Archivos Mensuales: noviembre 2014

Una consulta sin fundamento y su (posible) encaje legal (VI): Xavier Arbòs

Xavier Arbòs es Catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Barcelona. No oculta sus preferencias por la fórmula federal y, como es regla general en quienes protagonizan esta serie, ello no obsta a que se muestre favorable a la celebración de un referéndum. Con reglas, por supuesto. De Arbòs podemos leer con relativa frecuencia artículos en prensa, medio que también suele recurrir a él para recabar opiniones, como sucede en el caso del diario EL PAÍS o Diari de Girona. Incluso ha sido invitado por TV3.

Si lo habéis escuchado en radio o seguido por televisión, os habréis dado cuenta de una gran virtud: se explica con una claridad excelsa. Su planteamiento sobre el referéndum de secesión también es claro y con brevedad lo repaso. Como me gusta citar los textos de donde extraigo las ideas de quienes protagonizan este repaso general, hoy será un poco más enrevesado, ya que recurro a varios textos disponibles en línea. Desafortunadamente, uno que sería de utilidad para muchos forma parte de un libro y no se puede consultar -o al menos no lo he encontrado- por Internet. Vamos allá:

1. Arbós considera que el referéndum sería posible por la vía del artículo 92 de la Constitución, lo que implica la previa autorización del Estado, según lo dispuesto en el artículo 149.1.32 CE. En esto, por ejemplo, coincide exactamente con Francesc de Carreras.

2. Para que sea viable el referéndum sería necesaria la reforma de la Ley Orgánica 2/1980, que regula las distintas modalidades de referéndum. El lector recordará que esta propuesta la mantienen otros autores que se han examinado anteriormente, como Eliseo Aja o Joaquín Tornos.

Estas dos premisas, brevemente resumidas, se pueden consultar aquí, extraídas del libro “La participación política directa. Referéndum y consultas populares” (los tres últimos párrafos)

3. Al hilo del anuncio de la pregunta para el 9N, formulada en diciembre de 2013, también se preguntaba qué mínimos de participación habría que exigir y qué había que entender por mayoría clara.

4. Y, como no puede ser de otro modo, reitera que si lo que se pretende es llegar a la secesión, el único medio válido es un referéndum.

El repaso de hoy ha sido un tanto atípico, ya que me he valido de diversos textos y uno de ellos es un resumen de la postura de Arbòs, que como decía al principio resulta sobradamente conocida. Sin embargo, al no poder reproducir el texto, creo que puede aceptarse la referencia.

La conclusión, como de costumbre, es la misma: las vías de encaje de un referéndum dentro de la Constitución pueden ser exploradas y numerosos especialistas así lo admiten. Sin embargo, el secesionismo no lo ha hecho de forma adecuada, básicamente porque busca el NO a su propuesta, que tal y como se plantea es inviable. Ya sé que decir esto no gusta y que automáticamente te dicen que estás en contra de la democracia, que es un problema político y no jurídico, etcétera. Pero o se esfuerzan por formular de verdad una propuesta susceptible de ser examinada -que luego, efectivamente, puede ser rechazada- o por aquí no se avanzará nunca. Tampoco creo que tengan interés.

Y otro día empezaré a comentar la cuestión de las mayorías.

Hi ha diputats de CiU anticatalans?: una piulada d’Elena Ribera

Quan sento a dir que el Procés o el secessionisme “no va contra ningú” em ve a la ment l’agut llistat d’Azote Liberal relacionant els principals conceptes processistes. Són aquelles frases fetes que no volen dir res, o que amaguen el concepte per tal de no ser acusats de que plantegen idees en negatiu. Quan es repeteix que “no va contra ningú” vol dir essencialment “estem en contra d’Espanya, els espanyols i totes les generalitzacions que es puguin dir, però no volem admetre-ho i farem esforços per tal de que no es noti“.

Com sempre adverteixo quan faig un article d’aquest tipus: òbviament no és aplicable a tothom i la generalització és injusta. Malgrat tot, aquesta idea existeix i no és residual. Tant és així, que de vegades a alguns se’ls escapa les idees de fons que es nega que existeixin, per tal de poder-se postular amb unes qualitats «superiors» enfront dels «altres», quan com demostra la realitat existeixen les mateixes virtuts i defectes a tot arreu.

Una prova del que dic la constitueix la Diputada de CiU, sra.Elena Ribera, qui avui dia 26 de novembre ha penjat això al seu Twitter.

Elena Ribera

Oh! Ah! Resulta que el missatge de Freixenet no li agrada a la sra.Ribera i, per aquest motiu, considera que aquesta empresa pot perdre dos milions de consumidors catalans. Després diuen que no hi ha fractura social: resulta que tenir una posició coneguda i pública com la de Freixenet fa que una Diputada del Parlament de Catalunya expressi clarament la pèrdua d’interès en la marca (bé, en podríem dir boicot per raons ideològiques, sí). També diuen que el procés no va contra ningú: resulta que la discrepància es paga amb la pèrdua d’interès en la marca (sí, també en podem dir boicot).

