El sinsentido intelectual (y II)

Es muy habitual que escriba una entrada y, a continuación, se publique o suceda algo que corrobore mis tesis. Hoy es otro de esos días. Como, intelectualmente, el asunto es de escaso interés, voy directo al asunto.

El intelectual del día es Manuel Cuyàs, en ELPUNT. Para quien no lo sepa, a Cuyàs nos lo encontramos como tertuliano por tierra, mar, aire y hasta en el espacio sideral. Escribe un articulillo complaciente con Puigdemont (“Puigdemont al Romea“) y después del consabido blablabla, la perla intelectual: “Em fa molt l’efecte que Puigdemont sap coses essencials que per prudència i estratègia no ens explica“. El clásico recurso al “arma secreta“, lo que “no se puede saber“, “confiemos en nuestros amados líderes” y nos quedamos tan anchos. Automáticamente, me viene a la memoria el brillante artículo de Lluís Bassets, “Bala de plata” (publicado hace apenas cuatro días), con estas frases: “El arma secreta tiene una funcionalidad política. Es un instrumento para mantener la cohesión y proseguir el combate cuando la derrota está descontada. Sirve para contener las deserciones y apelar a un último sacrificio cuando ningún sacrificio sirve para nada.

Para rematarlo, otro intelectual, metido a político, Terricabras. En una entrevista que enlazaba esta mañana, dice cosas como estas:

Les institucions europees coneixen l‘actitud del govern espanyol i la seva negativa per permetre un referèndum?
Sí. I estan una mica astorats, sorpresos. De moment, encara no diuen res. Perquè posar-se amb un estat és sempre delicat i, per tant, són molt prudents. Però quan arribi el moment, hauran de prendre partit. I ho faran a favor de la celebració d’un referèndum. 

I quan arribarà aquest moment?
Quan es convoqui el referèndum a Catalunya i la cosa vagi de veritat. Perquè ara encara no hi ha data ni condicions.

O sea, nadie se mueve porque la pretensión separatista excede cualquier límite legal y constitucional. Pero cuando el separatismo rebase esos límites, la Unión Europea se colocará al lado del separatismo (no de Cataluña, que no es lo mismo, aunque todos los días insistan en identificar Cataluña y separatismo). Un whisky, por favor. Doble, por favor.

Escribe Juan José Solozábal (Catedrático de Derecho Constitucional) en la presentación del libro “Nacionalismo“, de Elie Kedourie (confieso que la agudeza intelectual de Kedourie me ha causado severos problemas para seguir algunos capítulos; imaginad que volvéis a hacer COU y estudiáis de nuevo a Kant, que es el protagonista de muchas páginas, para haceros a la idea de que mi vida habría sido mucho más plácida sin leer este libro): “Hay una relación obvia del nacionalismo con los intelectuales que se desprende de la labor de difusión que una casta social, la intelligentsia, lleva a cabo en la comunidad. Los intelectuales son ese grupo de profesionales que viven, total o exclusivamente, del nacionalismo, pues se dedican a su propagación y difusión. Su tarea es, en suma, convencer a los integrantes de una sociedad determinada de que son un grupo humano diferente que merecen y necesitan un Estado exclusivo (…) no solo guardan y exaltan la identidad de la nación, sino que convencen a los miembros de ésta de que su felicidad es, en realidad, necesariamente pública o política, pues es inalcanzable fuera o antes de la plenitud nacionalista, cuando el hombre vive como miembro de una nación soberana“.

Para rematar el día, una entrevista en EL PAÍS a Isabel Clara-Simó, con este titular: “En el procés independentista trobo a faltar el front intel·lectual, sols hi ha emotivitat”. No nos llevemos a engaño. Si leéis la entrevista, no hay más que nacionalismo:

P:…Però, existeixen els Països Catalans?

