Archivos Mensuales: febrero 2019

Impresiones de tres días de juicio y una conclusión

Como se ha comentado en la anterior entrada, las impresiones que uno haya obtenido de estos tres días son, indudablemente, parciales. Un juicio es un acto complejo para cuya valoración global es necesario, por supuesto, contemplarlo entero. Así que las frases lapidarias tras escuchar a un abogado, a un Fiscal o a un acusado sobran. Podemos extraer alguna impresión, parcial, y ninguna conclusión del juicio y el desarrollo de la prueba.

Primera impresión. Mucho aficionado que opina, lapidariamente, sin saber nada de nada (me meto con los lapidarios, no con quien de buena fe expone su impresión, más o menos acertada, que a eso el blog siempre está abierto). Una cosa es entender lo que literalmente dice cada interviniente y otra conocer su traducción e interpretación jurídica.

Segunda impresión. Estrategias arriesgadas. La de Junqueras, que ha optado por no defenderse en términos jurídicos. Está en su derecho y, quién sabe, quizás acaba resultando acertada. No obstante, si hiciéramos una encuesta entre profesionales, me parece que una aplastante mayoría se apuntaba a la defensa llevada a cabo por Melero.

Tercera impresión. Precisamente, la línea de defensa ejercida y la manera en que se ha llevado a cabo, abre algo que, de inicio, parece complicado: determinar distintas participaciones en los hechos para personas que parecería que habrían cometido hechos muy parecidos. El Fiscal pide penas distintas a acusados que habrían participado, sustancialmente, en los mismos hechos (por ejemplo, Junqueras y Forn, aunque en el primer caso la pena solicitada es superior). Pues bien, de la declaración de Forn, en el fondo, se está desvinculando de Junqueras, así que está buscando -como es lógico- su propia suerte. Otra cosa será lo que resulte de la prueba, tanto para uno como para otro y todos los demás. Falta muchísimo.

Cuarta impresión. El secesionismo es capaz de aguantar una versión y su contraria a la vez sin inmutarse. Junqueras ha dicho que el resultado de la votación del 1 de octubre fue “abrumador a favor de la independencia” y que su voluntad de diálogo consistía en “cómo lo implementamos“. Forn ha reconocido que la votación era ilegal, que los resultados de la votación no fueron validados por la Sindicatura, que la DUI no era nada y que, bueno, bueno, solo le ha faltado decir que los hay que se lo creen todo. Tal cual. A ver, o Junqueras o Forn, pero los dos a la vez no puede ser.

Quinta impresión.

PRIMERA CONCLUSIÓN. La conclusión surge a raíz de la declaración de Junqueras y algunos párrafos que he leído en plan “la Sentencia está escrita“, cosa que también me dijeron ayer por la calle. Como es bien sabido, los mensajes victimistas son la especie preferida del secesionismo; da igual que se trate de personas con sentido común o sin él.

¿Os acordáis cuando, para las elecciones del 21 de diciembre de 2017, el secesionismo empezó a difundir el mensaje de que se preparaba un pucherazo y fraude en las elecciones? Un ejemplo, en esta noticia en EL PAIS de 30 de noviembre de 2017 : “ERC ampliarà el seu recompte electoral paral·lel el 21-D per por d’una tupinada“, o esta del ARA de 8 de diciembre de 2017: “L’independentisme prepara un recompte paral·lel dels resultats del 21-D perquè desconfia de l’Estat.“.  ¿Dónde están ahora los del pucherazo?

Pues ahora la idea es exactamente la misma: “la Sentencia está escrita“. Deslegitiman las instituciones, pero si luego el resultado es favorable, niegan haberlo dicho. La misma estrategia de siempre. La deshonestidad de costumbre. Que no se olvide.

EDITO: Una captura para ilustrar cómo el secesionismo copia continuamente estructuras pseudoargumentales.

Empieza el juicio

Cambiamos de entrada y de tercio, mientras sigo esperando el famoso “informe” de la Oficina de Derechos (para algunos) Civiles y Políticos. Sigo contando los días del plazo, así que abandonen toda esperanza, señores de la Oficina, que no me olvido.

