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Una propuesta de doble nacionalidad con reciprocidad

Sé que es un poco aburrido que trate de manera tan intensiva la cuestión de la nacionalidad. Pero escuchar que la doble nacionalidad se reparte como caramelos en una cabalgata da grima.

Así que comentaré algo sobre la doble nacionalidad, únicamente como apuntes que me parecen razonables, un poco provocadores, también. Y es el tema de que, en caso de secesión, sí que creo que habría un tipo de casos en que sería razonable fijar, como consecuencia de la secesión, una doble nacionalidad con efectos semiautomáticos. Dejo para otro día la explicación técnica de la doble nacionalidad, su diferenciación con tener dos nacionalidades (no tienen por qué significar exactamente lo mismo) o el ejercicio de una de ellas mientras la otra estaría en «hibernación» (que es el efecto habitual con la aplicación de los Tratados de doble nacionalidad que tiene firmados España). Tampoco me fijaré demasiado en si se trataría de una nacionalidad automática o convencional. Todas estas aclaraciones las realizo porque el artículo va bastante a lo sustantivo y prescindo de los tecnicismos. Quedémonos, pues, con que el artículo va de una teórica doble nacionalidad para el caso de secesión.

Recordemos mi premisa, y quien quiera leer el fundamento de la misma, le remito al citado artículo de la secesión y doble nacionalidad, ya que este no es momento de desarrollar de nuevo mis tesis (y quien no esté de acuerdo, que exponga su criterio jurídico):

  • En caso de secesión, los ciudadanos españoles con residencia en Cataluña, deberían optar entre la nacionalidad catalana y la española.
  • Por lo tanto, quien optase por la catalana, perdería la española, y quien optase por conservar la española, no accedería a la catalana.
  • Ante esta tesitura, y ya dije que me parece razonable, un hipotético Estado catalán habría ofrecido a todos los ciudadanos con nacionalidad española residentes en Cataluña la nacionalidad catalana. O sea, que todos podrían -si así lo deseasen- acceder a la nacionalidad catalana. Aquí estaría el punto en que, quien accediera a la catalana, perdería la española. Ya he explicado también las diferencias entre privación y pérdida, y los motivos por los que con un simple cambio legislativo -o un hipotético acuerdo o Tratado de secesión (algo que en estos momentos es ciencia-ficción)- se perdería la nacionalidad española. Insisto, todo esto ahora no es el objeto del artículo, sino establecer dónde me parecería razonable esa doble nacionalidad más o menos automática.
  • Tras el correspondiente procedimiento -tampoco me interesa si es más o menos acordado, con Tratado o sin él, etcétera- tendríamos en Cataluña ciudadanos de nacionalidad catalana, otros con nacionalidad española, y el resto de extranjeros (los españoles también serían extranjeros; hago la diferenciación por si alguien no está del todo familiarizado con el asunto). Y en España también residiría un conjunto de ciudadanos, en principio no tan numeroso como en Cataluña, que podrían haber accedido a la nacionalidad catalana como consecuencia de la secesión (ahorro desarrollo argumental, pero p.ej: quien haya tenido domicilio en CAT bajo determinados requisitos, o haya nacido en CAT; en definitiva, un punto de conexión).

A mi entender, serían estos ciudadanos, o sea, los españoles residentes en Cataluña (que habrían optado por conservar la nacionalidad española y no acceder a la catalana), y los catalanes residentes en España (que habrían optado por acceder a la nacionalidad catalana, renunciando a la española) para quienes, efectivamente, sería razonable prever un régimen de doble nacionalidad.