Vaja, una piulada d’aquest estil escrita des de Madrid i canviant catalans per espanyols hauria estat titllada d’anticatalana i hauríem sentit a dir que és una “fàbrica d’independentistes” (un altre concepte del Procés) i Twitter estaria bullint contra l’autor.

Doncs la piulada l’ha escrita una Diputada al Parlament de Catalunya. No és algú anònim o irrellevant. I donat el seu contingut, ens hem de preguntar si és o no anticatalana. Jo m’ho pregunto.

Sí, hi ha centenars de milers de catalans que poden desitjar i desitgen la independència sense anar contra ningú. I també existeix un bon grapat que no poden aguantar el sentiment que els envaeix en tot moment i fan piulades com aquesta. Nacionalisme ranci i excloent, incapaç d’encaixar la discrepància i discursos diferents. Nacionalisme de llistes úniques.

Libros: ¿Existe el derecho a decidir?

Aunque esto del separatismo me tiene un poco cansado, todavía no he dejado de leer algún que otro libro editado al calor del tema y que me ha podido parecer interesante. En este caso, se trata del titulado «¿Existe el derecho a decidir? Preguntas y respuestas sobre el proceso abierto en Cataluña». Coordinado por Eduard Sagarra Trias, Profesor de Derecho Internacional Público y Abogado, me convenció el hecho de que las firmas que contribuyen al conjunto del libro son perfectamente reconocibles -unas más, otras menos- para un jurista, y más todavía si ha seguido la opinión de algunos de ellos sobre la cuestión de la secesión.

El planteamiento general de los artículos es, evidentemente, desde una perspectiva jurídica y creo que es recomendable, para abordar su completa lectura, contar con algunos conocimientos previos sobre la materia. En otro caso, la mitad de los artículos pueden resultar algo densos, aburridos o hasta incomprensibles para un lector que no esté familiarizado con ese tipo de lenguaje. Esta observación no debe entenderse como una crítica negativa, sino como una cuestión objetiva: tratar temas jurídicos, por mucho que se intente rebajar la carga técnica, requiere lenguaje específico. Y, como todos sabemos, no siempre es posible eliminar los obstáculos.

Antes de exponer mi opinión sobre cada uno de los artículos, considero importante señalar que el libro me ha parecido desigual, y no por la calidad de los contenidos, sino porque no existe un hilo conductor que relacione entre sí los artículos, que quedan reducidos a meras individualidades sin conexión. En este sentido, y por comparar, en un libro aquí comentado como «¿Hay derecho?» es posible identificar una homogeneidad global e ideas centrales generales, cosa que aquí no sucede. Obviamente, ello es fruto de que se trata de verdad una obra colectiva, mientras que en el libro ahora comentado nos hallamos ante una suma de individualidades, de modo que el conjunto global se resiente. Dicho esto, vamos con el comentario de cada uno de los textos.

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Coincidencias de la Historia: José Ortega y Gasset

No tengo la más remota idea acerca de si la Historia se repite o no, o si se pueden establecer paralelismos. Me ha llamado la atención, en una reciente lectura del discurso de José Ortega y Gasset sobre el Estatuto de Cataluña, pronunciado en la sesión de las Cortes de 13 de mayo de 1932, la siguiente observación:

«No, muchos catalanistas no quieren vivir aparte de España, es decir, que, aun sintiéndose muy catalanes, no aceptan la política nacionalista, ni siquiera el Estatuto, que acaso han votado. Porque esto es lo lamentable de los nacionalismos; ellos son un sentimiento, pero siempre hay alguien que se encarga de traducir ese sentimiento en concretísimas fórmulas políticas: las que a ellos, a un grupo exaltado, les parecen mejores. Los demás coinciden con ellos, por lo menos parcialmente, en el sentimiento, pero no coinciden en las fórmulas políticas; lo que pasa es que no se atreven a decirlo, que no osan manifestar su discrepancia, porque no hay nada más fácil, faltando, claro está, a la veracidad, que esos exacerbados les tachen entonces de anticatalanes. Es el eterno y conocido mecanismo en el que con increíble ingenuidad han caido los que aceptaron que fuese presentado este Estatuto. ¿Qué van a hacer los que discrepan? Son arrollados; pero sabemos perfectamente de muchos, muchos catalanes catalanistas, que en su intimidad hoy no quieren esa política concreta que les ha sido impuesta por una minoría».

Este extracto se puede encontrar, literal, en el libro Dos visiones de España: Cataluña y España, ¿un debate sin fin?, de Círculo de Lectores – Galaxia Gutenberg, en edición a cargo de José María Ridao, página 37, que recoge los discursos sobre el Estatuto de Cataluña, en 1932, de Manuel Azaña y José Ortega y Gasset.

Com es crea una Cita Falsa (sense èxit complet)

Dissabte passat repassava el meu Twitter quan em sorprenia un exabrupte d’una persona que segueixo. Crític amb la gestió de Mariano Rajoy amb tot el «procés», criticava el suposat tancament d’un punt de votació a la Xina. Tot això succeïa el dia 8 de novembre cap a les tres de la tarda, quan ni tan sols havia començat la votació a Austràlia. Vaig mirar de què parlava i vaig trobar això:

citafalsa

Es tractava d’un tweet d’un parell de dies abans que, com veieu, té 446 retweets el 13 de novembre cap a les 23.30 hores. L’autor és algú que considero anònim -qui sap, potser m’equivoco- i per això oculto la seva identitat, de la qual només deixo al descobert una A. De totes formes, com que el tweet és públic, és fàcil de trobar.