R. Sí, la llengua unifica.

También insultos, rozando la xenofobia:

P. Què els passa, als intel·lectuals?

R. No ho sé. Com és que no ens hem coordinat per fer un front comú per la independència? Una part d’ells, com Albert Boadella o els de l’entorn de Ciutadans, s’han convertit en cipaios, actuen amb voluntat de colonitzats, se senten espanyols…”. [Enlace para quien no recuerde el concepto cipayo, segunda acepción; y en el País Vasco no tiene un uso especialmente agradable para la Ertzaintza. Madre mía si estos insultos los pronunciara otro]

Prejuicios de igual clase que lo anterior:

P. Per què?

R. Una part important dels mandarins culturals catalans no estan per la labor perquè se senten espanyols i estan molt vinculats a grups mediàtics contraris al procés. Potser els espanta la cosa….”

CONCLUSIÓN. Álex y Abraham, creo que esta última entrevista os proporciona buen material.

50 comentarios en “El sinsentido intelectual (y II)

  1. La Isabel esa es la personificación del nacionalismo. Esta mañana vi el titular de la entrevista. Era tentador, pero cuando vi quien era la entrevistada, ya me imaginé que no había contenido más allá del nacionalismo y sectarismo habitual en esta señora. Lo de considerarse intelectual a ella misma es ya de traca!!

    1. Te he editado el comentario. Supongo que donde ha salido Avellaneda (malditos predictores de palabras) querías decir ella. Si me lo confirmas corrijo definitivamente.

        1. De nada.
          Cuando he visto el titular, me ha pasado algo parecido: “¡Caramba!”, he pensado. He visto quién era la entrevistada, que es del sector radical-cerril y ya he empezado a leer sin esperanza alguna.
          Recordemos que suscribió el manifiesto Koiné.

    2. Es alcoyana, y ya sabes lo que se dice de la moral del alcoyano. Ahora bien, en Alcoy no acaba de estar bien considerada. No acabo de entender por qué el PSPV le dió la medalla de la ciudad. En fin.

  2. Ley de Godwin: “A medida que una discusión en línea se alarga, la probabilidad de que aparezca una comparación en la que se mencione a Hitler o a los nazis tiende a uno”.

    Bien, una vez reconocido, no he podido resistir el traer a colación lo primero que (como gran aficionado a la Historia) me ha venido a la cabeza cuando he leído lo de las “armas secretas”. Copio y pego de un artículo de internet:

    “Hasta el último momento Hit­ler confió en las nuevas armas a las que se había referido en varias ocasiones y con las que espe­raba aún dar un giro radical a la gue­rra. Algunas no pasaban de ser fanta­sías, otras no llegarían a estar operati­vas, pero varias de ellas recibieron su bautismo de fuego, aunque sin los ra­dicales efectos esperados: rayos de la muerte, cañones subsónicos, bombas térmicas, carros de combate de escala gigantesca; inventos delirantes…”.

    No pretendo comparar a ningún dirigente con Hitler (como diría Pazos, de la película Airbag, “aunque lo piense”), pero si es análoga esa confianza ciega en que, cuando parezca que todo está perdido, surgirá el milagro que nos lleve en volandas hacia la victoria.

    1. Recuerdo haber leído en La Lengua del Tercer Reich (Victor Klemperer) una escena en que el autor explicaba su estupor al escuchar, cuando la guerra ya pintaba muy mal para los alemanes, a un joven (o una mujer, da igual) que el Führer sería capaz de ganar la guerra porque blablabla… Pues eso, pura fantasía.

