Archivos Mensuales: junio 2018

Traslado de presos preventivos: estaba resuelto hace tiempo

Detrás de las grandes parafernalias y debates sobre el eventual traslado de los presos preventivos se esconde una memoria de pez. O las pocas ganas de leer. O la ignorancia deliberada. O las ganas de generar debates donde no los hay para entretener a la masa con el ‘procés’, el nuevo opio de una parte de la población. Aparte de que un sencillo artículo del Reglamento Penitenciario (art.31) cuya lectura ahora es innecesaria, estipula la competencia desde hace más de veinte años.

Remontémonos al mes de enero de este año dos mil dieciocho.

Con fecha 11 de enero de 2018, se recibió en el registro general del Tribunal Supremo “…escrito presentado por la representación de D. Oriol Junqueras i Vies, en el que, por encontrarse en situación de prisión preventiva por esta causa, solicitaba su traslado a un centro penitenciario de Barcelona.” (incluía otras peticiones, ahora innecesarias).

El auto dictado en fecha 12 de enero de 2018 por el Magistrado Instructor de la Causa Especial 20907/2017 resolvió la petición: “Denegar la petición de traslado de centro penitenciario cursada por D. Oriol Junqueras i Vies, sin perjuicio de que tal reclamación pueda ser cursada a la autoridad penitenciaria competente.

Como siempre, apuesto a que incluso sin conocimientos de Derecho habéis entendido que el Magistrado le decía a la defensa de Junqueras que lo pidiera a la autoridad penitenciaria.

Así lo debió entender, porque según esta noticia de La Vanguardia (y en otros medios) a finales del mes de abril Oriol Junqueras pedía el traslado de centro a Instituciones Penitenciarias (la noticia incluye el escrito presentado).

No obstante lo anterior, en fecha 24 de mayo la defensa de Oriol Junqueras y Raül Romeva vuelve a solicitar, entre otras medidas, “…la necesidad de su traslado a prisión situada lo más cercana posible a su domicilio…”. El final es conocido y el Auto de 14 de junio de 2018 dice que no es competencia “del instructor definir el concreto centro penitenciario en el que deben quedar confinados“.

La novedad no existe porque, con unas palabras u otras, en enero de 2018 se remitía la cuestión del traslado a Instituciones Penitenciarias.

CONCLUSIÓN. A partir del 12 de enero de 2018, si alguien tenía dudas o, simplemente, no lo sabía, la cuestión estaba resuelta. Lo demás, una pérdida de tiempo.

«El golpe posmoderno. 15 lecciones para el futuro de la democracia», de Daniel Gascón

Hacía unos cuantos meses que no me compraba un libro sobre el procés. Sin querer resultar arrogante, las últimas lecturas me habían aportado matices o resaltaban algún aspecto sobre el que quizás no había prestado mucha atención, pero lo que se dice novedad, novedad, apenas había. Esto es fruto de haber vivido -como todos- los hechos en directo y al detalle, por lo que todas las narraciones confluyen en los mismos puntos. Por ejemplo, el recomendable «Empantanados», de Joan Coscubiela, contiene reflexiones muy interesantes. Ahora bien, en cuanto a los hechos, y a salvo de explicar algunas interioridades vividas personalmente, no aporta hechos clave: los vimos todos por igual.

Las entrevistas a Daniel Gascón que se publicaron la semana pasada en diversos medios sobre su libro «El golpe posmoderno. 15 lecciones para el futuro de la democracia» me decidieron a su adquisición. El libro es interesante, aunque si vivisteis y seguisteis los últimos años del ‘procés’ al detalle, os adelanto que obtendréis una muy acertada síntesis conceptual y no muchas novedades. Quiero decir con ello que el libro es bueno y que encontraréis exactamente los mismos temas y asuntos que hemos tratado en el blog estos años, con un enfoque similar. Con la diferencia de que Gascón evita escribir emocionalmente -que no quiere decir frío- para centrarse con precisión en las averías intelectuales del procés, lo cual, como bien sabemos, no ha sido óbice para su éxito.

