir la convocatoria de 1 y llevarse por delante todo lo que se interponga frente a su objetivo, sin duda de corte totalitario.
  5. Los medios secesionistas sitúan su foco en la actuación de los Mossos y, apenas, en los grupos que querían impedir la convocatoria de 1, rompieron el cordón policial y se enfrentaron a los Mossos, con piedras, lanzamiento de vallas y sillas. Hechos que motivan cargas en cualquier parte del mundo menos por aquí.
  6. El propio desgobierno de la Generalitat y otras instituciones sitúan el foco de responsabilidad en los Mossos y no en la convocatoria de 2, CUP, CDR’s y demás elementos de corte totalitario. Aquí, un activista: «Torra exigeix canvis a Interior abans de dimarts«; aquí, otro: «El Síndic de Greuges investiga l’actuació dels Mossos a Girona«
  7. Como elemento de investigación, propongo este fotograma brazo – silla – Mossos  y que los activistas antes mencionados hagan una reconstrucción de la escena; evidentemente, desde el lado Mossos, que lanzar una silla sabe hacerlo cualquiera. El vídeo del que procede lo podéis ver en este enlace.

No es que haya mucho a comentar porque todo lo anterior se explica por sí solo y alguno os habéis adelantado con la referencia al artículo de Albert Soler en Diari de Girona: «… ja fa temps que sabem que a Catalunya els únics que poden fer ús dels més bàsics drets i llibertats són els llacistes, i que els altres han de recloure’s a casa si no volen ser hostilitzats, però festes com l’organitzada a Girona serveixen per refrescar-nos la memòria. Per recordar-nos com seria una República catalana amb aquesta colla campant lliurement, i amb un president/piròman atiant-los al crit d’«apreteu, apreteu»«

CONCLUSIÓN. La conclusión principal a extraer del tema es que los Mossos están vendidos. Quienes los dirigen, los desprotegen. Y confirman, una vez más, que en el régimen cuya implantación desean: «…només podrien celebrar actes públics els que haguessin superat tots els tests d’afecció al règim«.

Ya podemos elucubrar sobre Vox y su irrupción, cuando tenemos a ultras instalados en el (des)gobierno y controlando las instituciones de Cataluña.

Cartas desde la ignorancia

Tal y como señalaba en la anterior entrada, se ve que el separatismo está apretando todas las tuercas a su alcance para movilizar al máximo la influencia de que es capaz. Por lo que se conoce, se aprovecha de la ignorancia de los receptores de sus mensajes, que se atreven a escribir cartas o comunicaciones sin siquiera tener conocimiento directo de los hechos y menos todavía de los fundamentos de las acusaciones que se formulan contra algunas personas. Se trata de Cartas escritas desde la ignorancia.

El último caso conocido -y vendrán más- llega a cargo de la American Political Science Association (APSA), que al parecer ha «escrito» esto que veréis en captura, dirigido al Presidente del Gobierno con relación a la acusación por desobediencia y usurpación de funciones contra los cinco miembros de la Sindicatura Electoral. Para quien no recuerde: se trataba del órgano que debía ejecutar la pantomima aparente de velar por la supuesta transparencia de la votación para la secesión y cuyos miembros, tras no hacer el más mínimo caso a las diversas advertencias del Constitucional, tardaron nanosegundos en dimitir en cuanto tuvieron noticia de que se les impondrían multas de 12.000 euros diarios como no cesaran de inmediato. No dio tiempo ni a que les llegara la advertencia personal del TC para que efectivamente lo hicieran.

Al respecto, la APSA ha perpetrado esto.

Vayamos a lo esencial. Esta frase del segundo párrafo: «We understand from our colleagues and news reports that election monitors were forced to resign from the commission prior to the referendum and and would have faced steep fines had they remained in their posts.«.

Una asociación que, según dice Josep Costa en Twitter, es la entidad más importante en el mundo de la Ciencia Política, escribe una carta al Presidente del Gobierno de España basada en lo que le dicen sus colegas y en noticias.

Por favor, un minuto de silencio en recuerdo del rigor, la seriedad y la calidad.

No cuesta nada reconocer en la carta la mano del separatismo, así que no hay que darle más vueltas al origen de la idea. Si después los hay que se prestan a redactar y hacer pública una carta basada en premisas impropias de un profesional, ya es su problema.

