La gestión de la pandemia, la crítica y el lenguaje

Si hay un sitio del mundo en que la gestión de la pandemia ha sido especialmente pésima es Cataluña. Sí, oigo los gritos que dicen: «¡Madrid!, ¡Madrid!». Por supuesto. Pero Cataluña…

En Cataluña partíamos de la base de que contábamos con el (des)gobierno de los mejores, esos que se ufanaban de que con la independencia «no tendríamos tantos muertos ni tantos infectados”, según señalaba Meritxell Budó en su día. La realidad es que con la plena gestión en sus manos no se han distinguido por hacer un trabajo mejor que los demás. Y es por eso que ahora, fruto de la «excelente gestión», han tomado la decisión de cerrar la hostelería, lo cual es un fracaso y un desastre. Porque tomar tan drástica medida tiene su origen en el descontrol de la pandemia; y todos estaremos de acuerdo en que se trata de un asunto difícil y complicado, pero ¿no decían que lo hacían tan bien? ¿Acaso no era posible tomar medidas previas para distinguirse y controlar mejor la expansión del virus?

Son igual de malos que los demás, pese a las continuas y narcisistas apelaciones que oímos a menudo de que en Cataluña todo se hace mejor, con mayor conocimiento y estudio. Ya sabéis: eso de que el apoyo a la secesión en Cataluña es mayoritario entre quienes ostentan estudios superiores, aunque esa afirmación -aparte de reiterar un pernicioso y extendido sentimiento de superioridad- solamente confirma que los estudios no necesariamente llevan anudadas otras capacidades básicas como la competencia en el trabajo o ser buena persona, capacidad esta última que no cura ni lleva ínsita la competencia, pero al menos no te jactas de estar por encima de los «otros».

Por eso su fracaso es «superior«: tanto postularse como el Cielo en la Tierra y después los resultados apenas se diferencian de los menos «estudiados». En fin, no hace falta explayarse porque es algo objetivo.

Claro que este desastre sin paliativos no sería posible sin la colaboración de los medios de comunicación afectos al régimen. ¿Habéis leído algún editorial crítico de la prensa subvencionada analizando los motivos y los fallos que han llevado hasta el cierre de la hostelería? Por supuesto que no, porque cuando tienes los ingresos asegurados por vía pública, ¿para qué criticar la gestión pública?

El ejemplo de estos días nos ha venido con la observación de Laura Rosel a Oriol Mitjà con su «ara això no tocava«. Claro, la crítica de Rosel a Oriol Mitjà (ahíto de protagonismo, todo hay que decirlo, y no exento de crítica) no lo es porque su opinión sea acertada y argumentada o no, ni siquiera porque quiera arrogarse un protagonismo que, por cierto, no hace tanto se le daba por erigirse como la verdad revelada. La crítica reside en que «no toca«. Un claro: «Oriol, ahora no hables, que molestas«. Cuando criticaba la gestión del Gobierno y en la Generalitat clamaban por gestionar, Mitjà era celebradísimo. Ahora, «no toca«.

El editorial de Rosel nos muestra, una vez más, algo muy propio de las superiores cualidades del independentismo: una periodista de un medio PÚBLICO (pero que considera SUYO, pues el independentismo considera todo SUYO), clamando por impedir la libertad de opinión y expresión de un ciudadano porque le molesta que haya criticado al gobierno. El pensamiento único expresado, de manera diáfana, desde un medio de comunicación público.

Después los hay que no hacen más que buscar por todas partes rescoldos de la extrema derecha, cuando en Cataluña esa extrema derecha que claramente representa Rosel tiene un discurso tan normalizado y asumido por la sociedad que apenas genera unas muy leves críticas. Es ese lenguaje que todo lo contamina y que ha colonizado a una parte sustancial de la sociedad catalana, de la que Laura Rosel es su reflejo.

¿Qué es eso de que desde un medio de comunicación público -ni que sea privado, porque es lo mismo- se inste a que un ciudadano no hable cuando tenga una opinión a expresar? Si la opinión de Oriol Mitjà no es acertada o es un disparate, ¿no se verá contrarrestada por otras opiniones, que es lo que sucede en una sociedad democrática? ¿O no será, acaso, que Laura Rosel -como exponente de esa parte de la sociedad a que me refiero- rechaza que en su modelo de sociedad se puedan exponer opiniones críticas con aquello que ella apoya?

¿Y qué apoya?, se preguntará algún ingenuo. La respuesta nos la daba ella misma: «…com per haver d’escoltar uns dels metges de referència de la pandèmia carregant-se la confiança en el Govern, sigui del color que sigui…«. O sea, que una periodista, que por sistema debe desconfiar de cualquier gobierno, nos dice que debemos confiar en este, cuando además no se hace más que enlazar despropósitos y fracasos en la gestión. Y se ha molestado porque alguien opine contra este gobierno de su color. Si algo tengo claro del discurso de Rosel respecto a Mitjà es que los valores que refleja no son los de la democracia. Pero en Cataluña se dicen las mayores de las barbaridades y no pasa nada.

