Todas las entradas por Javier

Un paseo por el lado oscuro

En otras ocasiones, he comentado mi capacidad casi legendaria de mimetizarme con el secesionismo y ocultar mi potencial como “enemigo del pueblo” siempre y cuando no salga como tema de conversación el ‘procés’.

Por eso, de vez en cuando, me puedo permitir breves y provechosos paseos por el lado oscuro y proveerme de información, como la “información” que contienen las siguientes capturas de Whatsapp.

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Percepciones personales

En condiciones normales, hoy me habría entretenido en comentar la durísima e importantísima Sentencia del Tribunal Constitucional sobre la Ley del Referéndum. El contenido, en muchos pasajes, es extremadamente bueno y duro, como esto: “El Parlamento de Cataluña ha pretendido, mediante la Ley 19/2017, cancelar de hechoen el territorio de Cataluña y para todo el pueblo catalán, la vigencia de la Constitución, del Estatuto de Autonomía y de cualesquiera reglas de derecho que no se avinieran o  acomodaran al dictado de su nuda voluntad. No otra cosa supone la apodíctica afirmación tanto de su condición de representante de una “soberanía” inexistente en derecho, como de la supremacía jerárquica de unas normas dictadas sin otra base que la de su arbitrio (art. 3). La Cámara, al obrar de este modo, se ha situado por completo al margen del derecho, ha entrado en una inaceptable vía de hecho (SSTC 103/2008, FJ 4, y 259/2015, FJ 7, así como ATC 24/2017, FJ 9), ha dejado declaradamente de actuar en el ejercicio de sus funciones constitucionales y estatutarias propias y ha puesto en riesgo máximo, para todos los ciudadanos de Cataluña, la vigencia y efectividad de cuantas garantías y derechos preservan para ellos tanto la Constitución como el mismo Estatuto. Los dejan así a merced de un poder que dice no reconocer límite alguno.“.

Tanto hablar de Turquía y fíjate tú lo que dice el TC. A ver si esto también se lo pasan a la prensa internacional desde el departamento de Exteriores de la Generalitat. Apuesto a que no.

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La respuesta al requerimiento del Presidente del Gobierno

Estos últimos días nos ha quedado la duda acerca de si se ha declarado o no la independencia. La manera resultó calculadamente ambigua y cada uno puede interpretarlo como quiera. En mi opinión, a falta de un documento formal, no la hay (edito para aclarar: con la salvedad de la asunción de poderes por Puigdemont, erigiéndose en Líder Supremo); si acaso, en una sala anexa se perpetró un autogolpe (edito de nuevo) declarando la independencia. Y si la hay, no consta que se haya suspendido. Me puedo equivocar y, de hecho, cada uno tiene su opinión.

Más prudente, el Presidente del Gobierno ha decidido mandar un burofax. Con acuse de recibo y copia certificada, con cuatro folios, puede costarnos al conjunto de los españoles alrededor de 30 euros. Un gasto muy razonable para evitar que se desencadene un desastre multimillonario.

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¿Hubo o no hubo declaración de independencia?

Tomad este artículo como mero ejercicio, porque no se trata de hallarle al tema una respuesta sistemáticamente fundada: carece de sentido. No hay más que escuchar a cualquier independentista decir que “ha sido una jugada maestra” para tirarse las manos a la cabeza y concluir que les cuelan cualquier producto defectuoso sin rechistar. Así que lo que sucedió el 10 de octubre de 2017 en el Parlament carece de sustento y sustancia.

Aunque algunos se lo tomen a risa, el requerimiento de Rajoy tiene todo el sentido: aclare si usted se sitúa o no al margen de la Ley. Nadie mejor para aclararlo que el propio Puigdemont. Así que las respuestas o bravuconadas en plan “¿no lo sabe?” o “¿no se enteró?“, déjenlas para la taberna. La secesión es algo de extrema seriedad y gravedad. Pero esto es algo que no va con el independentismo. Si fuera independentista, esta noche habría salido a dar concierto de cacerola. Se conoce que si no lo mandan Òmnium y la ANC, nadie se mueve.