Pero vamos un poco más allá, como siempre. En este caso, el escrito de  acusación (está entero para quien lo quiera leer) del Fiscal. La carta de propaganda hecha pública parece que entiende que los miembros de la Sindicatura Electoral fueron obligados a dimitir antes del referéndum y que, pese a ello, se les acusa de desobediencia y usurpación de funciones por aceptar el nombramiento para la Sindicatura Electoral. Lo voy a escribir claro: MENTIRA.

Lo que voy a reproducir a continuación son capturas del escrito de acusación del Fiscal. Hago un resumen breve de cada captura, destaco un poco lo más relevante y prescindo de los detalles técnicos, que no son en absoluto necesarios.

1.El TC admite a trámite la impugnación de la resolución 807/XI por la que se nombra a los miembros de la Sindicatura Electoral y, por aplicación del art.161.2 de la Constitución, se suspende la citada resolución. 

2. La Sindicatura empieza a hacer públicos los primeros acuerdos.

3. El Constitucional observa que se está incumpliendo sus resoluciones y se requiere a los miembos de la Sindicatura para que informen qué están haciendo para dar cumplimiento a la suspensión del nombramiento. Por cierto: solo se pudo notificar personalmente a dos personas; al resto, no. ¿Sabéis la razón? Se escondían para evitar la notificación personal y una hipotética futura acusación por desobediencia. ¿No lo sabíais? Ahora ya lo sabéis.

4. Pese a todo, continuaron aprobando resoluciones.

5. El TC agota la paciencia y acuerda la imposición de multas coercitivas. De forma mágica, y pese a la imposibilidad de realizar notificaciones, todo el mundo renunció de inmediato. Milagro.

6. Con base en los anteriores hechos, el Fiscal acusa por un delito de desobediencia y otro de usurpación de funciones. Alternativamente, por un delito de desobediencia. Prescindo de los detalles técnicos de lo anterior porque carece de importancia.

7. Lo importante es: ¿los acusados fueron obligados a dimitir y pese a su efectiva dimisión se les acusa de desobediencia o, quizás, los acusados ignoraron de forma consciente y deliberada la suspensión de su propio nombramiento por el TC y las advertencias de no tramitar nada que tuviera que ver con ese nombramiento y, aun así, continuaron en clara contravención de lo ordenado hasta que se acordó la imposición de multas coercitivas? ¿Desobedecieron al TC? ¿Se arrogaron funciones de las que carecían? Pues por eso serán juzgados y no por el sonrojante contenido de la carta que he reproducido al principio.

CONCLUSIÓN. Percibo una cierta pérdida de calidad en el ejercicio de la influencia por el separatismo: comunicados endebles jurídicamente, explicaciones totalmente ajenas a la realidad y, en definitiva, los clásicos razonamientos para un público infantilizado, así que tampoco hay nada de lo que extrañarse, porque ¿qué hay de raro en que el separatismo promocione la redacción de cartas escritas desde la más profunda ignorancia?

[EDITO: Desde anoche, he realizado algún cambio menor de estilo en el texto (palabras repetidas muy seguidas, alguna redacción mejorable). No mencioné que el escrito de acusación lo saqué del ARA.cat]

Hechos que sí han sucedido (rebelión provisional II)

En los últimos días hemos visto una pequeña epidemia de manifiestos, cartas abiertas o escritos que exigían la ruptura del Estado de Derecho, paradójicamente, en nombre del Estado de Derecho. No merece otro nombre que se exija al Gobierno de la Nación que deje en libertad a quienes se hallan, por orden judicial, en situación de prisión preventiva.

Dado que en Cita Falsa acumulamos bastantes años de experiencia, no nos cuesta en absoluto ver, detrás de la mayoría de esas iniciativas, el movimiento activo del secesionismo y su influencia para promover esta clase de manifiestos y apoyos nada espontáneos, a los que luego se adherirán personas con mayor o menor grado de desconocimiento y, también, mayor o menor mala fe; a veces, incluso, con la participación activa de la mismísima Generalitat . El precedente del APPG Catalonia me avala para decir esto (enlaces para quienes no sepan de qué hablo: uno, dos y tres; los demás, os lo saltáis). Y es que uno, acostumbrado al engaño, detecta detalles y lugares comunes que solo pueden ser obra de una mente secesionista.