    1. He estado ojeando sentencias del Supremo y esta es la línea desde hace años. De hecho son idénticas. Más ahora que la última reforma del CP ha endurecido las penas. Vamos que el legislador lo tiene claro y por muchísimos votos. Sí que distingue entre enaltecimiento del terrorismo y humillación a las víctimas aunque estén los dos dentro del 578 CP pero mientras que la aplicación del primero está limitada por la libertad de expresión entendida como posibilidad de formación de la voluntad popular y del pluralismo político (ojo cuidado) ; la segunda pues como que no, hacer chistes de humor negro no tiene valor añadido. Y no esperemos vuelcos del TEDH porque el Supremo le cita varias sentencias y va a ser que no. Tampoco de “Europa” porque nos han “reñido” por blandengues. De hecho, visto lo visto, me extraña que la Fiscalía retirara la acusación a Zapata y que Dignidad y Justicia no recurriera. Y sí, también los chistes de Carrero aunque habrá que ver cuando son solo chistes de Carrero. En esto España no es una excepción en el marco europeo, tal vez por permisivos. Ya no estoy tan seguro de que no salga Cassandra con un año y seis meses si llegan al Supremo. Así que “Otegi preso político” sí pero los chistes que sean de Jaimito.

      1. Pues gracias por la explicación. Eres el guardián entre el centeno Juanmari. Un privilegio, de verdad.

        1. Había retirado cargos. No veía intención de humillar a las víctimas. Una causa archivada tres veces.
          Seguido al párrafo citado de STS 820/2016 viene una parrafada que empieza “Ciertamente en ocasiones probar la inocencia se convierte en una tarea imposible (probatio diabólica)…” y termina “En delitos de expresión en que el mensaje, objetivamente punible, ha quedado fijado, una vez aceptada la autoría, se complica evidentemente la posibilidad de eludir la condena. Nada reprochable ha de verse en ello. Los hechos han sido probados y ciertamente desde ahí se hace muy difícil encontrar una disculpa razonable que sea convincente.” Más claro agua. Un año y seis meses.

            1. Represiva aunque en la media europea. Lo que es aún peor. (No leas sobre Bélgica) . Buen momento para recordar que acaban de reformar el CP, que no siempre hay un FJ2 y que tampoco es deseable que lo haya. Responsabilidad a quien corresponda.

  3. De la entrevista a Clara-Simó por el momento me quedo con dos detalles:

    1) obviamente, los términos para referirse a los catalanes que se sienten españoles y no comulgan con sus ideas: cipayos con mentalidad de colonizados. Tela… En fin, siempre se puede decir que es una simple ‘fangirl’ despendolada, pero como suscriptora de Koine y premio de letras concedido por Omnium no hace presagiar una convivencia entrañable con los ‘españoles’ en el seno de un multilingüismo tope amistoso garantizado por la República de Cataluña venidera. Quien quiera verlo, pues eso… Y quien no, que se conforme creyendo que solo se representa a sí misma y que este tono no se corresponde con el respeto que el independentismo por norma general profesa a ‘lo español’.

    Y 2) directamente relacionado con el hilo anterior, está declaración: ‘com a govern, España es el menú enemic: com a ciutadana y con a veïns, de CAP manera’. Otra vez, tú. La coartada perfecta. El cheque en blanco mágico. Se está volviendo un argumento tan vacío y trillado, en particular cuando llamas cipayos y colonos a algunos de tus vecinos al mismo tiempo, que me da que ha llegado el momento de que el peso de la prueba no se descargue sencillamente invocando una palabrita magica. Sobretodo, sobretodo, cuando en gran medida tu proyecto estrella se cimenta sobre la idea de que una enorme cantidad de vecinos de aquí y de allá no merecen para ti la consideración de conciudadanos.

    1. ¿Y si los cipayos no fueran plenamente humanos? Creo que Heribert Barrera seguía una línea de pensamiento en ese sentido. Incluso Pujol, en su juventud, tuvo alguna frase desafortunada sobre “l’home andalús”.