Para haceros a la idea de la posición de Gascón, en la introducción habla de golpe posmoderno y, como también hemos hecho en el blog, recurre a la definición de Hans Kelsen («un golpe de Estado se produce cuando un orden legal es anulado y sustituido de forma ilegítima, es decir, de una manera no prescrita por el primer orden») para afirmar que eso mismo es «lo que ocurrió en el Parlament el 6 y el 7 de septiembre». Y, a continuación, también escribe: «Pero el golpe, o el intento, también ha sido ambiguo, no declaradamente violento, siempre negable. La forma de cruzar una línea roja es hacerlo muy despacio, de manera que no se sabe exactamente cuándo la has atravesado…». O sea, que encontraréis un punto de vista muy parecido al general del blog. (En resumen: que no me vengáis a buscar si luego os lo compráis y no encontráis nada sustancialmente nuevo).

El libro se estructura en quince breves capítulos y se lee con facilidad e interés, en una síntesis conceptual (las quince lecciones) de los hechos que hemos vivido y tantas veces comentado. Por mostrar algunas frases de los cuatro primeros capítulos, que aquí (no necesariamente yo mismo) se han escrito también en estos años:

  1. Capítulo 1: Cómo combinar lo viejo y lo nuevo. Pág.17: «Una sociedad diversa quedaba reducida a una cuestión binaria: el deseo de un pueblo y los que querían coartar su libertad.»
  2. Capítulo 2: Cómo se diseña una revolución. Pág.24: «Como muchos nacionalismos, el catalán parte de un relato victimista que refleja al mismo tiempo sentimientos de inferioridad y superioridad: somos un poco mejores que los demás pero nos tratan mucho peor que a ellos; somos una minoría perseguida pero a la vez somos la mayoría»
  3. Capítulo 3: La apuesta por el plebiscito. Pág.37 (sobre el 6 y 7 septiembre): «Por mucho que se hablara de principios democráticos, lo que hacía el secesionismo se parecía más a instaurar una dictadura soberana siguiendo la doctrina de Carl Schmitt».
  4. Capítulo 4: La independencia no es de izquierdas. Pág.50: «Para buena parte de la izquierda a la izquierda del PSOE (…) exige mucha voluntad entender el secesionismo como un movimiento progresista. Tampoco termina de ayudar el tono despectivo que este muestra a veces hacia los desfavorecidos de otras partes de España».
  5. Y una muestra adicional del capítulo 9 («El discreto encanto del supremacismo»), con la cita del inolvidable artículo de Jordi Cabré (“Som millors“), apariciones de Toni Albà o Jordi Galves y su no menos inolvidable artículo sobre “el colectivo castellanohablante” de Cornellà, pasando por el ADN cultural catalán que nos hace “más germánicos y menos romanos” en palabras de Artur Mas.

Hay muchas frases, citas, artículos e ideas que encontraríamos en las entradas y comentarios del blog. Lo que sucede es que Gascón las pone en orden, las describe y aporta su reflexión, advirtiendo que la proximidad de los hechos no nos permite todavía valorar adecuadamente lo que ha sucedido («Todavía no podemos calcular con precisión la gravedad de los hechos, ni sabemos lo fácil -o posible- que será recomponer lo que se ha roto…»).

Como leéis, mucha novedad fáctica no hay y sí interiorización del modo en que se ha actuado por el separatismo para desbordarlo todo: la (i)legalidad, el abuso de lo emocional, la (pos)verdad y tantas otras estrategias diseñadas para derribar la democracia aduciendo que se actúa como un verdadero demócrata. El libro de Gascón resulta valioso como síntesis conceptual precisa del conjunto ideado y llevado a cabo por el separatismo.

CONCLUSIÓN. Lo que está claro es que, como también hemos repetido en muchísimas otras ocasiones, personas con ideas y enfoques distintos hemos percibido casi exactamente lo mismo durante estos años y llegado a conclusiones casi idénticas: un golpe posmoderno en que no se utiliza la violencia militar directa, sino un complejo mecanismo de venta de un producto manipulado desde varios frentes para llegar a ese mismo resultado (el golpe), por vías enmascaradas de un “pacificismo” que no ha sido  precisamente tan inocuo como lo venden.

El rigor secesionista

Esto que escribo es casi un comentario largo, así que leedlo como tal. Todo viene a raíz de la publicación en el ARA del vídeo de Junqueras y demás.

