“La secesión en los dominios del lobo”, de Pau Luque

Antes de comentaros el libro de Pau Luque, un par de apuntes:

El primero, este artículo de Cayetana Álvarez de Toledo en El Mundo, que anticipa el contenido del último libro de John Elliott (en inglés, “Scots & Catalans, Union and Disunion“; en otoño se publicará en castellano, según indica).

El segundo, sobre la salida de prisión de Santiago Arróspide Sarasola, Santi Potros. Estos días, mi lectura está ocupada por “Sangre, sudor y paz. La Guardia Civil contra ETA”, uno de esos libros que requiere tiempo y mentalización antes de enfrentarse a su lectura (lo compré antes de Navidades y ahora le puedo dedicar la atención que merece). Precisamente, se narra la detención de Arróspide a finales de septiembre de 1987 en Francia, contada por el comisario francés que dirigió la operación (p.150-151): “(…) Debajo de la cama encontramos a un individuo con la pistola en la mano pero paralizado por el miedo. Rápidamente lo identificamos como Santi Potros, y ya todos respiramos relajados”.

El libro de Pau Luque.

Se divide en tres capítulos o partes, a saber: 1) su visión e interpretación de los hechos que transcurren desde principios desde septiembre de 2017 hasta las elecciones del 21 de diciembre (“el otoño catalán”, por síntesis); 2) reflexiones de carácter filosófico, jurídico y político acerca de la pretensión secesionista; y 3) un examen o exploración acerca de un hipotético referéndum de secesión. La primera parte la comento más a fondo, básicamente porque he tenido más tiempo libre y ganas, mientras que las otras dos las comento de manera más esquemática (también son más conceptuales que la primera parte, pegada a los hechos).

Sobre la primera parte. Inicia, como no puede ser de otra manera, con los días 6 y 7 de septiembre. La posición de Luque es muy clara y la resume así (p.25): “…la mayoría independentista atropelló a la minoría parlamentaria (….) El rastro baldío que dejaba la presidencia de Forcadell esos días contenía el siguiente mensaje implícito: los ciudadanos catalanes representados por la oposición son ciudadanos de segunda clase sin derecho a participar en igualdad de condiciones y con las debidas garantías en el Parlament.”.

Con esta clase de premisas, cualquiera podría pensar que a partir de aquí todo es cuesta abajo. Lo cierto es que Luque no ahorra críticas para la conducta y maneras del independentismo, del mismo modo en que tampoco lo hace respecto al dispositivo ordenado para el uno de octubre, descarta la rebelión y casi apenas considera existente la sedición.

Ello no supone la clásica equidistancia habitual del “sí, pero no, aunque tal…”, ni indulgencia o justificación a favor del separatismo con el que en ocasiones se nos obsequia en algunas columnas por miedo a parecer un “antinoséqué”. Es más: en varios pasajes del libro, Luque se plantea algunas de las autojustificaciones esgrimidas por el independentismo y descarta que gocen de solidez alguna, como las excusas que supuestamente habrían empujado al separatismo hacia la unilateralidad (“no teníamos otra opción”), el atropello parlamentarios o acusaciones del tipo “Se dice que la reacción del Estado contra el movimiento independentista fue extrañamente sincronizada, unificada, como si el Estado hubiera sido un todo uniforme” (p.52). A lo que, después de un breve análisis, el autor concluye con una lógica que solo se discute desde planteamientos paranoicos (o sea, argumentos del tipo el mundo vive obsesionado conmigo y contra mí): “El Estado constitucional de Derecho es, como se sabe, la unión de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Cuando se “defiende” hay una especie de división del trabajo, cada poder se ocupa, digamos, de lo suyo. Las acciones que se toman no están unificadas, ni siquiera tienen por qué ser coherentes (…), pero sí están destinadas a un mismo objetivo, esto es, la defensa del Estado constitucional”.

Se discrepará o no de la opinión de Luque, pero lo que está claro es que vio los mismos hechos que todos nosotros. Y eso que vive en México.

Luque dedica una sección a la técnica del golpe de Estado, y cita entre otros a Malaparte y a Kelsen. Sobre la definición del segundo -recordad un artículo de hace unos meses sobre la nulificación del ordenamiento jurídico- Luque sostiene que solo desde una postura excesivamente formal es posible mantener que el independentismo perpetró un golpe de Estado en los días 6 y 7 de septiembre de 2017. Considera que no es suficiente.

Ahora bien, a continuación, defiende -con matices- que existió un autogolpe de Estado “posmoderno”. ¿Y qué sería ese golpe posmoderno? Según Luque, una renuncia a la violencia conjuntada con la difusión masiva en redes sociales y medios de comunicación poniendo en cuestión, o negando, certezas sólidas, por no decir inventarlas (esto no lo dice él, pero es una de las conclusiones a extraer). Luque aporta algunos de los casos: el derecho a la secesión como consecuencia de una emoción subjetiva contra la que nada se puede oponer; la negación machacona de que una secesión no supondría salir de la Unión Europea; todos los eventos, incluso los negativos, se reinterpretan a favor del independentismo (durante el tiempo que seguí Twitter, Eduard Voltas era uno de los mayores expertos en el asunto; por loca que fuera la reinterpretación, siempre tenía éxito); de gobernar con el apoyo del PP, en una tarde Artur Mas pasó a abrazar el secesionismo; pese a que la propaganda sostiene que el separatismo circuló de abajo hasta arriba, Luque tampoco se lo traga: “…las organizaciones independentistas que consiguieron movilizar a tanta gente estuvieron amamantadas, logística y, por vías indirectas, también fiancieramente, por las elites políticas que habitan la Gneralitat desde hace décadas” . La retahíla de circunstancias posmodernas que detalla es enorme y se resume en esa telaraña que, durante décadas, ha tejido el nacionalismo para controlar todos los resortes cotidianos y, con ello, y la (supuesta) ausencia de violencia lograr en un futuro, sirviéndose del nuevo universo paralelo creado y “errores” del Estado, el reconocimiento como Estado independiente o, en su caso, la convocatoria de un referéndum de secesión.