      1. Lo que hace Isabel Clara-Simó es verbalizar una “serie” de artículos de carácter discontinuo que escribí. Se titulaba algo así como “lo que de verdad piensan” (ahora me da pereza buscarlos). En general, se trataba de separatistas de cuarta o quinta fila (no sé, la delegada de la ANC en el barrio de Horta, por ejemplo), implicados en el activismo separatista y, por lo tanto, perfectamente imbuidos de la ideología nacionalista.
        La idea general era: esto es lo que piensan las élites separatistas, pero no lo dicen; quienes sí lo dicen son los activistas de tercera fila, que no sienten la “presión” de los medios ni tienen que justificarse ante burradas de ese calibre.
        Y después descenderíamos al nivel ordinario, del que se suma al movimiento. Como apuntaba Álex en su discusión con Viure Lliure, en el día a día del trato normal con la gente esto no sucede (no quiere decir que no exista y, de hecho, se puede “percibir” en casos cerriles), pero que parcialmente suceda es cuestión de tiempo: las élites lo engendran y generan; estas ideas pasan al segundo nivel (activismo), que actúa como correa de transmisión con la esperanza de que se extienda al nivel “ordinario”. Está más visto que el tebeo, aunque es un objetivo tan asqueroso que se guardan mucho de explicitarlo.

        1. Hay un detalle que añadiria, y es simplemente algo basado en mi experiencia personal. Lo que significa que no pretendo elevarlo a categoría de ley… Está hostilidad no supera el muro de lo retórico y afecta a lo cotidiano siempre y cuando yo sea muy cuidadoso a la hora de expresar mis puntos de vista sobre la independencia. Personalmente creo que hay una desproporción brutal entre el ejercicio de contención que yo hago y el que hacen los independentistas con los que converso. Mucha, me refiero. Bien, sería hasta cierto punto normal si ‘jugase fuera de casa’ (quiero decir: ya he experimentado esta misma sensación apoyando al Barça en Madrid, y lo he aceptado con una viril resignación a lo Bogart, je je) pero aquí se da la circunstancia de que hasta nuevo aviso estoy tambien en mi casa, en mitad de un proceso político muy serio que me afecta enormemente, respaldado de un modo u otro por la mitad de los catalanes -arriba o abajo- que piensan algo que, curiosisimamente, solo puedo defender en público si voy pisando huevos. En fin, no hace falta ser Habermas para entender el tipo de problemática a la que me refiero…

          Ya digo, en todo caso es una apreciación personal que tampoco se puede homologar a ningún estado de coacción intimidante. Así que por ahora me sustraigo al teorema Godwin. Y lo digo en serio. Nada que ver. Lo que no significa que sea ‘nada’.

            1. Sí, pero también uno en ocasiones ve ‘muertos’… así que mejor desconfiar incluso de lo que uno cree que sabe.

              1. Mejor desconfiaré de esas encuestas en que sólo un 10,5% de los encuestados catalanes se definen de derechas.
                Por favor, vivimos rodeados de gentes de derechas que se cree de izquierdas. Apuesto 10 a 1 a que si me reúno con diez amigos, y valoramos 1 extrema izquierda y 10 extrema derecha, al final de la reunión me toca el número 2 o 3… y eso que de inicio me colgarían el 8-9.

          1. Forma parte del bullying social al que me refería el otro día, que vuelve anómalo lo mayoritario. Baste recordar que en los años 90 cuando un diputado hablaba en castellano en el Parlament un contingente de diputados de CiU y ERC se retiraban del hemiciclo. Eso motivó la exclusión del castellano de la cámara durante muchos años, porque nadie quería sufrir ese escarnio, hasta que vino Jordi Cañas y “normalizó” el uso legislativo de un idioma ¡que es el mayoritario en la sociedad catalana!

            Cataluña no es una nación sin Estado; es una nación con poco Estado, pero el poco que tiene ha sido usado para crear una sociedad fracturada y excluyente, que deslegitima política y culturalmente a quienes no comulgan con una cierta visión y un cierto relato. Los instrumentos para lograrlo han sido la inmersión, TV3 y el trabajo de zapa del asociacionismo, entre otros.