Sin bromas. Sin valorar lo acertado o desacertado de publicar un vídeo de la vida en prisión de Junqueras y otros. Sin valorar tampoco si tiene o no tiene valor periodístico. El asunto es otro. El de siempre.

Siempre hay alguien -más o menos relevante, no anónimo- que sale a defender a capa y espada lo que hacen “los suyos” solo porque son los suyos.

Muy ilustrativa en este sentido la noticia que publica e-noticies sobre las reacciones de Marta Rovira y otros a la difusión del vídeo.

Lo que más me interesa es el tuit de Ricard Ustrell (33.800 seguidores, 425 RT’s a su tuit) que dice que “evidentemente” los del ARA han hablado con las familias y la contestación de Clapés (96.400 seguidores, 32 RT’s a su tuit) diciéndole que no lo afirme con tanta rotundidad. Clapés dice que de una de las familias “le consta” que no han hablado con ellos.

Y el riguroso de Ustrell, tras haber afirmado que “evidentemente” han hablado, le contesta “pues a mí me dicen esto…“. Clapés se refiere a información de primera mano, pero Ustrell aún tiene valor de contestar y contradecir a quien afirma que tiene noticia directa y no un “me dicen“. Qué rigor. [Después, Ustrell insiste con que “sí, se lo han dicho” y excusas varias cuando, como siempre, quiso decir una cosa para luego cambiar a otra].

CONCLUSIÓN. Si alguien todavía se pregunta la razón de que tengamos medio abandonado leer o escuchar al secesionismo, ahí tiene alguna respuesta. Hablan de oídas y contradicen al que tiene la información directa o sabe de lo que habla. Me suena…

El lenguaje del secesionismo

Esto del ‘procés’ da muy poco de sí. La anterior entrada ha durado más de 155 comentarios y cambio porque ya me parece demasiado.

Cada vez se leen palabras más gruesas y de menor contenido. Es gracioso -cuántas veces habré repetido la fórmula “es gracioso”- que se las leamos a mentes preclaras del secesionismo, porque según ellos eso solo es posible en el caso de los pérfidos contrarios al separatismo. Esa contradicción intelectual constante y no precisamente porque se hagan preguntas divagatorias.

Un ejemplo banal, por echar la risa del jiji-jaja del día. Escribía Toni Soler en su columna dominical en el ARA: “BLOCS. La població catalana ara mateix es divideix entre enrabiats (els votants fidels del PP i de Ciutadans), motivats (els votants del PSC i la major part dels comuns), esperançats (una altra part dels comuns i potser la meitat d’ERC i el PDECat) i escèptics (la part més dura de l’independentisme, repartida entre els tres partits sobiranistes i en l’entorn de Puigdemont i Torra).

En otra época me habría echados las manos a la cabeza: “¡oh, bloques! ¡otra vez los bloques! ¡qué simplificación más cutre! ¡necesita marcar enemigos!“.

Ahora, como he escrito que era la risa jiji-jaja, pues mejor recordemos el titular de ayer en ElNacional: “L’enrabiada de Llach amb el nomenament de Borrell com a ministre“.

Evidentemente, esto es lo que pasa cuando los listos son los de tu tribu y los demás son tontos perdidos: que tus propias palabras te ahogan y descubres que Llach, según la curiosa (insultante, vaya) terminología de Soler, es votante fiel de PP y C’s.

Lo cierto es que este no es el auténtico jiji-jaja. El verdadero jiji-jaja es este momento cumbre de una entrevista al mismo Soler, hace apenas diez días, en Naciodigital:

– Ens van convèncer que era possible i nosaltres ens ho vam creure portats per l’entusiasme?
 
– Possiblement (…)

O sea, que Soler se olvidó en su artículo del ARA la categoría de los “crédulos entusiasmados“. Maldita mala memoria.

CONCLUSIÓN. Mala memoria al margen, el secesionismo es recurrente en su imperiosa necesidad de encuadrarnos a todos en bloques, a poder ser pétreos y que se ajusten a su limitado escenario de buenos y malos. O rabiosos y bestias, por una parte, y buenos/buenísimos/fetén, por otra. Un lenguaje muy pobre que, de tan pobre, te pilla al cabo de veinticuatro horas.

Nota: podéis seguir comentando lo mismo que en anteriores entradas porque esta la he escrito solo por cambiar.