Salvador Cardús completa el viaje

El análisis de las elecciones y sus consecuencias queda para los tertulianos. Cada uno es capaz de extraer sus propias conclusiones  y desconozco cómo va a afrontar cada partido su papel.

Ahora que el “dret a decidir” vuelve a aparecer mencionado, hasta algunos de los secesionistas más recalcitrantes parecen querer recuperar, con mayor o menor convicción, esta reivindicación. El problema, reitero, es que la resolución del 9N fulminó cualquier diálogo sobre el tema, al margen de su legitimidad o de su encaje legal. No hay más que recordar cómo ERC o CDC (ahora DiLl) han clamado durante la campaña porque se les ignoraba. A mí me parece que con una Declaración Unilateral de Independencia sobre la mesa es normal que te ignoren y que sea imposible el diálogo. Pero esto sería materia de otro artículo.

Ante la constatación evidente de que el secesionismo carece de la mayoría social y del respaldo suficiente, desde anoche escuchamos en mayor o menor medida que gana el “dret a decidir” (¡y eso que habían desconectado!) o que lo de la prisa (el famoso “tenim pressa“) ha sido un error. A este viaje al pasado parece que se apunta también Salvador Cardús (recordad el artículo que le dediqué), en su artículo de hoy en el diari Ara, titulado “Tocar de peus a terra“, cuyo último párrafo cierra así: “Vist tot plegat, queda clar que el sobiranisme s’havia emborratxat amb les mobilitzacions i que, mentalment, havia fet Pasqua abans de Rams. Amb més calma, analitzarem les conseqüències dels resultats, que, si bé no m’atreveixo a dir que hagin estat una galleda d’aigua freda, sí que obligaran a tocar de peus a terra. I això, per a un català, sempre és bo.“.

Cardús ha completado el viaje, o casi. De la victoria del secesionismo a reconocer la precipitación. De dar por seguras circunstancias y condiciones a admitir que no es así. Del monólogo interior, en que te crees que las únicas opciones posibles son las que marcan “independencia”, al realismo. O quizás era una realidad sabida, que no se quería admitir, a ver si de ese modo se llegaba a la independencia, a través de la presión social, la hegemonía en los medios locales y la difusión de mensajes sesgados que apelasen a las emociones.

8 comentarios en “Salvador Cardús completa el viaje

  1. Jajaja no has querido hacer (mucha) sangre supongo. A riesgo de crear una paradoja temporal que colapse el espacio – tiempo me encantaría llevar al Cardús del presente a hablar con el Cardús de hace, digamos, 90 días. Independencia- derecho a decidir, botifler – irracional, desconexión – clave española, ilusión – realidad…
    La única duda que tengo si es sincero o si todo forma parte de la polaridad anímica del voluntarismo independentista. En todo caso parece que cuando suben cada vez suben menos y cuando bajan cada vez bajan más. Marc Álvaro está igual. Llorando en el teclado.

    1. Jajajaja… El Cardús del pasado no entendería nada…
      ¡Y aciertas! La crítica a Cardús & cía. es tan obvia que no hace falta ni dedicar un apartado de “Conclusión” para resaltar las contradicciones.

  2. A veces le damos demasiada importancia a la coherencia intelectual. No porque no lo sea, sino porque creemos que lo es para otros. Está claro que el “centro” mental para algunos no es tanto una idea o un objeto mental como una convicción, un sentimiento, una imagen de uno mismo a proteger (evidente en opinadores), una autoestima colectiva, etc. Así que lo que se afirma va saltando de un lado a otro pero, milagrosamente, siempre se dice con la misma convicción y se sigue teniendo razón. Seguro que alguna vez has conocido a alguien que, haga lo que haga, siempre encuentra la manera de justificarlo y explicarlo, por mucho que se contradiga con otras cosas que hizo antes. Pues eso.

    1. Aquí hacen un resumen bastante bueno, aplicado a cómo votamos http://verne.elpais.com/verne/2015/12/14/articulo/1450104524_477811.html
      Todo eso que negamos y, sin embargo, en todo o en parte también nos afecta. Bendita ignorancia.
      El problema de Cardús y la [in]coherencia intelectual es lo rápido que mucha gente olvida. Hasta un día intercambiamos dos o tres tuits (para sorpresa mía, le dirigí uno solo por pinchar un poco y contestó; no me acuerdo bien, pero alguna tontería de incoherencia) y me acabó saliendo, educadamente, con un “ya lo veremos el día 27S”.
      De lo último. Sí, conozco a alguien así. Y con toda su buena fe hasta me intentó convencer de que tendría la doble nacionalidad automáticamente. A mí.

    2. Hablando solo por mi, reconozco que en el caso de Cardús, más que una crítica a la incoherencia es una mezquina satisfacción por ver la reculada. Una satisfacción tan grande como la seguridad (a veces rozando la condescencia) con que despachaba a quien le decía lo que él defiende ahora. No es para sentirse orgulloso.

      1. Yo mezclo las dos cosas. Pero sí, ver cómo se derrumba ese halo de magnificencia, en el que no cabía siquiera la introducción de otro punto de vista, discrepante, en una cuestión forzosamente tan compleja, tiene su punto.

      2. Y la incoherencia. Una compañera separatista de mi mujer, “contenta” porque tanta gente haya votado a EnComú y esté a favor del dret a decidir… ¿Pero esto no iba de una secesión? Y así siempre.

  3. Sí, hay que pedir traducción simultánea porque “soberanistas” ahora se refiere, a veces, a los que están a favor del derecho a decidir que se suman a los independentistas que además de la soberanía quieren la independencia, otras veces se refiere a “independentistas”. Los soberanistas no independentistas son sólo soberanistas. Todos ellos son los que el 27S eran “no podemos saberlo” o “no sabe no contesta”. Hablo después de las elecciones porque antes eran “no”. O algo así. Y casi todos sus votantes son independentistas, por eso la victoria de Podemos en Cataluña obliga a España a negociar (lo acabo de leer en otro foro). Puesto todo junto es un galimatías.

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