            Me ha tocado el triste espectáculo de ver a personas que pensaban por sí mismas y no se casaban con nadie transformadas de la noche al día en autómatas que repiten clichés, cual zombis de película o adherentes de sectas. Es normal que ocurra cuando desde el poder se ha logrado instalar la idea de que el independentismo es el default; de que si uno no es independentista es que algo le falla; y de que hay buenos y malos catalanes y es deber de los buenos ir convirtiendo (o purgando) a los malos.

    2. Como suelo escribir: no pasa un día y alguien corrobora mis – tus – nuestras tesis. En el terreno de la mera opinión, tener “razón” es complicado. En el de los hechos, ya es otra cosa. Clara-Simó corrobora con hechos la opinión de mis – tus – nuestras tesis (matices aparte, etc).
      1) “Español – colonizado – cipayo”. Tope inclusivo y ensanchando la base.
      2) “España me cae mal, pero los españoles me caen bien”. Descartes habría embarrancado aquí con el Discurso del Método.
      ¡Ah! He leído un resumen del último acto de Diplocat en Baviera, en que los ponentes son más o menos los mismos de todos sus actos, y va uno y dice que el separatismo catalán no es étnico. Pues no lo será, pero primero que se lea la entrevista, a ver qué le parece.

      1. Bien, siguiendo las categorías de la Sra. Greenfeld, por coger a alguien que simpatice, y no a los varios que directamente podrían despedazarlo, creo (y lo creo porque curiosamente no se lo preguntaron en la entrevista del ARA, si no recuerdo mal…) que el nacionalismo catalán oscila mayoritariamente entre el tipo ‘colectivista civico’ y el ‘colectivista etnico’. Según cuánto peso le concedas a los postulados Koiné.

        1. Metiéndonos en terrenos pantanosos…
          La mayoría se definiría como ‘colectivista cívico’ ( y de izquierdas). Mi percepción es que si rascas un poco, te sale mucho más ‘colectivista étnico’ (y de derechas) de lo que se está dispuesto a admitir.
          Ya digo, una percepción…

      2. No creo que sea primariamente étnico sino que primariamente es totalitario y consecuentemente a veces es étnico. Y digo totalitario en el sentido de que niega las diversas maneras que existen de ser o sentirse catalán. Puedes ser catalán de izquierda o derecha pero si no eres independentista quedas expulsado del pueblo catalán. No se permite una discrepancia interna sino que la discrepancia se expulsa a las afueras, a lo ajeno o alienado, quedando deslegitimando o cipayizado. O estás alienado o vendido. Que sí, que no es general y bla bla. Pues no, claro que es general, otra cosa es que no todos lo verbalicen aún. La excepción es la contraria.

        1. Como dijo norcoreano en lo que es el mejor comentario nunca escrito sobre el proceso “entiendo que los catalanes no quieran ser españoles, lo que no entiendo es que quieran ser catalanes”.

          1. Porque no querer ser español, así, sin más, es la forma más elemental de serlo, supongo…

  4. Felicidades de nuevo Javier.

    Pienso que mencionar que el lider (en este caso el sr. Puigdemont), tiene uno o varios ases en la manga es una forma de dar esperanza ante un desencanto evidente.

    Lo extraño (y divertido) de tu entrada es el efecto connotativo que ha tenido en mí…
    Después de semejante “Sinsentido intelectual” (como dices, vamos a ser políticamente correctos) me he imaginado al centurión Casipodemus de Asterix…
    He imaginado al Sr. Puigdemont llorando a moco tendido en un despacho tras haber leido todas estas declaraciones y diciendo:
    -“¡Son todos estúpidos! ¡y YO soy su lider!”

    Lo que, para mí, está claro es que el prusés es un experimento social que va mas allá de sus componentes… Es como el remolino de un desagüe o sumidero, es una estructura que se forma al interactuar muchas pequeñas partes.

