Las trincheras de la secesión

A estas alturas del asunto de la secesión, no cabe duda de que cada uno está parapetado en su posición y que de allí no se mueve. Cualquiera que sea la opinión. Los más divertidos son los que están tan y tan anclados en su postura que ya ven el mundo al revés o niegan lo que en su día afirmaron.

Seguro que en alguna ocasión, más de una, habréis escuchado eso de que España carece de peso internacional, que no pinta nada en el mundo diplomático. Seguro que, a estas alturas, habréis escuchado que la declaración de Obama fue fruto de las “fuertes presiones” del cuerpo diplomático español. O sea, que resulta que la diplomacia española es capaz de doblegar la voluntad del Presidente de los Estados Unidos, que es casi lo mismo que doblegar la voluntad mundial. A continuación, un ejemplo, entre otros muchos:

jaume clotet pressions

A ver, o España es irrelevante, o España es influyente (bastante, mucho, un poco, qué más da), pero las dos cosas a la vez no puede ser. Ya sabéis que me gusta pinchar en las contradicciones palmarias, tan enormes que son innegables. El autoengaño, el autoconvencimiento y la negación de la realidad forman parte del día a día de no pocos partidarios de la secesión.

Cambiando de tema, aunque tiene que ver con la última frase: ayer vi un tuit que decía algo así como que “España será nuestro mejor aliado” o “nuestro primer aliado“, de Junts pel Sí o de Raül Romeva. A buenas horas mangas verdes.