Suposadament, doncs, es tractava de que un dels punts de votació pel 9N restaria tancat com a conseqüència d’una prohibició. D’inici em sorprenia el tancament previ, quan no es tenia notícia de cap mesura prohibitiva en execució. També em sorprenia, i em feia desconfiar, la típica referència a “l’amic”, que sol ser tan real com que normalment no hi ha font. En els comentaris, algú li demanava la font a l’autor, qui no va contestar ni a aquests ni cap altra piulada. Això també era font de desconfiança: si Twitter té una cosa, és que ens puja l’ego quan comencem a recollir RT’s i en un moment o altre contestem els comentaris, o ens regalem en el nostre èxit. I també em sorprenia que la Xina es fiqués en una qüestió que li resulta per complet aliena, sigui o no Espanya un país amic. Clar que de la Xina podem esperar de tot, i potser per això el tweet resultava creïble; o potser són els nostres prejudicis que ens fan creure que era possible i això l’autor del tweet ho explota per colar quelcom que es revelarà com a fals. Per cert, les fortes pressions del Gobierno de España deixen força malament als qui es van empassar la piulada sense dir ni piu. Més que res perquè un dels principis bàsics de l’ideari secessionista és el de negar qualsevol influència internacional a Espanya… i resulta que és tan poderosa que doblega la voluntat de la Xina per tancar un suposat punt de votació d’una consulta il·legal. Imagino que a la Xina preguen cada dia perquè Espanya no els declari la guerra, vaja.

En definitiva… com és que una notícia d’aquest tipus, difosa des del dia 6 de novembre, no havia sortit als mitjans? Semblava una notícia, o cita, falsa.

La prova definitiva no la vaig obtenir jo, sinó que qui va donar la clau va ser Sergi Vicente, el corresponsal de TV3 a la Xina. I va fer el més senzill en aquest cas: buscar els punts de votació a la Xina. I després de fer aquesta operació tan simple, desvetlla que el tweet és una notícia falsa: a Xangai no hi havia cap punt de votació. Només a Hong Kong.

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Si algú vol comprovar la referència a la web Participa 2014, ho pot fer aquí.

Conclusió. L’autor va aconseguir en part el que pretenia: un ressò fins aconseguir 446 RT’s, que no està gens malament. No sé si ho va fer de bona o mala fe. No ho puc presumir del simple fet de que no contestés a ningú, ni donés cap prova de que allò que deia era veritat. Hi ha indicis suficients com per pensar que podia saber que el que difonia no era cert, perquè quin amic et diu que s’ha prohibit votar a Xangai si allà no hi ha punt de votació? Un despistat? No ho crec.

Fins i tot, podríem concedir que l’autor no diu específicament que s’hagi prohibit votar a Xangai (l’amic és de Xangai), però igualment tampoc s’ha tingut notícia de la veracitat de la notícia. Enlloc s’ha dit que a Hong Kong no s’hagi pogut votar.

Bé, malgrat els 446 RT’s, el tweet no es va expandir gaire, però ja veieu com es crea una Cita Falsa: 1) una font inconcreta, però versemblant, encara que sigui una font poc fiable més vella que anar a peu (un amic); 2) una actuació atribuïda d’algú que no ens mereix confiança (el Govern de la Xina); 3) una referència a un punt de votació inexistent (que ningú comprova) que, en cas de necessitat, es pot defensar dient que l’amic viu a Xangai, però que es referia a Hong Kong (igualment incert); i 4) Atribuir unes poderoses qualitats (les pressions sobre la Xina) a algú que normalment ridiculitzes i li negues aquest poder de persuasió.

Tot això revela com és de fàcil difondre informació falsa quan saps buscar i trobar les ganes que tenen els teus lectors de creure’s allò que volen escoltar i llegir. Tota una Cita Falsa a la que només li va faltar un RT de Pilar Rahola per tenir èxit complet.

Mi lectura del 9-N

Sobre el tema, cada uno tendrá su opinión, tan válida, acertada o errónea como cualquier otra. Y ahí va la mía:

1. El número de votantes no es en absoluto despreciable. Si damos por buenos los datos presentados, con todas las reservas que pueda merecer el dato, debe reconocerse que la movilización ha sido significativa.

2. Tampoco se puede despreciar que pueda haber, aproximadamente, 1.800.000 votantes del SÍ-SÍ.

3. Ahora, las pegas. Ese número de votantes del SÍ-SÍ más o menos se corresponde con el supuesto número de asistentes a la “V” del 11 de septiembre, ya que la Guardia Urbana de Barcelona dijo 1.800.000 personas, cifra que fue asumida sin rechistar por el oficialismo secesionista. Aquí, el secesionismo ha quedado atrapado por sus propios números, con relación a un acto de claro corte independentista. No me sirve la excusa de que había pocos puntos de votación o de que había gente que se tenía que desplazar un poco lejos (pongamos que a un par de kilómetros), cuando mucha gente estuvo dispuesta a recorrer decenas y centenares de kilómetros para asistir a la gran “V”. A ver si resultará que es más fácil viajar de un pueblecito de Tarragona a Barcelona que acudir a un punto de votación que está a un cuarto de hora de casa.