La justificación. Un régimen de doble nacionalidad, al menos tal y como se entiende en la actualidad -prescindo de casos especiales- en la legislación española, se basa en dos aspectos principales:

  1. El primero, imprescindible, un punto de conexión, que se articula mediante la residencia. El requisito general para acceder a la nacionalidad española, incluso para los nacionales de países con quienes se tiene tratado de doble nacionalidad, es la residencia. Es decir, existe un vínculo o conexión razonable entre quien pretende la nacionalidad (p.ej: un argentino) y España, en tanto que lleva viviendo aquí como mínimo dos años. La legislación española no prevé -y tampoco parecería razonable- que cualquier argentino, sin vínculo de ninguna clase con España, accediera a la nacionalidad española por el mero hecho de solicitarla (ya he dicho que prescindo de los casos especiales, como la carta de naturaleza).
  2. El segundo, aunque con la legislación española no es tan imprescindible, la aspiración a la reciprocidad, que aparece mencionada en el informe nº10 del CATN, El proceso constituyente. Si tú estás dispuesto a reconocer la doble nacionalidad con otros países, es lógico que esperes un trato similar. Tampoco puedes esperarlo idéntico, ya que la nacionalidad no deja de ser una materia soberana a regular por cada país, pero es evidente en el caso español, y conforme a lo dispuesto en el art.11.3 de la Constitución y el artículo 24 del Código Civil que esa cierta aspiración existe (no hay reciprocidad perfecta en todos los casos). Por otra parte, a día de hoy existen numerosos Tratados (creo que son 12) en que explícitamente se pacta el régimen de la doble nacionalidad y, en cualquier caso, la legislación española ya prevé que en el caso de adquirir la nacionalidad de países iberoamericanos, Guinea Ecuatorial, Andorra o Portugal, ello no supone por sí mismo la pérdida de la nacionalidad. En caso de secesión, sería lógica una reciprocidad, pactada o no, entre España y Cataluña (insisto en que el mismo CATN aspira a la reciprocidad).

Con estas dos bases o principios, creo que cualquiera ya observa cuál sería la propuesta de reconocimiento recíproco de doble nacionalidad:

  • Los españoles con residencia en Cataluña podrían acceder a la nacionalidad catalana, sin que les supusiera pérdida de la nacionalidad española o tuvieran que renunciarla.
  • Los catalanes con residencia en España podrían acceder a la nacionalidad española, sin que les supusiera pérdida de la catalana o tuvieran que renunciarla.
  • La reciprocidad es perfecta: Cataluña otorga su nacionalidad a los españoles que residan allí, y España hace lo mismo con los catalanes que residan en su territorio.
  • Cabe señalar que esta «propuesta» es demasiado simple y habría que incluir algún requisito adicional para limitar el caso de quienes optaren por la nacionalidad española (viviendo en Cataluña) sabiendo que la nacionalidad catalana se les otorgaría automáticamente (por lo que optan por la española «por si acaso», ya que acumularín automáticamente las dos nacionalidades), o quienes optaren por la nacionalidad catalana (viviendo en España), sabiendo que la nacionalidad española les sería otorgada automáticamente (el mismo razonamiento). Por ejemplo (y esto es absolutamente inventado, cosecha mía) el acceso a la nacionalidad catalana o española podría condicionarse al transcurso de dos años (o tres, o los que se considerasen oportunos, en un periodo de tiempo relativamente corto, pero suficientemente largo para evitar o limitar «fraudes») antes de ser otorgada de forma automática, sin más requisitos,  la nacionalidad.

Difícilmente se puede cuestionar la reciprocidad de mi fórmula, que es lo que recogen los Tratados de doble nacionalidad, los cuales toman como punto de conexión la residencia. Si un catalán no vive en España y, por lo tanto, no existe punto de conexión ¿por qué motivo conservará la nacionalidad tras la secesión? (Y no, no insistáis con lo de que no se puede privar a un español de origen de su nacionalidad porque LA PUEDE PERDER).

La doble nacionalidad automática que defiende buena parte del secesionismo falla en la reciprocidad (y en el punto de conexión): ¿a quién le daría el Estado catalán automáticamente su nacionalidad? ¿A todos los españoles? ¿Por qué motivo? ¿Por la vinculación histórica entre España y Cataluña, como defiende EDUARD SAGARRA? Bien, si esto fuera así, entonces ningún problema.

