Archivos Mensuales: julio 2018

Los días 6 y 7 de septiembre (entrevista a Pau Luque)

El habitual cambio de entrada.

Aprovecho esta entrevista – conversación en dos tandas de Manel Manchón con Pau Luque, a raíz de la publicación de su libro “La secesión, en los dominios del lobo”. Primera parte y segunda parte.

En la primera, el titular es muy expresivo: “El 1-O el independentismo provocó a la otra mitad de Cataluña“.

Si leéis la entrevista, entre otras cosas, Luque señala: “…lo que hicieron fue provocar al Estado y a la otra mitad de Cataluña, a la que se le impone un referéndum unilateral. Eso no se dice con claridad, pero se provocó, también, a la otra mitad de Cataluña.

Y más adelante: “…me parece la confirmación de que para ellos la otra parte de Cataluña son figurantes. Han pensado que son ciudadanos de segunda, figurantes, insisto, en una obra de teatro en la que ellos eran los actores.

Y por último: “Una de las ventajas del llamado procés es que toda esta historia del seny, frente a la barbarie de los españoles, ha quedado en entredicho, por tierra, mar y aire. Sólo hay que recordar el 6 y 7 de septiembre, una laminación de la oposición, que no ha pasado nunca en ninguna autonomía española, algo intolerable.

Como siempre, reflexiones que de un modo u otro hemos desgranado estos años y particularmente en los últimos meses. Os recomiendo la lectura entera de las dos entradas de que se compone la entrevista.

CONCLUSIÓN. Me parece muy relevante que aparezcan voces y reflexiones, como la del otro día de Antón Costas que enlacé en los comentarios (La otra fecha para recordar), en que se haga hincapié en la conculcación de todos los derechos y de las reglas de la democracia que se produjo los días 6 y 7 de septiembre en el Parlamento de Cataluña (y lo que vino a continuación), en que la mayoría independentista demostró que estaba dispuesta a pasar por encima de todas las reglas y de más de la mitad de sus conciudadanos para lograr sus objetivos. Una fechas que, efectivamente, se nos han quedado fijadas en la memoria.

Cuando digan eso de la democracia de baja calidad…

Es consenso, entre el independentismo, atribuirse la cualidad de constituir la quintaesencia de la democracia, imposible de mejorar, que acoge todas las sensibilidades (todas quiere decir solo la suya) y, en definitiva, el mejor de los mundos posibles.

Todo ello en contraposición a una democracia de baja calidad como la que, según su particular opinión, constituye la democracia española.

Hoy tenemos dos noticias que reflejan lo que algunos de vosotros desarrolláis frecuentemente en los comentarios: que el independentismo presenta graves déficits democráticos y de tolerancia; y que la ocupación del espacio público de forma partidista es eso, ocupación.

La primera, y a falta de conocer el contenido completo de la Sentencia, se está difundiendo por diversos medios de comunicación. Se trataba de un recurso de la Agrupación de Jóvenes de SCC contra su exclusión en el directorio de colectivos de la UAB (Universitat Autònoma de Barcelona). La Sentencia del Juzgado Contencioso Administrativo nº7 de Barcelona (que no es firme) dice, según los medios, nada menos que se han vulnerado los “derechos fundamentales de no discriminación por razón de opinión (artículo 14 de la Constitución), el derecho a la libertad ideológica (artículo 16 de la Constitución), libertad de expresión (artículo 20.1 a de la Constitución) y derecho a la educación (artículo 27 de la Constitución)“. Obviamente, condena a la UAB a inscribir en su directorio a este colectivo. Otro enlace en que se reproducen fragmentos en e-noticies.

La segunda es una Sentencia, esta también recurrible, dictada por el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña de 5 de julio de 2018 sobre la colocación de una “estelada” en la vía publica por el Ayuntamiento de Sant Cugat.  Con este fragmento creo que es suficiente (parece sacado de algún comentario de Abraham; gracias por tus aportaciones): “En definitiva, la actividad impugnada supone la privatización del espacio público, de uso común, mediante su ocupación permanente por un elemento que representa una opción partidista, con vulneración de los principios de objetividad y neutralidad institucional, todo lo cual nos lleva a la desestimación del recurso de apelación interpuesto y a la confirmación de la sentencia recurrida. “

CONCLUSIÓN. ¿Es necesario exponer alguna conclusión? Sí.

Que todas estas pequeñas infamias, por sí mismas, individualmente consideradas, un observador ajeno, pongamos que alemán, puede pensar que no son gran cosa. Cierto. Pero si vamos sumando pequeñas infamias, una tras otra, día tras día, a nivel institucional (una Universidad, un Ayuntamiento, etcétera) forman un conjunto de enormes dimensiones a fin de que un día el peso de todas estas pequeñas acciones resulte insoportable y se claudique. Para que digan de baja calidad democrática…

EDITO: Repasando veo que he escrito que la Sentencia del TSJ era firme e irrecurrible. Error. Es recurrible en casación, ante el Tribunal Supremo. Rectificado directamente.

No me lo imaginaba…

Como elemento instructivo, os recomiendo la lectura del Auto del Magistrado del Tribunal Supremo Pablo Llarena en que se acuerda rechazar la entrega de Puigdemont sólo por el delito de malversación y dejar sin efecto la orden europea de detención.