4. El éxito de la votación debe ser relativizado. A los partidarios de la secesión no les gustará esto, pero es así: se ha contado con el pleno apoyo de la Generalitat, que ha seguido haciendo campaña como si nada; hemos desayunado, comido y cenado consulta durante meses, sin otro tema de debate; nos han inundado de carteles amarillos y bolsas de basura amarillas los municipios; hemos recibido cartas de la Generalitat, trípticos y folletos de ANC o Súmate; han venido a casa a hacernos «encuestas» que dan por supuestas muchas cosas sin demostrar; han hecho spam telefónico; los medios de comunicación han bombardeado a todas horas con el referéndum, la secesión y la expresión del poble català como camino hacia la independencia. Y, pese a ello, la participación ha sido significativa, pero sólo por una parte. Puede calificarse como de relativamente reducida en comparación con la cantidad de horas que llevamos consumidas con el tema.  Internamente, seguro que el movimiento secesionista esperaba tres millones de votantes favorables a la secesión y un triunfo aplastante que, aun cuando tuviera severas dudas democráticas, podrían esgrimir como legitimadores. Insisto: sin restar méritos, no ha sucedido.

Tampoco me parecen muy aceptables excusas del tipo miedo, incertidumbre, el Ejército u otros espantajos que se suelen esgrimir para autojustificarse. Si el 80% de los catalanes está a favor de la consulta, ¿cómo es que no va a votar ni la mitad? Algo no cuadra. Repito, no resto mérito, no hay que menospreciar la movilización y la expresión manifestada, pero no estamos ante la lectura arrolladora que algunos pretendían -y todavía pretenden- extraer. El autoengaño no es nada bueno.

5. Es conocido que el secesionismo tiene una altísima movilización y eso no quita que hubiera mucha gente favorable a la independencia que se quedara en casa. Si fue así, es un pequeño fracaso (pequeño, tampoco voy a dramatizar). Si no lo fue, y como dijo alguien -creo que Rull- ahora se han contado, entonces no son tantos como algunos creían.

6. Teniendo en cuenta la gran cantidad de gente que no se sentía concernida por este butifarréndum enfocado a favor de la independencia, me ha sorprendido relativamente el elevado número de personas que han votado opciones distintas, como el SÍ-NO e incluso NO. De esto, yo tomo una lectura que creo se puede mezclar con la opción del SÍ-SÍ: sea cual sea la postura que uno tenga, hay cosas que deben cambiar. El cómo es cuestión diferente, y la actitud que hoy apunta Artur Mas y CDC no augura nada bueno.

7. Es un error creer que la abstención, por llamarla de algún modo, se posiciona por el NO o el SÍ-NO. Sin duda, su porcentaje sería significativo, pero apropiarse de la voz de quien no ha dicho nada es temerario. Tampoco hay que caer en el error de que como no han dicho nada, debemos ignorarlos. Escuchar el modo en que un medio de comunicación ha dicho que el SÍ-SÍ ha ganado claramente y que el NO apenas ha sumado el 3% en una circunscripción denota que no se acepta la realidad. Lo que decía antes del autoengaño. Después algunos se quejan cuando se pone de manifiesto la manipulación del lenguaje por los partidarios de la secesión.

Como he señalado antes, mucha gente no se ha sentido llamada y es obvio que eso predomina entre el NO, el SÍ-NO y el grupo que yo llamo escépticos.

8. Los escépticos son aquellos que pueden tener cualquier postura sobre la secesión, probablemente ninguna concreta y todas a la vez (es una especulación mía). Y, sobre todo, son escépticos porque se les dice “independencia” y no se les explica el cómo ni qué se piensa hacer, más allá de proclamas genéricas que no convencen. Un ejemplo: «tendremos mejores escuelas públicas». El escéptico se pregunta cómo es que la actual es mala -es el mensaje que destila la proclama- y qué se ha hecho durante más de 30 años para que no destaque en sus resultados educativos. Podrían estar a favor de la independencia y cuando piden que se les arrojen luces concretas, no las ven.

A este grupo, que existe aunque a menudo se olvida, le molesta que el NO se apropie de su voz, y le molesta que el SÍ-SÍ le quiera hacer comulgar con sus postulados (y no necesariamente, están por el SÍ-NO). Este grupo se ha sentido presionado por numerosos mensajes por Whatsapp, Facebook, etcétera; por aquel que en el trabajo le preguntaba “¿no irás a votar?” dando por sentado el SÍ-SÍ; o por el que le ha dicho que en la Plaza de Colón hay una enorme bandera española (qué facha, ¿verdad?), como si aquí no estuviera todo plagado de esteladas (es que eso es diferente, claro), etcétera.

