El debate secesionista de la ¿participación?

A la espera de ver si se tramita o no por los cauces normales la Ley del Referéndum secesionista, pocas cosas hay para comentar sobre el proceso separatista.

Entre lo poco que hay, sí que existe un goteo constante de artículos publicados en medios y canales secesionistas sobre los mínimos de participación supuestamente exigibles a su referéndum, que se solapa, también desde el secesionismo, con una paradójica promoción de la participación dirigida a los contrarios a su antidemocrático, inmaduro e ilegal proceso separatista, que no son necesariamente los mismos que los “contrarios a la secesión“.

El asunto carece de excesiva importancia, ya que se trata de crear un argumentario de autoayuda entre su público, puesto que es bien sabido y conocido que, de forma abrumadora, solo se sienten concernidos por el supuesto referéndum separatista los partidarios de la causa separatista. Este hecho, nada difícil de percibir, pretende ser revertido por el secesionismo con argumentos poco elaborados, del tipo “no hace falta establecer un mínimo de participación, con lo que si no vienes a votar, será tu problema” o “si los contrarios a la secesión sois más, lo tenéis muy sencillo: venid a votar y demostradlo”.

A partir de aquí, la proliferación de artículos, algunos más elaborados, otros menos, con los que se quiere inocular a los más entregados a la causa el argumentario de autojustificación: la participación no es elemento a tener en cuenta en un referéndum de secesión.

Empecemos por mi argumento principal: y a mí qué más me da si se fija o no un mínimo de participación en un referéndum ilegal y antidemocrático. Y también inmaduro, porque si, desde el mismo secesionismo, alguien se plantea todavía a estas horas la necesidad o no de fijar mínimos de participación significa que no han pensado suficiente sobre la cuestión. Que la tienen un poco verde. Porque si tú has pensado y debatido en profundidad, esto sería una cuestión resuelta que no pasaría de lo marginal. Se conoce, sin embargo, que no se ha pensado ni debatido. Ni mucho ni poco. Nada.

Con todo, que se esté creando este argumentario autojustificativo no tiene nada que ver con un supuesto boicot al referéndum (me pregunto: ¿es boicoteable un referéndum ilegal y antidemocrático?), sino con algo que muy acertadamente describía Josep Costa el pasado 8 de enero de 2017 en su artículo “La participació no és el problema d’un referèndum unilateral”. Me atrevería decir, incluso, que tenía toda la razón del mundo:

L’independentisme haurà de demostrar una fortalesa social i institucional que a dia d’avui encara no ha hagut d’exhibir mai. Si convoca el referèndum i aguanta el pols amb l’Estat fins a la data fixada, no hi haurà un 9N bis”.

Efectivamente, se trataría -caso de convocarse y realizarse de manera efectiva- de un referéndum convocado (y organizado y regulado) por el independentismo. No es preciso mayor desarrollo argumental para justificar que el supuesto referéndum es exclusivo del independentismo. Tampoco es que vaya a escandalizarme por esto: si convoco un premio para zurdos, las reglas están pensadas para zurdos y quiero que gane un zurdo, es normal que no cuente con los diestros (el ejemplo no es brillante; de hecho, odio esta clase de ‘ejemplos’) a la hora de diseñar el premio y la convocatoria. Eso sí, les animaré a participar, que para algo son muchos más en la sociedad: que vengan y demuestren que pueden ganar el premio. Y si gana el premio un zurdo (bueno, el premio está pensado para zurdos), que no se quejen.

Un referéndum convocado (si se convoca de verdad, no de mentirijillas) por el independentismo -obviemos ahora mismo las cuestiones democráticas y de legalidad- es un referéndum para el independentismo uniforme dominante. Eso lo ve cualquiera. Hasta Jordi Muñoz, en su artículo del 2 de agosto (Convindria fixar un llindar de participació l’1-O?) escribía: “…la majoria parlamentària sobiranista aposta per no fixar cap llindar mínim de participació, ni a la llei ni com a compromís polític explícit”.

La cuestión, amiguitos, no es de fijación de mínimos de participación. Al fin y al cabo, si el referéndum fuera legal y se convocara en su día con todos los requisitos exigibles, nadie se plantearía la existencia de un mínimo de participación: las reglas se habrían establecido con anterioridad, serían conocidas desde tiempo atrás y habrían contado con la participación, consentimiento y aceptación -incluso en el caso de ser contrarios a una regulación de esta clase- de la abrumadora mayoría de agentes implicados.