Como elemento de solaz, esta entrevista en Vilaweb a Toni Soler. No es necesaria una exégesis ni debate; tampoco sentar verdades absolutas o rebatir. Únicamente es preciso tomar un detalle concreto de la entrevista. Es una práctica no muy elegante, porque si te fijas en una entrevista hay que hacerlo por la globalidad, pero se trata, como de costumbre, de un detalle significativo acerca del modo y manera en que se ha creado opinión desde el separatismo y cómo, ahora, este separatismo dice eso de “no me lo imaginaba” o “no me lo esperaba”, cuando ellos mismos han generado falsas esperanzas.

El fragmento de la entrevista en Vilaweb, publicada el 16 de julio de 2018:

Es va pecar d’ingenuïtat?
—Sí, seguríssim. Jo el primer. Jo era dels qui pensava que, fins i tot en el cas que la declaració d’independència fos una catxa, seria útil. Per descomptat, no tenia la informació de fins a quin punt estàvem preparats per resistir l’embat de l’estat espanyol, però malgrat tot després del referèndum pensava que el desafiament català tindria un resultat pràctic.(…)

Sobre una parte de la “preparación” para la que dice Toni Soler que no estaba informado, este artículo en el ARA de 25 de junio de 2016 (lo cité en la entrada ¿Traman algo?; me asombro de acordarme de pequeños artículos de hace más de dos años) y el siguiente fragmento:

Si afrontem aquest repte amb els deures completats (molts se sorprendran quan vegin la feinada que s’ha fet des dels despatxos de Carles Viver Pi-Sunyer), i si Escòcia demostra que la UE és capaç d’adaptar-se a qualsevol eventualitat, la nostra via democràtica haurà fet un pas endavant, i dels grossos.

CONCLUSIÓN. Oh, vaya, resulta que Toni Soler daba a entender hace dos años que “la cosa” se estaba preparando con una profundidad inimaginable y, por lo que dice ahora, se conoce que la preparación no era para tanto. Claro que tampoco en junio de 2016 avisaba de que esa preparación fuese “de farol”… En fin, inimaginable tanta ingenuidad, como él mismo reconoce. En el fondo, es lógico: cuando te trazas un plan en que todo te sale bien, cualquier obstáculo se convierte en “inimaginable”.

Hala, ya está escrito. Y ahora, sigamos con la lectura del Auto del Supremo.

Fuera de alcance

La habitual entrada para reiniciar comentarios.

Sobre el “tema Puigdemont”: está fuera de nuestro alcance. Todo.

Por ejemplo, el contenido de la decisión del Tribunal alemán: ¿quién tiene un conocimiento profundo del sistema jurídico alemán? Yo no. Por lo tanto, se me hace complicado valorar el fondo de la decisión y sus fundamentos. Podemos especular mucho sobre lo que implica y lo que no implica, pero en realidad la mayoría de quienes emiten opiniones sobre la decisión del Tribunal no tienen ni idea. Repito: ni idea.

Aun así, no deja de sorprenderme alguna afirmación como la que se reproduce en el comunicado que difunden algunos medios: “El referéndum del 1 de octubre de 2017 en sí mismo no provocó este nivel de violencia por la misma razón de que no había sido capaz de conducir directamente a la separación de España y, según la voluntad de Puigdemont, sólo pretendía ser el preludio de futuras negociaciones.”. Dejadme que alce las cejas para simular que me lo creo.

Para esta cuestión, sirve un comentario que leí a Daniel Gascón en su libro (o en una entrevista): cuando se cruza una línea de forma lentísima, ¿en qué momento podemos afirmar que se ha cruzado? Es lo mismo que expresa Abraham en su último comentario, que puede servir como hilo de continuación a la anterior entrada: “La primera es que el golpe se fue perpetrando poco a poco, en un crescendo de desafío institucional que empieza con el 9N, sigue con las declaraciones de no acatamiento de la constitucionalidad española, continúa con las leyes de desconexión y transitoriedad jurídica, llega a su ápice con el 1O y tiene su epílogo con las declaraciones (o no) de independencia. En ningún momento hubo un quiebre abismal con lo anterior, sino que el separatismo construía sobre lo que ya le habían dejado hacer. Por lo tanto no hubo un momento claro en que se pudiera decir “eso sí que no” y aplicar el 155, hasta que tuvo que salir el rey y decirles a los políticos “señores, ¿es que no se dan cuenta de que estas cosas son inadmisibles?”.

En cualquier caso:

  1. Aquí se respeta la Ley. Si la decisión es negativa, pues se acata y punto. Eso no excluye, no obstante, rechazar la entrega, que parece (lo parece, pero uno ya no sabe) la solución más lógica.
  2. Según el comunicado, “Con respecto a la acusación de “rebelión”, incluso después de un nuevo examen se ha constatado una falta de cumplimiento de la doble incriminación”. Esto es algo bastante distinto de un juicio, con pruebas y contradicción. Si alguien quiere creer que la resolución del Tribunal alemán equivale a una absolución, contádselo a Falciani, cuya extradición fue denegada hace años y eso no impidió que la democrática Suiza le condenara a cinco años de prisión en rebeldía y ahora pida de nuevo su extradición para cumplir la pena (por cierto, se denegará).

En fin, que como decía en los comentarios de ayer, tampoco le dediquéis demasiado tiempo a este asunto.