Su opción, en consecuencia, ha sido la de no ir a votar. Estas afirmaciones se basan en apreciaciones mías totalmente subjetivas, basadas en la realidad. Una realidad pequeña e incompleta que debería tenerse muy en consideración. No me atrevo a decir que sean indecisos, ni equidistantes: simplemente quieren que no les avasallen, que es lo que se ha pretendido hacer por el movimiento secesionista. Cuántos son o representan, no lo sé. Quizás a mi alrededor he captado una sobrerrepresentación, o una infrarrepresentación. Lo que sí sé es que existen. Tengan treinta y dos apellidos catalanes, uno o ninguno.

9. No todo es darle cera a los secesionistas. Está claro que alguien debe mover ficha y que hay que hacerlo. Razones no faltan, como el agotamiento del sistema actual, imputable al Partido Popular y al PSOE, con la inestimable ayuda de todos aquellos que en un momento u otro les han dado apoyo. Me ahorro siglas. ¿Qué dirección debe tomar esta ficha? Sería muy pretencioso por mi parte decirlo. No lo sé. Y menos cuando se comprueba que la actitud del secesionismo es seguir exactamente con la misma canción, que vende un éxito arrollador que no ha sido tal. Así, es difícil que se pueda mover nada.

Está claro que se necesita un buen meneo a todo el sistema y en la actitud de los partidos. Sin embargo, entre el inmovilismo de unos, la indefinición de otros y las ideas fijas de los de más allá, no se acierta a ver una salida.

No obstante, que nadie se equivoque con lo que digo: la secesión es un escenario difícil de llevar a cabo y no se gana enviando una carta, como he escuchado que quiere hacer Artur Mas para solicitar un «referéndum acordado» o con una lista unitaria. Mi impresión es la de que Mas quiere capitalizar el éxito (para los convencidos) de la movilización de ayer y gestionarla como le parezca. ¿De qué modo? Nadie lo sabe.

Lo que sí sé, parafraseando a Juncker frente a Terricabras, es que un referéndum no se autoriza porque se envíe una carta. Si Mas lo hace así, a mi entender será una clara visualización de que no quiere pactar nada. En una democracia, y frente a la gravedad de una eventual secesión, un referéndum de tamañas características requiere mayor valentía, como plantear la petición por unos cauces que Artur Mas de nuevo querría ignorar. La Sentencia del TC que anulaba la declaración de soberanía ya realizaba unos apuntes al respecto y, en este mismo blog, llevo explicada la posición de cinco juristas de reconocido prestigio sobre el posible encaje legal de un referéndum. Mandar una carta es una absoluta pérdida de tiempo, aunque muy aprovechable para el autoconsumo secesionista y nueva victimización del “no nos dejan votar”.

Y todo eso al margen de que, probablemente, Artur Mas ya no puede ser considerado interlocutor válido, por el escueto motivo que expongo en el punto 11.

10. Siguiendo con la capitalización. Quien asesoró a a Oriol Junqueras para que se hiciera voluntario en punto de votación, se cubrió de gloria. El jefe de la oposición, que promueve la independencia, como paradigma de la neutralidad. ¿Cómo no se le va a restar legitimidad y se van a poner en duda los resultados? No es cuestión de honradez en el recuento, es cuestión de la imagen que se transmite. Buena parte del secesionismo no se da cuenta o prefiere ignorarlo.

11. Por cierto, con la Generalitat desobedeciendo, ¿qué mensaje se transmite?. ¿Qué legitimidad tiene a partir de ahora frente a cualquiera que decida desobedecer sus resoluciones? El daño es tremendo.

Y hasta aquí llego. Al menos, ya es 10 de noviembre.

Una consulta sin fundamento y su (posible) encaje legal (V): José María Ruiz Soroa

Hoy es 9 de noviembre y, por lo tanto, un día especialmente indicado (algunos opinarán que no) para continuar con esta serie. El protagonista es José María Ruiz Soroa, abogado que se ha pronunciado en numerosas ocasiones sobre la cuestión que nos ocupa y con un bagaje intelectual indiscutible. En cuanto a su postura, tiene la virtud de que el documento principal al que me referiré fue elaborado en junio de 2012, antes de que se materializara la posibilidad de un referéndum de secesión.

El documento se llama Regular la Secesión (Una propuesta política para España), disponible en la web de Federalistes d’Esquerres (aunque yo creo que la primera vez que lo leí, lo saqué de otra parte; da lo mismo) y en él, Ruiz Soroa propone:

1. Como cuestión previa, debería existir una Ley que regule el procedimiento a través del cual se articule la voluntad de secesión de una Comunidad Autónoma. Salvando las distancias, algo similar a una Ley de Claridad como la canadiense. A mi entender, la propuesta de Ruiz Soroa es más concreta.