Como he apuntado antes, Luque defiende que no hubo violencia, pero sí “un cierto grado de intimidación por parte del movimiento independentista” (p.74), entre los que detalla también algunos de los episodios por todos conocidos, incluyendo “…cuando una turba intenta impedir que la Guardia Civil salga de la consejería de Economía…”. Es decir, que descarta la violencia física pero admite la intimidación, incluso como probable elemento indispensable de la técnica “posmoderna” para la expansión de los mensajes secesionistas. O sea, y aquí ya observaréis la vía que abro, Luque señala que sin la intimidación, de la que -esto lo digo yo- será sujeto pasivo todo aquel que no comulgue con el independentismo, la conducta secesionista no sería completa, aunque especula con ello y la ausencia de violencia: “…nunca podremos saber si la ausencia de violencia fue una genuina elección moral o estratégica por parte del independentismo otoñal o si, simplemente, fue una cuestión meramente táctica, impuesta por las circunstancias en las que se pretendía operar”.

Con todo lo anterior, Pau Luque se acaba preguntando (p.81) si hubo intento de golpe de Estado, puesto que, en su opinión, los hechos de los días 6 y 7 de septiembre no eran suficientes y debería venir acompañado del control del territorio: “¿Hubo intento de tener el control del territorio, es decir, hubo intento de convertirse en un Estado decimonónico a moderno? Y la respuesta es sí, pero a diferencia de Tejero, por ejemplo, que apostó por una técnica directa, militar y violenta, es decir, decimonónica, o de Pilsudski y Bonaparte, que emplearon una técnica moderna e híbrida, la técnica independentista era indirecta, blanda o posmoderna. El independentismo quiso tomar el control del territorio por una vía inaudita y a medio plazo, pero quiso tomarlo, desde luego. Decir que no quiso tomarlo, aunque fuera mediante ese [sic] vía anómala, decir que no intentó la conquista del poder a través de la secesión, significaría admitir que dejó -e incluso, en un sentido, propició- que la policía aporreara a los ciudadanos el 1 de octubre en balde”.

Pese a todos los razonamientos e interpretaciones anteriores de los hechos, con los que sustancialmente coincido, os he comentado que Luque descarta la existencia de rebelión y, prácticamente, de sedición. Pues ya lo siento por la visión del autor, quien relega la conducta independentista casi a la irrelevancia penal, pero creo que él mismo ofrece algunas respuestas para la causa que se sigue ante el Tribunal Supremo y el juicio que habrá.

Sin necesidad de prejuzgar el fondo del asunto, es decir, sin tener que determinar con exactitud si hubo o no rebelión, sedición, desobediencia o el delito que fuese, en grado de consumación o de tentativa, ¿acaso no trasluce -os remito a la total lectura del libro, por supuesto- de las anteriores frases de Luque un relato fáctico complejo y plurisubjetivo, con diversos papeles atribuidos mediante conductas que, individual y aisladamente consideradas, podrían resultar impunes y, en cambio, conjuntadas todas ellas conducen a ese intento de “conquista del poder” al que alude el autor, fuera de las vías legales, sirviéndose de todos los mecanismos a su disposición -de forma abiertamente ilegal- para tomar el poder, utilizando la estructura institucional a su servicio, pero fuera del uso legítimo de dicha estructura institucional?

Reitero: la calificación jurídica final que merezca todo el asunto, ya se verá, pero de lo que no cabe duda es que la teoría del “aquí no pasó nada”, entendida como un “esto no sucedió”, no es precisamente la versión que acoge Luque. Los hechos, insisto, los vio igual que todos y los interpreta de forma parecida a la que por aquí hayamos podido concluir.

Sucede que considera que la técnica posmoderna del (auto)golpe de Estado no encaja en el Código Penal. Sin embargo, admite -entre otras conductas- la vulneración de toda norma y derecho en los días 6 y 7 de septiembre, un ambiente intimidatorio, el control de los resortes comunicativos y sociales, hasta llegar a la declaración unilateral de independencia, con el objetivo de controlar el territorio y lograr la secesión, mediante una política -esto es mío- de una especie de “hechos consumados”.

Como bien sabemos, esos “hechos consumados” se basaban en la movilización de los partidarios de la secesión (por ejemplo, llamando a bloquear la Consejería de Economía). Que en el momento final y definitivo no se llamara a movilizar a ese conjunto (como ejemplos empíricos, recuerdo ahora mismo a Voltas explicando algo así como que él estaba esperando “instrucciones”, al igual que otras decenas de miles de personas por los canales de Telegram o Twitter), en mi opinión -y caben otras- puede ser relevante a la hora de considerar el tipo penal frente al que nos hallamos y su aplicabilidad o no. Para los menos entendidos en Derecho: lo que estoy diciendo, por ejemplo, es que la falta de órdenes -al menos conocidas y de forma abierta- para “implementar” (en la terminología secesionista) la Declaración de Independencia los días 10 y 27 de octubre, podrían ser valoradas para que la tipificación como delito de rebelión o sedición, en lugar de ser considerados como consumados lo fueran en la modalidad de conspiración, provocación o proposición. Antes de que alguien quiera entrar en la tipificación: lo anterior lo explico a meros efectos teóricos y en abstracto. Me abstengo de condenar antes de celebrar juicio. Lo que digo, en estrictos términos jurídicos, es que discrepo de quienes consideran que no existen indicios racionales de haberse cometido, presuntamente, graves delitos.

Haciéndonos la composición de hechos de otro modo: ¿si no se hubieran iniciado los trámites para la aplicación del artículo 155 de la Constitución, qué hubiera sucedido? ¿Acaso no se habría aprobado una declaración de independencia frente a la que no habría existido mecanismo de oposición alguno? La solución de recurrir al Constitucional la declaración, todos recordamos el “éxito” que tuvo en cuanto a la suspensión de las leyes de ruptura y argumentos del tipo “el referéndum es legal porque no ha sido prohibido” (dígase de paso lo absurdo del argumento, exitoso por otra parte).