A lo nuestro. Empieza el juicio y ya habréis leído odas, panegíricos, reflexiones y, cómo no, lenguas de fuego anunciando la destrucción y el apocalipsis. Me temo que la cosa será bastante más prosaica y, al fin, aburrida, porque seguir un juicio es algo bastante soso y aburrido. La teatralización se acaba -pese a que a diario tendremos a nuestros particulares frikis, como los que aparecen el día del sorteo del Gordo, con la diferencia de que estos se llamarán “expertos”, “juristas” u “observadores internacionales”, menuda plaga- y empieza la fase de los hechos probados, allí donde la simplonería del “no hemos hecho nada” o “solo pusimos urnas” únicamente conduce al desastre.

Seguro que, ante siete Magistrados y peticiones de decenas de años de prisión, será todo bastante más sofisticado. Tampoco se puede asegurar, porque el día antes del juicio todavía algunas defensas tienen tiempo de dar ruedas de prensa, aunque quizás sea porque lo tienen todo bien preparado y no necesitan suspensiones o aplazamientos del juicio.

Dentro de unos meses, cuando acabe el juicio, tendremos la respuesta.

Informes que parece que no existen

El pasado 25 de enero, la Oficina de Derechos Civiles y Políticos (ODCP), presentó en rueda de prensa un “balance de actividad”, cuyo elemento más destacado era: “L’Oficina de Drets Civils i Polítics alerta de l’existència d’una vintena de grups d’ultradreta que atempten contra la llibertat d’expressió al territori català” (La Oficina de Derechos Civiles y Políticos alerta de la existencia de una veintena de grupos de ultraderecha que atentan contra la libertad de expresión en el territorio catalán). Se acompañaba de una nota de prensa que aparece al margen derecho de la página que he enlazado. [Aquí: nota de prensa]

La presentación fue ampliamente comentada en prensa, especialmente esta conclusión: “Recull 328 agressions de la ultradreta registrades durant els darrers dos anys a Catalunya” (“Recoge 328 agresiones de la ultraderecha registradas durante los dos últimos años en Cataluña”). Sin olvidar esto: “L’ODCP ha detectat que aquests grups d’ultradreta s’organitzen de forma paramilitar…” (La ODCP ha detectado que estos grupos de ultraderecha se organizan de forma paramilitar)

Hombre, el tema me interesa: 328 agresiones, veinte grupos de ultraderecha, detección de organización paramilitar… Un panorama espeluznante que debe llevar detrás un trabajo de campo impresionante y muy documentado. Especialmente documentado. Sin duda.

De entre las reacciones de la prensa, me llamó la atención este editorial de José Antich, que afirmaba lo siguiente: “No podía ser más oportuno el informe elaborado por la Oficina de Drets Civils i Polítics de la Generalitat sobre la actuación de los grupos de ultraderecha en Catalunya y las agresiones que han cometido“.

¿Cómo? ¿Un informe? Yo solo he visto una nota de prensa, pero no el informe a que se refiere Antich. De hecho, si vais al enlace del principio, el de la rueda de prensa, a la derecha veréis un cajetín con el título “Més informació” y el pdf de la nota de prensa. Pero no el informe que el sentido común y José Antich nos dicen que debería haberse incluido. Quizás es que la prensa tiene trato preferente y los ciudadanos de a pie no podemos tener acceso a tan relevantes documentos…

El director de la Oficina, Adam Majó, fue entrevistado en un programa de TV3 para exponer ese “balance de actividad”. En el resumen de TV3, se decía aquí: “Els dos últims anys es van registrar a Catalunya 328 agressions de la ultradreta. I aquestes són només les que recullen les estadístiques oficials.“. ¿Estadísticas oficiales? Pero si la nota de prensa no se acompañaba de tablas estadísticas…

De hecho, la nota de prensa decía: “En total, els incidents d’afectació dels drets civils vinculats al catalanisme s’eleven a 328, si es tenen en compte les dades recollides en altres observatoris als que ha tingut accés l’Oficina en el període de dos anys comprès des del gener del 2017 i fins avui” [“En total, los incidentes de afectación de los derechos civiles vinculados al catalanismo se elevan a 328, si se tienen en cuenta los datos recogidos en otros observatorios a los que ha tenido acceso la Oficina en el periodo de dos años comprendido desde enero de 2017 hasta hoy”]. La cosa se pone interesante: “otros observatorios” (no se dice cuáles), “a los que ha tenido acceso la Oficina” (o sea, no son datos oficiales).