2. El inicio del proceso de secesión requeriría una notificación de la Comunidad Autónoma en cuestión, cuyo acuerdo debería haberse tomado como mínimo por 3/5 del Parlamento o Asamblea Legislativa. En el caso de Cataluña significaría que 81 diputados como mínimo deberían votar a favor del inicio de este proceso de secesión. [Resulta indiscutible que, con carácter previo, esos diputados habrían incluido esta opción en sus respectivos programas o se habrían manifestado abiertamente en este sentido, aunque son consideraciones de las que prescindiremos]

3. Tramitación de la petición en el Congreso, a fin de establecer los términos del referéndum, su autorización por el Gobierno y celebración al amparo del artículo 92 de la Constitución. La pregunta debería cumplir los requisitos de claridad.

4. La pregunta debería ser respondida por la mayoría del censo electoral. Esta cuestión a veces pretende ser soslayada por algunos haciendo mención de qué sucedería en caso de boicot al referéndum y no se alcanzaran unos mínimos de participación. Con esta regla -que, como todas, puede ser objeto de discusión- el problema se desvanece: si se trata de indagar la voluntad mayoritaria del cuerpo electoral, exijamos que la mayoría de ese censo vote sí a la secesión.

5. En caso de resultado negativo, no se puede volver a votar la secesión en un plazo largo, que señala, como propuesta, de 20 años. Con esto se evita riesgos de diversa índole, como estar votando cada cuatro años la secesión hasta que salga por aburrimiento, ya que el NO parte con la desventaja de que el SÍ es irreversible, cualidad de la que no goza el NO. O asegurar que la promoción de un referéndum responde a una voluntad persistente y mantenida en el tiempo, no a cuestiones coyunturales.

6. Obligación de negociar la secesión en justos términos y de buena fe, en caso de victoria del SÍ.

Como el agudo lector habrá observado, la consulta planteada nunca ha tenido el objetivo de cumplir alguno de estos requisitos, ni siquiera el de la mayoría reforzada de los tres quintos. Sí, ya sé que en su momento la declaración de soberanía fue votada por 87 diputados (más de los 3/5) o que la Ley de Consultas lo fue por ciento y pico diputados (incluso, más de 2/3 de la Cámara). Sucede que lo que exige Ruiz Soroa es una iniciativa en la que se explicite la voluntad de secesión. ¿Habrían suscrito esta voluntad los diputados de Iniciativa per Catalunya, los del PSC o, incluso, de Unió? No está nada claro, y menos cuando en sus programas electorales no existía manifestación explícita.

Tampoco se ha clarificado nunca la interpretación del resultado de la consulta ni las mayorías que se perseguían o su cómputo. Y de limitar la promoción de referéndums en el tiempo, como es lógico los secesionistas difícilmente estarán dispuestos a aceptarlo, pese a los costes de todo tipo que tendría la repetición en corto plazo. Como es obvio, la intención es aprovechar cualquier momento en que pueda ganar la independencia, sea coyuntural o no.

El artículo antes citado expone, pues, una propuesta con un grado de concreción que difícilmente volveremos a encontrar en esta serie, afrontando con toda su crudeza el problema. Para el lector interesado, además, incluye una valiosa referencia bibliográfica.

En términos más sencillos, esta misma propuesta la encontramos en este artículo de EL PAÍS de mayo de 2012 (Romper el tabú), y en cuanto a quien quiera profundizar en el conocimiento del perfil de Ruiz Soroa, puede leer esta entrevista de julio de 2014, esta otra de octubre de 2008, o este análisis sobre la sentencia del TC acerca de la declaración de soberanía.

José María Ruiz Soroa, un referente en el análisis de la cuestión y que difícilmente verán ustedes citado entre los fundamentos argumentales jurídicos de la secesión.

Una consulta sin fundamento y su (posible) encaje legal (IV): Francesc de Carreras

Obligaciones de todo tipo me impiden dedicarle al blog todo el tiempo que me gustaría y, sobre todo, elaborar artículos un poco más profundos y documentados. De momento, es lo que hay.

Hoy sigo con la serie relativa a los juristas, analistas y opinantes de todo tipo que, en contra de lo que pretende hacer creer el secesionismo, se muestran favorables a buscar el encaje legal de un referéndum de secesión. Son muchos más de los que están dispuestos a admitir, bajo el argumento reduccionista del «estás conmigo o contra mí» o el no menos habitual «eres demócrata (sólo si piensas y actúas como yo) o antidemócrata».

Le toca el turno a Francesc de Carreras, Catedrático de Derecho Constitucional, y cuyas opiniones contrarias al nacionalismo y la secesión son notorias. En la categoría de profesionales de su perfil es uno de los más denostados por el nacionalismo por su declarada posición. Sin embargo, eso no impide que admita la posibilidad de tener que celebrar un referéndum, cuya celebración sea factible al amparo de la Constitución. Para eso, propone:

1. Encuadrarlo dentro del artículo 92 de la Constitución. Esto coincide, en parte, con alguno de los demás comentaristas del tema que se ha visto en anteriores capítulos. Es evidente que habría que acabar de perfilar este encuadre, aunque él lo ve factible.

2. Es indispensable la autorización del Gobierno, como no puede ser de otro modo. Y para su desarrollo sería preciso acordar las reglas de ese referéndum, inspirándose en el modelo canadiense resultante tras el dictamen de su Tribunal Supremo de 1998.

