Lecturas: ¿Hay derecho? La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España

Hay DerechoComo no todo en esta vida gira alrededor del separatismo, hoy daré un breve repaso a un libro altamente recomendable que lleva por título «¿Hay Derecho?», con un subtítulo que lo complementa e indica la temática del mismo: «La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España». Bajo el seudónimo de Sansón Carrasco, reúne la firma de Elisa de la Nuez (abogado del Estado), Fernando Gomá, Ignacio Gomá, Fernando Rodríguez y Rodrigo Tena (todos ellos Notarios), fundadores y editores del blog de actualidad jurídica y política ¿Hay Derecho?.

A lo largo de dieciséis capítulos, más una introducción y un epílogo, se realiza un profundo y ameno recorrido sobre los vicios, defectos y corrupciones varias que hostigan a nuestro Estado de Derecho, principalmente a causa -aunque no solamente- de un sistema que ha favorecido -y si no, se ha modificado a conveniencia- la consolidación del control y aprovechamiento de las instituciones por los partidos políticos, en todos los ámbitos de la actividad pública. Por supuesto, estas cuatro líneas son una simplificación, pero enfatizan con claridad un grave problema que los autores identifican sin miramientos y que reconocerá cualquiera que carezca de adscripción política concreta (y aun con ella).

El enfoque eminentemente jurídico de los temas tratados, como la reforma y actualización de la Constitución (necesaria, pero no suficiente), la hiperinflación legislativa autonómica (que no sólo es culpa de las CCAA), la baja calidad legislativa, el incumplimiento de las leyes por Administraciones o entidades poderosas, la desaparición de la efectividad de los controles internos en la Administración o la independencia judicial, pudieran retraer a más de un lector. No debería.

Y eso porque los autores han prescindido de aburridas y eruditas citas legislativas o jurisprudenciales para centrarse en el núcleo de la cuestión: por qué tenemos los problemas que analizan, explicados de manera suficientemente completa como para valorar con conocimiento de causa su relato, pero sin aturdir con detalles prolijos o excesivamente técnicos. Se incide en explicar a qué se deben y cómo, en su caso, podrían remediarse. Incluso, puede sostenerse que el objetivo principal del libro es el de identificar los vicios que agrietan nuestro sistema jurídico, porque una vez se han demostrado sus causas es (relativamente) fácil establecer medidas para erradicarlos. Aunque, claro, para erradicarlos es necesaria una voluntad que los partidos políticos dominantes no han demostrado hasta la fecha, que es otro de los núcleos esenciales del problema. En este sentido, por desgracia, en el libro se repite a menudo la explicación de un patrón similar: en principio, existe una regulación adecuada y unos sistemas razonables de control, pero los políticos de turno encuentran la manera de «puentear» esos controles o de minar la voluntad y la entrega de los funcionarios, de modo que al final todo se conduce según su criterio, sin cortapisas. Y ello abona la corrupción, el despilfarro, el amiguismo, los intereses cruzados o la ineficiencia, en perjuicio, por descontado, del administrado, sin apenas responsabilidades. (Todo hay que decirlo: como vemos últimamente, más de uno está pasando por el Juzgado para explicar lo que ha hecho en los últimos años).

Una de las conclusiones que se puede extraer es la necesidad de ordenar a fondo y de modo sincero las instituciones, ya que en otro caso nos vemos abocados a la irrupción de formaciones con aires de ruptura (como Podemos) que, con todas las críticas que puedan realizarse, representan al menos una discontinuidad frente a los partidos tradicionales, sindicatos y todos aquellos instalados en el aprovechamiento de lo público, que no parecen tener mucha intención de afrontar las reformas necesarias ni desprenderse de las prebendas que ellos mismos se han creado, o de las que se han beneficiado, durante décadas. Y si no cambian, es lógico que el electorado busque alternativas.

En conclusión, se trata de un libro lúcido y necesario, expresivo de una clara conciencia ciudadana, que exige de los gobernantes -y de los aspirantes a serlo- un debate serio y unas propuestas elaboradas -no nos vale que se diga que se quiere reformar algo, para que luego no se concrete nada más allá de palabras vacías- para elevar la calidad democrática de España hasta el lugar que sus ciudadanos merecen. En este punto, el libro no se queda solamente, pues sería lo fácil, en otorgar la exclusiva de la culpa a los políticos y el entramado que los rodea: también se hace un llamamiento a que los ciudadanos, que somos los perjudicados de su actuación, actuemos en consecuencia.

¿Hay derecho? La quiebra del Estado de derecho y de las instituciones en España. Sansón Carrasco. Planeta de Libros. 304 páginas. 15,90 €.