Archivo por meses: octubre 2017

La manifestación a la que he ido (y sus consecuencias)

Este mediodía, como tantos centenares de miles, he asistido a la manifestación de Barcelona. Por primera vez en mi vida, llevaba un cartel con una reivindicación: el lema «No Estamos Solos». Me pasé toda la tarde para montar un cartel medianamente potable: como no se me ocurrió antes, tuve que hacerlo a mano, con regla, escuadra y cartabón para que las letras tuvieran un cierto empaque y seriedad. Me quedaron regulín las eses y las oes y, aun así, está bastante bien. Es lo que pasa cuando eres un neófito de la manifestación, así que el próximo día ya me compraré una plantilla de letras. Así ha sido mi manifestación:

 

En cuanto al trayecto, lo simplifico: entramos en la manifestación alrededor de las 11:40 en Pau Clarís con Aragón. Salida a las 13:45-13:50 en Pau Clarís/Caspe, es decir, sin haber logrado siquiera llegar a Urquinaona. La manifestación se ha disuelto espontáneamente, al comprobarse la imposibilidad de avanzar más.

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Agradecimientos para todos

Entre los rápidos e importantísimos acontecimientos, sucedidos y que sucederán, y el anuncio de que Cita Falsa, tal y como ha sido conocido, llega a su fin por haber completado una etapa, durante estas dos últimas semanas habéis sido muchísimos los que me habéis agradecido, de corazón, la tarea desplegada en el blog. Tranquilos, Cita Falsa no cierra. Lo que sucede es que, a partir de la semana que viene, nadie sabe qué acontecerá.

Todos los indicios -pese a las increíbles vacilaciones que muestran- son nefastos, así que me llega el turno de agradecer a todos la atención prestada hasta la fecha:

En primer lugar, a mi esposa (ese «mi entorno» al que a veces he aludido). Lleva casi cuatro años sin protestar por el hecho de que, poco después de cenar o de ver la tertulia del programa de Josep Cuní, haya desaparecido del salón de casa para escribir nuevas entradas, a menudo hasta altas horas de la madrugada. En casa han entrado los libros más raros que uno pueda imaginarse (qué cara pones cuando ves que tu marido llega a casa con «La sucesión de estados y sus efectos sobre la nacionalidad de las personas físicas» en lugar de un ramo de flores) y ha aguantado con paciencia que, a veces, el blog y mis artículos fueran el monotema en casa.

A mi padre (q.e.p.d.), primer lector entusiasmado del blog, orgullosísimo de la sapiencia y valor jurídico de mis artículos. A mi madre, emocionada cada vez que le explico las estadísticas de las visitas en aumento y la repercusión de algunas entradas.

A mis hermanos y familia, lectores habituales, con quienes no hace falta comentar nada, porque se da todo por sobreentendido.

A todos los lectores habituales del blog, que os habéis aficionado a pasar sistemáticamente por aquí, comentando o no. Participando una sola vez o quinientas. O ninguna, qué más da. Es indiferente si descubristeis el blog hace un año, tres meses o veinte días. Muchas gracias por un seguimiento que, para un blog personal, me parece casi increíble. Nos hemos reído juntos con los artículos más descabellados jamás leídos, hemos diseccionado al detalle disparates jurídicos que no pasan el más mínimo control de racionalidad y compartido, seriamente, el análisis exhaustivo de multitud de cuestiones que el secesionismo ha planteado queriéndolas hacer pasar por verdad. Lo he disfrutado mucho y, por lo recogido estas dos semanas y durante estos años, muchos de vosotros -por no decir todos, o casi todos- también.

Que nadie se sienta excluido si no es mencionado porque aprecio todos y cada uno de los comentarios con los que habéis colaborado para completar el contenido de algunas entradas, aportar lo que sabéis o preguntar sobre lo que no sabéis. Al principio, apenas tenía poco más de un lector, siempre habitual y que ahora participa poco, emperorponders, con quien compartíamos reflexiones. Después llegó Juanmari (¡hace tres años, Juanmari!), con quien, en nuestros diálogos, nos divertíamos intercambiando enlaces de García de Enterría (administrativista), citando pasajes de «El árbol de la ciencia» (Pío Baroja) o tronchándonos con Vilaweb. El blog acumulaba visitas poco a poco y los comentarios eran todavía muy fáciles de administrar. De hecho, cuando emperorponders y Juanmari (el primero en darme las gracias por el blog, el 25 de octubre de 2014, con este comentario: «(…) Y gracias por el blog. Excelente y desprejuiciada información , además de clara y precisa.«; cómo no voy a acordarme) tardaban más de un día en escribir algo sobre la última entrada publicada, casi me preocupaba «por si les había pasado algo«, como si fuera su abuela.