Se ha esbozado de manera muy esquemática el pensamiento de Francesc de Carreras, explicado en este artículo de La Vanguardia de 20 de septiembre de 2012 (que conocí gracias a un lector del blog, Juanmari, al que doy las gracias por simplificarme la tarea), más de un año antes de que el President Artur Mas anunciara la fecha y doble pregunta. ¿Le oyeron ustedes al President plantear de verdad y en serio algo parecido? No. Después que no me digan -es parcialmente, sólo parcialmente, cierto- que es todo culpa del inmovilismo del Gobierno.

Llegamos al fin de este cuarto capítulo de la serie. Y nada menos que con Francesc de Carreras, que es alguien beligerante con el nacionalismo y la secesión a la que se pretende llegar, lo cual le suele hacer acreedor de numerosos epítetos de dudoso gusto. Y ¡oh, sorpresa! resulta que también cree que podría celebrarse un referéndum, bajo determinadas reglas pactadas y encauzado por la vía adecuada, no por la vía que interesa al secesionismo.

Llevamos ya cuatro Catedráticos que se muestran partidarios de encontrar un modo de celebrar el referéndum. Y podríamos decir que, en general, la coincidencia está en pedir autorización al Estado, fórmula que se intentó sortear mediante la “delegación” (que aun así, alguno de estos autores podría llegar a admitir, pese a que parece una solución algo forzada, por razones aburridas de explicar en esta entrada que no tiene finalidades teóricas). Todo ello revela, a mi entender, que la Generalitat nunca ha querido concertar de verdad un procedimiento pactado. Pero esto es mi opinión, tan válida como cualquier otra.

Por cierto , si alguien tiene ganas de leer un razonamiento general de Francesc de Carreras, lo puede encontrar aquí (advierto de que es un tostón para quien no tenga conocimientos específicos de Derecho y, aun teniéndolos, contínúa siéndolo), refiriéndose al intento de referéndum del llamado Plan Ibarretxe.

Finalment, es manté el doctorat honoris causa d’Encarna Roca

Avui s’ha tancat un dels capítols més lamentables -per no utilitzar altres expressions més dures- que pugui viure la Universitat de Girona, en ser rebutjada la proposta de retirada del doctorat honoris causa. No serà l’últim article, perquè vull acabar amb un altre comentant el trist paper de bona part de la premsa subvencionada en aquest afer, pràcticament silenciant-lo, i l’actitud del Conseller de Propaganda Francesc Homs.

El resultat de la votació i la crònica que em serveix de base serà la del diari EL PAIS, que substancialment coincideix amb d’altres que es poden llegir per la xarxa, i serveix clarament per a fer diverses reflexions:

  • El món estrictament acadèmic s’ha decantat majoritàriament -dir que en exclusiva potser seria agosarat- per rebutjar la proposta. Aquesta impressió ja la vaig tenir els dos primers dies a través de Twitter, i a més EL PAIS ressalta que totes les facultats van expressar el seu rebuig.
  • Segons es desprèn d’aquesta crònica -i de la resta que es poden llegir, i ara comença la part bona- resultaria que alguns han manifestat que ells van subscriure la petició de Claustre extraordinari perquè donaven suport a la petició de que la Universitat es posicionés sobre el 9N, però que no estaven d’acord amb la petició de retirada de l’honoris causa. Aquesta excusa em sembla encara més indigna, perquè qui hagi sostingut això adopta el «principi» de que la fi justifica els mitjans: si el suport al 9N suposava blasmar la figura d’Encarna Roca, això no els importava gaire. També significa -i ara escriuré una exageració, per si algú no comparteix el que dic- que si el tercer punt de l’ordre del dia proposat hagués estat, per exemple, suprimir el sufragi universal femení també l’haurien subscrit, perquè estaven a favor dels dos primers punts, però en contra del tercer. Un raonament extraordinari, .
  • També crida l’atenció que de 77 persones que van promoure la convocatòria de Claustre extraordinari, al final només s’hagin recollit 42 vots a favor de la petició de retirada. Una pèrdua del 45% de suport. Vaja, que em puc creure que algú individualment tingués recança al punt relatiu a Encarna Roca. Ara, fins el 45%, 35 persones, o «molts», hi ha un espai enorme. Fins i tot, concedint que alguns dels promotors no hagin pogut assistir al Claustre per motius diversos o estiguessin en desacord, és evident que molts s’han fet enrere en la pretensió. Proves? La crònica que recull Diari de Girona  diu que, després de la defensa d’aquest punt per un membre del PAS, hi ha hagut tretze intervencions, de les quals només dues han donat suport a la proposta.
  • Si comptem 42 vots contra 100 (no computo els que han resultat en blanc i un de nul, doncs és lògic que no hagin intervingut), resulta que els defensors de la proposta haurien sumat aproximadament el 30% dels vots. ¿Com és que no han intervingut (de 13 persones) tres, quatre o fins i tot cinc persones (seria el nombre esperable, amb un marge d’error relativament gran, donada la petitesa de la mostra) a favor de la proposta? Per a mi la lectura és clara: resulta difícil defensar la teva postura quan et sents en franca minoria, oi? I si a més la proposta és majoritàriament titllada d’indigna i sectària, costa d’expressar-se en públic, veritat? És fàcil desqualificar una persona i dir d’ella unes quantes coses més en la seva contra si estàs davant d’un públic que et riurà les gràcies. Si el teu públic és hostil a les gracietes que normalment et riu tot el teu entorn habitual, ja no exhibeixes tant de valor. Crec que, en part, ha passat això.
  • Tampoc no es pot descartar que aquells que van subscriure la petició de Claustre extraordinari, i diuen que estaven incòmodes o en desacord amb la retirada de l’honoris causa a Encarna Roca, tinguessin por de fallar al grup, no? Si estàs en desacord amb una petició que t’incomoda, per quin motiu li dones suport per tal de que sigui objecte de votació? Per democràcia o per sentit gregari? Perquè creus que s’ha de poder votar tot o perquè no vols quedar com el qui posa pals a les rodes? Totes aquestes són preguntes que poden tenir respostes inquietants, ja que denotarien una pressió de grup, que no cal que es manifesti explícitament, per cert. I no aniré més enllà, seria entrar en el terreny de l’especulació. Sí que considero que hi ha influït allò que expressava en el meu primer article sobre el tema: més d’un es pensava que no hi hauria oposició a la proposta.
  • El resultat de la votació ha de ser celebrat. Ara bé, la proposta ha comptat amb el 30% dels vots (descomptant blancs i nul), que és una xifra gens menyspreable, donat que ha calgut una certa mobilització acadèmica i una contundent resposta des de la mateixa UdG, inequívoca i taxativa com la de Miquel Solà, Albert Ruda o Miquel Martín, entre d’altres. Però un gruix important de la Universitat, que no deixa de ser un reflex de la societat, ha mostrat una cara intransigent, intolerant i indigna. Preocupant. I aquests són els que donen lliçons dels valors del nou país.