Así las cosas, a mí me parece que si la declaración de independencia no se ejecuta hasta las últimas consecuencias es, efectivamente y tal y como defiende buena parte del separatismo, porque se acuerda la aplicación del artículo 155 de la Constitución Española. Es decir, que el agotamiento de la conducta secesionista en todos sus términos se evita por el 155 y no por la irrelevancia jurídica de su conducta. Porque, al fin y al cabo, ejecutaron todos los pasos que, supuestamente, les habilitaban para la secesión.

Que las caras de los parlamentarios fueran de funeral, que no existiese euforia o que no se arriase la bandera española en el Palau de la Generalitat (sí se hizo en la Delegación de Girona) era irrelevante, jurídicamente hablando. O quizás no es irrelevante jurídicamente, pero para eso existen los juicios.

En resumen: mismos hechos, interpretación similar, discrepancia jurídica, como mínimo en lo que indiciariamente (esto es terminología jurídica, así que argumentos del tipo “tú mismo dices ‘indiciario’, no lo dices de forma rotunda” van directamente a la basura) puede determinarse a estas alturas. Lo demás, como digo, si se les condena por un delito, por otro o si se les absuelve, se verá en un juicio y no antes.

Sobre la segunda parte. A continuación, Luque inicia un recorrido sobre las fronteras y su formación, arbitraria y como accidente de la Historia, para proseguir con el apartado quizás más interesante de esta parte, que es la discusión del “quién”. Luque concluye que la decisión por la que se determina el “quién” no es autoevidente ni democrática (algo que, por otra parte, también le había leído a José María Ruiz Soroa), puesto que “no es posible determinar democráticamente el demos. El “quién” es algo que necesariamente precede al método democrático”, lo cual afecta a cualquier demos del mundo.

Todo ello lleva al análisis de algunos de los argumentos esgrimidos tradicionalmente para determinar ese demos, incuidos algunos de corte nacionalista (Margalit y Raz), que son descartados, incluyendo el argumento lingüístico, que únicamente sirve desde una perspectiva etnolingüística “…inaceptable para cualquier persona sensible con los postulados de la igualdad entre ciudadanos”.

Y la conclusión de Luque -citada hace unos días en los comentarios- es que la identificación de los sujetos políticos soberanos, el demos, resulta del hecho de que “se tiene la suficiente fuerza política para que los actores del orden internacional lo acepten”, de manera que cuando se carece de esa fuerza política, el pretendido sujeto político soberano simplemente no será identificado como tal. Así, se trataría de una solución de hecho, por lo que el primer paso siempre consistirá en que, dentro del Estado de que se forma parte, se reconozca que existe un demos distinto.

Esto conduce, como no puede ser de otro modo, al análisis del problema conceptual que supone “Tabarnia” para las autoevidencias independentistas: “…la justificación del independentismo para negar el derecho a la secesión de Tabarnia sería, obviamente, que mientras que Cataluña es una nsación, Tabarnia no lo es (…) Lo que no hace sino añadir carne al esqueleto de la idea según la cual reconocer a Cataluña como sujeto político soberano no tienen tanto que ver con la democracia como con qué cuenta como nación”.

Por último, se aborda el análisis de las tesis secesionistas basadas en el sentimiento, las emociones, ese sentimiento de agravio general que justificaría que los demás miembros de la sociedad no tengan algunos de los derechos de los que sí gozarían los miembros de la nación minoritaria. Es decir, la aspiración a ostentar una serie de derechos particulares, entre ellos el derecho a la secesión.

A continuación, expone su visión del asunto de Kosovo -hasta la fecha, si no recuerdo mal, con el reconocimiento de más de cien países- y su contraposición al hecho de que si bien en el primer caso se ha dado ese reconocimiento, en el caso de Cataluña su “independencia” no ha venido acompañada de reconocimiento alguno. Cero. De donde se deduce que, como se explicaba antes, el demos y el reconocimiento dependen de una cuestión de hecho, de la actitud que adopten los demás países frente a ti. Razón no le falta, aunque quizás, en un supuesto como el que nos ocupa, la cuestión meramente jurídica también tenga un peso bastante mayor para abordar el caso de Cataluña.

Tercera parte. El libro acaba con lo que llama la “gramática de la secesión”, es decir, unas ideas generales que deberían regir una hipotética demanda secesionista duradera y persistente en el tiempo, de una importancia imposible de ignorar.

Es decir, una visión realista, fáctica, más allá de la teoría, con la que se abriría la posibilidad de un referéndum vinculante de secesión. La teoría nos dice que esto sería posible. Ahora bien, el autor también expone las razones prácticas que ahora mismo lo impedirían: “Hay una precondición general para esta ruta: debe ser hecha en un clima de relativa buena fe y lealtad entre unos y otros. O sea, todo lo contrario a lo ocurrido en el otoño catalán y en los años anteriores al mismo. La sarta de posverdades vertidas o propiciadas indirectamente desde la Generalitat invalida cualquier inicio de negociación política. No digamos de referéndum. Iniciar una negociación política en los años venideros, cuando todavía pulule en el aire el universo semántico creado por la técnica posmoderna, sería ceder a un chantaje”.

Creo que en esto existe una coincidencia general, casi hasta consenso: los días 6 y 7 de septiembre de 2017, en particular, y las semanas siguientes, en general, tuvimos ocasión de comprobar que el separatismo estaba dispuesto a saltarse todo para lograr sus fines. Ante una acción de tal calibre, la reacción es clara. ¿Referéndum?: no.

Si en alguna ocasión habéis buceado por el blog, o habéis pillado alguna de las series de artículos de 2014-2015, quizás hasta 2016, por aquí se había teorizado con el referéndum, unos requisitos de mayor o menor dureza, etcétera. A día de hoy (de hecho, hace bastante tiempo, no sabría decir cuánto), mi posición ha cambiado: no. El motivo es evidente: el independentismo no está dispuesto a aceptar un resultado desfavorable. Y si para conseguir el resultado favorable tiene que pasar por encima de más de la mitad de los catalanes, se hace, que no pasa nada y solo se trata de alguna “pequeña irregularidad” procedimental sin mayor importancia.