Así estamos con el lenguaje que utilizan los extremistas en Cataluña, con total libertad y desde cualquier medio de comunicación, dirigido para audiencias amplísimas: en primer lugar, obvian cualquier crítica a «su» gobierno, en el que se debe confiar por sistema; en segundo lugar, quieren acallar al crítico. Esto, la verdad, no encaja mucho con la democracia y sus valores (¿ o no representa el discurso de Rosel unos valores cercanos a la eliminación de derechos fundamentales  y la instauración de un sistema de «confianza» acrítica con el gobernante?), y pasa todos los días, desde hace muchos años, en Cataluña. Y, como en muchas otras ocasiones, encima lo pagamos todos.

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Isabel de Miquel

Muy de acuerdo. Esta ausencia total de crítica de los indepes me tiene pasmada. Es muy preocupante.

Cristóbal

Jajaja… yo decido sin consultarte y ahora tú me tienes que pagar los estropicios: https://cronicaglobal.elespanol.com/business/aragones-exige-ahora-sanchez-moratorias-fiscales-afectados-por-su-cerrojazo_396228_102.html. Y todo ello envuelto en el nuevo ropaje lingüístico-burocrático: en vez de “es gracia que espera obtener de su probada rectitud y ecuanimidad, cuya vida dgma…”, “permítanos sentar las bases de un futuro que queremos que sea libre”, jajaja… Preparaos, que son unos preparaos…

Quirze de Montpalau

Y qué me decís del rostro que se trae el “Consell Professional de Catalunya Ràdio”?
Ahora, cómo la diatriba de la presentadora estrella salpica a nuestra facción secesionista, ahora levantamos la voz para entre otras perlas decir obviedades que se han pasado por el forro repetidamente:
–         “la función de los medios públicos no es defender esta acción de gobierno por encima de todo, sino escudriñarla»
–         [los medios públicos tienen que ser] «realmente independientes, tienen que mostrar respeto por todo el mundo y por todas las opiniones, tienen que ser plurales, objetivo y fiables»
–         [los oyentes de la radio pública buscan] «información veraz y libre de imposiciones políticas»
O sea, llevan casi diez años cerrando los ojos ante los mítines radiados por la reina madre de las ondas, Mònica Terribas, entre otros voceros del secesionismo, y ahora, cuando la guerra es entre ellos, ahora es cuando hablan.
Qué bajos que han caído.

Cristóbal

Estas cosas pasan incluso en las mejores familias, jejeje…: https://cronicaglobal.elespanol.com/vida/respiradores-cataluna-compra_396147_102.html. El tercero contratado cuánto se lleva?

killerman

Me temo que, en este caso, se peca de lo mismo en el Gobierno. Teníamos el «mejor sistema sanitario» del mundo mundial, pero hemos superado al resto de países occidentales en mortalidad. En Francia han podido trasladar enfermos entre diversos departamentos, incluso ha llegado a haber tránsito de pacientes entre Francia y Alemania (¡Francia y Alemania, que han protagonizado dos guerras mundiales en el siglo XX!), pero aquí solo hemos podido trasladar ¿uno, dos pacientes? entre comunidades autónomas. El nivel de crítica tampoco ha sido muy notable, lo que ha sido notable es la inyección de fondos por parte del Gobierno a varios medios de comunicación.

Sí he escuchado a gente, por lo demás bien preparada, diciendo que «ahora no es el momento de buscar responsables». ¿Y cuándo lo será? Hay que buscar los fallos del sistema y, si no es posible resolverlos sobre la marcha, trabajar en mitigarlos en la medida de lo posible. Porque lo sufrido en España no puede deberse a una sola causa, sino a la combinación de varias.

Juan

Parece que los implacables jueces del estado turco (no es justicia, es venganza) van a dejar que Trapero se escabulla:https://www.elespanol.com/espana/tribunales/20201020/trapero-absuelto-audiencia-nacional-no-sedicion-desobediencia/529448551_0.html

Juan Mari

Esto de Aragón, tomando medidas limitadoras de derechos por decreto ley es lo que hemos comentado muchas veces: creer que los procedimientos impiden la eficiencia y la eficacia de la Administración. También es un precedente peligroso y alguna cosita más. Espero que, quien tenga que aplicarlo no lo aplique por manifiestamente anticonstitucional. https://www.google.com/amp/s/amp.heraldo.es/noticias/aragon/zaragoza/2020/10/20/confinamiento-perimetral-zaragoza-coronavirus-1400997.html