Más adelante, llegaron zitron37, Marsoza y Andrés, a veces participaban y otras no sabía nada de ellos durante largo tiempo, para volver de nuevo a participar. En esa época, todavía podía recordar el nombre de todos los lectores y contestar a cada comentario. En marzo de 2016, llegó Alex, con sus comentarios y reflexiones al estilo Graupera –sin su toque plúmbeo e infumable- y, poco después, Joan, que también rozaba el ensayo en sus composiciones. Los días en que iba un poco cargado de trabajo y me leía rápidos los comentarios desde el móvil, no sabía quién de los dos era el que había comentado, así eran los «tochos» que escribían. Las risas que nos hemos echado han sido de espanto y, revisando un poco la cronología de comentarios para esta entrada, veo que hemos escrito ironías bastante finas; y otras mucho menos finas. Suerte que el blog lleva publicadas cuatrocientas veinticuatro entradas, así que quien quiera desacreditarnos un día por algún sarcasmo publicado, lo dejará antes por cansancio.

El blog creció de nuevo y se incorporaron Raúl, Viure Lliure, Marc Sanz, Luis Miguel, Carlos, Manuel, Perpetuo Mogudo… Eso, más o menos, hasta hace poco más de un año, cuando llegaron Ramses, Francisco, Fernando y Abraham, quien se leía (y lee) las entradas minuciosamente… ¡¡¡hasta me corregía algún mínimo error gramatical!!! (de buen humor, eso sí). Llevábamos unos 1.000 comentarios. Hoy, Jep (¡qué suerte!) ha llegado al comentario 10.000. Imposible mencionaros a todos, ni siquiera contestar a vuestras aportaciones diarias, como las de Quirze, quien, al igual que Papitufo, suele ocupar las primeras posiciones en los comentarios. Gracias a todos, los mencionados y los que no.

También estáis los que, sin participar directamente, leéis el blog y contribuís a la difusión de sus entradas. Enlaces en Twitter, Facebook, en foros de lo más variopinto o, simplemente, cuando ya os han irritado lo suficiente, cogéis el móvil y le plantáis en la cara a vuestro interlocutor una entrada del blog Cita Falsa a quien, erre que erre, os insiste con su «cita falsa». Lo sé: ni con las pruebas que aporta el blog son capaces de admitir que se equivocan. Si esto me ha pasado a mí, que soy el autor y me he estudiado a fondo previamente los temas sobre los que escribo, qué no os puede pasar a los demás.

Salvo la familia directa y algún lector muy concreto, no os conozco personalmente. A ninguno de vosotros. Eso no es obstáculo para que os esté muy agradecido por todo el aprecio al trabajo que me he tomado en estos casi cuatro años de blog, en que -vuestros comentarios me han hecho consciente de ello, con algunos agradecimientos que me han abrumado; hasta se los he enseñado a mi esposa: «mira qué cosas más bonitas me escriben«-, por encima del contenido escrito y su argumentación, nos hemos hecho mutua compañía.

Muchas gracias, un saludo y un abrazo para tod@s.

Whatsapps que me llegan

Antes que nada: ¿alguien sabe si existen resultados oficiales del butifarréndum? ¿O todavía los están contando?

A lo mío. Es posible que a muchos os haya llegado este Whatsapp que me han pasado esta noche. No tengo ni la más remota idea de quién lo ha escrito, cómo se genera, ni todos los datos previos necesarios para pasar los múltiples filtros de sentido común instalados en Cita Falsa. Los pasa porque es sentido común. Por cierto, si el autor cae por casualidad por el blog y lee su Whatsapp aquí, no tiene más que manifestarse y le reconozco todos los créditos habidos y por haber. Dice así (lo publico literal y solo he corregido dos faltas de ortografía, el resto las he dejado tal cual):

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Lo que nos separa de la secesión (II)

Después de un par de días de terapia colectiva, vamos con el asunto de la secesión pretendida que se pretende imponer en Cataluña. Esto es lo que yo veo (es opinión; como tal, cada uno tiene la suya) que nos separa, ahora mismo, de la tentativa de secesión:

PRIMERO. Pocas horas. Una declaración unilateral de independencia que llegará  el lunes. Carece de importancia, en esta hipótesis, que, desde su misma génesis, todo sea ilegal, nulo e ilegítimo. Un ataque a las más elementales reglas democráticas. Llegará, para abrir un capítulo impredecible de nuestras vidas. Ojalá me equivoque y esta pesadilla, a la que se nos pretende arrastrar, no llegue. No soy optimista. Aunque… en las últimas horas parece abrirse el último sainete: que si no habrá DUI, que si se iniciará un periodo de seis meses para «negociar», que si no saben ahora cómo ejecutar el artículo 4.4 de la Ley del Butifarréndum: «4. Si en el recompte dels vots vàlidament emesos n’hi ha més d’afirmatius que de negatius, el resultat implica la independència de Catalunya. A aquest efecte, el Parlament de Catalunya, dins els dos dies següents a la proclamació dels resultats oficials per la Sindicatura Electoral, celebrarà una sessió ordinària per efectuar la declaració formal de la independència de Catalunya, concretar els seus efectes i iniciar el procés constituent«.

