Algunos apuntes sobre los hermanos Badia

Toda tendencia política tiene sus referentes, de los que suele destacar sus virtudes y minimizar defectos. Eso es humano y nos incluye a todos. Lo que ya no es tan habitual es revisitar figuras pasadas para crear un mundo ideal esplendoroso que, probablemente, no existió. Aunque podríamos encontrar ejemplos de todas clases y en todas las épocas, en la actualidad uno de los claros exponentes de esa revisitación es el nacionalismo.

Ayer me topé con alguna noticia y artículo desperdigados (o sea, poca cosa), glosando la figura de los hermanos Miquel y Josep Badia (el de mayor relevancia política fue Miquel), asesinados el 28 de abril de 1936 en Barcelona, que siempre ha resultado más que controvertida.

Su papel en la historia intelectual del catalanismo es absolutamente irrelevante, pese a la reivindicación de su memoria con la celebración de un llamado año “Germans Badia”, que se acompaña de una reescritura de la historia. Los Badia -y podríamos centrarlo en Miquel Badia, aunque para la leyenda ha quedado lo de germans Badia, a causa de su asesinato- eran esencialmente hombres de acción -con cargos públicos incluidos- vinculados a Estat Català.

El papel de Miquel Badia era tan de acción, y al parecer tan evidente en la época convulsa de la Segunda República, que Amadeu Hurtado escribe en su dietario  titulado “Abans del sis d’octubre” (valiosísimo, por cierto), entre mayo y septiembre de 1934, lo siguiente:

P.198: “És probable que Badia continuï al seu lloc com la cosa més natural del món perquè entre tots li han fet la fama d’un home decidit, que pot ésser el cap de les forces armades del futur nazisme, i avui els del Govern de Catalunya no semblen tenir prou autoritat ni prou pit per a enfrontar-s’hi

P.201: “Diuen que els d’Estat Català, que tothom considera com el nucli principal del futur nazisme, estan molt indignats per la dimissió de Badia, que és un dels seus caps més destacats.

P.102: “…el conseller de Sanitat senyor Dencàs, que pertany al grup d’Estat Català, aspirant, segons veu pública, a futur cap del nazisme de la nostra terra“.

En el libro, Hurtado realiza otras valoraciones de Badia, Dencàs o Estat Català (aclaro que ni mucho menos son los actores centrales del dietario), situándolos en el espectro más extremista y radical, así que ya podéis entender las razones de que los hermanos Badia -insisto, en especial, Miquel Badia- sean figuras controvertidas y de dudosa identificación ejemplar para el separatismo. No obstante, la necesidad de reescribir la historia, olvidar lo turbio y exaltar lo identitario, lleva a identificarse con personajes de dudoso historial que, por razones de construcción de un relato ideal, se presentan como referentes. Lo típico del romanticismo, pero en el siglo XXI.