Acaba esta tercera parte con una advertencia y es que el referéndum, aun llevándose a cabo, no es una fiesta: no habría nada que celebrar.

CONCLUSIÓN. Como habréis observado, el libro de Pau Luque resulta estimulante e interesante. Una percepción de los hechos similar a la de casi cualquiera de los lectores del blog, una interpretación también similar y una conclusión jurídica muy distinta. Unas reflexiones teóricas instructivas y, en fin, una postura pragmática ante un hipotético referéndum de secesión que, no obstante, no aparece en el horizonte. De aconsejable lectura porque, aun con los muchos puntos en común que uno puede encontrar, también cuenta con aspectos discutibles, que a estas alturas, si están formulados desde posiciones intelectuales razonables y honestas -y en el caso de Pau Luque, no me cabe ninguna duda- me parece que deben ser tenidos en cuenta, por mucho que difiera.

65 comentarios en ““La secesión en los dominios del lobo”, de Pau Luque

  1. El Estado constitucional de Derecho es, como se sabe, la unión de tres poderes: ejecutivo, legislativo y judicial. Cuando se “defiende” hay una especie de división del trabajo, cada poder se ocupa, digamos, de lo suyo.

    https://www.eldiario.es/politica/Gobierno-inmiscuirse-decisiones-Supremo-Catalunya_0_735627295.html

    Però és que ja no es tracta només de la triple distribució del poder… És que el quart hi participa feliç.
    https://m.eldiario.es/catalunya/politica/MINUTO-Diada_13_685361458_13377.html

  2. Decir que no quiso tomarlo, aunque fuera mediante ese [sic] vía anómala, decir que no intentó la conquista del poder a través de la secesión, significaría admitir que dejó -e incluso, en un sentido, propició- que la policía aporreara a los ciudadanos el 1 de octubre en balde

    M’estic fotent nerviós. Potser són les hores. T’adones que això és un victim blaming de manual?
    El govern promou un referèndum per obtenir un resultat clar en una elecció dual. A l’Estat espanyol se li’n va i comença a repartir… I d’això com se n’extreu la conclusió que es volia controlar el territori? Si al final el resultat del referèndum hagués estat 100% NO les hòsties haurien caigut igual, i no hi hagués hagut fakedui. La frase citada no té ni cap ni peus.

  3. Los hechos, insisto, los vio igual que todos y los interpreta de forma parecida a la que por aquí hayamos podido concluir.

    A veure si serà que la distància difumina els ànims de revenja i li permet interpretar amb lucidesa que, per molt que us molesti el que ha passat, realment no és rellevant penalment. Que no sigui això, eh?

  4. ¿Acaso no se habría aprobado una declaración de independencia frente a la que no habría existido mecanismo de oposición alguno?

    Els alemanys porten dies comentant que firmar un paperet dient que proclames una dui no és suficient per fer efectiva una dui.
    Sense el 155 encara hauria quedat més cutre i més palès que tot era un farol (Ponsatí TM), pq senzillament podia haver anat una parella de guàrdia civils el cap de setmana a detenir Puigdemont mentre estava de tapes i aquí pau i després glòria.

  5. Es decir, que el agotamiento de la conducta secesionista en todos sus términos se evita por el 155 y no por la irrelevancia jurídica de su conducta. Porque, al fin y al cabo, ejecutaron todos los pasos que, supuestamente, les habilitaban para la secesión.

    In your dreams. La conducta secessionista s’esgota més aviat pel que va publicar l’ara en el famós mega article que em temo que cap dels d’aquí s’ha pres la molèstia de llegir…

    -Per què, president? -implora Forcadell.

    -Perquè no tenim estructures d’estat, ni el control dels Mossos, ni cap suport internacional -respon Puigdemont.

  6. Esto conduce, como no puede ser de otro modo, al análisis del problema conceptual que supone “Tabarnia” para las autoevidencias independentistas

    Tabàrnia no suposa cap problema per ningú. Ni la vall d’Aran, que té reconegut el dret d’autodeterminació pel parlament. Vosaltres sou els que teniu ganes de que sigui un problema, però jo (ho sento, però em veig obligat a eregir-me fugaçment com portaveu indepe) sempre he defensat que endavant, si volen votar la creació de la nova comunitat autònoma.

  7. No comento en detall la resta de l’article, que és un despropòsit (això de que es vol treure drets…) i insultant (no estem disposats a acceptar un resultat negatiu?) però déu n’hi do.

    Almenys m’alegro de poder confirmar el que vinc dient fa temps: esteu de mala hòstia, us veieu amb el poder a la mà i heu perdut tota objectivitat i capacitat de judici (la gran majoria)

    Ja us passarà, tranquils. A nosaltres ens va portar un temps veure que ens estaven timant.

    1. Primero de todo, reconocer que os han timado está muy bien, lástima en que independentistas como tu, que lo reconocen son minoría.

      Segundo, decir que en España no existe la separación de poderes me resulta una afirmación muy rotunda. Para mi existe separación, pero es obvio que la política influye en las decisiones judiciales, la política, la presión social y muchas otras cosas.

      ¿Cuál es el nivel de influencia? Ya es más complicado de medir.

      Te pongo dos casos: la manada y juana rivas.

      En el segundo caso, sobretodo, la presión social y política va en una dirección totalmente contraria al veredicto del juez. Sorprendente no?

      Que con la unidad de España es mucho más fácil dejarse influir políticamente? Puede ser. Pero ojo, quejarse de esta influencia y que después se pida explicitamente, como hizo Ernest Maragall, que se influya en jueces queda como un poco hipócrita, no crees?

