Amadeu Altajaf y la propaganda secesionista en las relaciones internacionales

Si hay un terreno donde el secesionismo pierde sin discusión ni atenuantes es en el de las relaciones internacionales. En este ámbito, los visibles movimientos del Gobierno han llevado a un buen número de apoyos, explícitos o tan indisimuladamente poco sutiles que se comprenden con facilidad, que sólo pueden ser contestados desde el secesionismo con frases voluntaristas´. Se trata de esas vagas expresiones que podemos escuchar como que “con la independencia cambiarán, porque ahora no pueden decir otra cosa en público“, “en privado muchos países nos apoyan o no entienden lo que hace el Gobierno” u otras frases inventadas que dan a entender que los Gobiernos más importantes del mundo occidental (USA, UK, Alemania, Francia, por ejemplo) ven con simpatía el movimiento secesionista.

Para intentar frenar estas evidencias, hace tiempo que la Generalitat nombró a Amadeu Altajaf (sobre quien ya escribí una entrada) para dar la impresión de que alguien con su experiencia transmite información fiable y, así, contrarresta los desfavorables mensajes que llegan desde las relaciones internacionales. No es raro que cada vez que eso sucede, salga Altajaf para efectuar unas declaraciones que “desacreditan” a cualquiera, da lo mismo que sea un prestigioso jurista como Jean Claude Piris (quien escribió un artículo en EL PAÍS acerca de las probables consecuencias de una secesión, en el ámbito de la UE) o cualquier líder europeo.

Hoy leo que, coincidiendo con la declaración lograda por España en la ONU sobre la integridad territorial, Amadeu Altajaf afirma que “la UE no se quedará “impasible e indiferente” ante una eventual suspensión de la autonomía de Catalunya“. Permitidme que me tronche, porque este tipo de declaraciones no me causan respeto alguno. Ya sabéis que, por mucho que discrepe, es raro que diga que no respeto XXX. Ahora bien, todo tiene un límite. No todo pertenece a Altajaf, pero recuerdo cosas como que el Ejército estaba a punto de intervenir en Cataluña, que la Unión Europea intervendría para forzar un referéndum o aceptar la secesión unilateral, y ahora que no se quedará impasible ante la eventual suspensión de la autonomía. Ya hemos visto cómo todas esas profecías se han “cumplido”, más que nada porque eran sueños húmedos del secesionismo.

Ahora suspiran por una suspensión de la autonomía que no dudo tardaría muchísimo en llegar si las cosas se forzaran hasta ese extremo. O sea, que se aplicaría en un contexto en que tampoco dudo que la Unión Europea se limitaría a remitirse a la legalidad española ante la gravedad de la situación, mucho más allá de meras declaraciones parlamentarias. Tan grave que mejor no planteársela.

Volviendo al asunto: despreciar el notable peso relativo de España en la diplomacia internacional -nada que ver con el peso absoluto, que es insignificante- es uno de los fallos más graves del secesionismo, y cada vez que intentan afirmar lo contrario se desacreditan un poco más en este ámbito. Bravo, Altajaf.