Por ejemplo. En la «carta abierta» de la OMCT dirigida al Presidente del Gobierno, la Fiscal General del Estado y al Defensor del Pueblo, leemos en la nota 2 a pie de página: «Jordi Cuixart was held for eight months in Soto del Real prison (Autonomous Community of Madrid), 700 km away from his place of residence, and, since July 2018, he is in Lledoners Prison (Autonomous Community of Catalonia).«.

A ver. ¿Esto es una carta abierta redactada por alguien de mucho nivel o la repetición de una parte del argumentario emocional-sentimental-victimista habitual entre el separatismo? Vaya, que esto no lo ha escrito un señor de Alemania por su propia iniciativa o de cualquier otro sitio que no sea Cataluña ni loco; si lo ha escrito y firmado será porque se lo han recalcado y reiterado hasta no poder más y lo ha incluido en una «carta abierta» que tiene poco de «carta abierta» y un bastante de propaganda. Si no, ¿cómo se explica que esté redactada con innecesarias y largas exposiciones acerca de hechos que sin duda conocen perfectamente el Presidente del Gobierno, la Fiscal General del Estado o el Defensor del Pueblo? Dicho de otro modo: se trata de una redacción dirigida a un lector absolutamente ajeno al tema del ‘procés’ y no al Presidente y demás. La OMCT llevará a cabo una labor valiosa, pero también cede a la influencia de quien ha promovido la carta.

Fijémonos, entre otros, en este párrafo: «The OMCT recalls that Mr. Jordi Cuixart has remained in pre-trial detention[2] since October 16, 2017, on charge of “sedition” (article 544 of the Spanish Criminal Code). On March 21, 2018, Mr. Cuixart was also charged with “rebellion” (article 473 paragraph 1 of the Criminal Code). On November 2, 2018, the Public Prosecution requested 17 years in jail for Mr. Cuixart.«. ¿En la OMCT creen que el Presidente del Gobierno, la Fiscal General del Estado y el Defensor del Pueblo no saben esto? ¿Se lo dicen o se lo cuentan? En fin, sin comentarios. Una «carta abierta» que, si te la lees bien y en serio, como un adulto, te das cuenta sin dificultad de que una parte de su redactado reproduce casi miméticamente la letanía secesionista -existe otra parte que me parece absolutamente propia de una organización como la OMCT y no hay nada que decir, pero la «influencia» secesionista en varios párrafos es evidente- y hacia quién se dirige: a la opinión pública secesionista para que piense «¡oh!, mira, cuánto caso nos hacen, cómo conocen este asunto«.

Ahora, otro manifiesto, el de la banalización de los delitos de rebelión y sedición, con el que entramos -otra vez- en algunas consideraciones sobre la rebelión provisional, una suerte de segunda parte.

Que un experto afirme que considera que no hay delito, me parece perfecto. Puede opinar lo que le parezca. Con juicio, sin juicio o como quiera. Hasta ahí no hay problema. Lo que pasa es que del mismo modo que alguien afirma rotundamente que no existe delito, otro puede afirmar que las conductas por todos conocidas pueden constituir indiciariamente un delito. De ahí, del «indiciariamente» (que es un término técnico-jurídico), uno no puede pasar si no ha habido juicio. Sería un despropósito afirmar la culpabilidad de los procesados sin juicio, la cual solo puede ser sostenida después de una Sentencia firme.

La síntesis de este manifiesto -como la carta abierta y demás escritos aparecidos en los últimos días- es que los procesados no hicieron nada el año pasado, hasta el punto de que de manera explícita se descarta siquiera la existencia de posibles delitos. Interesante cuestión, obviamente a dilucidar en juicio, como ya escribí en un anterior artículo.

Ahora bien, ya que algunos descartan tajantemente el delito, recordemos -otra vez- algunos de los hechos sucedidos el año pasado. Aquí empieza la segunda parte de las consideraciones sobre la rebelión o sedición que comenté en este otro artículo. De nuevo, sin voluntad de exhaustividad ni de concretar nada de nada en cuanto a la culpabilidad o no de los procesados, que será dilucidada en juicio. Pero sí como indicios, como hechos objetivos que vivimos y algunos niegan ahora que sucedieran.