Aquí solo hay un agente implicado, que tanto Costa como Muñoz identifican con total exactitud y les doy la razón: el independentismo, la mayoría parlamentaria (sic) “soberanista”. Ni Cataluña, ni los catalanes, ni una abrumadora mayoría de ciudadanos catalanes, ni nada que se le parezca (ni, por supuesto, el conjunto de ciudadanos españoles). Sólo el independentismo (y algún diputado más que parece dispuesto a avalar al independentismo). [Nota: si el 70-80% de los catalanes desean un referéndum de secesión, el tema era muy fácil de desencallar. Se organizan unas elecciones plebiscitarias y se dice: “el que vote SÍ, quiere referéndum; el que no vote SÍ, estará votando NO”. Nótese la ironía y la sonrisa del autor, parafraseando a Romeva en la presentación de JuntspelSí]

El supuesto debate sobre eventuales requisitos de participación, pues, resulta superfluo. Pero tiene una justificación de fondo, que es la realmente buscada por el secesionismo, al margen de la ilegalidad del referéndum que se dice querer celebrar. Es de puro sentido común, pero ya fue observado por la Comisión de Venecia en su dictamen sobre el proyectado referéndum de independencia de Montenegro (sobre el que, por cierto, existía una previsión constitucional):

(a) the higher the level of participation, the more political authority will be attached to the result of the referendum, both inside and outside Montenegro”.

No solo eso. También indicaba la Comisión otra obviedad: “24. First of all, the issue at stake is possibly the most important decision that a political communitymay take by democratic means: its independence. Hence, the matter requires the broadest possible commitment of the citizens to the resolution of the issue”.

Con estas simples líneas parece clara la intencionalidad del discurso secesionista: por una parte, instruir a su público con un “tranquilos, no hace falta ninguna clase de mínimo de participación; un resultado con un 40% de participación y un 90% de votos favorables tendrá de inmediato el reconocimiento de Angela Merkel”; por la otra, para el (incierto) caso de que se produjera la votación, cruzar los dedos y rogar un milagro por el que se hubiera logrado una participación significativa entre los contrarios a la secesión, tras crear un discurso imaginario de referéndum supuestamente vinculante. O sea, tras crear lo que se podría llamar un “discurso del miedo” del tipo: “oye, a ver si será verdad que el referéndum ilegal, si es que se aprueba, basado en una Ley Suprema de derogación parcial de la Constitución y del Estatut, acordada por un número indeterminado de diputados, superior a la mayoría absoluta e inferior a los dos tercios que requiere cualquier modificación del Estatut y que, entre otras cosas, ha sido un obstáculo insalvable para aprobar una Ley electoral catalana hasta la fecha, es vinculante” [risas-carcajadas-risas-nuevas carcajadas- nuevas risas]

Si esto no es así, uno no comprende haber leído recientemente:

a) Artículos recientes explicando que no es necesario fijar mínimos de participación en Vilaweb (Per què la participació no és un element determinant per a legitimar el referèndum de l’1-O?), ElNacional (Fixar llindar de participació per l’1-O: una mala idea?,) o ElPunt (Un referèndum de màxims). No podía faltar el soporte teórico de Jofre Llombart (Amb només un 48% de participació?). [La relación no es exhaustiva, ni lo pretende]

b) Artículos que, sorprendentemente, llaman a la participación de un hipotético “NO”, como este de Josep Costa (“Les urnes i les armes“) o Bernat Dedéu ( “Albano-Dante Fachin, portaveu del ‘no’“).

Qué sutileza, qué riqueza conceptual, qué fair play: partidarios de la secesión llamando a los contrarios (fachas, antidemócratas, franquistas, reaccionarios y no sé cuántas cosas más) para que, por favor, vayan a jugar con ellos a la pelota, que se dejarán meter un par de goles para disimular, pero no más.

CONCLUSIÓN. Al margen de la ilegalidad del referéndum y al margen de su (improbable) celebración en caso de que un día se convoque un referéndum con verdadera intención de ser celebrado, lo importante del asunto que comento es algo que no le pasa por alto a nadie con un mínimo de intelecto: si no existe siquiera un consenso interno (no existe, ni de lejos) y, además, tu referéndum es ilegal, no sirven para nada todos los esfuerzos argumentales -acertados, desacertados, ciertos o manipulados- que hagas.

El referéndum podría ser ilegal, pero contar con el apoyo claro y explícito de ciento veinte diputados. No es el caso. Lo entiende cualquiera y por eso el esfuerzo (de poca elaboración) para hacer creer que “si no participas, valdrá igual” o “si sois más, demostradlo”. Quieren organizar un evento, pero sospechan que muchos no se apuntarían incluso si se llegase a celebrar.

