Archivos Mensuales: octubre 2015

Josep Maria Reniu y los que se marcharán: nacionalismo sin freno

A estas alturas, muchos ya conoceréis la intervención de Josep Maria Reniu en RAC1 en que, refiriéndose a una supuesta nueva legalidad catalana y, especialmente a una Hacienda o Agencia Tributaria, dice lo siguiente: “Serà en aquest, on el ciutadà que resideixi aquí, voluntàriament, només faltaria, podrà decidir si es manté en el territori i per tant està subjecte a un nou ordenament jurídic que es validarà en una Constitució de la república catalana posteriorment, o decideix no fer-ho, i per tant, marxar”.

No me cabe duda de que, el día que a Reniu le afeen esta frase, dirá que se le ha malinterpretado, que él no sugería la expulsión (“voluntaria”) de quien no se identifique con una hipotética república catalana. Esto es algo a lo que ya estamos acostumbrados: donde dije lo que dije, ahora digo otra cosa. Un claro ejemplo lo constituye Carme Forcadell, a quien ya he escuchado dos versiones distintas de lo que quería expresar cuando dijo que el PP y C’s no eran catalanes.

Por ser fieles a lo que dice Reniu, es cierto que no propone la expulsión, sino lo siguiente: “A quien no le guste, que se j… fastidie y se marche de aquí“.

A Reniu le salió de dentro, como en ocasiones he comentado, el pequeño totalitario embozado que algunos secesionistas llevan dentro, los que bajo el disfraz de la república abierta, tolerante y sonriente en realidad guardan el deseo de una sociedad monolítica y de discurso único, en que la discrepancia se convierte automáticamente en anticatalanismo. Nada hay menos catalán que toda esta clase de personas, especialmente visibles entre las élites.

Joaquim Coll, articulista de El Periódico y El País, con cierta frecuencia alude en sus escritos al “supremacismo” nacionalista, lo cual a mi entender resulta exagerado si lo aplicamos a nivel general. Sin embargo, cuando penetramos en esas élites a las que me refiero, las que conducen la política, las que elaboran los presupuestos téoricos e intelectuales, esa exageración se diluye: es claramente perceptible, de forma latente, y de vez en cuando se escapa, cuando no se expresa sin ambages. El nacionalismo excluyente. De Reniu y de tantos otros.

Una reflexión sobre la hipotética aplicación el artículo 155 de la Constitución

En diversas ocasiones he comentado que el artículo 155 de la Constitución es un sueño húmedo del separatismo: ya que un despliegue militar, salvo revolución violenta, parece imposible (hace cosa de dos o tres años las referencias a los militares por parte de los separatistas, como supuesto y victimista recurso inminente, eran constantes), victimicémonos mencionando el 155 CE.

He dicho y mantengo que para hacer uso de ese artículo tienen que pasar muchas cosas (decisiones de ruptura de la legalidad, requerimientos, desatención al requerimiento…). Su aplicación dista de resultar sencilla, como habréis leído o escuchado en los medios de comunicación. Y habréis llegado a la conclusión de que, aun cuando puedan existir planes o previsiones para una eventual aplicación, resulta un precepto incómodo para cualquiera que se viera obligado a invocarlo, por todas las consecuencias -imprevisibles- que pudieran derivarse y la grave situación que habría llevado a tal determinación.

Ahora bien, el secesionismo ha medido mal sus fuerzas con su propuesta de resolución. Tan mal que ha legitimado desde ya a cualquier Gobierno de España para una hipotética y futura aplicación del artículo 155 de la Constitución. El órdago es tan grande, el golpe que se pretende a la democracia española de tal calibre, que el separatismo ha logrado afianzar varios puntales de difícil consecución:

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Mon.cat, Corriere della Sera y la noticia tergiversada, digo, Cita Falsa

Iba a publicar una entrada sin demasiada gracia ni contenido, sólo (yo soy de los que no pueden quitarle la tilde) para pasar el rato. Mientras me documentaba, me encuentro una noticia del Mon.cat que se titula:

Corriere della Sera: “Naixerà la República catalana

Por si esto no fuera poco, el que firma la noticia señala en el primer párrafo: “(…) En un article el diari italià destaca que les dues formacions independentistes enceten el full de ruta per a “crear l’Estat català independent” i que, com a conseqüència, “naixerà la República catalana“.

