La alergia a la concreción (y el colosal engaño)

Una de las bases de mi crítica habitual al supuesto referéndum que dice proponer el secesionismo ha sido siempre su ausencia de concreción. Todo eso que ahora Puigdemont dice que está dispuesto a pactar, como el quorum necesario o el tiempo que tardarían en volver a repetir el referéndum. Del apoyo parlamentario necesario para la celebración no dice nada, porque eso ya se da por supuesto: el que le parece oportuno al secesionismo.

En definitiva, lo que tenían que haber planteado y argumentado hace cuatro años, lo empiezan a plantear ahora, con timidez, sin concretar nada de lo que dicen estar dispuestos a pactar. Ello demuestra la pobreza argumental que ha acompañado todos estos años al derecho a decidir y todos los artefactos creados para engañar a quien ha querido creer: ¿más de cuatro años después todavía no son capaces de ofrecerme ipso facto las bases de su referéndum de secesión?

Los del referéndum unilateral  aún no han tenido tiempo de poner por escrito las bases fundamentales por las que se regirían, supuestamente, las reglas de su referéndum. Repito: unos señores dicen que quieren convocar un referéndum de secesión para dentro de menos de un año y todavía ni siquiera han esbozado públicamente en un documento las reglas de ese referéndum. ¿Cómo me los voy a tomar en serio? ¿Qué tengo que creerme de ese increíble referéndum? Casi tres años de blog y sigo esperando poder criticar una propuesta de regulación seria. Porque discutir en una mesa alrededor de unas cervezas es divertido, pero no se trata más que de la opinión personal y particular de cada uno. Discutir sobre una propuesta “en serio” (contradicción: aquí no hay nada serio) ya es otra cosa. ¡Ah, sí! Que piensan publicar las reglas de un día para otro. Los de la secesión mejor preparada de la historia mundial. [Añado: tampoco es que al documento fuera a darle gran credibilidad. Ya veis lo que ha pasado con la Hoja de Ruta].

Con relación a una de las múltiples reglas que implica un referéndum de secesión, Albert Branchadell publicaba en el diari ARA un artículo, cuya entera lectura aconsejo (no quiere decir que lo asuma), en que se formula una inteligente cuestión: “Si el referèndum aspira a algun tipus de reconeixement internacional, cal plantejar-se seriosament un quòrum d’aprovació més enllà de la majoria dels vots emesos” (Si el referéndum aspira a algún tipo de reconocimiento internacional, es necesario plantearse seriamente un quorum de aprobación más allá de la mayoría de los votos emitidos). Es decir, que, al margen del apoyo cuantitativo, si no se cuenta con un apoyo cualitativo significativo, el secesionismo se puede olvidar de cualquier reconocimiento internacional.

Este año ya he publicado alguna entrada sobre el asunto (y también en otras ocasiones he expresado reflexiones similares a las de los tres primeros párrafos), pero es mucho más útil recuperar otra reeditada en 2015 (Mayorías de plastilina para una secesión) en que se explicaba (en especial los apartados 2 y 3) cómo el secesionismo había pasado de “la voluntad mayoritaria del pueblo” a una mayoría absoluta parlamentaria pelada para autolegitimar la separación.

Da igual que Branchadell ofrezca en su artículo -y desde la lógica de un referéndum de secesión una argumentación razonable en la que expone diversos criterios cualitativos (y repito: que no cuenten conmigo para ese referéndum). El secesionismo NUNCA, repito, NUNCA, estaría dispuesto a aceptar un requisito cualitativo. El secesionismo tiene por suficiente una mayoría simple de votos porque es lo máximo a que aspira: a obtener, en el mejor de los casos, una mayoría coyuntural que querría hacer pasar por definitiva.

Como siempre, los “ofrecimientos” del separatismo tienen trampa. Con lo fácil que resulta desenmascarlos.

Del conjunto del artículo de Branchadell no creo que su objetivo sea desacreditar al secesionismo. Más bien pretende introducir un requisito de autoexigencia y concreción que, en cualquier conversación, acaba en autoindulgencia y huida: ¿para qué nos vamos a imponer requisitos?