El referéndum del “independentismo” (Costa) o de la “mayoría parlamentaria soberanista” (Muñoz) sería su referéndum (si se celebra). Busquen participantes (si se celebra) en otro lado, que no cuela.

Epílogo: interesante artículo de Sergio de Maya en Revista Treball: “Si realment es volgués el referèndum”. Al margen de no estar de acuerdo con todo, etcétera y blablabla, suscribo el título del artículo.

Epílogo 2: esta entrevista a Suso de Toro y el titular “Tras el referéndum, el interlocutor será Angela Merkel”, en Elnacional. Leed con alguien al lado, porque las carcajadas pueden ser de atragantamiento y eso es muy peligroso.

 

12 comentarios en “El debate secesionista de la ¿participación?

  1. Empezando por el final, la entrevista a Suso de Toro está guapa para calibrar el punto de fanatización del que estamos hablando… empezando por la contraposició dogmática Estado-Madrit vs. buenos-pueblos-peninsulares, y terminando por la ‘reductio ad facha’ España-PP-Franco.

    No sé, en lugar de aventurar teorías conspirativas para explicar porqué le han botado de todos los sitios -excepto de esa cima de la ecuanimidad librepensadora que es la prensa Catalana pro-proceso, claro-, podría aplicar la navaja de Occam y sencillamente admitir la posibilidad de que su maniqueísmo naif tipo Star Wars no cumpla los estándares de una mentalidad adulta.

    1. Por cierto, hablando de ‘conversos de las españas’, por así decirlo, que han llegado al independentismo catalán a partir de un rechazo visceral al PP, y que tanto gustan a esta prensa nuestra liberada y postautonomista, muy recomendable la entrevista que esta misma semana que le hizo el ARA a Cotarelo, y que comenzaba con un categórico ‘el dret a decidir es inqüestinable’. Incuestionable, nada menos.

      Lo irónico del tema es que se quejaba amargamente, supongo que con la autoridad intelectual que te da una convicción que es como la ley de la gravedad, del papel de los presuntos intelectuales españoles de izquierdas, tan rápidos a la hora de apuntarse a la lucha del pueblo saharaui o tibetano como reacios a la hora de desplazarse a los campos de refugiados de Cadaqués para denunciar la agenda deshumanizante y colonial del Estado español en Cat.

      Ay, qué vulnerables somos todos a la vanidad! A lo que estamos dispuestos para que una panda de indocumentados nos eleven a categorías mesiánicas en el twisters!

  2. Gracias Javier.

    al final de la entrevista a Suso del Toro, he visto un enlace a otra a José Luis Vilacañas.
    me sorprende la constante:
    El referéndum es INEVITABLE.
    Me llama la atención esa idea insistente…

    1. La entrevista a Suso de Toro es una actualización crítica pendiente desde 2013: del “la Comunidad Internacional obligará a celebrar un referéndum” a “Merkel ya lo tiene todo preparado”. Es la manera de tener a la masa contenta. Un señor que todavía está vivo en el imaginario separatista dicen que daba fútbol y toros al pueblo; ahora, con sucesivas entregas de Prusés™ hay quien tiene más que suficiente.
      Tampoco puede obviarse que la entrevista es complementaria a un artículo de estos días publicado en el ARA, que venía a quejarse de que apenas hubiera intelectuales del resto de España que se hubieran significado ¡¡¡a favor del Prusés™!!!
      Propaganda, propaganda y más propaganda.

      1. De hecho Suso parece estar compitiendo en el departamento de sueños húmedos con Joan Tarde. En este caso, a una mala copia prefiero un buen original.

  3. No levantarán fronteras exteriores pero dentro han puesto una valla bien alta. Se ha pasado del debate a la endogamia y ahora al síndrome de enclaustramiento. Es imposible que nadie se sienta concernido por bodrio semejante si no es por causa de su fe y a los promotores del bodrio les encanta que sea así.
    Suso del Toro, risas garantizadas.

      1. Más ego, más sofista, más perdonavidas. Ya no cabe la más mínima duda.Tengo curiosidad por ver dónde acaba.

  4. Magnífico análisis, Javier.
    Destripas perfectamente la verdadera función de ese falso debate sobre la participacion.

  5. Després del que va passar ahir costa tornar a la petitesa del “prusés” però he trobat aquest article de la Teresa Freixes (començat abans de les 5 de la tarda i acabat una mica després):

    http://www.elcatalan.es/la-ciberseguridad-estructura-estado-no-gracias/

    que, tal i com em sembla, incideix en aspectes molt sensibles que amb el “prusés” s’estan fent molt malament i que poden tenir conseqüències més que perilloses.

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