      Respecto delito de rebelión o sedición: podemos coincidir en que quizá se han pasado de la ralla, pero una cosa si te digo. Yo viví esos días de manera inquietante, en ningún caso me pareció una broma o que se iba de farol. Vi a mucha gente dispuesta a todo, y la sensación de opresión, de no poder expresar mi disconformidad por miedo a lo que pensarán de mi me parecía asfixiante.

      Yo soy uno de los que se animaría a quitar lazos y demás propaganda, pero no voy a negar que me da miedo que unos cuantos hiperventilados no paren de acosarme, que en caliente pasan muchas cosas.

      Que quiero decir con esto Viure? Si bien podemos coincidir en que no hubo ni rebelión ni sedición, me niego a aceptar que los líderes independentistas no tienen ninguna responsabilidad sobre la situación de esos días pasados y la actual.

      1. Si no hubo ni rebelión ni sedición, ¿qué hubo?

        Volvemos a darle vueltas al tema. Yo estoy en la línea de que fue un golpe de Estado postmoderno. Bien entrado el siglo XXI y en plena Europa, ya no caben las asonadas tradicionales (como fue la de Tejero). La era digital, las redes sociales, la globalización… Todo ello reformula las reglas de juego. Hay que ganar la batalla de la información y el reconocimiento internacional, y para ello se prepararon e implementaron las medidas que consideraron oportunas. DESDE ARRIBA.

        ¿Que ha pillado al Código Penal y a las autoridades gubernamentales (no sólo españolas, sino de todo el mundo) con el firmware caducado? Evidentemente. ¿Que no encaja en el concepto tradicional de rebelión/sedición? Seguramente.

        Ahora, insinuar que todo fue una bravuconada… Y aquí me viene a la cabeza una contradicción indepe. Tenemos dos posibles interpretaciones:

        1) Efectivamente, fue una bravuconada con el objetivo de despertar conciencias o reacciones positivas del Estado en forma de aceptación de un posible referéndum (el sentimiento ‘mayoritario’ del pueblo de Cataluña y blablabla). Los hechos concatenados no tendrían relevancia penal. Vale, aceptamos barco. Si yo fuera un indepe, no estaría tan seguro de si merece la pena defender a los “presos políticos” y a los “exiliados” que me tomaron el pelo y que ahora tienen que hacer frente a la Justicia porque los Ñ no saben encajar una “broma”.

        2) Si el ‘procés’ si diseñó con el objetivo de lograr la independencia a corto plazo, está claro que sus dirigentes han incurrido en algún tipo penal (dejemos en el aire la rebelión/sedición), porque es absurdo pensar que puedes conseguir desmembrar un Estado sin desacato a ninguna ley ni procedimiento.

        ¿Observamos desencanto con los líderes o algún tipo de fisura entre la plebe? No, al contrario, al menos entre la base (otra cosa son las disputas de las élites y algún verso suelto que, en ocasiones y de manera casi accidental, cae en el desánimo). Mensajes de apoyo, de continuar en la implementación de la república, de desacreditación de la Justicia y demás entes ‘estatales’, de victimización… incluso hace poco leí a algún referente separatista que aún apelaba a los “planes secretos” de los líderes y que no conviene que se sepan.

        En definitiva, los líderes separatistas actuaron con el claro objetivo de subvertir el orden constitucional y lograr la independencia de Cataluña, confiando en que una política de hechos consumados y una mal calculada debilidad del Estado les permitiría alcanzar ese objetivo. ¿Rebelión… sedición…? Ya lo decidirán los tribunales. De ahí a decir que, penalmente, no era para tanto, me recuerda a un meme de aquellos días.

        1. Pues eso, sino aceptamos que no hubo ni rebelión ni sedición, que me explique un independentista que hubo. Que los presos utilicen ese argumento para intentar esquivar la cárcel lo entiendo.

          Pero la gente de a pié?? De verdad piensa que no se hizo nada? Que todo fué una performance que no sobrepaso las leyes?

          No se, me cuesta creer que ni siquiera se considere desobediencia.

          1. Tanto al que en realidad piense que no se hizo nada ilegal (a saber en base a qué conocimientos jurídicos) como al que sea consciente de que se transgredió la legalidad, les conviene explotar el argumento del Estado opresor e injusto que pisotea a Cataluña. Cualquier cosa que alimente su victimismo genético es aprovechable.

          2. Independientemente de la calificación jurídica concreta, e incluso de la consideración acerca de si encaja o no en el Código Penal, coincido con lo que comentas. Es alucinante que se diga que no se hizo nada, en realidad no se pretendía la secesión o nos engañaron. Reacciones propias de quienes no están dispuestos a asumir y defender sus actos.
            Si la línea de defensa va por ahí, no soy muy optimista sobre su futuro penal.

      2. Yo quito lazos sin mayor problema. Por supuesto, vivo en Barcelona. Voy en solitario, sólo quito aquellos que puedo quitar con mis manos.

        También viví aquellos días temiendo tener que salir por piernas.

  8. Alex, quan pugui, t’ho juro. Els teus comentaris em requereixen més temps i concentració…. Em vaig llegir els articles del país basc això sí 🙂

  9. A part de provocar, demostrar supremacisme i prepotència i fardar de saberte moles frases fetes i xorrades en anglès, tens alguna altre raó per participar en aquest blog?

    1. Crec que podria fer servir els seus coneixements d’anglès per llegir-se l’informe del Departament d’Estat dels Estats Units que nega que hi hagi presos polítics a Espanya.

      Desitjar molt fort que existeixi alguna cosa no la fa existir, què hi farem.

      1. Em disculpo pel tema de l’anglès. Més per desgràcia que per sort a vegades he de treballar amb americans durant dies seguits, i se’m vaig uns dies amb el xip intermitent.

        De fet és un tema curiós de nassos, pq quan interactuo amb els equips europeus, que també s’utilitza l’anglès com a llengua vehicular (els maleïts es neguen a parlar en català, imagina!) no em passa.

