Extraños compañeros de viaje

La demagogia de una parte del separatismo catalán lleva, incomprensiblemente, a simpatizar con gente como Arnaldo Otegi, en aplicación de unos criterios morales más que dudosos.

Algunos se felicitan porque Otegi no sé cuándo tuvo una epifanía y lo aceptan no sólo como compañero de viaje (todo el mundo puede rectificar, etcétera) sino también como cabeza de cartel. Yo, en cambio, como Isabel Llauger, me acuerdo de sus silencios.

4 comentarios en “Extraños compañeros de viaje

  1. Una cosa que me sorprende del fenómeno hagiográfico de Otegi es que personas inteligentes y que rechazan la violencia terrorista puedan sostener a la vez dos afirmaciones contradictorias o al menos paradójicas. Una, Otegi es el gran artífice (a veces parece que único) de que ETA no asesine ni aterrorice a nadie. Dos, ni Otegi ni Batasuna (y demás) tienen nada que ver con ETA.
    Igualmente me sorprende la importancia que se ha dado en los medios digitales catalanes, (ya sabes cuales) a la salida de Otegi. Lehendakari, Mandela, el anti-Podemos y no sé qué. Más de lo que se le ha dado en Euskadi fuera de su propio mundillo. Y hasta aquí lo que voy a dejar por escrito sobre Otegi.

    1. Suscribo todo lo que has escrito.
      Aquí hay gente que ha perdido todo el sentido. La cuestión es que “si les va bien” (a saber lo que significa ir y bien) para su causa secesionista, lo apoyan. Y sueltan barbaridades que ni ellos mismos repetirían si se paran un momento a escucharse y valorar lo que dicen y hacen.
      Un ejemplo: hace un par de días Cuní entrevista a Tardà con ocasión de la (no) investidura de Sánchez. En un momento dado, sale el tema de Otegi y Tardà dice algo así como que “los dos bandos” tienen que reconocer el dolor que han causado, errores y bla, bla, bla… ¿Los dos “bandos”? ¿En qué bando pone Tardà a las víctimas de Hipercor, a las de Vic, a los Guardias Civiles o Policías Nacionales asesinados con una lapa en su coche y todas las demás? ¿Estaban en un “bando” planeando asesinatos? ¿En qué bando estaban? Si Tardà se escucha y reflexiona, estoy convencido de que rectifica. Pero lo que dijo fue fruto de esa inexplicable “simpatía” con los radicales.

    2. Un ejemplo del extraño fenómeno que sacude al separatismo es este artículo de Manuel Cuyàs (http://elpuntavui.cat/opinio/article/8-articles/945957-la-ma-dotegi.html), periodista y tertuliano habitual, en que explica lo siguiente, SORPRENDIDO: “Un dia la productora del programa em va confessar que quan es parlava de Catalunya l’audiència era ínfima perquè els espectadors no hi tenien cap interès, i que hi insistien per criteris periodístics. La confidència em va estranyar perquè en aquell moment el País Basc i el seu “conflicte” tenien, en canvi, molt seguiment a Catalunya i de vegades no es parlava de res més.”

  2. Curioso que no hayan caído en la cuenta de que al PNV y medios afines el proceso les importa solo si afecta a los privilegios fiscales vascos. Si fuera el caso, no te extrañe ver a los burukides reclamando la españolidad de Cataluña. Supongo que igualmente se rompería la hermandad revolucionaria de los pueblos si la izquierda abertzale llega al gobierno vasco (mira Navarra,callados, callados). Cualquiera prefiere gestionar 100 que 60.
    Alguna vez, y aprovechando que soy vasco, algún independentista me ha intentado explicar esa especie de fascinación y la decepción porque no sea mutua pero no creo que entendieran lo básico: para un nacionalista vasco el núcleo del autogobierno es el concierto económico. Ni la lengua, ni la cultura, ni nada de eso. Sin complejos: dinero.

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