Una consulta sin fundamento y su (posible) encaje legal (V): José María Ruiz Soroa

Hoy es 9 de noviembre y, por lo tanto, un día especialmente indicado (algunos opinarán que no) para continuar con esta serie. El protagonista es José María Ruiz Soroa, abogado que se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre la cuestión que nos ocupa y con un bagaje intelectual indiscutible. En cuanto a su postura, tiene la virtud de que el documento principal al que me referiré fue elaborado en junio de 2012, antes de que se materializara la posibilidad de un referéndum de secesión.

El documento se llama Regular la Secesión (Una propuesta política para España), disponible en la web de Federalistes d’Esquerres (aunque yo creo que la primera vez que lo leí, lo saqué de otra parte; da lo mismo) y en él, Ruiz Soroa propone:

1. Como cuestión previa, debería existir una Ley que regule el procedimiento a través del cual se articule la voluntad de secesión de una Comunidad Autónoma. Salvando las distancias, algo similar a una Ley de Claridad como la canadiense. A mi entender, la propuesta de Ruiz Soroa es más concreta.

2. El inicio del proceso de secesión requeriría una notificación de la Comunidad Autónoma en cuestión, cuyo acuerdo debería haberse tomado como mínimo por 3/5 del Parlamento o Asamblea Legislativa. En el caso de Cataluña significaría que 81 diputados como mínimo deberían votar a favor del inicio de este proceso de secesión. [Resulta indiscutible que, con carácter previo, esos diputados habrían incluido esta opción en sus respectivos programas o se habrían manifestado abiertamente en este sentido, aunque son consideraciones de las que prescindiremos]

3. Tramitación de la petición en el Congreso, a fin de establecer los términos del referéndum, su autorización por el Gobierno y celebración al amparo del artículo 92 de la Constitución. La pregunta debería cumplir los requisitos de claridad.

4. La pregunta debería ser respondida por la mayoría del censo electoral. Esta cuestión a veces pretende ser soslayada por algunos haciendo mención de qué sucedería en caso de boicot al referéndum y no se alcanzaran unos mínimos de participación. Con esta regla -que, como todas, puede ser objeto de discusión- el problema se desvanece: si se trata de indagar la voluntad mayoritaria del cuerpo electoral, exijamos que la mayoría de ese censo vote sí a la secesión.

5. En caso de resultado negativo, no se puede volver a votar la secesión en un plazo largo, que señala, como propuesta, de 20 años. Con esto se evita riesgos de diversa índole, como estar votando cada cuatro años la secesión hasta que salga por aburrimiento, ya que el NO parte con la desventaja de que el SÍ es irreversible, cualidad de la que no goza el NO. O asegurar que la promoción de un referéndum responde a una voluntad persistente y mantenida en el tiempo, no a cuestiones coyunturales.

6. Obligación de negociar la secesión en justos términos y de buena fe, en caso de victoria del SÍ.

Como el agudo lector habrá observado, la consulta planteada nunca ha tenido el objetivo de cumplir alguno de estos requisitos, ni siquiera el de la mayoría reforzada de los tres quintos. Sí, ya sé que en su momento la declaración de soberanía fue votada por 87 diputados (más de los 3/5) o que la Ley de Consultas lo fue por ciento y pico diputados (incluso, más de 2/3 de la Cámara). Sucede que lo que exige Ruiz Soroa es una iniciativa en la que se explicite la voluntad de secesión. ¿Habrían suscrito esta voluntad los diputados de Iniciativa per Catalunya, los del PSC o, incluso, de Unió? No está nada claro, y menos cuando en sus programas electorales no existía manifestación explícita.

Tampoco se ha clarificado nunca la interpretación del resultado de la consulta ni las mayorías que se perseguían o su cómputo. Y de limitar la promoción de referéndums en el tiempo, como es lógico los secesionistas difícilmente estarán dispuestos a aceptarlo, pese a los costes de todo tipo que tendría la repetición en corto plazo. Como es obvio, la intención es aprovechar cualquier momento en que pueda ganar la independencia, sea coyuntural o no.

El artículo antes citado expone, pues, una propuesta con un grado de concreción que difícilmente volveremos a encontrar en esta serie, afrontando con toda su crudeza el problema. Para el lector interesado, además, incluye una valiosa referencia bibliográfica.

En términos más sencillos, esta misma propuesta la encontramos en este artículo de EL PAÍS de mayo de 2012 (Romper el tabú), y en cuanto a quien quiera profundizar en el conocimiento del perfil de Ruiz Soroa, puede leer esta entrevista de julio de 2014, esta otra de octubre de 2008, o este análisis sobre la sentencia del TC acerca de la declaración de soberanía.

José María Ruiz Soroa, un referente en el análisis de la cuestión y que difícilmente verán ustedes citado entre los fundamentos argumentales jurídicos de la secesión.