Por ejemplo. Esta entrevista en EL PUNT al entonces Presidente de la Generalitat de Cataluña, Carles Puigdemont, en fecha 10 de septiembre de 2017, pocos días después de la aprobación de las leyes del referéndum y de la transitoriedad jurídica, en la que dijo lo siguiente (en el vídeo, a partir del 13:05):

Per tant, tampoc li estranyaria que apliquessin l’article 155?

No m’estranyaria res, el que passa que no oblidem una cosa, el Parlament de Catalunya ha aprovat una llei que supera tot això, és una llei que ja no pot ser impugnada per aquest sistema polític espanyol, ja no pot. És una llei vigent, és una llei que emana de la sobirania del Parlament de Catalunya.
I quan el TC, la suspèn, vostè no la considera suspesa, evidentment?
És que no la pot suspendre. Hi ha una nova legalitat catalana emparada en la legitimitat de les eleccions del 2015, emparada en els drets humans, emparada en el dret a l’autodeterminació dels pobles al qual el Parlament de Catalunya mai no ha renunciat. I, per tant, aquesta legislació preval, aquesta legislació legítima és la que ens empara a organitzar el referèndum de l’1-O.

Puigdemont –Presidente de la Generalitat, no un cualquiera, el Presidente- afirmaba que el Tribunal Constitucional no podía suspender estas leyes porque había surgido una nueva legalidad catalana y que esa legislación, «legítima», era inimpugnable para el ordenamiento jurídico español. Tanto es así que Puigdemont negaba validez y eficacia a la suspensión dictada por el Tribunal Constitucional. No es poca cosa para dos preguntas y dos concisas respuestas.

Hasta el más negado admitirá que Puigdemont, el Presidente de la Generalitat, estaba afirmando, como mínimo, dos cosas: 1) La derogación de la Constitución y, con ello, de todo el ordenamiento jurídico hasta la fecha conocido; 2) La creación de una nueva legalidad, una legalidad catalana exclusiva y excluyente, que había desplazado a la Constitución y, con ello, al soberano.

Esto es -y podríamos extraer más conclusiones- lo que decía Puigdemont, Presidente de la Generalitat, persona que contaba con el dominio de los recursos necesarios para que esta afirmación se hiciera realidad. Porque -y en eso se estará de acuerdo- no es lo mismo que lo diga un hiperventilado en un bar que un Presidente de la Generalitat tras la aprobación de dos leyes y su suspensión por el TC.

Ahora, una pequeña discusión jurídica sobre la creación de la «legalidad catalana», que se parece bastante a lo que expuse en mi primer artículo.

Opción 1: Las afirmaciones de Puigdemont carecían de la más mínima consistencia jurídica y sentido de la realidad. En tal caso, deberíamos reconocer que Puigdemont carecía de consistencia y de realidad; lo que se llama un irresponsable y frívolo, que engañaba a sus seguidores, quienes, por otra parte, estaban encantados de ser engañados. Sería bueno, en tal caso, que el manifiesto al que me refiero incluyese una mención de este tipo: “…habida cuenta de que la afirmación de una nueva legalidad catalana era absurda, invitamos firmemente a sus autores a que: 1) lo reconozcan…

Opción 2: Las afirmaciones de Puigdemont se dirigían a la intención de sostenerlas y hacerlas efectivas. En tal caso, las acusaciones de rebelión o sedición, amiguitos, empiezan a tomar cuerpo porque no cabe duda de que se derogaba o intentaba derogar la Constitución y se creaba un nuevo ordenamiento jurídico (la legalidad catalana a la que tantas veces aludía Vicent Partal) que entraba en pugna y competencia con el orden constitucional. Y esa pugna y competencia entre ordenamientos jurídicos era sostenida, qué casualidad, por los procesados.