La cuestión, tremendamente compleja, sólo la apunto y es susceptible de opiniones diversas (de hecho, es bastante peculiar, porque ya os habréis dado cuenta del tema de fondo que subyace). Pero si el fundamento habitual de la doble nacionalidad es la existencia de un punto de conexión como la residencia habitual y, para el caso de separación, una cierta reciprocidad entre Estado predecesor y Estado sucesor (como apuntaba el CATN), la solución a la doble nacionalidad sólo aparece por aquí. Divertido.

Aclaraciones sobre los artículos jurídicos, mi perfil y mis conocimientos

Este verano se me ha quedado a medias un nuevo proyecto sobre la recurrente cuestión de la nacionalidad, que de vez en cuando -y en estos días, más- genera notables puntas de visita. Incluso, en algunos foros de debate se cita, como era de esperar, el de la secesión y doble nacionalidad.

Como aclaración a alguien que por ahí ha escrito que se trata de un panfleto propagandístico escrito vete tú a saber por quién, señalar mi condición de Abogado y con un conocimiento de Leyes bastante superior al de quien realizó tal comentario; legítimo comentario, por otra parte, cuando tampoco es que dé demasiada información en mi perfil (cosa que ya he cambiado un poco), aunque también creo que la cantidad de referencias legales, notas y citas de los artículos jurídicos del blog son más que suficientes como para que el más escéptico le pueda otorgar cierta credibilidad.

Distinto será que se comparta o no mis conclusiones. Otra vez -y ya me canso de escribirlo casi en cada artículo-, insisto en que esa condición de jurista no me da la infalibilidad, ni supone que resulte imposible criticar mis artículos, pero sí que impone a quien discuta mis tesis una base jurídica y argumental que habitualmente no existe cuando leo críticas al artículo. Quiero decir con ello que quien confunde todavía privación y pérdida de nacionalidad no debería merecer excesiva atención. O que quien sostiene que, en el caso de secesión, la Constitución Española -que dejaría de estar vigente en Cataluña, con todo su ordenamiento jurídico- amparará su doble nacionalidad catalana y española, debería darse cuenta de la grave contradicción en que incurre.

Como no tengo la verdad absoluta, les sigo prestando atención, porque la experiencia también enseña que debes escuchar incluso a quien consideres con menos conocimientos, porque te puede aportar un punto de vista que no habías tenido en cuenta. Aun así, los argumentos separatistas para justificar una doble nacionalidad automática no sólo son sustancialmente incorrectos, sino que se basan en errores conceptuales que muy pronto espero poder sacar a la luz (ojo, esos argumentos ya están escritos, pero la recopilación y crítica exhaustiva no está muy difundida, y menos desde una perspectiva técnica, que será un poco rollo, a la vez que la manera adecuada de rebatir tanto argumento falaz).

Dicho queda.

La ley de la nacionalidad catalana y la doble nacionalidad (artículo de Albert Pont)

Estaba preparando un artículo sobre la doble nacionalidad y la compatibilidad o no entre la nacionalidad española y la catalana en caso de secesión (ya lo publicaré más adelante), cuando me entero que ayer día 31 de agosto se publicaba un artículo de Albert Pont (a quién critiqué duramente por su libro Delenda Est Hispania, que continúo teniendo bajo el monitor) con el título La Ley de la nacionalidad catalana, que podemos leer en el diario ARA o aquí en PDF, enlace al Cercle Català de Negocis.