No alargo más la entrada: sobre el tema he escrito bastantes veces. El secesionismo es alérgico a la concreción, incluso a la de su autoproclamado referéndum. Porque, si tienen tan claro que se convocará y celebrará ¿qué les impide publicitar las reglas? Ay, que sospecho que es todo un colosal engaño.

Acabo diciendo algo también frecuente en el blog: no descubro nada, pero sí que pongo por escrito conceptos o ideas que, como un amable lector escribió un día, uno ya intuye y sólo le falta, a veces, la concreción o el detalle específico. Y cito un artículo de José García Domínguez en ABC, que expresa ideas parecidas (como digo, no descubro nada) sobre el apoyo a la secesión en Cataluña:

Si tan inmensa resulta ser esa mayoría aplastante del pueblo catalán proclive a la urgente ruptura con España, tal como no se cansan de repetir sin pausa sus publicistas y voceros mil, ¿por qué teme tanto concedernos algo tan elemental, tan básico, como que decida la mitad más uno de todos los catalanes mayores de edad que figuran en el censo? Porque no se fía ni un pelo del pueblo catalán. Pero ni un pelo.

Acabo para potenciales detractores: ¿que en Escocia no se exigía un quorum determinado? Y a mí qué me cuenta Escocia. Con esa pregunta, usted lo que me está diciendo es que admite no ser capaz de reunir siquiera una mayoría indiscutible. Gracias por la pregunta.

15 comentarios en “La alergia a la concreción (y el colosal engaño)

  1. Excelente análisis, como siempre.
    Un lujo de precisión y de desarrollo argumental

      1. Personalmente la bilateralidad me parece un error y ya a los extremos que la lleva El País casi hasta humillante para los de “provincias”. Si se va a hablar de la articulación territorial del Estado debieran estar representadas todas las comunidades y ciudades autónomas además del gobierno central. El País tiene en mente la partitocracia. Cataluña, País Vasco más PP y PSOE.

        1. No, si en EL PAÍS tienen buena voluntad, pero son unos ingenuos:
          “…para que el diálogo sea tal, Puigdemont debería desistir de sus condiciones exorbitantes, las que se equiparan a ultimátums”
          Esto es sencillamente IM-PO-SI-BLE.

  2. ¡Qué equivocado estás! Suerte que le he echado un ojo al Twitter de Marc-Alvaro. que es una especie de Partal con ciclos maniaco-depresivos más largos y mucho más talento. Somos ingenuos. Es una estrategia que bordea la genialidad. Si el éxito se mide como él dice … la independencia está a tocar. A más distancia más cerca.

    Francesc-Marc Álvaro – Verified account ‏@fmarcalvaro

    Part substancial èxit del procés cat té a veure amb la distància entre el que es diu i el que es fa. I en administrar-ho amb intel.ligència
    0:59 – 12 oct. 2016

        1. Esto ya es grotesco: la prensa separatista le presta más atención al 12 de octubre y cualquier chorrada que haya sucedido que la prensa de ámbito nacional.

        2. Cop d’estat a la sobiranía local? Dios, cómo me alegro de estar fuera del país est os días…

  3. Lo de la soberania local huele…. tanta soberania, tanto hacer lo que yo quiero. Casí roza el esperpento….

  4. El Branchadell, fa anys, va escriure un llibre titolat La hipòtesi de la independència. ¿El coneixes, Javier? La tesi que hi defensava era que la independència no li convenia a Catalunya, perquè llavors els castellanoparlants passarien a demanar drets de minoria nacional i això posaria en perill la immersió, entre altres coses. M’agradaria saber si encara sosté aquelles idees, o bé si oportunistament s’ha passat al Procés per sucar una mica.

    1. No l’he llegit pas.
      De Branchadell la primera notícia que recordo és algun article seu a EL PAIS fa molts anys des d’una perspectiva més sociolingüística que focalitzat en la independència, amb una claredat expositiva d’idees magnífica. (Òbviament, ja no recordo ni l’article, ni en concret sobre què escrivia; la idea general que em vaig fer d’ell sí que la tinc molt clara).
      A mi em fa la sensació que manté idees semblants.
      I també em fa la sensació de que és un intel·lectual d’aquells que accepten qüestionar-s’ho tot, de forma argumentada i raonada. Perquè tenim molts exemples dels qui diuen que està molt bé qüestionar-s’ho tot… i els seus arguments no són més que una enganyifa.

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