El anterior análisis -muy sintetizado, que ahora ya no nos dedicamos a estrujarnos las meninges y agotar razonamientos, puesto que hemos aprendido que no sirve de nada con el separatismo- encaja muy bien con lo vivido el año pasado y lo que ahora niegan hasta algunos expertos en derecho penal: que aquí sucedieron hechos cuyo objetivo final, como suma de multitud de pequeños hechos, era derogar la Constitución como fuese y declarar la independencia de una parte del territorio nacional (y sustraer a los Mossos a la obediencia del Gobierno, pero es otro tema).

Reitero: el Presidente de la Generalitat afirmaba que existía una nueva legalidad, es decir, que se había derogado la Constitución. ¿Y cuál era su finalidad, además de la propia derogación? Sin duda, la independencia, como resulta -entre otros muchos indicios, etcétera- del hecho de que las leyes del 6 y 7 de septiembre no tuvieron más apoyo que el secesionista.

Que la afirmación de Puigdemont fuese un disparate jurídico no quita, en absoluto, gravedad al hecho de que se dijera que la Constitución (como de costumbre, que nadie insulte a su inteligencia diciendo: “…de manera expresa no lo dijo, te lo inventas…”) no regía en Cataluña porque no cabe duda de que ese era el objetivo, con el referéndum como mera excusa para declarar la independencia. Algo que, por otra parte, se hizo; fake o no, se hizo.

Partimos, pues, de la base incontestable de que, conforme a la “interpretación” presidencial, se había producido una suerte de independencia jurídica de facto y la sostenía en público.

Si el análisis se detiene aquí -que no es poco, porque a posteriori vemos muy claro que aquí ya se tenía que haber aplicado el artículo 155- es posible que nos quedemos cortos en el análisis acerca de una hipotética rebelión o sedición, cosa que, insisto, deberá ventilarse en juicio.

En esto tampoco nos vamos a romper demasiado la cabeza porque está más que trillado y se ha comentado hasta la extenuación: se parapetaron detrás de la gente y, como en el momento decisivo no se atrevieron a movilizarla, ahora simulan no haber hecho nada.

Si tenemos en cuenta la entrevista a Puigdemont y todo lo que claramente dijo, me parece más que discutible esta afirmación (y muchas otras, pero vayamos al grano) del manifiesto: «…en ningún momento se ha aportado indicio alguno de que los imputados hayan inducido, provocado o protagonizado ningún alzamiento tumultuario con la finalidad de evitar el cumplimiento de la ley, salvo que se interprete que basta con incitar al derecho de manifestación, esto es, al ejercicio de un derecho fundamental. Sin que puedan atribuirse a los imputados aquéllos comportamientos individuales ocurridos con anterioridad, con posterioridad o realizados por otras personas distintas, ya que en Derecho Penal no rige el principio de responsabilidad objetiva sino el subjetivo por los propios hechos

(…)

Para la Fiscalía, por tanto, el peligro reside en incitar a las movilizaciones, esto es, convierte en delito el ejercicio de derechos fundamentales.«.

¿Han escuchado a Puigdemont, Presidente de la Generalitat y sus públicas manifestaciones? ¿Realmente el Presidente de la Generalitat incitaba a movilizarse para reclamar un referéndum o, en cambio, sostenía que el referéndum como tal ya era una cuestión irreversible -en tanto que inimpugnable-, de modo que la movilización lo que tenía como fin era lograr la quiebra total del orden constitucional en Cataluña?

¿Cómo se reclama un referéndum «a través de medios pacíficos y democráticos» después de derogar la Constitución, tal y como sostenía «la más alta representación de la Generalitat», director de la acción del Gobierno, quien ostentaba la representación ordinaria del Estado en Cataluña? ¿Cómo se combina la derogación de la Constitución con lo que el manifiesto llama «el ejercicio de derechos fundamentales»?

Quizás el separatismo puede engañar a algunos expertos en Derecho Penal, a observadores que han seguido el tema desde la lejanía y sin acceso a canal alguno de Whatsapp o Telegram, pero a quienes vivimos el día a día disparates como el comentado -al margen de la calificación penal que merezca- no nos engañan. Aprobar unas leyes para aparentar la legalidad de una convocatoria abiertamente ilegal y que el Presidente de la Generalitat asegure que se ha creado una nueva legalidad constituye un obvio intento de quiebra del ordenamiento jurídico, para cuya consecución se utilizó, entre otros medios, a sus partidarios para quebrar el sistema.