Ya había escuchado algún día a Pont hablar del tema, de manera bastante acertada, y el artículo así lo confirma. Me interesa destacar que Pont explica claramente que una doble nacionalidad automática -como tozudamente defienden muchos secesionistas- haría inviable el reconocimiento de una Cataluña independiente. Creo que es indiferente, ahora, explicar en qué puntos discrepo con el autor del artículo, puesto que considero que se trata más bien de cuestiones de solución a un mismo problema (aquello de que puede haber varias respuestas válidas) o cuestiones de fondo que tampoco resulta preciso comentar, como las consecuencias concretas para aquellos que optaran por la nacionalidad española, que Pont considera inocuas y yo no lo veo tan claro.

Lo que resulta más revelador es que por fin puedo leer un artículo, desde la óptica favorable a la separación, que explica sin esconderse que se trataría de una cuestión a observar desde la lógica de la Sucesión de Estados, como ya defendía en el artículo más leído del blog, relativo al mito de la doble nacionalidad. Y que la doble nacionalidad en absoluto seria tan automática como algunos quieren hacer creer. Os invito a leer el artículo y, especialmente, si pensabais que la nacionalidad española estaba «asegurada», algunos empiezan a hacerme más caso.

POR CIERTO: Me sorprende que el artículo de Pont haya generado pocos comentarios, además bastante desacertados, y muy pocos RT’s en Twitter. Mi interpretación es que, a pesar del artículo tiene un enfoque muy didáctico, buena parte de los lectores no lo han entendido (lo cual significa que no es verdad que se haya explicado bien las consecuencias de la independencia) y, por la otra, que leer opiniones contrarias a la doble nacionalidad automática no gusta nada, de forma que no se hace difusión. Ustedes mismos si se quieren engañar.

La llei de la nacionalitat catalana i la doble nacionalitat (article d’Albert Pont)

Estava preparant un article sobre la doble nacionalitat i la compatibilitat o no entre la nacionalitat espanyola i la catalana en cas de secessió (ja el publicaré més endavant), quan m’assabento que ahir dia 31 d’agost es publicava un article d’Albert Pont (a qui vaig criticar durament pel seu llibre Delenda Est Hispania, que continuo tenint sota el monitor) amb el títol La Llei de la nacionalitat catalana, que podem llegir al diari ARA o aquí en PDF, al Cercle Català de Negocis.

Ja havia sentit algun altre dia a Pont parlar del tema, de manera força encertada, i l’article així ho confirma. M’interessa destacar que Pont explica clarament que una doble nacionalitat automàtica -com s’entesten a defensar molts secessionistes- faria inviable el reconeixement d’una Catalunya independent. Crec que és indiferent, ara, explicar en quins punts discrepo amb l’autor de l’article, ja que considero que es tracta més aviat de qüestions de solució a un mateix problema (allò de que pot haver-hi vàries respostes vàlides) o qüestions de fons que tampoc cal comentar, com les conseqüències concretes per a aquells que optessin per la nacionalitat espanyola, que Pont considera innòcues i jo no ho veig tan clar.

Allò que resulta més revelador és que per fi puc llegir un article, des de l’òptica favorable a la separació, que explica sense amagar-se que es tractaria d’una qüestió a observar des de la lògica de la Successió d’Estats, com ja defensava en l’article més llegit del bloc, relatiu al mite de la doble nacionalitat. I que la doble nacionalitat en absolut seria tan automàtica com alguns volen fer creure.

Us convido a llegir l’article i, especialment, si pensàveu que la nacionalitat espanyola estava «assegurada», comenceu a fer-me més cas.

EDITO per afegir: Em sorprèn, malgrat es podia esperar, que l’article de Pont hagi generat pocs comentaris, a més força desencertats, i pocs RT’s a Twitter. La meva interpretació és que, malgrat l’article és entenedor i didàctic, bona part dels lectors no l’han entès (la qual cosa significa que no és veritat que s’hagi explicat bé les conseqüències de la independència) i, per l’altra, que llegir opinions contràries a la doble nacionalitat automàtica no agrada gens, de manera que no se’n fa difusió. Vostès mateixos.