        En fi, coses. Quirze, ja et vaig demanar disculpes indirectament perill tema aquell de scc, inclús vaig mirar d’explicar-me amb comentaris indirectes.

        No offense, que diuen. Salut i amor.

        1. Es normal, hay diferencia entre tratar con nativos de una lengua y con gente que la usa a modo de lengua franca. No solo por el vocabulario, agilidad y precisión de uso, dicción, etc., sino por el lenguaje corporal. Cuando trabajas con no occidentales se nota bastante más, ya pases tú a su lengua, ellos a la tuya o todos a una tercera lengua franca.

  10. Javier, muchas gracias por el artículo. Es una currada y está muy bien resumido/expuesto.

    Estoy de acuerdo contigo en la contradicción en la que cae Luque al exponer la perpetración de unos hechos muy serios que, extrañamente, no tendrían después relevancia penal o, cuando menos, esa relevancia penal no sería proporcional (por quedarse corta) a las acciones ejecutadas o lo que se pretendía obtener mediante esas acciones.

    Cuando dices que Luque defiende que no hubo violencia, pero sí “un cierto grado de intimidación por parte del movimiento independentista”, me vino a la cabeza el delito de robo con violencia o intimidación. De repente me aborda un señor alto, de complexión fuerte, y me pide que le dé la cartera y el móvil. No me resisto y se lo doy. Luego le detienen y se excusa diciendo que el me lo pidió y yo accedí, que si me vi intimidado no es problema suyo, que él es muy majo. ¿A que no cuela? Pues eso nos quieren vender con los sucesos de la Consellería de Economía y otros similares. Oiga, que los tropecientosmil que estábamos en la puerta, gritando consignas en contra de los que estaban dentro, éramos muy pacíficos; si los de dentro pensaban que les podía caer alguna h*stia u objeto, o ser zarandeados por una turba, es problema suyo. Nosotros estábamos de buen rollo. Absurdo.

    1. De nada.
      La idea de Luque, creo, es que los hechos no encajan en el Código Penal. Como mucho, una desobediencia, que es lo que defiende otro catedrático de Filosofía del Derecho, Josep Joan Moreso.
      Sin embargo, toda la actividad desplegada ha sido materialmente ejecutada (p.ej.6-7) o allí presente (p.ej. 20 septiembre). Como debatimos por esas fechas: si se plantan 40.000 personas delante de tu casa para no dejarte salir, quietos y sin moverse, ¿no pasa nada? ¿No están logrando su objetivo?
      En fin, que el tema es muy complejo y hay quien lo resuelve de forma muy simplona. Así les va a algunos, claro.

          1. Les convoquen entitats com la pah, que no és perfectament anàloga a l’anc, però el fet de concentrar gent per alentir o aturar l’execució d’una ordre judicial, doncs sí.

            I dic això de aturar una ordre judicial pq ho dieu vosaltres. Jo vaig estar allí unes hores i no era de bon tros la meva intenció. Protesta, visualització i consciència comuna, això és tot.

            1. Defensar una persona que està a punt de ser feta fora del seu habitatge no és gens, però gens ni mica, comparable a evitar que el poder judicial reuneixi proves sobre presumptes delictes en un escorcoll.

              La PAH no entra quotidianament a la Moncloa ni a Palau ni intervé als debats del poder. L’ANC sí.

              I tu pots haver tingut les intencions que hagis volgut (és una llàstima que no ens les fessis avinents en aquell moment en què estàvem tots cagats). Però els tuits i whatsapps cridaven a aturar la Guàrdia Civil, no a visibilitzar ni a conscienciar res.

              En fi: falses analogies i justificacions ex post facto, comme d’habitude.

              1. Abraham, últimamente estás que lo bordas.
                Sobre las justificaciones a posteriori, y aunque no es exactamente el mismo tema, me has hecho recordar que hará como un par o tres de meses atrás, dos personas (por separado) que trabajan en Barcelona intentaron convencerme de que se enteraron de que había mucha gente concentrada a media mañana y que ni idea de la convocatoria lanzada a las ocho y cuarto de la mañana. Uno de ellos, incluso, sostenía que fue porque se indignó al enterarse y no por la convocatoria (el otro no fue). Teniendo en cuenta que en esas fechas todos vivíamos al minuto las noticias y que esas personas no trabajan en una cadena de montaje o en un lugar en que debas desprenderte del móvil, me pareció un relato increíble. ¿Estás al día de todo y no te enteras de esto, que además se desencadena a primera hora, cuando ni siquiera has entrado a trabajar?
                Lo más sorprendente, si cabe, es que yo recuerdo perfectamente a Basté anunciando los registros y leyendo el tuit que convocaba al personal ante la Consejería. Y quien dice Basté dice cualquier radio o prensa digital.

              2. Ah, i tu no estaves cagat. Te’n foties, d’aquella mani.
                Comentari teu de l’endemà, 21/09:

                Oséase: que alguien te traiga lo más radicalizado y monolingüe de Vic o Olot con bebida y bocata incluidos no basta para montar un Tiananmen, un Maidán o un Tahir. A despecho de su épica de atrezzo no hay una voluntad social de martirologio que permita enfrentar con éxito al pérfido Estado español, el cual está usando acertadamente su arma más secreta y mortífera: la notificación.

                Com per refiar-me’n de les teves valoracions!

                1. ¿Tu em dius a mi com estava aquell dia?

                  Al matí estava poc menys que en pànic. Havia tingut una conversa amb el Jordi Llavina i m’havia impactat amb una frase: “això és una revolta popular en tota regla”. “No ens podran convèncer”, havia afegit, “però tampoc ens podran vèncer”. Tu no ho veies com una lluita; ell i molts altres, sí. I sentien que estaven guanyant, i amb una convicció que et deixava trontollant.

                  Després, a mesura que va anar progressant la nit i va quedar clar que no hi hauria un Maidan, em vaig tranquil·litzar.

                  Resumint, et diria que ens van fer molt bé la guerra psicològica, i ens ho van arribar a fer creure. Sí; de por en vam sentir.