Més encara sobre el tema d’Encarna Roca

Com a professional del Dret, l’assumpte d’Encarna Roca m’ha tocat la fibra una mica més de l’habitual, perquè la qüestió ultrapassa la postura ideològica que cadascú pugui tenir en relació a una hipotètica secessió. I n’hi ha que estan quedant ben retratats, com la Pilar Rahola, que en el seu Facebook va penjar el comentari que tot seguit documento amb la corresponent captura de pantalla, tot dient: “Sembla que cada dia sabem defensar-nos millor…“.

Encarna Roca Pilar Rahola

La interpretació de la frase és prou clara. Tan clara, que Miquel Martín, Catedràtic de Dret Civil de la UdG, i promotor de la investidura com a Doctora Honoris Causa, va contestar-la exposant el seu complet desacord. En la mateixa línia, no només ell, sinó el Departament de Dret Civil de la Facultat de Dret de la UdG i moltes altres persones de l’àmbit acadèmic, a Twitter especialment. És indiferent què pensin sobre la independència: el malestar, la indignació o l’opinió de que es tracta d’un error descomunal era la línia general entre aquelles persones a quina opinió puc donar-li certa rellevància; i com és evident, hi deu haver qui serà totalment favorable a la secessió i qui no ho serà tant.  (Ho he dit ja en alguna altra ocasió: l’opinió de personatges sota pseudònims, o insignificants en relació a la vàlua de la seva opinió -per desconeixement si és una matèria específica, perquè només opinen per desqualificar, etc-, no té gaire importància per a mi quan es tracta de valorar opinions; de la mateixa manera que l’opinió d’algú «insignificant» en un context general pot ser molt important en un context particular). Com deia, Pilar Rahola queda ben retratada. No és una cosa que ens hagi d’estranyar, però malgrat la poca validesa que se li pugui atorgar a l’opinió de la sra.Rahola, la veritat és que el seu missatge intolerant i intransigent arriba a molta gent, que l’assumeix sense gaires miraments.

La reacció de Miquel Martín -i el món acadèmic gironí que he pogut veure superficialment per Internet- és la que dignament correspon a un professional, per molt que es pugui discrepar. Encara que no siguis un professional del Dret, també pots expressar la teva opinió, com Albert Soler a Diari de Girona amb el seu article «Temple del saber, en diuen». En la qüestió de fons, Soler expressa quelcom semblant al meu article sobre la qüestió, tot criticant la iniciativa de manera expressiva:

«El que havia de fer la magistrada Roca era oblidar tots els seus coneixements, tot el seu prestigi i tota noció de dret, i aparèixer vestida de groc cridant “Sóc catalana i voto en contra perquè em surt de la fava i la llei i el dret no m’importen”. Això sí que seria digne de distinció a la UdG.»

Bé. La darrera paraula sobre com acabarà aquesta qüestió encara no està dita i, de moment, la notícia ja ha saltat de l’àmbit local al de tota Espanya, com el diari EL PAÍS, on fa una estona acaba de sortir l’article de Lluís Bassets encertadament titulat: «Seguim fent amics». No ens agradarà reconèixer-ho, perquè preferim dir que som «civilitzats, europeus i seriosos», però també tenim la nostra caverna particular.