O sea, el articulista da claramente a entender que Corriere della Sera anuncia el próximo alumbramiento de la República catalana. Como de costumbre, los lectores en sus comentarios lanzan sus hurras y vítores sin molestarse en leer el enlace y el texto de Corriere, que dice lo siguiente:

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¿Insurrección, sublevación, DUI?

Recuerdo un artículo de Joaquim Coll en EL PAÍS de hace más de dos años, titulado “El accidente insurreccional“, en el que pronosticaba algo parecido a la propuesta de resolución presentada hoy por el separatismo, acertadamente calificada por Vicente Vallés (presentador de noticias de Antena3) como algo que se parece mucho a una Declaración Unilateral de Independencia.

Se trata de una trampa muy vista: si la impugnas, van a decir que para qué si no tiene fuerza normativa y que funcionas a golpe de TC; y si no la impugnas, te están marcando un gol por toda la escuadra.

El tema va mucho más allá de la fuerza jurídica que tenga la resolución: subyace algo que se parece al título se parece mucho a un aviso de que se va a intentar algo parecido a una insurrección, sublevación o, directamente, una declaración unilateral de independencia. Otra cosa es que se tenga capacidad para llevarla a cabo, por lo que coincido por una vez -y sin que sirva de precedente- con el Presidente Rajoy en que se trata de una “provocación”. Para tantear la reacción del Estado. El famoso artículo 155 de la Constitución que el secesionismo desea con tanto ahínco que se aplique.

Desconozco lo que pasará en el futuro. Lo que sí tengo claro es que si alguien guardaba esperanzas -pocas- de que el resultado electoral del 27 de septiembre despejara el camino hacia un hipotético referéndum, hoy se han destruido todos los puentes. Con una hipotética Declaración Unilateral de Independencia sobre la mesa, ¿qué clase de negociación se pretende? El desastre, eso se pretende.

La presunta corrupción de CDC y los articulistas por la secesión

Hasta que no exista Sentencia condenatoria firme, la corrupción de CDC es presunta. Eso es verdad, como que no es necesaria una Sentencia penal para que existan responsabilidades políticas, algo que en España resulta desconocido. No seré yo quien me anticipe a condenar a CDC, aunque en este brillante artículo de Diari de Girona (“Empreses generoses”) se sugieran razones más que lógicas que invitan a pensar mal.

Y es que respetar la presunción de inocencia no impide la sana crítica, exigir explicaciones convincentes o, incluso, adoptar posiciones prudentes -tibias, diría yo- evitando pronunciarse hasta que el asunto se aclare. Esto es algo que los comentaristas afectos a la secesión han olvidado, hasta el punto de erigirse en abogados defensores de Convergencia. Si un periodista escribiera un artículo en defensa de Bárcenas, Griñán, Chaves, Cristina de Borbón, Rato o tantos otros involucrados en asuntos penales de diversa consideración como los que hoy existen esparcidos por toda España, me parecería alguien con oscuros intereses. En su total derecho de defender a alguien que no ha sido condenado -cosa que ya hacen sus Abogados y las personas más próximas a ellos, como los compañeros de partido, eso no me sorprende en absoluto- y que espera juicio o es investigado, pero poco comprensible que se pronuncie a favor de una defensa que no le incumbe.

A los periodistas defensores de Convergencia sí les incumbe. Personalmente, pues muchas veces tienen tantos favores que devolver, o una relación tan íntima con CDC y los resortes de poder, que su obligación es la de salir en defensa de su interés. O les incumbe colectivamente, ya que, como ellos mismos se encargan de pregonar, investigar a CDC es lo mismo que atacar a Cataluña -las esencias de Cataluña descansan únicamente en ellos- o poner en tela de juicio el propio secesionismo. Defender a CDC es lo mismo que la legítima defensa, según su forma de ver el mundo.