A ver, que me aclare yo: un informe o Balance de actividad que nadie enlaza, unas estadísticas oficiales que no aparecen, datos recogidos de “otros observatorios“, “detección” de organización paramilitar de la que no se especifican datos, estadísticas, fuentes, ni nada de nada… Aquí hay caso.

PASO 1. Revisión de la web de la Oficina de Derechos Civiles y Políticos. Nada. Ni informe, ni estadísticas, ni fuentes, ni nada. En la sección de Actualidad vemos la reseña de la noticia que da lugar a esta entrada. O sea, que por aquí, nada.

PASO 2. Repaso al twitter de la ODCP, no sea cosa que allí lo enlacen. Reviso desde el 25 de enero hasta hoy. Agua.

PASO 3. Vamos a dejar de perder el tiempo. Portal de Transparencia. Inicio, el día 28 de enero de 2019, una solicitud de acceso a información pública, en los términos que resultan de la captura que os pongo aquí. Si lo he hecho bien, clicando se os hará más grande la imagen para aquellos que no la veáis correctamente.

PASO 4. Captura del estado actual de la petición.

PASO 5. Desde el 28 de enero (sin contar ese día) han pasado 4 días hábiles, que ciertamente no son muchos. La Administración es lenta, ya se sabe. Y colgar un PDF, ¡ufff!, consume todo el ancho de banda.

PASO 6. Revisar el correo como un loco, a ver si me pasan el informe o Balance de actividad (hay un mes de tiempo antes de poder recurrir a otras instancias). Nada.

PASO 7. Revisar la web de la ODCP, a ver si publican allí el informe. ¡Ahí va! Ahora que me fijo, el día 31 de enero el twitter de la ODCP anuncia que: “Tres mesos després de la seva creació, l’ODCiP ja està en condicions d’exposar algunes conclusions sobre la vulneració de drets civils i polítics a Catalunya.” (“Tres meses después de su creación, la ODCyP ya está en condiciones de exponer algunas conclusiones sobre la vulneración de derechos civiles y políticos en Cataluña”). Estoy tan emocionado que pongo la captura.

PASO 8. Voy a las “conclusiones”. Esta birria que poco tiene que ver con un informe completo o un Balance de Actividad de la Oficina en los términos que se desprendían de la rueda de prensa y su nota de resumen.

CONCLUSIÓN. Aun a la espera de que se cumplan los plazos reglamentarios (un mes) creo que parece más o menos claro que el “informe“, como tal informe o Balance de actividad (que es lo mismo), no aparece por ninguna parte. Que los “datos“, entendidos como “datos estadísticos oficiales“, tampoco aparecen por ningún lado. Y que el resto de “conclusiones” presentadas parecen endebles, a falta de documentación de soporte, como esos enigmáticos “altres observatoris” que uno llega a pensar que consisten en navegar por Internet, hacer un recorte de pantalla en Vilaweb o ElNacional y añadir un palito más en la pizarra.

En resumen: o alguien lleva una semana dándole al teclado como un loco para publicar un informe que “por error involuntario” no se colgó en la red o, la verdad, da la sensación de que el informe o Balance -hablo de un informe o Balance serio, no un conjunto de pegotes con conclusiones sin acreditar, basadas en fuentes ignotas- al que aludía José Antich -quizás él lo ha visto- no lo ha visto nadie. Casi parece que ni existe.

Eso parece, mientras quedo a la espera de que se subsane lo que sin duda debe ser un “error involuntario“…

“Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña”, de Juan Claudio de Ramón

Brillante es la primera palabra que se me ocurre tras leer el estupendo “Diccionario de lugares comunes sobre Cataluña. Breviario de tópicos, recetas fallidas e ideas que no funcionan para resolver la crisis catalana“, escrito por Juan Claudio de Ramón.

Se trata de un repaso a treinta y seis -si no he contado mal- de las frases hechas que en estos años hemos escuchado que justificarían, increíblemente, por sí solas, la argumentación secesionista. De Ramón las disecciona de forma clara y directa, sin circunloquios ni explicaciones agotadoras, para construir un valiosísimo libro que impugna por entero el andamiaje en que se basa el secesionismo y su conjunto de frases que han logrado calar en su público sin apenas explicación.

