Archivos Mensuales: noviembre 2018

Dos entrevistas y un artículo

Hoy es domingo (cuando publico se acerca el lunes), así que un poco de repaso a la prensa, de la que destaco esto:

1. Una entrevista. En realidad son dos, pero a la misma persona: Joaquim Nadal, quien fue alcalde de Girona por el PSC durante más de veinte años. Lo entrevistan en Diari de Girona y en el ARA. Dice cosas razonables, otras con las que uno no estará de acuerdo, etcétera. Destaco este fragmento -en DdG- sobre el revisionismo respecto a la Constitución y el franquismo que practican muchos que solo hablan de oídas o desde la ignorancia:

…el que faig també en el llibre és intentar desmuntar la perversió del llenguatge.

Per exemple?

«No va d´independència, va de democràcia». A veure: de què estem parlant? De quina democràcia? Perquè ara em diuen que la democràcia del 78 era franquisme. De quin franquisme parlem? Del franquisme sociològic que va impregnar part de la societat catalana? Dels candidats a les alcaldies de 1979, la majoria dels quals eren franquistes? De què estem parlant? Ara diuen que la Transició va ser una merda. Doncs no, la Transició va permetre una imatge tan gloriosa com la Pasionaria tornant a predicar al Congrés. Tot això va costar molt d´esforç, molta presó i molta tortura. Tu no pots dir ara que el franquisme perviu en totes les estructures de l´estat, perquè jo et puc preguntar: i en cap de les estructures de Catalu­nya? Home…“.

2.La segunda entrevista. A Sergi Sol, en el ARA, quien pasa por ser el “col·laborador més estret d’Oriol Junqueras“. Destaco este fragmento, en el que Sol explica algunas de las instrucciones o directrices de Junqueras desde prisión y una pregunta de esas que no dejan de sorprenderme:

I que res de llistes úniques.

Sí, ens diu: no ho feu, que fareu gran Cs. Veu que hem de rebaixar la tensió perquè ha notat una hostilitat, al seu poble fins i tot, que no havia vist mai. I diu: què hem fet malament perquè hi hagi una gent que se senti tan agredida? Tohom s’hauria de fer aquesta pregunta.

Lo más destacable, como de costumbre, en rojo. A ver: si una de las personas con mayores responsabilidades en todo lo que ha sucedido no es capaz de responderse “qué ha hecho mal” ni de averiguar las razones por las que tanta gente se sintió “tan agredida“, ratificamos, una vez más, el solipsismo del secesionismo, incapaz de captar lo que sucede a su alrededor más allá de sí mismo. Como casi siempre, lo que se ha escrito en el blog, sea en entradas o comentarios, se ve ratificado por las propias palabras y acciones del secesionismo.

3. El artículo. Bernat Dedeu, ahora en labores de Pepito Grillo tras su caída del caballo. Escribe un artículo sobre la entrevista del otro día a Marta Rovira  y su deslumbrante “No podemos explicar todo lo que hicimos porque tenemos compañeros en la cárcel” con el que, entiendo yo, Rovira expresa ser consciente de poder empeorar la situación procesal de quienes se enfrentarán a juicio, ampliando la descripción de las acciones indiciariamente delictivas. Dedeu escribe: ““Ja ho explicarem”, deia Rovira a Catalunya Ràdio, fent espetegar la llengua contra el paladar i amb la consciència ben tranquil·la de saber que això d’exigir mobilitzacions a un poble no requereix tractar-lo d’adult ni explicar-li quin és el teu nivell de responsabilitat. En el fons, els líders pretenen que la gent continuï trencant-se la cara per ells sense que aquest esforç requereixi cap exercici d’honestedat i transparència per part seva.

Años diciendo que el secesionismo se comporta de manera infantil y trata a sus seguidores como niños que, además se lo creen todo (“ho tenen tot pensat“, me repetían hace años), y ahora viene Dedeu a ratificarlo, como hará en próximos artículos con cualquier otra tontería que salga desde el secesionismo. Pero, ya sabéis, los que tenemos que “abrir los ojos” (como me dijeron no hace tanto) somos los que nunca nos hemos creído la palabrería del separatismo dominante.

CONCLUSIÓN. Las conclusiones están casi hechas -sin perjuicio de matices- hace tiempo.

Rebelión provisional

Como indiqué en un comentario pasado, me choca la seguridad con que algunos afirman que “aquí no ha pasado nada“, contra toda evidencia. Cuál deba ser, finalmente, la subsunción jurídica de los hechos a enjuiciar es tarea que le corresponderá al Tribunal Supremo, pero que aquí hay conductas a analizar porque presentan rasgos delictivos es poco discutible.