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Amadeu Altajaf y la propaganda secesionista en las relaciones internacionales

Si hay un terreno donde el secesionismo pierde sin discusión ni atenuantes es en el de las relaciones internacionales. En este ámbito, los visibles movimientos del Gobierno han llevado a un buen número de apoyos, explícitos o tan indisimuladamente poco sutiles que se comprenden con facilidad, que sólo pueden ser contestados desde el secesionismo con frases voluntaristas´. Se trata de esas vagas expresiones que podemos escuchar como que “con la independencia cambiarán, porque ahora no pueden decir otra cosa en público“, “en privado muchos países nos apoyan o no entienden lo que hace el Gobierno” u otras frases inventadas que dan a entender que los Gobiernos más importantes del mundo occidental (USA, UK, Alemania, Francia, por ejemplo) ven con simpatía el movimiento secesionista.

Para intentar frenar estas evidencias, hace tiempo que la Generalitat nombró a Amadeu Altajaf (sobre quien ya escribí una entrada) para dar la impresión de que alguien con su experiencia transmite información fiable y, así, contrarresta los desfavorables mensajes que llegan desde las relaciones internacionales. No es raro que cada vez que eso sucede, salga Altajaf para efectuar unas declaraciones que “desacreditan” a cualquiera, da lo mismo que sea un prestigioso jurista como Jean Claude Piris (quien escribió un artículo en EL PAÍS acerca de las probables consecuencias de una secesión, en el ámbito de la UE) o cualquier líder europeo.

Hoy leo que, coincidiendo con la declaración lograda por España en la ONU sobre la integridad territorial, Amadeu Altajaf afirma que “la UE no se quedará “impasible e indiferente” ante una eventual suspensión de la autonomía de Catalunya“. Permitidme que me tronche, porque este tipo de declaraciones no me causan respeto alguno. Ya sabéis que, por mucho que discrepe, es raro que diga que no respeto XXX. Ahora bien, todo tiene un límite. No todo pertenece a Altajaf, pero recuerdo cosas como que el Ejército estaba a punto de intervenir en Cataluña, que la Unión Europea intervendría para forzar un referéndum o aceptar la secesión unilateral, y ahora que no se quedará impasible ante la eventual suspensión de la autonomía. Ya hemos visto cómo todas esas profecías se han “cumplido”, más que nada porque eran sueños húmedos del secesionismo.

Ahora suspiran por una suspensión de la autonomía que no dudo tardaría muchísimo en llegar si las cosas se forzaran hasta ese extremo. O sea, que se aplicaría en un contexto en que tampoco dudo que la Unión Europea se limitaría a remitirse a la legalidad española ante la gravedad de la situación, mucho más allá de meras declaraciones parlamentarias. Tan grave que mejor no planteársela.

Volviendo al asunto: despreciar el notable peso relativo de España en la diplomacia internacional -nada que ver con el peso absoluto, que es insignificante- es uno de los fallos más graves del secesionismo, y cada vez que intentan afirmar lo contrario se desacreditan un poco más en este ámbito. Bravo, Altajaf.

Libros: “Las cuentas y los cuentos de la independencia”, de Josep Borrell y Joan Llorach

Un poco saturado con el tema, hacía bastante tiempo que no me compraba un libro sobre el tema de la secesión. El martes me llegó “Las cuentas y los cuentos de la independencia“, que ya va por la novena edición, escrito por Josep Borrell y Joan Llorach, y en apenas un par de bocados -son 160 páginas- me lo he acabado.

Se trata de un libro necesario. Lástima que haya llegado por lo menos con un año de retraso. Escrito de una forma eminentemente didáctica y constructiva -sin ahorrar críticas para el secesionismo- comenta, expone y discute la narrativa independentista, con especial concentración en la cuestión económica. Como todos sabemos, este es uno de los elementos principales sobre los que versa el secesionismo: las balanzas, el expolio, los 16.000 millones, la ordinalidad, las inversiones, etcétera.