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Juanmari
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Juanmari

Creo necesaria una consulta legal y de acuerdo con los estándares internacionales. Dicho esto pienso que es muy difícil hacerla sin obligar al Tribunal Constitucional a ir contra su propia jurisprudencia (Plan Ibarretxe), cuestión nada baladí y para lo que se requeriría un cuidadoso razonamiento y una fuerte motivación.
La segunda pega que veo es que no parece justo no dar voz al resto de autonomías en las negociaciones. Uno de los mayores problemas del sistema autonómico es la bilateralidad en las relaciones entre gobierno central y cada uno de los autonómicos y la ausencia de foros multilaterales. En el caso de secesión mejor dar voz a todo el mundo, no vaya a ser que se fomente el agravio y/o el victimismo. Lo más importante, mucha paciencia. Paciencia en la demanda, paciencia en la previa y paciencia en la última negociación. Las prisas no van con la democracia.
Gracias por la mención y felicidades por el blog. Espero que contribuya a elevar el nivel del debate y a centrar el problema.

Juanmari
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Juanmari

La batalla cultural, el marco lingüístico y el trasfondo ideológico ya se ha perdido. Sin darla. Los intelectuales (salvo excepciones) la han dado tarde y con escasa convicción. Ahora sería el momento del star system (lo digo en serio) actores, cantantes,etc. pero los que se expresan,siempre lo hacen en el mismo sentido. La máxima y última expresión de esa derrota es que ya no se plantea una pugna ideológica dentro de un estado democrático sino una lucha entre demócratas y no demócratas (incluso antidemócratas). Y el mundo y nosotros mismos tragamos porque es muy romántico. Muy atrayente.
¿Qué nos queda? Bien, si ese es el juego y no podemos cambiarlo, juguemos. Ahí estoy de acuerdo contigo. Hay que obligarles a concretar y, como dice Soroa, quitarles las palabras chachis, democracia, votar, decidir,derecho, sí, etc.
¿Problemas? Ellos escriben en un lienzo en blanco, un país nuevo lo admite todo. La ilusión, la épica, la estética (omito la ética), el color, la sensación de comunidad…está todo de su lado. Nosotros tenemos lo que tenemos y un estado de derecho democrático siempre será aburrido y rutinario. Nos hemos cargado sistemáticamente todos los mitos compartidos, el último La Transición. Ahora se minusvalora lo que antes fue virtud: llegar al máximo consenso posible en una situación muy difícil, cediendo, llegando a acuerdos y renunciando a principios. Era la última ilusión común.
Lo más importante es que lo que se haga sea dentro de las reglas y ser conscientes de que siempre vamos a tener tensiones, el problema no desaparecerá pero puede que consigamos vivir juntos en democracia otros 50 años. No parece razonable aspirar a más.
Una última cosa que puede parecer contradictorio con lo anterior pero a mi entender está profundamente imbricado. El gobierno no puede tolerar que se desafíen las decisiones del mas alto intérprete de la Constitución. No importa el coste político, ni la imagen exterior, ni lo que se piense sobre la decisión, el hecho de permitirlo es lo peor que le puede pasar a un estado de derecho y sólo muestra que no se cree en él. Si el desafiante es la propia administración mucho menos. Recuerdo a Einsenhower (el presidente USA)en el discurso de 1957 a la nación sobre los sucesos de Arkansas (desobediencia al Supremo)Resumo: espero que la situación se resuelva con sentido común pero como presidente estoy dispuesto a usar cualquier medio,incluyendo la fuerza,para que se respeten las decisiones de la corte federal.
Al día siguiente puso a la Guardia Nacional de Arkansas bajo su mando directo y mandó a 1000 soldados de la 101 Aerotransportada.
No digo que se debiera haber tomado una decisión similar (no habría sido necesaria) pero sí digo que admiro y creo necesaria ese convencimiento y esa ausencia de falsos complejos.
Perdón por la longitud.

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[…] Es válido y puede que deseable, querer que Rajoy llegue a hacer algo similar a lo que hizo Cameron (aunque tal carta debería enviarse a Rajoy y al resto de españoles, y a poder ser sin parecer que se esté ordenando algo bajo amenaza de ser despreciados como fascistas si se niegan… como suele ser muy habitual) pero hay que entender que CiU/ERC no son el SNP ni tampoco desean realmente que ocurra lo que ha ocurrido en Escocia. Eso implicaría claridad, pregunta interpretable, neutralidad informativa, declarar los objetivos reales sin eufemismos y asumir que Cataluña no es tan soberana como dice serlo por mucha declaración de soberanía de “soy competente y soberano porque me proclamo competente y soberano para declarme como tal” (aunque ya lo admitieron que no lo eran cuando fueron a pedir la competencia a través del artículo 150.2 CE)… aunque pueda llegar a serlo algún día. Yo no veo entre las filas independentitas/nacionalistas (como mínimo entre los líderes y “comunicólogos”) un interés real por aplicar una Ley de Claridad, lo que es fácil de comprobar pues los que apuestan por tal cosa parecen ser irónicamente del bando del No, ni tampoco por algo que yo suscribiría, como sería la propuesta de Jose María Ruiz Soroa (un resumen aquí Cita Falsa) […]