En cualquier caso, queda fuera de toda duda que el Presidente de la Generalitat sostenía públicamente que la Constitución había quedado derogada y que el ordenamiento jurídico constitucional conocido hasta la fecha había sido desplazado. Si ello tenía o no en ese momento efectos jurídicos carece de importancia, puesto que la finalidad de “derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución” (472.1 del Código Penal) se hallaba explícitamente exteriorizada por Puigdemont, en la medida en que sostenía -por autoridad de grado máximo- la inimpugnabilidad de las leyes de referéndum y transitoriedad jurídica; inimpugnabilidad solo predicable si la promulgación de dichas leyes tenía la intención de que la Constitución quedase derogada o suspendida y, con ello, declarar la independencia.

He de decir que aquí nos hallamos ante otro de los muchos indicios y elementos acreditativos de que el supuesto delito de rebelión o sedición puede -únicamente la posibilidad- haberse cometido en los términos en que indiciariamente se ha venido sosteniendo por el Magistrado Instructor de la causa y es objeto de acusación: un delito plurisubjetivo, con multitud de actores y hechos que se suman y concatenan hasta cubrir -o no- la acción típica (nota: la “acción típica”, en términos técnico-juridicos es la acción u omisión -el hecho- previsto en el artículo del Código Penal que corresponda).

Explicado para niños de tres años (los lectores habituales os lo podéis saltar): la aprobación de las leyes de secesión, individualmente consideradas, pudiera no ser delito, y menos todavía si, por decir algo, el TC las suspende junto con los decretos dictados a su amparo y las autoridades concernidas acatan la suspensión.

Pero si la aprobación de estas leyes se utiliza, contra toda lógica jurídica y contra toda suspensión del Tribunal Constitucional, como medio para derogar o suspender la Constitución (Puigdemont dixit) y, con ello, celebrar una votación que sirva para “declarar la independencia de una parte del territorio nacional” (472.5 del Código Penal) uno se empieza a adentrar en terreno más complicado.

Porque -sin perjuicio de lo que resulte en juicio, y esta es la segunda parte de lo que según algunos expertos “no sucedió”- resulta que la autoridad competente, el gobierno de la Generalitat, actuando en plenitud de sus poderes como autoridad, ignoró la suspensión del TC, organizó la votación y alentó a sus partidarios a la participación, para utilizar esa votación (fuera de las vías legales) como otro de los múltiples elementos que formaban el engranaje para situar a Cataluña al borde de la secesión. Evitada, según han declarado reiteradamente los líderes secesionistas, por la aplicación del artículo 155 de la Constitución.

O sea, de nuevo para niños de tres años (podéis saltar, etc): se aprueban leyes que sirvan como excusa para movilizar a cientos de miles de personas y subvertir el orden constitucional (sea como tumulto, como violencia, etcétera, eso queda para el juicio; además, no es el único elemento a considerar, de forma aislada, como sí se hace en el manifiesto). Uno de los objetivos de los líderes secesionistas -junto con otros objetivos simultáneos- consistía en utilizar la movilización de sus partidarios, que se oponían a las resoluciones judiciales que suspendían la votación prevista y logran sortear en parte -sin garantía alguna sobre la votación en sí misma; no digamos ya su legalidad, con una ‘proclamación’ de resultados que vulneraba hasta la ley secesionista-, para con ello derogar la Constitución en Cataluña y declarar la independencia.

CONCLUSIÓN. Por supuesto, todo esto necesita, para adquirir la consistencia necesaria, una extensa prueba en juicio y un profundo análisis técnico-jurídico del que me excuso -esto no es una Sentencia, ni mucho menos pretende serlo, como sí hacen esos manifiestos que, y me refiero a los firmados por juristas, sonrojan un poco por la superficialidad en el análisis de los hechos- para llegar hasta el delito de rebelión o el de sedición, que puede existir o no.

Pero que no me digan que todo lo anterior -sin perjuicio de matices, precisiones, discrepancias, blablabla- no existió, porque cada vez que dicen que fue una alucinación de nuestros sentidos, me meto en Google, leo más hechos objetivos -lo de Puigdemont es de premio- y me confirmo que no me lo invento, por mucho que la maquinaria propagandística separatista sostenga lo contrario.