                  1. Mira las entradas del blog del año pasado, desde primeros de septiembre hasta la entrada posterior al ocho de octubre. Podrás ver la evolución de los estados de ánimo de todos nosotros, desde la desesperanza de los primeros días al primer alivio tras el discurso de Su Majestad el Rey, y las manifestaciones espontáneas de apoyo en el resto de España, y la recuperación definitiva de la esperanza tras la manifestación del ocho de octubre de Barcelona.

                    Creo recordar que, a la vez que los más de nosotros teníamos el ánimo bajo, tú Lliure estabas eufórico. Con una nota de prepotencia -puede ser una percepción errónea por mi parte, ojo. El miedo y la desesperación no son una fuente de objetividad.

                    Tengo claro que nos presionasteis para rompernos, y casi lo lográsteis. En cambio, lográsteis despertar un sentido de patriotismo español que estuvo dormido todos estos años.

                    Las reglas han cambiado. Habéis cometido errores graves en la valoración del resto de compatriotas, tanto en Cataluña como en el resto de España, gente que había visto con simpatía a Pujol o Roca ahora no tolerarán esos mismos juegos.

      1. Exacto Javier (por cierto, gracias por la excelente y extensa entrada). Se trata de recursos (trucos) de la defensa, que sin duda tú conoces perfectamente.
        Estos “golpistas posmodernos” intentan agarrarse a los bordes de la ley mediante un equipo de buenos juristas que tratan de magnificar las inevitables diferencias entre el texto literal de las leyes y los hechos reales. NUNCA un hecho concreto responde al 100% al texto legal; SIEMPRE puede encontrarse algún tipo de “desencaje” mirando con lupa y con la previa disposición a ello.
        Recuerdo un caso prototipo que viví en una de mis escasas aproximaciones al mundo jurídico: cuando CCOO era todavía un sindicato clandestino, un grupo de activistas fueron sorprendidos por la polícía haciendo una pintada. Y en el juicio, el pobre abogado (sabiendo que la defensa del fondo del asunto no le llevaría a nada) se agarraba, como a un clavo ardiendo, al hecho de que no llegaron a concluir la pintada, al ser sorprendidos. Y negaba la mayor repitiendo constantemente: “Mis defendidos escribieron “COMIS”, y nada más”.
        Pues lo mismo.

  11. Una muestra de lo que indica Abraham, sobre la diferencia entre la autoría/respaldo de unas acciones u otras:

    La CUP propone crear escuadrones vecinales “contra el fascismo”
    https://cronicaglobal.elespanol.com/politica/escuadrones-vecinos-cup-fascismo_159737_102.html

    Los radicales están aprobando mociones en ayuntamientos de Cataluña en los que plantean que los grupos “protejan a vecinos y vecinas y a los bienes públicos y privados”. Lo harían, aseguran los anticapitalistas, mediante la “resistencia civil activa y no violenta” […] los escuadrones actuarán “siempre de forma pacífica y no violenta, pero evidenciando una resistencia hostil a las agresiones y avisando a los Mossos d’Esquadra”.

  12. Interesante enlace, Papitufo.
    Parece evidente que esa propuesta, un tanto histérica, de la CUP prueba que la acción de los grupos anti-lazis que descontaminan el espacio público está conmocionando al secesionismo al romper su buscada imagen totalitaria de unanimidad.

    1. ¿Cual sería la diferencia entre estos escuadrones y los CDR? La organización de respaldo es la misma, la finalidad no es muy diferente, probablemente los miembros serían los mismos.

      En efecto, es una propuesta histérica y, sobre todo, precipitada. De haberse parado a pensar un poco, habrían podido encontrar otras soluciones más imaginativas que la creación de un grupo de “vigilantes nocturnos”.

      Es curioso, sobre todo porque es la respuesta a la acción de grupos ciudadanos sin soporte de ningún partido político y sin la capacidad de organización que los CDR tienen, simplemente por el apoyo de grupos políticos con presencia en el parlamento autonómico.

  13. 58,000 seguidores:

    Aunque Viure Lliure es esclarecido (en lo que a bulos se refiere, digo), lo cierto es que el indepe medio vive en esta clase de realidades paralelas.

          1. Naaa… Todos los dioses fallan alguna vez (frase de Sergio Mas en el Força Barça, con Arús, en un sketch imitando a Monchi en una ocasión que se metió un gol en propia puerta)

            1. En serio. Parece una mezcla inconexa y sin pruebas de afirmaciones, también sin pruebas, que pululan por páginas de dudosa fiabilidad.
              Fuente: búsqueda rápida y superficial con Google.

        1. Parece que en la Segunda Guerra Mundial, un destructor de escolta casi torpedeó al acorazado en que viajaba Roosvelt, https://es.wikipedia.org/wiki/USS_William_D._Porter_(DD-579) Un misil AA disparado por error contra nadie es mucho más inócuo.

          Yo no descartaría un error durante un vuelo de entrenamiento con armamento real. Los hacen para eso, para detectar errores en la doctrina de combate y a nivel operativo.

          También existe la posibilidad de que no fuera un error, sino que “alguien” entrara en el espacio aéreo y forzara una exhibición de poder. Pero en ese caso tendríamos algún comunicado no sólo de nuestro ministerio de defensa, sino de la OTAN (sobre la invasión del espacio aéreo) y de otra tercera organización (negando que su avión hubiese entrado en el espacio aéreo y mucho menos que su piloto hubiese forzado un disparo de advertencia).

      1. Entré, miré varios artículos de Rius y me encanta cómo los está troleando:

        Los altos cargos cesados se fueron tranquilamente a casa: Pere Soler, Amadeu Altafaj, Albert Royo. Ni siquiera se atrincheraron en el despacho. Algunos se despidieron por carta o por twitter.

        El resto continuó cobrando sueldo público. No hubo ni una sola dimisión en solidaridad con los encarcelados o con los huidos. No era cuestión de perder la nómina poco antes de las compras navideñas.