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La manifestación a la que he ido (y sus consecuencias)

Este mediodía, como tantos centenares de miles, he asistido a la manifestación de Barcelona. Por primera vez en mi vida, llevaba un cartel con una reivindicación: el lema “No Estamos Solos”. Me pasé toda la tarde para montar un cartel medianamente potable: como no se me ocurrió antes, tuve que hacerlo a mano, con regla, escuadra y cartabón para que las letras tuvieran un cierto empaque y seriedad. Me quedaron regulín las eses y las oes y, aun así, está bastante bien. Es lo que pasa cuando eres un neófito de la manifestación, así que el próximo día ya me compraré una plantilla de letras. Así ha sido mi manifestación:

 

En cuanto al trayecto, lo simplifico: entramos en la manifestación alrededor de las 11:40 en Pau Clarís con Aragón. Salida a las 13:45-13:50 en Pau Clarís/Caspe, es decir, sin haber logrado siquiera llegar a Urquinaona. La manifestación se ha disuelto espontáneamente, al comprobarse la imposibilidad de avanzar más.

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Agradecimientos para todos

Entre los rápidos e importantísimos acontecimientos, sucedidos y que sucederán, y el anuncio de que Cita Falsa, tal y como ha sido conocido, llega a su fin por haber completado una etapa, durante estas dos últimas semanas habéis sido muchísimos los que me habéis agradecido, de corazón, la tarea desplegada en el blog. Tranquilos, Cita Falsa no cierra. Lo que sucede es que, a partir de la semana que viene, nadie sabe qué acontecerá.

Todos los indicios -pese a las increíbles vacilaciones que muestran- son nefastos, así que me llega el turno de agradecer a todos la atención prestada hasta la fecha:

En primer lugar, a mi esposa (ese “mi entorno” al que a veces he aludido). Lleva casi cuatro años sin protestar por el hecho de que, poco después de cenar o de ver la tertulia del programa de Josep Cuní, haya desaparecido del salón de casa para escribir nuevas entradas, a menudo hasta altas horas de la madrugada. En casa han entrado los libros más raros que uno pueda imaginarse (qué cara pones cuando ves que tu marido llega a casa con “La sucesión de estados y sus efectos sobre la nacionalidad de las personas físicas” en lugar de un ramo de flores) y ha aguantado con paciencia que, a veces, el blog y mis artículos fueran el monotema en casa.

A mi padre (q.e.p.d.), primer lector entusiasmado del blog, orgullosísimo de la sapiencia y valor jurídico de mis artículos. A mi madre, emocionada cada vez que le explico las estadísticas de las visitas en aumento y la repercusión de algunas entradas.

A mis hermanos y familia, lectores habituales, con quienes no hace falta comentar nada, porque se da todo por sobreentendido.

A todos los lectores habituales del blog, que os habéis aficionado a pasar sistemáticamente por aquí, comentando o no. Participando una sola vez o quinientas. O ninguna, qué más da. Es indiferente si descubristeis el blog hace un año, tres meses o veinte días. Muchas gracias por un seguimiento que, para un blog personal, me parece casi increíble. Nos hemos reído juntos con los artículos más descabellados jamás leídos, hemos diseccionado al detalle disparates jurídicos que no pasan el más mínimo control de racionalidad y compartido, seriamente, el análisis exhaustivo de multitud de cuestiones que el secesionismo ha planteado queriéndolas hacer pasar por verdad. Lo he disfrutado mucho y, por lo recogido estas dos semanas y durante estos años, muchos de vosotros -por no decir todos, o casi todos- también.

Que nadie se sienta excluido si no es mencionado porque aprecio todos y cada uno de los comentarios con los que habéis colaborado para completar el contenido de algunas entradas, aportar lo que sabéis o preguntar sobre lo que no sabéis. Al principio, apenas tenía poco más de un lector, siempre habitual y que ahora participa poco, emperorponders, con quien compartíamos reflexiones. Después llegó Juanmari (¡hace tres años, Juanmari!), con quien, en nuestros diálogos, nos divertíamos intercambiando enlaces de García de Enterría (administrativista), citando pasajes de “El árbol de la ciencia” (Pío Baroja) o tronchándonos con Vilaweb. El blog acumulaba visitas poco a poco y los comentarios eran todavía muy fáciles de administrar. De hecho, cuando emperorponders y Juanmari (el primero en darme las gracias por el blog, el 25 de octubre de 2014, con este comentario: “(…) Y gracias por el blog. Excelente y desprejuiciada información , además de clara y precisa.“; cómo no voy a acordarme) tardaban más de un día en escribir algo sobre la última entrada publicada, casi me preocupaba “por si les había pasado algo“, como si fuera su abuela.