    Todos los intentos de dar esperanza parten de iniciativas individuales (estómagos agradecidos) que, al interactuar en conjunto crean un ciclo que se automantiene (se autosostiene cual barón de Munchausen)… el prusés no es un Leviatán de Hobbes, pero me ayuda a explicar la idea.

  5. Por cierto, he pensado un ratito en lo que me dijo/dijiste Lliure el otro día: que el nacionalismo no se puede trascender. Ciertamente es difícil, sobretodo en determinado clima. Lo admito. Pero, merece la pena un esfuerzo, aunque parezca a fondo perdido…

    Un par de propuestas:

    Esta, fina y distante…

    https://beta.theglobeandmail.com/opinion/no-exceptionalism-please-were-canadian/article33619408/?ref=http://www.theglobeandmail.com&service=mobile

    Y esta patrocinada por SCC (que supongo que a algunos les despierta urticaria, y sus razones tienen también), altamente sentimental, proferida entre los humos de la batalla, seguro que contraargumentable, pero que al fin y a la postre presenta una approach al problema en las antípodas del ‘España contra Cataluña’ o el ‘Cataluña contra España’, que es la unidad básica de articulación del enfoque nacionalista. Una alternativa a tener en cuenta…

    https://mobile.twitter.com/JuanCladeRamon/status/777571646395805696

    Por cierto, merece la pena (o no…) echar un ojo al hilo desde el que saco el video para ver lo poco que necesitan un par de idiotas (un tal Roger y un tal Cartegenero) para hablar el mismo lenguaje. Menuda ironía. Con lo que nos cuesta a veces a los demás…

  6. Aquí, por contraponer, Jordi Borras.

    Me interesa porque comienza hablando de nacionalismo, pero en realidad lo que hace es justificar su propio nacionalismo amparándose en la existencia de un nacionalismo españolista de corte fascista. Como planteamiento es muy decepcionante, aunque obviamente, y teniendo en cuenta que él va a hablar de su libro y no de lo que a mí me interesa, la acusación hay que tenerla en cuenta. Pero en todo caso ni roza el verdadero problema de fondo, que es la relación que mantiene su nacionalismo con los no nacionalistas, dado que a los fascistas está muy claro dónde les colocamos todos. Tengo dos hipótesis: 1) que ni considera la posibilidad de que exista tal cosa; o 2) que le importa un huevo si existen o no porque él habla sólo para la tropa.

  7. Por suerte, Twitter permite pescar a los intelectuales nacionalistas diciendo lo que verdaderamente piensan cuando mantienen conversaciones entre ellos. Consideren este intercambio entre Aleix Renyé, un escritor leridano que vive en Perpiñán, y Gabriel Bibiloni, uno de los lingüistas que firmaron, cuándo no, el manifiesto Koiné:

    Renyé: En cridòria i maneres costa diferenciar, a Perpinyà, entre (sud)catalans i espanyols. Em sap greu.
    Bibiloni: Molt preocupant, sí senyor. L’espanyolització no és només de la llengua.

    Aquí todo el verso de “amamos a los españoles, nuestro problema es con el gobierno de España” hace completamente agua. No sólo desprecian a los españoles por sus gritos y malos modales, sino que los acusan de haber contagiado con su grosería a la virginal Cataluña. ¿La culpa la tendrá Wert o el CIN?

    1. Yo creo que a estas alturas de la película, con todo lo que hemos visto, oído y leído, cuesta creer que el separatismo no se basa en un sentimiento supremacista, nacionalista y de odio a “lo español”. Como ya se ha comentado en el foro, una cosa es lo que dicen y otra lo que en realidad piensan.

      1. Todo nacionalismo tiene un componente supremacista, inevitablemente; en su raíz hay siempre la idea, más o menos latente, de que somos los mejores, el pueblo elegido y predestinado, el que llegará a la tierra de promisión, a Ítaca. Y cuanto más exacerbado sea el nacionalismo, más supremacista.
        La ceremonia de ayer con Trump fue un ejemplo muy claro y elocuente.