Recordemos algunos de los hechos, sin que la lista sea exhaustiva:

  1. Resolución 1/XI de 9 de noviembre de 2015: contigo empezó todo. Hace mucho tiempo, en alguna parte que no recuerdo, escribí que la aprobación de la resolución “sobre el inicio del proceso político en Cataluña como consecuencia de los resultados electorales del 27 de septiembre de 2015” había sido uno de los mayores errores jurídicos del separatismo. Gracias a esta resolución y su posterior declaración de nulidad, se facilitó enormemente que existiera una base para sucesivos incidentes de ejecución de sentencia y requerimientos -abiertamente ignorados y desobedecidos- del Tribunal Constitucional. Como brillantemente expone el escrito de acusación de Fiscalía, la resolución 1/XI es el “…punto de partida del permanente ataque a la legalidad democrática y constitucional que los acusados habían planificado y organizado“.
  2. La aprobación de dos leyes (19 y 20/2017, del Parlamento de Cataluña) abiertamente contrarias a la Constitución, derogatorias de todo el sistema constitucional. Por unas horas, las que mediaron entre la aprobación de la Ley 19/2017 y su suspensión por el TC, la Constitución fue invalidada -lo cual no quiere decir que se consiguiera, pese a resultar el objetivo declarado- en Cataluña como elemento cúspide del ordenamiento jurídico. Este es el desaguisado del artículo 3.2 de la Ley 19/2017: “2. Esta Ley establece un régimen jurídico excepcional dirigido a regular y garantizar el referéndum de autodeterminación de Cataluña. Prevalece jerárquicamente sobre todas las normas que puedan entrar en conflicto con la misma, en tanto que regula el ejercicio de un derecho fundamental e inalienable del pueblo de Cataluña.
  3. La convocatoria ilegal de un referéndum de secesión. El TC suspendió dicha convocatoria y, pese a ser público y notorio y requerir personalmente a los procesados, se continuó con la convocatoria.
  4. La celebración de una votación, en contravención de los requerimientos del TC, a fin de legitimar una secesión ilegal.
  5. La “proclamación” ficticia de unos resultados ficticios, lo cual dio lugar en fecha 10 de octubre a una declaración de independencia ficticia, pero con amenaza de tornarse real.
  6. La declaración ficticia de independencia del 27 de octubre de 2017. Formalismos como la falta de publicación en el DOGC no atemperan la realidad de una pseudodeclaración que se formuló con un evidente doble juego: si se hacía efectiva, sus promotores afirmarían que resultaba indiferente su publicación; si no se hacía efectiva, sus promotores afirmarían que la declaración era falsa. Sucede, sin embargo, que se trató de una declaración en ejecución de un plan conjunto para derogar por completo el orden constitucional. A tal efecto, no hay más que atender a las habituales declaraciones de los dirigentes secesionistas apelando al 27 de octubre, es decir, a la aspiración de hacer efectiva dicha declaración.

Ahora, vamos a revisar algunos de los elementos -en absoluto exhaustivos, pero sí significativos- que conforman la razón de la acusación y que deberán ser dilucidados en juicio, así como su valoración última:

a. ¿La secesión no se hizo efectiva porque el Gobierno de la Nación puso en marcha el artículo 155, como el mismo separatismo admite? Es decir: ¿el separatismo desistió de hacer efectiva la secesión porque la “coerción federal” del artículo 155 contenía tal potencia que desbarató la secesión unilateral? En tal caso, sin prejuzgar nada, he de decir que le están haciendo el juego a la acusación: si el 155 impide o hace desistir a los acusados de hacer efectiva la secesión, nos están diciendo que por supuesto se tenía la intención de tomar el control efectivo del territorio, pero que la acción del Gobierno abortó dicha toma. O sea, que el plan estaba en plena ejecución a falta de su cristalización final.

b. ¿Y cómo se toma el control del territorio cuando declaras unilateralmente la independencia? No sé, ¿desplazando mediante la fuerza a la autoridad hasta ese momento vigente? Como por las buenas no será -es unilateral- tendrá que ser por las malas; y, además, tendrás que imponer tu poder de coerción -el monopolio de la violencia- al conjunto de la población. Vaya, que si es de otra manera ya me informaréis. Es decir: ¿una secesión unilateral supone, en sí misma, el uso de la fuerza? El ejemplo clásico que manejábamos por aquí el año pasado: se presenta una pareja de Mossos en el aeropuerto y le dice muy educadamente a un Guardia Civil “apártese, que nos ponemos nosotros“; y el Guardia Civil, también con exquisita educación contesta “en absoluto, compañeros, no pienso retirarme“. Entonces, una de dos: o se entabla una absurda repetición infinita a ver quién se cansa antes o bien los Mossos intentan desplazar al agente de su lugar.

c. Contraargumentación a los anteriores puntos 1 y 2: “es que, en realidad, nunca hubo intención de tomar el control del territorio ni hacer efectiva la secesión. A ver, repítamelo: “nunca hubo intención de tomar el control“. No, a mí no me lo repita, se lo repita a los dos millones de personas que dieron apoyo a la causa secesionista. Pero de forma abierta y sincera, sin engaños ni ambigüedades. Dígalo: “les engañamos“. Bueno, si es así, absolución directa de rebelión, conspiración para la rebelión o sedición. Lo que pasa es que la cosa está algo difícil para creérsela, porque no hay más que repasar un poco la hemeroteca y esta entrevista, entre muchísimos otros documentos, a Josep Rull en Vilaweb en octubre de 2016:

Treballeu perquè la Generalitat pugui controlar efectivament ports i aeroports l’endemà de la independència?
—Sí, efectivament. Controlar-ho tot. I aquesta feina és poc coneguda però hi destinem molts esforços i molt temps.“.