Más adelante, llegaron zitron37, Marsoza y Andrés, a veces participaban y otras no sabía nada de ellos durante largo tiempo, para volver de nuevo a participar. En esa época, todavía podía recordar el nombre de todos los lectores y contestar a cada comentario. En marzo de 2016, llegó Alex, con sus comentarios y reflexiones al estilo Graupera –sin su toque plúmbeo e infumable- y, poco después, Joan, que también rozaba el ensayo en sus composiciones. Los días en que iba un poco cargado de trabajo y me leía rápidos los comentarios desde el móvil, no sabía quién de los dos era el que había comentado, así eran los “tochos” que escribían. Las risas que nos hemos echado han sido de espanto y, revisando un poco la cronología de comentarios para esta entrada, veo que hemos escrito ironías bastante finas; y otras mucho menos finas. Suerte que el blog lleva publicadas cuatrocientas veinticuatro entradas, así que quien quiera desacreditarnos un día por algún sarcasmo publicado, lo dejará antes por cansancio.

El blog creció de nuevo y se incorporaron Raúl, Viure Lliure, Marc Sanz, Luis Miguel, Carlos, Manuel, Perpetuo Mogudo… Eso, más o menos, hasta hace poco más de un año, cuando llegaron Ramses, Francisco, Fernando y Abraham, quien se leía (y lee) las entradas minuciosamente… ¡¡¡hasta me corregía algún mínimo error gramatical!!! (de buen humor, eso sí). Llevábamos unos 1.000 comentarios. Hoy, Jep (¡qué suerte!) ha llegado al comentario 10.000. Imposible mencionaros a todos, ni siquiera contestar a vuestras aportaciones diarias, como las de Quirze, quien, al igual que Papitufo, suele ocupar las primeras posiciones en los comentarios. Gracias a todos, los mencionados y los que no.

También estáis los que, sin participar directamente, leéis el blog y contribuís a la difusión de sus entradas. Enlaces en Twitter, Facebook, en foros de lo más variopinto o, simplemente, cuando ya os han irritado lo suficiente, cogéis el móvil y le plantáis en la cara a vuestro interlocutor una entrada del blog Cita Falsa a quien, erre que erre, os insiste con su “cita falsa”. Lo sé: ni con las pruebas que aporta el blog son capaces de admitir que se equivocan. Si esto me ha pasado a mí, que soy el autor y me he estudiado a fondo previamente los temas sobre los que escribo, qué no os puede pasar a los demás.

Salvo la familia directa y algún lector muy concreto, no os conozco personalmente. A ninguno de vosotros. Eso no es obstáculo para que os esté muy agradecido por todo el aprecio al trabajo que me he tomado en estos casi cuatro años de blog, en que -vuestros comentarios me han hecho consciente de ello, con algunos agradecimientos que me han abrumado; hasta se los he enseñado a mi esposa: “mira qué cosas más bonitas me escriben“-, por encima del contenido escrito y su argumentación, nos hemos hecho mutua compañía.

Muchas gracias, un saludo y un abrazo para tod@s.

Whatsapps que me llegan

Antes que nada: ¿alguien sabe si existen resultados oficiales del butifarréndum? ¿O todavía los están contando?