  14. Hubo desobediencia, prevaricación, malversación (esta no lo trata el post).

    Se desobedece al TC (existiendo el antecedente de la condena a Más), se dictan resoluciones de todo tipo ilegales y se pone dinero público (directa o indirectamente) para ello.

    Intimidación es clara: nosotros decidiremos lo q es legal (nuestras leyes) e ilegal (las q no nos gusten y protegen al resto y a todos). El q no se avenga al nuevo “orden”, que asuma las cosecuencias

    Control del territorio: se pretendió. Tanto con la acción-movilizacion de la gente actuando en contra de decisiones y acciones judiciales-policiales como con la inacción (omisión) de los mosos de escuadra. Dejar hacer a la gente todo lo q quiera para lograr su propósito ilegal es muestra de control del territorio. Se hace lo q yo digo en Cataluña justamente porque controlo la policía y el territorio. Ni una detención, ni una invitación de papeletas, no cierre de colegios, mossos camuflando a puigdemont para q pudiera votar, entorpeciendo su labor o permitiendo votar , ningún apoyo al estado, policía Nacional ni guardia civil, q se tenían q buscar la vida solos y mirar, ellos si, de tener el control del territorio !durmiendo en hoteles y barcos!.

    Yo me pregunto: si salen militares sin disparar un tiro y alguien dice q si todo el mundo hace lo q tiene q hacer (lo q digan unos políticos concretos) no pasará nada….es violencia? Es lo q pasó con los mossos.

  15. Una “Cita Falsa” para la colección. Lo explica Pablo Planas con su habitual sentido del humor (a pesar de que no tiene maldita gracia que sigan intoxicando en el tema de los atentados)

    https://cronicaglobal.elespanol.com/primeras-planas/caso-practico-bulo-independentista_160262_102.html

    La desinformación en este caso se vuelve contra los que manipulan: los mossos no quedan tan profesionales y modélicos

    https://www.elperiodico.com/es/politica/20180809/atentado-barcelona-mossos-datos-iman-ripoll-6983185

    1. La rectificación del ARA dice: “Els Mossos afirmen ara que va ser un error dir que l’imam de Ripoll no tenia antecedents“. Ese “ara” para denotar que se trata de una especie de rectificación interesada…
      Y ese Conseller Buch, que habla con la misma propiedad que un aficionado a leer periódicos y no como un profesional informado de primera mano…
      Mi censura va para dos lados: 1) La prensa desinformadora y carente de profesionalidad; 2) Buch.
      En cuanto al 1). Es algo muy repetido: aficionados que se leen un sumario y creen saber tanto como los profesionales. “Ooooh, mira lo que he encontrado…”. Y luego resulta que desconocen los pormenores del asunto y su desarrollo. Vaya, lo mismo que si yo opino sobre cómo se cura correctamente una fractura de cúbito y radio. Sí, parece sencillo, pero no tengo ni idea de escayolar un brazo. Ah, y seguro que sale un médico que te dice “bueno, suele ser sencillo, pero ojo porque puede pasar X o Y o Z o RFT o TJC o http://WWW... así que tan sencillo no es”.
      En cuanto al 2). El claro ejemplo de lo que es el separatismo: gente que se informa POR LOS PERIÓDICOS. Tienen, o pueden tener, la información a mano y ni siquiera eso consultan. Imaginad a Zoido o Grande-Marlaska opinando con la misma frivolidad que Buch.

      Ah, en cuanto a los Mossos. Un error lo tiene cualquiera, vete a saber tú el motivo. Pero en esta “fake news” son los menos culpables, incluso error mediante. Ellos no han creado y difundido una mentira.

      Por cierto, que el del ARA, para no bajar del burro, insiste: “…els antecedents del presumpte líder de la cèl·lula terrorista sí que consten ara a les bases de dades policials”. Incluso, es que DUDA DE LOS MOSSOS: “Si això fos cert, l’error fa gairebé un any que consta al sumari judicial.”
      Y mira que se explica claro en el Periódico: “Fuentes de la Dirección General de la Policía del Ministerio del Interior niegan, en el mismo sentido que los Mossos, que los datos de Es Satty no estuvieran en ficheros policiales el 17 de agosto del 2017, contra lo que da a entender el informe de la policía catalana que forma parte del sumario de los atentados en Catalunya.”

      Qué miseria nos ha tocado vivir, de verdad.

      1. Quan volies escriure “envien” i escrius “envieu”, d’això se’n diu acte fallit.

        Un dels fets que, com a constitucionalista, em fan sentir que visc en una certa normalitat (en comparació amb un separatista) és que jo voto PSC i normalment no votaria Cs o PP. A Cs puc reconeixe’ls-hi el seu paper en la sortida de l’armari dels castellanoparlants, però el seu caràcter oportunista i les seves perilloses oscil·lacions cap a la dreta me n’allunyen cada dia més (a més que no suporto l’Arrimadas i les seves sobreactuades indignacions). I, és clar, mai de ma vida podria votar un element barroer i carrincló com el García Albiol.

        En el món del separatisme, en canvi, no passa això. El que avui vota ERC igual demà votarà lo més caspós del PDECat, i ahir poser votava la CUP; i en cada cas tant se li’n dona el programa o l’ideologia, perquè la consideració fonamental és qui pot fotre millor l’Estat espanyol. D’això en diuen transversalitat; jo en dic estar tocat del bolet.

        ¿Què vull dir amb això? Que no m’associïs amb Cs, gràcies.

      1. Bah, si a tu un paio cridant xarnego al del cotxe a Vic et serveix de patró, a mi aquest bon home a qui segueix José Zaragoza, també 😉

        Al marge del seu perfil de Twitter, siguem honestos… Quan C’s fa promou aquesta mena d’accions, i les excuten gent com la del segon enllaç, creus que la finalitat desitjada no és la que exposa aquest individu?

        1. Es una cuenta fake indepe para demostrar lo malvados que son los no indepes. Una proyección de vuestros sueños húmedos.

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