Es lo que pasa con las leyes chapuza y la Sindicatura a la que le temblaron las piernas pese a la supuesta inminencia de la secesión: sin Sindicatura Electoral, no puede existir proclamación de resultados. Esto no es problema para el plan separatista, así que, otra vez, da igual. Claro que, ojo, tal y como está redactada la ley, el mismo momento de proclamación del resultado «implica la independencia de Cataluña«. O sea, que ni siquiera es necesario el puro formalismo de la declaración de independencia. No declaras la independencia y, otra vez, da igual porque «el resultado implica la independencia«, de modo que es suficiente la proclamación del resultado para que despliegue sus efectos. Toma astucia que nadie había detectado, redactores de la Ley incluidos: no hace falta que el Parlament declare la independencia, que se entiende declarada con la mera proclamación del resultado. Entonces: ¿ningún órgano «soberano» refrenda la declaración? Una independencia sin declaración de independencia… Madre mía, tanto reírse del Presidente del Gobierno, pero el secesionismo está en manos de Pepe Gotera y Otilio, chapuzas en el Parlament de Catalunya.

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No estamos solos

El cariz que ha tomado todo esto exige que, por primera vez, me movilice a pie de calle. Habéis sido unos cuantos los que habéis comentado que iréis a la manifestación del domingo, día 8 de octubre, a las 12:00 horas en Plaça Urquinaona o que os planteáis asistir.

El primero en comentarlo, creo, ha sido Quirze. Literalmente, ha escrito:

«Hi ha poques coses que puguem fer des de baix, però de les poques que podem fer hi ha el dir que som aquí.
Diumenge a les 12 del matí, SCC i altres entitats (entre elles el Fòrum de l’esquerra No Nacionalista) convoquen una manifestació a la plaça Urquinaona.
Tots els que ens hi trobem ens sentirem no tan sols i podrem dir que també existim«.

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Lo que nos separa de la secesión (I)

Escribí el otro día que tengo la impresión, más que fundada, de que Cita Falsa, como tal, se acaba. El domingo se regaló al secesionismo las imágenes deseadas («ja ens van bé aquestes imatges«, me decían ayer). Igual da si el empleo de la fuerza estaba justificado y era proporcionado como si no: en cualquier caso el secesionismo lo iba a utilizar a su favor, pasara lo que pasara. Da igual. Seguro que cada uno podría encontrar imágenes para todos los gustos y opiniones. Da igual. Se está quebrando un Estado constitucional de Derecho, de forma vil, y lo único a destacar son las cargas policiales. Del atropello moral y legal, si acaso otro día.

En cualquier caso, soy pesimista con todo el caldo creado y la pésima gestión del Gobierno de la Nación -y demás partidos políticos- frente a un movimiento secesionista que sigue tácticas más viejas que el tebeo y que están escritas desde hace tiempo. Porque esa es otra: los hay que no han leído un libro en su vida. Juntan letras y poco más.

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Excepcional Manuel Jabois: «La revolución de las buenas personas»

Si no habéis leído el artículo de Manuel Jabois, no pasa nada.

Lo malo es que os perderéis este excepcional texto: «…detrás de tres millones de personas en éxtasis hay otras tres mirando espantadas a través de las cortinas cómo se les echa de su país sin moverse de casa. Por eso hay una parte de España que se opone a esto no por españolismo, ni por patriota ni por la unidad de una nación que a mí personalmente no me importa nada; sino para impedir, hoy y en cualquier momento, que unas personas decidan unilateralmente privar de derechos a otras porque se crean mejores y han sido más conscientes de su propio sufrimiento que el resto, dentro y fuera de Cataluña. Porque en algún momento puede parecer que sólo ellas han sufrido a Franco, sólo ellas han pagado la corrupción sistemática del PP, sólo a ellas se les han hecho recortes de derechos y servicios sociales, sólo a ellas les produce repugnancia la adolescencia fascista cantando en Cibeles el Cara al Sol, sólo ellas han sido castigadas por esa entidad opresora que es Madrid, tan opresora que los propios madrileños se independizaron de su ciudad poniendo de alcaldesa a Manuela Carmena. En nombre de la insolidaridad se han querido quedar con todo el sufrimiento y no dejar nada para los demás. Sólo así se explica que la feliz burguesía catalana se presente no como cómplice y promotora de la derecha corrupta, sino como víctima de una agresión insólita que ha despertado de repente su identidad nacional«.