En algunos casos, y ahora lo veréis, la exposición del autor coincide exactamente con la que en muchas ocasiones se ha señalado en entradas y comentarios. Os lo comento porque quizás os parecerá “una obviedad” -derivada del agotamiento argumental a que solemos llegar-, pero lo cierto es que para llegar hasta algunas “obviedades” han hecho falta unos cuantos años.

Para no aburriros con rollos de opinión, cuando ya he escrito “brillante y valiosísimo“, os reproduciré algunas de las frases analizadas en el libro y algún extracto:

“Es un problema político que requiere una solución política” 

(…) ¿Qué se nos intenta transmitir con esto?

En primer lugar, que es un problema donde los jueces no deberían entrar. Pero esto, lo acabamos de ver, es imposible e indeseable en un Estado de derecho, desde el momento en que la política vulnera el ordenamiento jurídico, como de hecho ha sucedido en Cataluña.

(…) La política de la transacción, que es la política del «dar algo», y que también podemos llamar política de la cesión continuada y sin contrapartidas (…) es la política que se tiene en mente cuando se dice que «hay que hacer política». Es, por supuesto, un error que no resuelve nada y agrava el problema“.

“El referéndum pactado es la única salida al conflicto”

Aparte de negar que el referéndum pudiera ser solución de nada (si gana la separación, los problemas de convivencia se agravarían; si gana la permanencia, los secesionistas siempre querrán otro y otro), me quedo con esta brillantísima aportación: “…podemos definir la democracia así: el programa ideológico que en cada momento histórico promueve la extensión de la ciudadanía a quien todavía no goza de ella.

Vistas así las cosas, es fácil ver hasta qué punto el secesionismo dentro de un Estado democrático es antidemocrático: porque aspira a revertir el proceso; a contraer, en lugar de ampliar, el cuerpo ciudadano. La secesión no sirve para dar derechos sino quitárselos a la parte de la ciudadanía que se rebana como si fuera un peso muerto“.

Demoledor (y sí, aquí se han escrito cosas similares; pero una cosa es un blog y sus comentarios dispersos y otra una sistematización de treinta y seis frases hechas).

“Hay que reconocer la singularidad de Cataluña”

En el breve análisis de esta frase (poco más de una página), se toca con pleno acierto -como en todo el libro- la tecla clave del separatismo, que no es otra que el nacionalismo: “Se aspira, no a reconocer lo propio, sino a desreconocer lo común, tenido por ajeno. La singularidad de Cataluña, según el nacionalismo, es no ser España…“. El asunto de fondo, como tantos otros, tiene que ver con la querencia del nacionalismo por eliminar, entre otras muchas cosas, una singularidad que Juan Claudio de Ramón destaca -y que recuerdo una vez una chica riojana también ensalzó maravillada en una cena de veinte personas en la ‘oprimida’ Costa Brava- como es la facilidad con que en las conversaciones se mezcla y se pasa de forma automática del castellano al catalán y viceversa, con absoluta naturalidad. Eso sí que es singular.

Bueno, la lista, como es digo, es de hasta treinta y seis frases que no os detallo porque en el enlace del principio se puede descargar el sumario en pdf.

En cualquier caso, y como os comentaba en la última frase que he destacado, Juan Claudio de Ramón ha efectuado un fino y acertado análisis de la cuestión que, al final, nos conduce por el trayecto y destino conocidos: nacionalismo. Ese proyecto que, vestido bajo mil formas, se presenta como la cura a todos los males imaginarios que aqueja a quienes -entre otras muchas cosas- se quejan de falta de descentralización y tienen bajo su mando a un cuerpo integral de  Policía, la sanidad, la educación o la política lingüística. Poco descentralizado no parece.

CONCLUSIÓN. Aunque me gusten, no suelo recomendar la compra de libros que he leído porque después vienen las reclamaciones. Sin embargo, este de Juan Claudio de Ramón es un must.

Por lo general, suelo añadir eso de “sin perjuicio de matices o detalles concretos“, incluso cuando estoy sustancialmente de acuerdo con un texto. En el caso de este libro ni siquiera es necesaria la coletilla. Espléndido.