Más que dedicarse a destruir los argumentos secesionistas, se desvelan los conceptos que de forma interesada se interpretan sesgadamente, disimulan u ocultan. Una manera muy elegante y, como reitero, constructiva de exponer las cosas. Todo ello sin dejar de admitir que, efectivamente, pueda encontrarse una mejor fórmula para la financiación o que el grado de inversión en Cataluña pueda merecer una mejor atención. Pero no hasta los extremos que el secesionismo victimista y manipulador ha llegado a inocular en muchas personas que se creen directamente cualquier cosa.

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¿Se ha descontextualizado la carta de la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly?

Contesto: puede ser. No lo afirmo rotundamente y por eso el titular es interrogativo. Digo descontextualizado, no manipulado o falseado. Si algún lector opina de distinta forma, o es capaz de aportar otra información a la que expongo, bienvenida será para quitar los interrogantes o para tachar el “puede ser” y escribir que no. Para quien no esté al caso, unos breves antecedentes.

Lunes 19 de octubre de 2015. A primera hora de la mañana, muchos medios reproducen una noticia de ACN (Agència Catalana de Notícies) cuyo resumen consiste en que la Defensora del Pueblo Europeo, Emily O’Reilly, dice -en una carta de respuesta a una queja de cinco eurodiputados catalanes- que no existe previsión en los Tratados de la Unión sobre el procedimiento a seguir en caso de una potencial secesión (cosa que ya se sabe, por cierto; otra cosa es que muchos consideremos que el efecto de la secesión sería que el territorio dejaría de formar parte de la Unión) y que, en cualquier caso, las opiniones expresadas por miembros de las instituciones comunitarias son su opinión personal y no la posición oficial de esas instituciones. Un par de resúmenes en Nació Digital y El Periódico.

Ya os podéis imaginar la algarabía separatista, con algún editorial incluido, pese a que la figura de la Defensora del Pueblo carezca de fuerza ejecutiva, legislativa o judicial alguna. Puede considerarse una opinión de mayor o menor peso, si bien a la hora de determinar la solución legal no lo tendría. [Si debemos aceptar el silogismo que parece que hace la prensa secesionista, consistente en que como no hay procedimiento previsto para el caso de secesión, seguiremos en la UE, también aceptarán que como no está permitida la secesión en la Constitución, tampoco se puede separar Cataluña.].

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Anécdotas del Prusés

Estos días me dedico a reordenar mis ideas jurídicas sobre el tema de la secesión, que en lo esencial pasan por recuperar artículos del año pasado y trabajarlos como el de la nacionalidad. Una saludable idea, a la vista de que estos días no tenemos más que especulaciones sobre lo que hará la CUP. Así que voy a fijar en esta entrada alguna anécdota de esas que con el paso del tiempo quedan olvidadas. En realidad, sólo hay una anécdota y un par de comentarios.

1. La anécdota principal: la indignación por tocar el himno de España. En EL PAÍS se leía esta noticia: “Polémica en Puigcerdà después de que los gegants toquen el himno español“. El resumen es: una colla gegantera de Puigcerdà fue invitada a Torrejón de Ardoz, donde los trataron excelentemente. Como deferencia, amistad o lo que usted quiera, durante el desfile interpretaron el Himno de España. La reacción en Puigcerdà de determinados segmentos ha sido la de afirmar que “se ha metido sola en el ojo del huracán” o que “Los gigantes no representan al municipio, y menos ahora, es una entidad privada y desde el consistorio deberíamos evitar que luzcan el escudo de la ciudad, deberíamos limitar la subvención que reciben y la utilización de las dependencias municipales”.

Los que dicen estas cosas, dignos herederos de ideologías totalitarias, después pretenden que nos creamos que una hipotética Cataluña independiente será “amiga” de España o que uno podrá ser “lo que quiera”. Vaya, que no me lo trago. Esos mismos “demócratas” son los que babean si en un concierto multitudinario el artista de turno saca una bandera de Cataluña y luego dicen que “XXX tiene una relación especial con Cataluña”, aunque luego tarde seis años en volver.

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