A ver: o era verdad que había un plan para hacer efectiva la secesión, plan que fue desbaratado por el 155, o Rull mentía con todo el descaro a unos dos millones de personas. Dejo escoger la versión que más guste al lector. La primera, conduce peligrosamente a alguno de los tipos penales por los que está acusado, precisamente, Rull; la segunda, conduce a eso de que los separatistas han sido vilmente engañados. La elección es libre.

d. Esto aparece en el escrito de acusación de Fiscalía: “…las autoridades de la Generalitat tenían preparado –para su aprobación inmediata- todo un paquete de normas que desarrollaban el nuevo marco jurídico de la República, el despliegue de las estructuras administrativas necesarias para el funcionamiento del nuevo estado, y un plan para garantizar que los Mossos d’Esquadra asumiesen la seguridad de todas las infraestructuras y el control efectivo de todo el territorio de la Comunidad Autónoma“. Evidentemente, carezco de elementos de prueba para afirmar que esto sea así y, en realidad, deberá ser demostrado en juicio.

Ahora bien, ahí va otra pregunta: en caso de que se demuestre lo que se dice en este párrafo, ¿significa que, efectivamente, existía un plan para tomar el control del territorio y, por lo tanto, desplazar a la autoridad hasta el momento vigente y sustituirla por otra, incluso ejerciendo el monopolio de la violencia como nuevo poder frente a la población? Y como reflexionaba antes: ¿era posible tomar el poder unilateralmente sin ejercicio de la fuerza?

Al respecto de este apartado, una noticia de El Confidencial: “El Govern tenía listos 41 decretos para invadir todas las competencias del Estado tras la DUI“.

e. Las declaraciones de independencia de 10 y 27 de octubre. Se ha afirmado que, total, eran declaraciones sin un verdadero poder real. Si esto es así, ¿por qué razón se llevan a cabo? ¿Cuál era el objetivo de expresar una supuesta mera voluntad o aspiración, sostenida -es un decir- por un reguero de actuaciones ilegales y abiertamente contrarias al ordenamiento jurídico? ¿No sería, acaso, la intención de esas declaraciones -junto con todos los hechos antecedentes- la de lograr una secesión por la vía de hecho, contando con la movilización de esa gente tras la que claramente se parapetaron las clases dirigentes? Porque, si no se parapetaron, ¿cómo es que ese movimiento “espontáneo” del 20 de septiembre de 2017 no se repitió el 27 de octubre de 2017? ¿No será, acaso, que los seguidores secesionistas se movían según les dictaban y lo que sucede es que ese día -155 mediante- no se les movilizó, pese a que muchos estaban esperando instrucciones vía Whatsapp o Telegram?

Al respecto, y sobre las movilizaciones, hoy me he topado con un documento interesantísmo sobre su espontaneidad. Me refiero al 20 de septiembre. Es una pieza escrita por Pere Cardús, a quien el consenso del blog le atribuye una fiabilidad… una fiabilidad… digamos la fiabilidad que le atribuimos es unánime. El 20 de septiembre de 2017, Cardús escribió esta espléndida crónica con valiosísimos pasajes: “(…) Les entitats sobiranistes feien una crida a la mobilització. Ja hi havia força gent que s’havia plantat davant la seu del departament, a la Rambla de Catalunya, a Barcelona. (…)  Alguns manifestants tallaven la Via Laietana. Uns altres, seguint la crida de Jordi Sànchez (ANC), tallaven la Gran Via de les Corts Catalanes. (…) Diuen i corre que Jové i dos detinguts més del Departament d’Economia no són a l’edifici, que han estat detinguts en un altre lloc i que els volen dur al seu despatx per a poder escorcollar-lo. Aquesta és l’ordre del jutge que ha autoritzat el cop. Amb aquesta informació, la multitud es conjura: ‘No els deixarem passar i no podran sortir d’aquí.’“. Oh, vaya, qué casualidad, la crónica de Cardús coincide con la famosa noticia -al menos, en el blog- firmada por Oriol March ese mismo día: “Els manifestants bloquejaran la Guàrdia Civil si s’endú papers d’Economia“.

CONCLUSIÓN. Obviamente, el asunto es muchísimo más complejo que unos cuantos párrafos y varias preguntas; por muchas vueltas que se le dé no resolveremos nada. Lo mejor, sin duda, es el punto o letra c, que da bastante juego y sintetiza muy bien lo vivido: tragedia o farsa para lo que, provisionalmente, está calificado como rebelión frente a unos que “no hicieron nada”, pero tenían planes de “hacerlo todo”.

En cualquier caso, lo vivido en los meses de septiembre y octubre de 2017 fue mucho peor de lo que es capaz de transmitir un escrito de calificación provisional, sea un delito, otro o ninguno.