  8. Genial lo de que la lengua une…. En Alemania lo decía un señor con bigote, así le fue a Austria y luego a Checoslovaquia con los Sudetes. Claro que con esta regla de tres, dado que la lengua une, podemos eliminar todos los paises hispanoamericanos y crear un estado único entre dos continentes. Me encantan estos “intelectuales” con altura de miras.

    1. Y todo eso sin contar con que Clara-Simó aboga por una “confederación” en los “Països Catalans”, lo cual significa que considera que los “Països Catalans” serían una nación y… ¡¡¡varios Estados!!! No se aclaran ni con su ideología nacionalista.

      1. Ese cuento de la confederación no es más que humo para alejar la idea de un cierto “imperialismo” catalán que les haga perder adeptos en sus “colonias”. Lo que no deja fuera de estudio que los independentistas baleares y valencianos no sean en realidad independentistas, sino que quieren dejar de ser españoles para ser catalanes. Quizá la palabra adecuada sería “transdependentistas”.

  9. Volviendo al inicio, retomo la cuestión que se planteaba en las primeras líneas de estas dos últimas entradas sobre “el sinsentido intelectual”: ¿cómo es posible que “un buen número de intelectuales y estudiosos de elevada talla erudita y profesional olvidaron los más elementales principios de su ciencia o fuente de saber en favor del nacionalismo”?
    La cuestión es ciertamente inquietante y obliga a replantearse el papel real de la razón: Si la razón es la rectora de los procesos del pensamiento, o si no es más que una pordiosera al servicio de otros intereses y pulsiones a los que sirve como una herramienta.
    Ni se me ocurre entrar a fondo en uno de los temas eternos de la filosofía, pero sí que encuentro en la actualidad del momento unas declaraciones que me parecen iluminadoras. Son nada menos que de ¡Pablo Iglesias! que, como es un verborreico engreído, frecuentemente suelta lo que piensa sin freno ni contención.
    Afirmaba Iglesias en una entrevista el 9 julio 2016 que “Lo fundamental de la política y de la religión no es explicar nada ni tener razón, sino generar facción e identidad”. Y si uno de los protagonistas lo confiesa tan a las claras, es para pensar que debe ser verdad, que en la política así concebida la razón no cuenta; y recordemos que Podemos apoya el inventado “derecho a decidir” del separatismo. En esa forma de hacer política (la de Podemos y del secesionismo) la razón, la lógica, el análisis y el rigor, no pintan casi nada; interesa mucho más fabricar fantasías e ilusiones autocomplacientes, para general “facción e identidad”.

  10. Siguiendo con el tema del supremacismo, con motivo de las penas a los agresores de la Blanquerna estaba tratando de ver qué había pasado en el caso equivalente que ocurrió en Barcelona, el de la agresión a las voluntarias de la selección española. Parece que los perpetradores están en libertad provisional, pero en la noticia se colaba este párrafo:

    Els acusats són “dos espanyols de Barcelona” de 30 i 31 anys, segons va dir el conseller d’Interior, Jordi Jané, en una compareixença sense gaires detalls hores després de les detencions.

    Resulta que cuando un español de Mallorca gana una medalla olímpica se trata de “l’atleta catalanoparlant”, pero cuando un catalán comete un delito inmediatamente pasa a ser un “espanyol de Barcelona”. Por más que haya gritado “Putes espanyoles, us matarem”, “fora la bandera espanyola” y “putos espanyols de merda, gosses espanyoles, marxeu al vostre país, fills de puta”… Perquè de catalans delinqüents no n’hi ha…

    1. Si es que da para hacer un recopilatorio de todas aquellas frases/comentarios de carácter sectario y supremacista, proferidos por cargos públicos de relevancia.

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