Vicenç Villatoro: un intelectual cerrado de mente

Vicenç Villatoro es un intelectual reconocido. A mí siempre me ha hecho un poco de gracia porque lo considero de esos que cuando hablan se toman muy en serio a sí mismos. Cuando tenía 20 años, me impresionaban. Ahora, suelo ignorarlos, porque son cargantes. Más todavía cuando perpetran articulitos de bajísima calidad que consisten en despotricar por el uso del castellano en un espectáculo. Un intelectual. Ayer firmaba, en el diario Ara, el artículo titulado “El Grec va començar ballant en castellà“. El enunciado no presagia nada bueno y el autor afirma quedar sorprendido -yo interpreto que, incluso, molesto, aunque diga en su artículo que le genera curiosidad- por el uso del castellano en un espectáculo con título en catalán (“Vorònia”), al parecer con fragmentos del Evangelio. Investigo un poco más el espectáculo. Las crónicas de EL PAÍS y El Periódico resaltan que también se pronuncia alguna frase en latín. En un espectáculo de danza. Por favor, hasta dónde vamos a llegar. Vaya usted a saber, quizás se escucharon frases enteras en italiano, porque hay referencias operísticas. Pero lo que no le gusta a Villatoro es escuchar frases en castellano. Un intelectual. Estrecho de miras. No tan intelectual, quizás.
Las cuestiones del idioma son vidriosas, peliagudas y no me gusta tratarlas porque suelen acabar como el rosario de la aurora. Aunque no deja de ser curioso que los tolerantes, abiertos, cosmopolitas y cultos dejen por escrito la muestra de todo lo contrario. Quizás por eso no logran convencer a una parte muy importante de la sociedad: porque su discurso no es honesto. Y porque, como ya he repetido en demasiadas ocasiones, son exactamente lo mismo que afirman rechazar . Estrechos de miras. Cerrados de mente.