A lo mío. Es posible que a muchos os haya llegado este Whatsapp que me han pasado esta noche. No tengo ni la más remota idea de quién lo ha escrito, cómo se genera, ni todos los datos previos necesarios para pasar los múltiples filtros de sentido común instalados en Cita Falsa. Los pasa porque es sentido común. Por cierto, si el autor cae por casualidad por el blog y lee su Whatsapp aquí, no tiene más que manifestarse y le reconozco todos los créditos habidos y por haber. Dice así (lo publico literal y solo he corregido dos faltas de ortografía, el resto las he dejado tal cual):

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Lo que nos separa de la secesión (II)

Después de un par de días de terapia colectiva, vamos con el asunto de la secesión pretendida que se pretende imponer en Cataluña. Esto es lo que yo veo (es opinión; como tal, cada uno tiene la suya) que nos separa, ahora mismo, de la tentativa de secesión:

PRIMERO. Pocas horas. Una declaración unilateral de independencia que llegará  el lunes. Carece de importancia, en esta hipótesis, que, desde su misma génesis, todo sea ilegal, nulo e ilegítimo. Un ataque a las más elementales reglas democráticas. Llegará, para abrir un capítulo impredecible de nuestras vidas. Ojalá me equivoque y esta pesadilla, a la que se nos pretende arrastrar, no llegue. No soy optimista. Aunque… en las últimas horas parece abrirse el último sainete: que si no habrá DUI, que si se iniciará un periodo de seis meses para “negociar”, que si no saben ahora cómo ejecutar el artículo 4.4 de la Ley del Butifarréndum: “4. Si en el recompte dels vots vàlidament emesos n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, el resultat implica la independència de Catalunya. A aquest efecte, el Parlament de Catalunya, dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats oficials per la Sindicatura Electoral, celebrarà una sessió ordinària per efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, concretar els seus efectes i iniciar el procés constituent“.

Es lo que pasa con las leyes chapuza y la Sindicatura a la que le temblaron las piernas pese a la supuesta inminencia de la secesión: sin Sindicatura Electoral, no puede existir proclamación de resultados. Esto no es problema para el plan separatista, así que, otra vez, da igual. Claro que, ojo, tal y como está redactada la ley, el mismo momento de proclamación del resultado “implica la independencia de Cataluña“. O sea, que ni siquiera es necesario el puro formalismo de la declaración de independencia. No declaras la independencia y, otra vez, da igual porque “el resultado implica la independencia“, de modo que es suficiente la proclamación del resultado para que despliegue sus efectos. Toma astucia que nadie había detectado, redactores de la Ley incluidos: no hace falta que el Parlament declare la independencia, que se entiende declarada con la mera proclamación del resultado. Entonces: ¿ningún órgano “soberano” refrenda la declaración? Una independencia sin declaración de independencia… Madre mía, tanto reírse del Presidente del Gobierno, pero el secesionismo está en manos de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas en el Parlament de Catalunya.

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No estamos solos

El cariz que ha tomado todo esto exige que, por primera vez, me movilice a pie de calle. Habéis sido unos cuantos los que habéis comentado que iréis a la manifestación del domingo, día 8 de octubre, a las 12:00 horas en Plaça Urquinaona o que os planteáis asistir.

El primero en comentarlo, creo, ha sido Quirze. Literalmente, ha escrito:

Hi ha poques coses que puguem fer des de baix, però de les poques que podem fer hi ha el dir que som aquí.
Diumenge a les 12 del matí, SCC i altres entitats (entre elles el Fòrum de l’esquerra No Nacionalista) convoquen una manifestació a la plaça Urquinaona.
Tots els que ens hi trobem ens sentirem no tan sols i podrem dir que també existim“.

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Lo que nos separa de la secesión (I)

Escribí el otro día que tengo la impresión, más que fundada, de que Cita Falsa, como tal, se acaba. El domingo se regaló al secesionismo las imágenes deseadas (“ja ens van bé aquestes imatges“, me decían ayer). Igual da si el empleo de la fuerza estaba justificado y era proporcionado como si no: en cualquier caso el secesionismo lo iba a utilizar a su favor, pasara lo que pasara. Da igual. Seguro que cada uno podría encontrar imágenes para todos los gustos y opiniones. Da igual. Se está quebrando un Estado constitucional de Derecho, de forma vil, y lo único a destacar son las cargas policiales. Del atropello moral y legal, si acaso otro día.

En cualquier caso, soy pesimista con todo el caldo creado y la pésima gestión del Gobierno de la Nación -y demás partidos políticos- frente a un movimiento secesionista que sigue tácticas más viejas que el tebeo y que están escritas desde hace tiempo. Porque esa es otra: los hay que no han leído un libro en su vida. Juntan letras y poco más.

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